Ya sabía que no volvería a ver esos preciosos ojos verdes. Cuando nos despedimos en tu coche, aquella tarde, delante de mi casa, ya sabía que no volvería a verte. Cuando me preguntaste “¿porqué me miras con esa cara tan triste?”, yo ya sabía que no volvería a verte, aunque tú me lo negaras.
Oficialmente, habíamos quedado al día siguiente, pero yo ya sabía que no volveríamos a vernos. No me preguntes cómo, pero ya lo sabía. Contigo he descubierto lo que significa una intuición que nunca falla. Siempre has sido transparente para mí, no puedes ocultarlo, y lo sabes.
Lo que no me esperaba era esto. Que no te presentaras, sin dar una explicación siquiera, después de tanto tiempo esperándolo, y ni siquiera respondieras al mensaje. Cierto que tenía pánico a este fin de semana. Cierto que llegué a ver el que seas un impresentable, y la posibilidad de que algo así pasara, como una ventaja. Cierto que llegué a pensar en quitarme de enmedio, aterrorizada como estaba… Pero aún así, esperaba este puente con la ilusión de volver a verte, alegrándome de haberme equivocado.
¡¡Cómo me fastidia cuando acabo teniendo razón pero deseaba equivocarme!!
En esta entrada hablo de: decepción, golfo, ligues, mentiras, tristeza
Mis fotos
Mi FotoBlog Móvil
Mi VídeoBlog
Mi MicroBlog
Mi Facebook
Mis enlaces interesantes
Mi e-mail
Mi Messenger



