Llevo algo más de una semana prácticamente sin aparecer por aquí. Ya os comenté que la vuelta a la normalidad está siendo durilla, con proyectos personales y profesionales de por medio que me ocupan demasiado tiempo y me tienen más estresada de lo que sería saludable.
Lo más remarcable de la semana, la fiesta de conmemoración por 30 años de lucha del viceprimer capo de The Monkey Island. Aún no me explico qué pintaba yo allí, entre los capos más capos de Catalunya, cenando entre risas como una gran familia. Me invitaron a la fiesta, solo 30 elegidos, 30 amigos representativos de su trayectoria, y entre ellos estaba yo, invitada también. Allí estaba el gran jefe indio de la casa, PZ; el capo mayor del principado, compañero Pepe M.; estaba mi admirada Manuela, presidenta del GPS; estaba también el gran capo del sindicato mayoritario en el país; euro-capos, mini-capos de ayuntamiento, capos intermedios de la chene… y servidora. En calidad de futura capo, supongo, lo que no deja de ser todo un honor, para qué nos vamos a engañar.
En el curro voy de culo, pero por fin es viernes y eso desestresa mogollón. Tenemos un proyecto importantísimo que nos va a tener liados hasta principios del año que viene por lo menos. Encima en marzo tenemos elecciones, por lo que la campaña electoral también me va a tener bastante pillada (¡¡espero!!): quiero estar en el comité de campaña, a ver si me dejan. La cosa promete.
Y por lo que respecta al nuevo piso, ya nos han traído los muebles del comedor y queda precioso, de revista de decoración (está mal que yo lo diga, pero es que tenemos un buen gusto que no nos lo merecemos). La pega es que faltan dos estanterías que vinieron defectuosas y tendrán que volver a montárnoslas la semana que viene, supongo. Lástima no poderlo tener todo listo de una tacada.
También tenemos el sofá nuevo, una pasada, queda fantástico con el color de las paredes y además es precioso, en color crema con los remates en piel marrón oscuro. Otra pega: les faltó cargar en el camión la barra metálica que va en la chaise-long (osea, ¿no?), y tendremos que ir a la tienda a buscarla. Cawentó…
La mesa y las sillas del comedor todavía no nos las han traído, porque las compramos en otra tienda distinta (lo nuestro sí son rigores presupuestarios, amiwitos, y no lo del Ministro de Economía), así que tenemos un mueble de comedor precioso pero cojo de un lado porque le faltan dos estanterías, un sofá divino-de-la-muerte pero sin barra en la chaise-long, una mesa de cámping y 4 sillas plegables. El efecto es ideal, para no perdérselo, vamos.
Las estanterías y las librerías IKEA de la habitación que hará de despacho-biblioteca también están montadas, mi suegro se pegó un curre increíble el fin de semana pasado con la taladradora de una habitación a otra. Y, ¿cómo no? la pega: en las estanterías nos faltaron una especie de calzos que van tre el soporte de la pared y la madera de la estantería, así que las tenemos colgadas pero no podemos utilizarlas hasta que tengamos ese remate que las asegura bien y las hace más estables. Y encima no nos cabe el escritorio de dos metros que tenemos en casa, por 10 centímetros escasos (¡¡puñetera columna de las narices!!), así que ya veremos si podemos arreglarlo o tenemos que comprar otro que nos quepa.
Bueno, y así con todo: avanzamos en una cosa, pero nos queda otra pendiente. Por ejemplo, las fotos que hemos hecho con los nuevos avances: cuelgo un post, pero me faltan las fotos. Y así, con todo.
Buen finde a todo el mundo.
En esta entrada hablo de: piso, política, trabajo
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