El último adiós y los funerales de Estado
Mañana está previsto que se celebre el funeral de Estado por los fallecidos en Barajas en el vuelo de Spanair JK-5022. Un funeral de Estado. El mero concepto me rechina.
Considero que es importante, sobre todo desde la situación de los familiares de las víctimas, respetar la voluntad de los fallecidos respecto a su propio funeral, en caso de que en algún momento de sus vidas hubieran expresado cómo les gustaría que fueran. Y, sinceramente, dudo mucho que ninguna persona de a pie (que no se desplace habitualmente en coche oficial, se me entiende) se imagine para sí misma un funeral de Estado.
En mi familia, por ejemplo, mis padres saben perfectamente que me gustaría donar mis órganos y, el resto, que sea incinerado. No quiero que me sepulten en un nicho en una pared, dónde vengan a traerme flores mis allegados una vez cada año bisiesto, donde nadie se acuerde de mí, y al cabo de unos años que saquen mi cuerpo de ahí y me tiren a la basura para hacer sitio a muertos más recientes. Nada de eso: cuando muera, quiero seguir viviendo en el cuerpo de otras personas, quiero que mi muerte sirva para dar vida a otras personas que necesiten esos órganos para vivir; y mis cenizas, quiero que las tiren al mar (¿eso contamina?), para que mis familiares y mis amigos no necesiten ir a un triste cementerio donde me tienen abandonada a llevarme flores de vez en cuando. Nada de eso: quiero que cada vez que miren el mar se acuerden de mí, con nostalgia pero sin tristeza, y seguiré viva en su recuerdo y en los cuerpos de las personas a las que con mis órganos contribuí a que continuaran con vida.
Yo no quiero un funeral de Estado. Si tuviera la desgracia de morir en un accidente múltiple y tan trágico como el de Barajas, decidle a quien quiera que se encargue de este tema que no quiero que me metan en una caja de madera, con un cura rezando por mi alma, y acabar emparedada en un muro. Y si resulta que además la persona encargada de rezar por mi alma es Monseñor Rouco Varela, os juro que me reencarno en el próximo Ministro de Hacienda, y os cagáis todos.
No creo ser una excepción. Estoy segura de que, quien más o quien menos, aunque no nos guste pensar en la muerte, sí que tenemos más o menos una idea de cómo nos gustaría que fuese nuestro funeral, idea que probablemente hayamos compartido alguna vez con nuestros familiares más cercanos. ¿No es así? Y si así es, ¿a cuento de qué celebrar un funeral de Estado, según los deseos del Estado para estos casos y no según los deseos de cada una de las víctimas, celebrado en la intimidad de sus allegados? Personalmente, no me gustaría nada que mi funeral fuese televisado por TVE, y saber que las vecinas estarán pegadas a la tele deseando que la cámara capte las lágrimas de mi madre o la cara de desolación de mi marido. Me dan arcadas solo de pensarlo.
¿A cuento de qué, mercadear política y mediáticamente con 153 muertes, y con las vidas de sus familiares y amigos, como si de la boda del heredero de la jefatura de Estado se tratara? Creo, sinceramente, que para honrar la memoria de las víctimas (de cualquier víctima, ya puestos) no debería realizarse ningún funeral de Estado, no solo por el hecho de que se trata de un ritual católico y el Estado es aconfesional (casi un detalle sin importancia a estas alturas de la película), sino por respeto a todas esas personas, que igual son católicas practicantes como ateas convencidas, protestantes, judías, musulmanas, budistas, en trámites de apostasía o que le tengan una tirria insoportable a Rouco Varela y a los de su cuerda. ¿Qué sabemos nosotros? ¿Y qué derecho tiene el Estado a decidir por las víctimas y por sus familiares la forma en que quieren dar el último adiós a sus seres queridos?
Todo esto del funeral de Estado me parece una vergüenza y una tremenda falta de respeto.



No podría estar más de acuerdo contigo. Yo siempre he insistido en q, incluso incinerándome como quiero q hagan, me niego a mini-prólogo q hacen siempre antes, pq no quiero ni al más mínimo cura ni la más pequeña cruz cerca de mi. Si me pasara esta desgracia, y este pais “impusiera” un funeral lleno de gentuza como la q va a haber y con los motivos por los cuales lo va a haber… lo dicho, q también me reencarnaría en algo bien chungo…
Estoy de acuerdo totalmente. Estoy convencida de que las familias querrían estar en la intimidad de su entorno, y no metidos todos en una catedral enorme que la mayoría no habrá pisado nunca, con una cámara enfocando la cara de dolor… Vamos, de verguenza.
Estoy de acuerdo. Creo que estas cosas se politiza demasiado y se coge de excusa perfecta para hacer noticia. En esta sociedad se mediatiza todo, hasta la muerte de 154 personas. Ademas como dice Poison Ivy el estado es aconfesional. De todas maneras, creo que no me equivoco en decir que cada familia ha hecho con sus fallecidos lo que han querido (cuando han podido), incinerar, enterrar en la tumba que deseaban etc…hacerles un funeral intimo católico, protestante, islamista, o del tipo que hayan querido, por eso la necesidad de identificar cuanto antes los cadáveres y poderlo llevar cada uno a su lugar de procedencia. No sería muy adecuado que el estado eligiese por ellos, no creo q ni sea legal. Lo que hace el estado es un funeral por su recuerdo, que a falta de un rito civil para estos casos, deciden hacerlo católico, como decía al principio creo que eso es en lo q se equivocan, si quieren hacer algo por recuerdo a las victimas deberían de pensar en algo aconfesional. Sinceramente, si yo me muero en algun accidente colectivo, preferiría que no hiciesen nada y que ayudasen a mi familia de alguna manera a salir adelante. Me vale con que los que me quieren y realmente me tienen que recordar hiciesen lo que ya saben q me gustaría que hiciesen. Solo quería dejaros claro que si algun día nos pasa algo, estéis tranquilas y sepáis que seréis tratadas como queríais. No os dejéis llevar por los que ahora quieren discutir sobre como debería ser el funeral porque lo único que quieren es politizar y mediatizar más el tema.
Totalmente de acuerdo, reina. Y más, en lo que a la prensa se refiere…
Yo no estoy de acuerdo contigo respecto a lo del funeral de estado, es una forma de demostrar desde las institución el dolor o la solidaridad con las familias de los fallecidos, y no creo que tenga nada que ver con lo que vaya a hacer cada familia con los restos de sus allegados… una cosa es el “entierro” y otra el funeral, a mí no me parece mal que hagan un funeral de estado por un suceso de esa magnitud social…
Respecto a lo mi “fallecimiento” hace ya muchos años que lo tengo claro, yo, al igual que tú, quiero donar mis órganos (ya me he encargado de ese trámite), que me incineren, y por supuesto que a nadie se le ocurra meterme en un cementerio, no me imagino un lugar más triste para pasar toda la eternidad, a mí que esparzan mis cenizas en los molinos de mi pueblo…
Yo no estoy de acuerdo, creo que no se obliga a las familias a ir, solo van los que quieren y para muchos familiares es un consuelo. Supongo que también en caso de no hacerse ningún acto público la gente lo criticaría….
[...] de pensar en la teoría con las opciones que tengo en la práctica. Un ejemplo: soy agnóstica, no creo en Dios y odio las religiones en general. Y me casé por la Iglesia. Sí, me presté al paripé, porque aunque en la teoría tengo unas [...]