Pero qué vidorra me estoy pegando en el curro con el cuento de que los jefes están todos de vacaciones, la oficina está prácticamente desierta y no hay apenas trabajo.
La jefa me ha dejado encargadas algunas cosillas, y como no todas dependen de mí sino que tengo que pedir información a colaboradores de empresas externas, y a los que les toca trabajar en agosto se lo toman con la misma pachorra que yo, aquí no se estresa ni diox.
El cafecito nada más llegar, el desayuno a media mañana, salir a las tres, sin jefes, sin nervios, sin agobios, sin presión… Esto es vida, compañeros. Si ya os decía yo que
Un trabajador disfruta de 2 vacaciones, las suyas y las de su jefe. Hacerlas coincidir es un error.
A este paso, aunque me he pillado vacaciones en julio, cuando llegue septiembre me va a coger una crisis post-vacacional o algo… Por el fin de las vacaciones de los jefes y de la buena vida, quizir…
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