No me gustan los tíos “cachas”
Dos semanas y media de gimnasio han dado de sí lo justo para perder casi un kilo y medio, y para llegar a la conclusión de que no me gustan los “tíos cachas”.
Entre los ejercicios de mi rutina para ponerme en forma, hay unos que tengo que hacer con mancuernas, unas pesas pequeñitas que se cogen cada una con una mano. Y claro, las mancuernas están en la zona de musculación, a.k.a., donde están los tíos cachas. De entrada, tengo que decir que esa zona del gimnasio no me gusta un pelo: todas las máquinas son intimidatorias, parecen potros de tortura; y la gente que está allí son casi todo tío enormes, con brazos como troncos y pechos abultados. Me siento totalmente fuera de lugar en la zona de culturismo.
Pero es que, además, cualquiera diría que los tíos de esa zona están todos potentísimos, cuadrados, cachas, mmmmmmm… Bueno, pues ya podéis dejar de relameros y de salivar, porque la realidad no tiene nada que ver con vuestras lúbricas fantasías, queridas, ¡qué más quisiera yo! Esa sala no es como el casting para los vigilantes de la playa ni nada que se le parezca, más bien es como una discoteca llena de canis/cholos/killos o como queráis llamarlos (no es casualidad que Sabadell sea la capital cani por excelencia de Catalunya, según la Frikipedia, y lo que dice la Frikipedia es ley), encantados de conocerse, mirándose continuamente en el espejo (y “el espejo” es una pared entera de punta a punta) y adorando sus “musculitos”. El pensamiento general es compartido: “¡ah, qué bueno que estoy!”. Lo que yo estoy pensando cuando los veo es todo lo contrario: “¡ah, qué engañados estáis!”.
Una cosa os voy a decir: quien inventó la expresión estar cuadrado no tenía ni puñetera idea de geometría: estos tíos no están cuadrados, ¡son triangulares! Tienen la cabeza pequeñita (el espacio justo para un cerebro pequeño), el pecho enoooooorme y lleno de bultos, y las piernas como palillos. Decidme la verdad: ¿esto os parece un cuerpo bonito?

Pues es a lo que aspiran los canis de mi gimnasio. Solo que han empezado por el pecho y los brazos, trabajan también los abdominales (la consabida “tableta de chocolate”, claro, no podía faltar) y las piernas las tienen un poco olvidadas. Pero vamos, el efecto es el mismo: un cuerpo hinchado, lleno de bultos y horrendo a la vista. Ellos están encantados con sus bultos, pero yo no los soporto, me producen arcadas.
Le he hecho prometer a Ifo que no se convertirá en uno de ellos. Y él me ha contestado que, aunque quisiera, tampoco podría convertirse en una mole porque la constitución de su cuerpo no se lo permitiría sin inflarse a pastillas. Y yo que me alegro, porque a mí su cuerpo me parece un millón de veces más sexy que el de cualquiera de esos tíos “cachas”. Juzgad vosotras mismas, ¡es que no hay color!
Y además, el pecho de mi marido es mil veces más cómodo para apoyar la cabecita y echarse una siesta que el de cualquiera de esos tíos hormonadísimos. ¿Alguna vez has intentado dormir con una almohada llena de bultos? Tener un novio como el de arriba tene que dar tortícolis, fijo.
Nota al margen: tras el tapeo del sábado, no solo no recuperé el kilo que había perdido sino que bajé medio kilo más del viernes al lunes. ¡Yupi!


Uf sinceramente, que asquito me da tanto músculo. Una de mis mejores amigas es monitora de gym, y nos movemos por ese círculo, y aparte de que tanto músculo llega a ser desagradable esque la mayoría están pasados de rosca, y a mi un chico que se mire al espejo más que yo… malo malo! jejeje. Un chico que se cuide está bien, pero prefiero mil veces a mi chico delgadito pero con su espalda ancha que la naturaleza le ha dado, que a un tio mega musculado que se preocupe más de echarse aceites que de mirarme a la cara. Me producen el mismo efecto que el cuerpo de Yola Berrocal, es antinatural y hasta da miedo. A todas nos gustan los Místers, si… pero sin excesos, gracias.
