Esta frase es la que llevo repitiéndome desde que he llegado esta mañana a la oficina, he abierto el correo, y me he encontrado con el siguiente mail (entre otros miles pendientes de leer) en la bandeja de entrada:
Asunto: Lotería TMK (Un pellizquito)
(Se me nubla la vista, los otros 56 e-mails no leídos reclaman mi atención, pero no puedo clickar encima de ellos, mis dedos no responden, lo veo todo borroso, solo puedo clickar encima de ese e-mail… Cruzo los dedos y le rezo a la Virgen del Cola-Cao para que sea solamente el reintegro, porfavorporfavorporfavorporfavor…)
Compañeras, compañeros,
Os comunico que nos ha tocado 100€ por décimo del número de The Monkey Island 29.972. Podeis ir a cobrar el décimo a cualquier administración de lotería.
NOOOOOOO!!!!
Soy una bruja mala malísima, lo sé, en este momento prefiero que no nos hubiera tocado nada… Pero es que yo tenía dos décimos ¡y ayer los tiré a la basura sin mirarlos siquiera! Para una vez que compro lotería, ¡y va y me toca! ¡y voy y tiro los décimos! ¡Es para colgarme! ¿Os dije que soy una pardila? Pues no, rectifico: SOY GILIPOLLAS, con todas las letras, no merezco piedad.
Ahora tengo a Caramelito en casa, buscando por los rincones de mis bolsos y monederos a ver si con un poco de suerte tiré solamente los de la ONCE que me regaló mi padre la semana anterior y esos décimos malditos están todavía arrugados en algún bolsillo perdido.
Cawen-la-lotería de navidad, en los niños de San Ildefonso y en las promesas de Año Nuevo…
Mierda, mierda, mierda, mierda, mierda…
P.D. Terminar el año rabiando por las esquinas no puede presagiar nada bueno, ¿verdad? Esta noche, cena para 10 en mi casa.
En esta entrada hablo de: cabreo, decepción, dinero, idiotas, mala suerte, Navidad, Sociedad, trabajo




