Pimkie, como la mayoría de los mortales del mundo occidental, utiliza el teléfono móvil como despertador.
Desde que he descubierto que mi móvil permite cambiar la melodía de la alarma del despertador, una duda me corroe:
- Si le pongo una melodía que me gusta, como la voy a utilizar para que dé el coñxzo cada 10 minutos todas las mañanas cuando me gustaría quedarme un rato más en la cama, fijo que la acabo aborreciendo. Y aborrecer una música que te gusta… mmmmm… mal rollo.
- Si le pongo una melodía que NO me gusta, como la voy a utilizar para que dé el coñxzo cada 10 minutos todas las mañanas cuando me gustaría quedarme un rato más en la cama, me despertaré de mala leche y con ganas de tirar el móvil por la ventana en un arrebato, con lo cual me pasaré todo el día cabreada. Mal rollo también.
En definitiva: ¿qué hago? ¿Le pongo una melodía que me guste, aunque la acabe aborreciendo; o le pongo una melodía que no me guste, y me despierto de mala leche y me paso el día encabronada? ¿Y si le digo a la jefa que me llegaré a la oficina dependiendo de la hora a la que me despierte, que no conviene empezar el día con estres, que no es nada sano? A lo mejor cuela…
Como dice Campanilla, menos mal que cada semana tiene sólo un lunes, y ya estamos a martes…
En esta entrada hablo de: convivencia, trabajo
Mis fotos
Mi FotoBlog Móvil
Mi VídeoBlog
Mi MicroBlog
Mi Facebook
Mis enlaces interesantes
Mi e-mail
Mi Messenger



