Esta es la vida del emigrante

… del vagabundo, del sueño errante…

Cuando volvimos del viaje de este verano, Ifo y yo coqueteamos con la idea de irnos a vivir al norte, a alguna capital de provincia o ciudad mediana del Cantábrico, en busca de calidad de vida. Él volvió loco por Bilbao y por sus pintxos, y a mí me enamoró la tierra Astur. Fantaseábamos con lo bonito que sería tener el trabajo a dos paradas de metro o poder ir caminando en un paseo de 15 minutos, en lugar de tirar 3 horas de nuestra vida cada día en ir y volver del trabajo, y eso cuando no tenemos la desgracia de que la jodida Renfe nos deje tirados.

Hace ya tiempo que Barcelona me resulta asfixiante, y que mi trabajo no me motiva lo más mínimo. Más bien son ellas las que me ahogan, las que han acabado desmoralizándome. Intentar cambiar el mundo yo sola y tener este panorama a mi alrededor agota a cualquiera. Estoy harta de que, allí donde en teoría luchamos por los derechos de los trabajadores, mis compañer@s se hayan convertido en aspirantes al funcionario tópico, y quien tiene que velar para que estas actitudes no se den miren para otro lado y no quieran enterarse de lo que pasa. Estoy harta de que quien tiene que motivar, desmoralice; de que quien tiene que luchar por los trabajadores no de un palo al agua; de que quien tiene que evaluar el desempeño, la profesionalidad y la productividad de su equipo, pase olímpicamente de sus funciones porque es más fácil pedir que incorporen más gente al equipo. Y de que luego me vengan a tocar los cojones por cinco minutos. O que se les llene la boca de igualdad, de que no se puede permitir que las mujeres cobremos un 33% por ciento menos que los hombres por las mismas tareas, y a mí tardaran ¡dos años! en reconocerme mi categoría profesional porque estaba contratada en una categoría (y con un sueldo) por debajo de las tareas que estaba realizando, y mi compañero, hombre, tiene reconocida su categoría y su sueldo desde que entró por la puerta. Se nos llena la boca de discriminación positiva y de alcanzar la igualdad efectiva, y luego practicamos la misma discriminación que el resto del mundo. Pues muy bien. Aún no sé si es cinismo, hipocresía o las dos cosas, pero tampoco tengo mucho interés en averiguar qué palabra le pega más.

El rebote por lo del puente que me negaron abrió la espita del gas, pero lo de ayer ya fue la chispa que encendió la llama. Así que estoy valorando posibilidades y vías de escape, porque tengo claro que aquí ya estoy en tiempo de descuento, no voy a aguantar mucho tiempo más.

Posibilidad 1) Que aquella oportunidad que me ofrecieron hace casi un mes finalmente pueda materializarse. Aún estoy en trámites y no sé si finalmente podrá ser o no, pero tango claro que lo voy a intentar.

Posibilidad 2) Largarme. Volver a la privada, donde ganaría lo suficiente como para retirar a mi marido como él quería, donde toda esta pandilla de vagos estaría en la cola del paro, y no fumando un cigarrito de 10 minutos cada media hora, y donde hay unos objetivos que cumplir y no valen excusas chuscas.

Así que estoy evaluando cómo está el patio a todos los niveles: profesional, inmobiliario, transporte… La primera opción es Bilbao, me gusta la idea, y este es un momento inmejorable para dar el salto. ¿Sabes que crisis en japonés significa oportunidad? ^^ Le he quitado las telarañas al currículum, y estoy evaluando las opciones que tenemos. No me quiero cerrar ninguna puerta. Sé que me iré de aquí bastante decepcionada, y es una pena porque había puesto mucha ilusión.

