Caramelito y yo estamos muy bien, supongo que porque los primeros días / semanas en una relación son los más bonitos, todo es nuevo, tenemos mucho por descubrir y las emociones están a flor de piel. Tengo la sensación de estar flotando en una nube, pero al mismo tiempo nos sentimos tan cómodos juntos que parece que llevemos saliendo meses.
Desde el sábado hasta hoy, se ha quedado a dormir tres veces en mi casa, y estamos a jueves. Su madre (que ya sabe de mi existencia, aunque no tengo ninguna intención de conocerla) le ha dicho a su niño que ya casi no para por casa. Mala señal. No me apetece nada ponerme a malas con una suegra a la que todavía ni conozco, porque me temo que el encuentro será inevitable antes o después, y si la tengo en contra antes de conocerla ya empezamos mal.
Por otro lado, su madre está contenta de que su niño por fin deje de golfear por ahí y siente la cabeza, pero imagino que sentirá la típica angustia de no saber si ha ido a dar con una mala pécora, o sólo con una bruja normal y corriente.
Ayer le cedí a Caramelito el monopolio del mando a distancia de mi tele. Creo que todo esto va demasiado rápido. O tal vez es sólo que soy una neuras.
En esta entrada hablo de: amor, convivencia, Ifoxe, suegra
Mis fotos
Mi FotoBlog Móvil
Mi VídeoBlog
Mi MicroBlog
Mi Facebook
Mis enlaces interesantes
Mi e-mail
Mi Messenger



