Hasta que no tengo un litro de café circulando por mis venas no soy persona. ¿Será genético? Estoy valorando la posibilidad de pasarme al ginseng. Maldito septiembre y maldito lunes.
Platero y Tú suena en mis oídos, dos versos se me graban a fuego:
“Tres de azúcar en el café,
la vida ya es bastante amarga“
El título de la canción parece burlarse de mí: Mari Mari Magdalenas… Lo peor es ser consciente de que tiene razón: soy feliz como nunca, pero me quejo como siempre.
Estoy con un bajón horroroso.
Es el peligro de empatizar demasiado con sentimientos ajenos que una vez fueron propios. ¿Puede un libro remover antiguas emociones casi olvidadas? ¡Vaya que sí! Orgullo machacado. A mi amor propio le dieron una paliza y lo mandaron a la UCI. Vuelvo a sentir una piedra en el estómago y el sabor amargo de la humillación como si fuera hoy.
¡Qué pena cuando el dolor y la humillación ahogan los recuerdos de los buenos momentos…! Porque digo yo que en tanto tiempo, algún buen momento tuvo que haber. Pero soy incapaz de recordarlo con cariño, solo con asco y pena. Por eso no le echo de menos _a él_ ni mucho menos, de hecho he visto fotos suyas bastante recientes y no remueven nada en mi interior salvo un ligero vuelco en el estómago próximo a las arcadas. Pero el dolor de la humillación sí que sigue escociendo. No me duele el amor que alguna vez sentí por él (supongo), lo que me duele es el amor que siento POR MÍ y lo bajo que llegué a caer. Me doy vergüenza a mí misma cuando lo recuerdo.
Leer ese libro ha sido una mala idea. Lo que prometía ser una parodia de mi propia experiencia, una caricatura divertida de todas nosotras, ha resultado ser un cruce entre literatura chick-lit y libro de autoayuda que me ha traído recuerdos infernales que no tenía ninguna necesidad de revivir. En la portada deberían añadir una advertencia, como en las cajetillas de tabaco: Producto nocivo para la salud emocional.
La culpa es mía, ya me lo dice Ifo de vez en cuando: si no dejo de leer esa porquería machista, voy a acabar fatal del coco. Es como morderte las uñas o meter la lengua en una muela con caries: no puedes evitar hacerlo, aunque sabes que te va a doler.
En esta entrada hablo de: chick-lit, idiotas, libros, mi ex-novio, tristeza
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