Ayer fuimos a renovarnos el DNI y el pasaporte, para tener toda la documentación a punto antes de irnos de luna de miel. Nos dijeron que nos lo daban al momento, que ya no es como antes que tenías que esperar dos meses, pero aún así preferimos hacer con tiempo este trámite, por lo que pudiera pasar. No me apetece lo más mínimo que nos quedemos en tierra en nuestro viaje de bodas por no tener la documentación en regla.
Así que ayer al salir del curro nos plantamos en la comisaría de la Policía Nacional para renovarnos el DNI con la nueva dirección y sacarnos los pasaportes, requisito obligatorio para el crucero. Como una es previsora, antes había llamado por teléfono para informarme de los horarios y de los documentos que teníamos que aportar. Además, pregunté si era necesario pedir cita previa, y me dijeron que no, que en esta época _todavía_ no hay mucha gente. Bien, así que allí nos presentamos, sin cita previa ni nada, con las dos fotos tamaño carnet y el dni antiguo.
Lo primero que nos encontramos fue a un policía nacional con cara de malas pulgas en la puerta, que nos dijo que sin cita previa, lo llevábamos crudo. Que el DNI alomojó teníamos suerte y nos lo hacían, pero que la gente que venía con cita previa tenía prioridad, y que del pasaporte nos olvidáramos hoy, imposible que nos lo hicieran sin cita previa. Si hubiéramos venido por la mañana… Ya, pero es que por teléfono nadie me dijo que por la mañana fuese diferente, o que tuviéramos más posibilidades en un horario o en otro. La primera en la frente.
El tío de azul parecía tener una fijación enfermiza con que llamáramos por teléfono para pedir cita previa, por sus santos cojones, y que lo hiciéramos de pie desde la entrada, antes de acceder a la sala de espera, o en su defecto, en una sala a oscuras en el otro lado de la comisaría. Ni jarta vino me meto en una sala oscura con un armario ropero de uniforme vigilándome.
Pero eso no es todo: el pitufo no tenía muy claro si nos iba a dejar pasar y sentarnos en uno de los 30 asientos que había libres, o nos iba a tener allí de pie esperando “a ver si teníamos suerte”. Parecía estar calculando el nivel máximo de sadismo que podía emplear con nosotros hasta que se nos hincharan las pelotas y presentáramos una reclamación por escrito. Este no me conoce.
Conseguimos colarnos en la sala de espera, y al menos matar el rato sentados en unas sillas de plástico esperando que alguna amable funcionaria nos quisiera atender entre crita previa y cita previa. Eran las 7 y media de la tarde cuando entramos, y hasta las 9 estaban supuestamente atendían, así que cabía perfectamente la posibilidad de que alguna persona no acudiera y pudiéramos pasar.
Los DNI’s los tuvimos relativamente rápido, y nos quisimos quedar en la sala de espera a ver si con los pasaportes teníamos la misma suerte. El pitufo quería echarnos de la comisaría, porque ya nos había dicho _él_ que iba a ser imposible. Me da exactamente igual, como si me quiero quedar aquí comiendo pipas hasta que cierren. Soy una mujer con suerte, a lo mejor los que tienen cita no se presentan, ¿qué pasa? ¿No puedo esperar a ver?
El tío se planta en jarras, con cara de malas pulgas por no podernos echar de allí a porrazo limpio. Que se hubiera metido a segurata del Metro de Madrid, ¡no te digo!
Al final teníamos razón. Varias personas con cita no se presentaron, y la funcionaria que se encargaba de los pasaportes no tenía a nadie a quien atender. Preguntó si había alguien esperando para pasaportes, y yo me levanté (Ifo estaba todavía liado con su DNI) y me senté delante de su mesa. Al pitufo gruñón le faltó tiempo para plantarse en la mesa de la funcionaria de pasaportes en dos zancadas, y decirle de muy malas maneras que él ya nos había dicho que el pasaporte no lo tendríamos hoy. Le faltó añadir por mis cojones, porque era evidente que o me hacía el pasaporte a mí, o la funcionaria iba a estar de brazos cruzados lo que le quedaba de jornada laboral.
A algunos tíos de uniforme, eso de la autoridad parece que se les sube a la cabeza y su única neurona se emborracha de poder desde el mismo momento en que aprueban las oposiciones. Ifo dice que para ser poli, es requisito indispensable suspender el examen psicotécnico.
Al final conseguimos nuestro objetivo, y nos fuimos a casa con el dni electrónico y con el pasaporte renovado. Los dos. Y con 40 leuros menos en el bolsillo. Barata no nos salió la broma precisamente, pero al menos no tenemos que pedir cita previa ni volver otro día. Ni volver a verle la cara al borde del policía nacional.
Al salir de la comisaría, me miró de arriba a abajo y me dijo con cachondeíto:
Al final te has salido con la tuya, ¿eh?
Porque me pilló con prisas, que si no le hubiera dado un cursillo intensivo de lo que quiere decir ser funcionario de servicio público. Me parece la cara de cabreo aún le dura.
En esta entrada hablo de: boda, idiotas, luna de miel