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9 comentarios

  • Straja dice:

    Ayer estaba yo dando vueltas exactamente a lo mismo. Pero no por las mismas razones, dado que en mi trabajo estoy a gusto, pero nunca debes de ser de mente cerrada…

    En Españoles por el Mundo, ayer una pareja de barcelones que vivía en Nueva Zelanda contaba como, debido a un viaje de vacaciones allí, les empujó a dejar su despacho de abogados en Barcelona para irse a vivir allí. Se dieron cuenta de que lo que tenían en Barcelona no les llenaba en cuanto a calidad de vidad y demás, y cogieron las maletas y para Nueva Zelanda que se fuero. Qué envidia me dieron los jodios por ese poder de decisión…ójala tuviera yo el mismo arrojo.

    Así que ya sabes, si incluso quieres dar otra vuelta de rosca, y pirarte al extranjero…

  • ana dice:

    Las oportunidades hay que pillarlas al vuelo, o las pierdes.
    Y si uno(a) se pone a pensar mucho, termina dejandolo por comodidad.

    Yo misma, con la situación actual, no se si daría un paso de ese calibre.

    Besitos

  • Noe dice:

    A mi creo que me encantaría vivir en Barcelona, porque me encanta la ciudad, pero el norte tiene un encanto especial. Mira, sinceramente, en el momento que te empiezas a desmotivar, haces bien en meterle un meneo al currículum aunque sea, porque sino dejas de ser un profesional y te conviertes en uno más de los que hacen su trabajo porque no les queda otra, y eso yo pienso que acaba con cualquiera. Ante el estancamiento,  cambio, claro que si. Ánimo chica, que te veo agobiadilla. Un beso

  • Pimkie dice:

    Agobiadilla, por desgracia, es poco en mi situación, Noe :(

    Barcelona me gusta, pero para vivir me agobia demasiado. Y vivir fuera, pero trabajar en Barcelona, es un horror por el tema de transporte. Con poder ir a trabajar caminando y no tener que sufrir tanto ruido, me conformaría.

  • Panpoxi dice:

    Yo soy de la opinión de que, si un curro te ahoga, tienes que dejarlo, así que tienes todo mi apoyo!

    Por cierto, aquí una bilbaina que te dice: Bilbao mola mucho para vivir!

  • la queli dice:

    Pues ánimo y  a darle vidilla al CV,  y el norte es estupendo y si encima es una ciudad pequeña…. miel sobre hojuelas.

    Aquí en Cantabria se vive de maravilla, y ni llueve tanto ni somos tan serios como se dice.

  • Lucía dice:

    La de veces que me lo he planteado yo también … pero yo soy de las cobardes y no sería capaz de dar el paso.

    Ánimo y si tienes la oportunidad, mejorar en calidad de vida es lo único que importa al final!!

  • grace dice:

    yo estoy cumpliendo mi sueño de haber salido de la locura de la ciudad( buenos aires ,argentina), al paraiso que es el sur de brasil,cambie el sonido del mar por las bocinas de los autos ,pero se extraña creo que necesitamos un poco de todo ,pero hay que ir detras de los sueños !!!!!!!!!!

  • Marina dice:

    A mí me parece genial lo de vivir en una ciudad más pequeña. Yo viví seis meses en Barcelona y, como decís allí, amb això ja en tinc prou! (A ver si lo he escrito bien :S). Mis cinco años en Granada han sido mucho más gratificantes, agradables, cómodos y baratos. Si saco la oposición, ni de coña me planteo elegir Madrid o Barcelona; para empezar, porque a mí no me vuelven a sacar de Andalucía si puedo evitarlo xD, y para continuar porque prefiero tener calidad de vida a estar en una gran ciudad, que en realidad si no tienes pasta tampoco te ofrece tantísimas ventajas.
    Al norte no me iría existiendo el sur, más que nada por el clima y porque me gusta mucho la gente y la cultura de aquí, pero si es lo tuyo, adelante. ¡Éste es el momento! Sois jóvenes, no tenéis más responsabilidades que vosotros mismos… Si no lo hacéis ahora, ¿cuándo?

    Un abrazo.

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