La vida sigue igual
Este fin de semana podían haber cambiado muchas cosas, empezando por mi jefa. Este fin de semana podría haber cambiado de jefa, y con ello podría o bien haber mejorado mi posición profesional o bien haberme quedado en el paro. En cualquiera de los dos casos, habría empeorado mi calidad de vida, y sinceramente, no sé cual de las dos situaciones me habría dejado peor parada. De un día para otro, cualquier cosa era posible.
Por suerte, las conspiraciones de jardín no triunfaron y, aunque hacía semanas que dábamos casi por hecho que habría cambios y que una persona determinada pasaría a ser la nueva jefa de departamento (y también que el departamento ganaría en status), el domingo por la mañana me llevé la gran sorpresa: no habría mejora del status del departamento (por ahora), pero ¡¡tampoco habría cambio de jefa!! Es la mejor noticia que me han dado en años, si me llego a encontrar al gran jefe en ese momento, creo que le planto un beso en los morros. ¡Grande, Pepe, eres grande!
Esta mañana, de camino al curro, luchaba conmigo misma sobre la conveniencia o no de comprar una botella de champán en la bodega de la esquina y celebrarlo aunque fuese en vasos de plástico, porque la ocasión lo merece: El boicot que le estaban haciendo a mi jefa no ha funcionado, la persona que le estaba haciendo la cama para quedarse con su puesto (pero con más galones) no se ha salido con la suya y, en definitiva, la vida sigue igual. Bueno, sigue igual para mí: para otras la vida ha mejorado increíblemente.
No soy la única que esta mañana tiene motivos para estar contenta. Evidentemente, mi jefa tiene sus propios motivos. Y mi querida Eigí, está que lo tira: la que hasta ahora era su jefa no será mi nueva jefa, pero tampoco seguirá siendo su jefa de ahora en adelante. He ido a buscarla para felicitarla y susurrarle al oído unos versos de Amaral:
Ya no tendrás que soportar
a la imbécil de tu jefa
ni un minuto más…
Es lo que tiene ser un pelín déspota con los subordinados: que nadie te quiere de jefa, y si te echan, los demás aplauden.
No es divertido hacer leña del árbol caído. Pero me he quitado un gran peso de encima. Si por algo dicen aquéllo de “Virgencita, Virgencita, que me quede como estoy…“



Pues enhorabuena por los “no cambios”, me alegro un montón por ti, por tu jefa y por los demás (tampoco haré leña del árbol caído).
En mi caso si ha habido cambio de delegado comercial y me ha “tocado el gordo”… la nueva jefaza pretende que antes de irme de vacaciones, deje el trabajo de agosto terminado y yo O_O ¿cómo? Pues nada, inocente de mi que después de más de 20 años trabajando acabo de enterarme que antes de irse uno de vacaciones tiene que tener los objetivos del mes en cuestión cumplidos… es decir, me toca dos meses (julio y agosto) en uno… y la buena señora se queda tan pancha.
En fin…
Besos de una maia.
bueno,entoces feliz no cambio
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