Todo esto empezó gracias a twitter. Unos invitados inesperados se autoinvitaron a la boda y necesitaba una excusa para decirles elegantemente que no contaba con ellos.
Ponte en mi situación: invito a una amiga de esas que ya era amiga mía antes incluso de nacer, porque nuestros padres ya eran amigos. A sus padres hace siglos que no los veo, y mis padres también hace siglos que no se ven con ellos, pero mi amiga y yo sí hemos mantenido el contacto de forma continuada, a pesar de que cuando nos independizamos más de 100 kilómetros en coche nos separaban a la una de la otra (y ninguna de las dos tenía coche).
El caso es que le envié las invitaciones por e-mail, contando con ella y con su novio. Y cuando hablamos, me suelta: “oye, que mis padres dicen que no han recibido la invitación”. Mierda, tres más: madre, padre y hermano. ¿Qué hago? Tiro de twitter:
HELP: ¿Alguien sabe cómo decir de forma elegante “lo siento, tus padres no están invitados a mi boda”?
Las respuestas no se hacen esperar, empiezan a llegar sugerencias:
- Dile a la madre de tu amiga que la ex-amante de su marido también viene a la boda, y claro, ya ha recibido la invitación…
- Dile a tu amiga que sus padres no te invitaron a su boda, y por tanto tú no estás obligada a invitarles a la tuya.
- Es que no sé con quien sentar a tus padres, y para que no se incomoden, no les invito.
- La boda se ha desmadrado, demasiada gente para un restaurante tan pequeño. ¡Hay que hacer recortes!
O bien que optara por la sinceridad, y si se ofenden es su problema.
Aún no he vuelto a hablar con mi amiga, el momento será durillo pero hay que pasar por el mal trago. De momento, voy entrenando con sparrings: recibo un mensaje de otra amiga, Zorri, esa a la que hace la tira que no veo, que me dejaba colgada sin explicaciones… ayer recibió el e-mail con las invitaciones, estuvimos hablando (me puso los pelos de punta con lo que dijo sin querer decir), y hoy cae en que ¡tiene un hermano! Me envía un SMS y me pregunta si he contado con su hermano y con su cuñada para la boda. Mi repuesta:
Pues no, nena. Tú eres mi amiga, y tu hermano es el hermano de mi amiga…
Me parece que no van a ser los únicos auto-invitados con los que voy a tener que lidiar. Y eso que no consentí que mis padres me impusieran ni un solo invitado de esos típicos “es que son un compromiso, porque ellos nos invitaron a la boda de una prima segunda de tu tía la del pueblo, y claro, tenemos que corresponder…“.
En esta entrada hablo de: Amigos, boda, idiotas, mentiras


