En días como hoy, entiendo la ansiedad de los fumadores: hasta yo, que no fumo, estoy estoy como loca por pillar un cigarro y llevármelo a los labios.
Cualquier día acabo haciendo una locura. O mato a la jefa, o hago una locura.
Pensaba que era yo quien se estresaba cuando iba sobresaturada de trabajo, pero he descubierto que no: lo que ocurre es que me estresan. En concreto, la jefa me estresa.
Los instintos asesinos hay veces que me pueden y no sé si seré capaz de controlarlos durante mucho tiempo. Es fácil de entender si os digo que levantarse para beber un vaso de agua está mal visto cuando hay una incidencia. Debe ser que la deshidratación del personal contribuye a la rápida solución de los problemas informáticos. No sé, digo yo.
La rapidez de quien tiene el mando en extraer conclusiones precipitadas (con la consecuencia de cargar las culpas de cualquier problema y de todos los problemas al que más a mano tiene, aunque no tenga ninguna responsabilidad en el asunto) me saca de quicio. A ver, bonita: antes de decirme que llame a “alguien” y LE PEGUE LA BRONCA por “algo“, ¿por qué no te aseguras de que ese “alguien” es responsable de ese “algo“? No sé, por variar de vez en cuando, más que nada. Para salir de la monotonía, vaya…
El acumular proyectos en fechas que se solapan es otra de las cosas que me saca de mis casillas: No hay tiempo para preparar cada proyecto, una vez terminado uno, ya tenemos que tener resultados del siguiente con un día de margen con suerte (aunque el proyecto en cuestión implique más de una semana de trabajo). Dejamos listo para arrancar un proyecto un lunes, pues el martes ya tenemos que tener ¡¡resultados!! del siguiente. ¡Que hay que prepararlo! ¡Que hay trabajo por hacer! ¡Que esto no es una pxxx cadena de montaje! No importa, le da todo igual. Y encima tiene el morro de decirme: “cuando tengas tu propia empresa, ya me lo contarás“. ¡Jodxx, que no podemos cumplir los plazos que nos estás marcando! ¡Que nos estás apretando las tuercas demasiado y va a llegar un momento que nos pasarás de rosca! ¡Que los días tienen sólo 24 horas, y algunos tenemos la mala costumbre de dormir de vez en cuando! Hemos tenido una charla entretenida sobre el asunto: ya hasta vocaliza correctamente el concepto “timing“, ahora sólo me falta que lo entienda. El día que consiga que lo aplique, correrá el Dom Perignón por la oficina, y estáis todos invitados.
Y ya la rehostia es distraerme y entretenerme preguntando giglipollecxs que a estas alturas debería saber (jodxx, ¡la empresaria es ella! Si como gestora no vale una mierxx, lo mínimo es ser especialista en el tema, ¿no?), o relacionar conceptos que no tienen nada que ver para tomar decisiones que sólo pueden tener consecuencias catastróficas. ¿Un ejemplo? Cuando puedas -es decir: para ya mismo-, reduce la velocidad, que he notado que el tocino está caducado. ¿Porqué no te compras un euro de desierto y lo barres, bonita? A ver si allí, por lo menos, dejas de dar por saco.
Necesito un cigarro urgentemente. No puedo más. O salgo un rato a fumar un cigarro, y que el humo se lleve todas las malas vibraciones, o cualquier día la mato, y encima tendremos un disgusto.
Post-escriptum: Es definitivo, dejo salir a la pequeña ordinaria que habita en mi, pego unos cuantos berridos, suelto media docena de tacos, y me quedo como nueva. Me voy a comer.
En esta entrada hablo de: idiotas, trabajo
Mis fotos
Mi FotoBlog Móvil
Mi VídeoBlog
Mi MicroBlog
Mi Facebook
Mis enlaces interesantes
Mi e-mail
Mi Messenger