Noe, exacto, eso es a lo que me refiero! Tan pasados de rosca que hacen el mismo efecto que Yola Berrocal.
No me gustan, la verdad que dan hasta repeluz.
No tiene nada que ver con un cuerpo bonito, eso son bultos con patas, arghhhhh
Besicos
Pimkie….!!!!!!! Es foto es indecente de horrenda (la del tipo cachas), qué espantooooo.
Varias cosas: 1. felicidades por seguir bajando de peso, nena, qué ilusión. Yo voy a poquitos, pero voy…
2. Yo, la verdad, que tampoco soy de las que miran los músculos, si te digo la verdad el físico en general no es algo que me tire con demasiada fuerza, cambio cerebro por espalda ancha sin pensármelo.
3. Tu maridito es delgado, realmente tendría que inyectarse proteína e hincharse a pastillas para inflarse tanto ;-) así que puedes estar tranquila.
y 3. aunque estos especímenes existen en todos los gimnasios, me hace gracia que al que estoy yendo ahora no tengo la sensación de que hayan tantos, o al menos van tranquilos. Eso o yo no me he fijado, que tampoco soy muy fan de las máquinas de pesas.
Una cosa es que estén fuertotes y no se les caigan las carnes y otra es que tengan una mini cabeza, unos super brazacos, tetillas….bruuuuu qué repelús, a mí tampoco me gustan!!
Retiro lo dicho… hoy vi tres de esos… puaghhhh
[...] él ni siquiera necesita perder peso! Más bien al contrario, lo que quiere es ganar músculo. Y el tío casi sin esforzarse, sin hacer dieta, va y pierde más del doble de lo que pierdo yo en [...]
La verdad es qeu dan bastante asquito los tios cachas; aunque nose que me da mas repelus, ellos o su actitud de “soy el machomen, ¿a que esperas para arrodillarte ante mi increible masculinidad?”
Qué mala es la envidia!!!! Yo también escribiría todo esto si tuviera que recostar mi cabezita en un pecho que parece una tabla de planchar xD
No, Lorena, no te equivoques, no es envidia: es vergüenza ajena. La misma vergüenza que me produce la gente que no tiene ni puta idea de lo que habla, pero cree que sabe cómo piensa los demás y se permite el lujo de criticar la forma de pensar de los demás e incluso acusarles de envidiosos cuando no coinciden con la propia. Que tú seas una hipócrita que adapta sus gustos a lo que tenga a mano, no significa que los demás lo seamos también. Ya sabes: cree el ladrón… Otras, en vez de adaptar nuestros gustos a lo que tenemos, buscamos aquéllo que nos gusta. Si mi marido tiene el pecho como una tabla de planchar, a lo mejor es que a mí me gusta así, me gusta su cuerpo. Es decir: no digo que no me gustan los tíos cachas porque mi marido no lo sea, sino que mi marido no lo es porque no me gustan los tíos cachas y le elegí por eso entre otros motivos. Pero, oye, que tú eres muy libre de decir que te gustan los tíos que son como el único que te aguanta (si es que hay alguno que te aguanta), tú misma.
[...] 32. Los killos del gimnasio que se miran los abdominales con adoración [...]
Respeto totalmente la opinion de cada uno pero un detallito…la foto que has usado para ilustrar es una exageracion montada con el photoshop y lo se con seguridad. Por otro lado os digo que vosotras creo que lo que no os gusta es el cuerpo de un culturista y no el de un “cachas”, acaso no os gusta el cuerpo del ex de la Obregon (Darek) o de Jesus Vazquez me parece que si que os gusta y esos tios entrenan y muy duro en el gimnasio, un “cachas” es un tio musculado y con poca grasa, un culturista es lo mismo al cuadrado y con muchos farmacos