¿Os acordáis de lo que os conté sobre las mantas? Pues tengo que admitir que lo que mi niño decía era verdad: soy yo quien se queda con las mantas mientras duerme. Mea culpa. Lo admito.
Y ahora, por protestar, encima se ha dado cuenta de cual es mi truco, ¡y ha decidido ponerlo en práctica! Con más gracia que suerte, todo se ha de decir…
La cosa consiste, más o menos, en enrollarte en la manta para que cuando te gires en la cama te la lleves contigo, de tal manera que por mucho que la otra persona tire de las sábanas y hasta del edredón si se pone, no consiga su objetivo inconfesado, que es dejarte toda la noche con el culo al aire. Ya que estamos hablando claro, hablemos claro, oooño.Bueno, pues si intentáis ponerlo en práctica, os recomiendo que antes de enrollaros completamente en sábanas y mantas cual canelón humano, toméis al menos alguna de las siguientes precauciones:
a) Dejar los brazos fuera para poder deshacer lo hecho
b) No enrollaros en toda la anchura de las mantas: cuanto más os enrolléis, más difícil será salir luego.
c) Aseguraros de que vuestr@ compañer@ de cama sea capaz de tirar de la manta en dirección contraria y no os deje en vuestra trampa mortal de sábanas y mantas en venganza por haber querido dejarl@ pasando frío, oooño.
Porque una vez enrollado, puede ser que a tu pareja le de tal ataque de risa que no sea capaz de desenrollarte después…
Avisados quedáis.

Post-escriptum: ya lo tengo con su cara habitual de pez-globo porque dice que no publico ni un post en el que él quede bien (mentira cochina: no hay más que mirar), y amenaza con vengarse desde su blog. Me tiemblan las piernas de miedo, oyes (juas!).
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