Compañeras de trabajo tóxicas
Entre la flora y la fauna de todas las oficinas habita siempre al menos un ejemplar de una especie de esas que, no tienes muy claro cómo, pero la jodía resiste contra viento y marea. Es un ejemplar de esos que no dan ni un palo al agua, que por pura lógica debería haberse extinguido (la deberían haber largado de una sonora patada en el culo) hace meses, si no años; pero ahí sigue, resistiendo como una campeona, sin que nadie se atreva a decirle ni mú,¡buena es ella!
Hace un par de días os hablé de pasada de algunas compañeras de trabajo que se pasan el puñetero día colgadas del teléfono sin dar ni palo. A mí me cuesta horrores aguantarlas, sus gritos, sus conversaciones telefónicas, su comportamiento en general. Y cuando se juntan para cotillear entre ellas es aún peor.
Pues hay una en concreto que se sienta justo detrás de mí, y que es la peor de todas. Tooooodo el día hablando por teléfono con sus amigas. Después de media hora colgada al teléfono, dale que te pego, yo ya ni le puedo prestar atención, la oigo parlotear pero ni me entero de lo que dice, es como ruido de fondo. Sí he captado que le explicaba a alguien que su hija de veintitantos no le come los pimientos. Un drama, oigan.
A las 12, alguien le ha preguntado no sé qué, y ella tan pichi se ha quejado de que lleva todo el día archivando los correos del Outlook. ¡2 horas! La tía admite sin sonrojarse que lleva 2 horas moviendo de una carpeta a otra los correos con powerpoints churrimanguis que le han llegado este fin de semana (ni siquiera baja el volumen cuando los abre) mientras hablaba por teléfono con su amiga de que a su hija no le gustan los pimientos y se intercambian recetas de cocina. ¡Y se queda tan ancha!
Dentro de un rato, a eso de la 1 o una menos algo, saldrá a hacer la compra al Carrefour de aquí abajo. ¿Para qué esperar a salir del trabajo si puede hacerlo en horario de oficina?
Por supuesto, todo ello aderezado con frases del estilo “¡uf, cuanto trabajo tengo! Es que no paro, hija, ¡no paro!”, o bien “¡uf, qué lento va esto!” Claro, como la mujer tiene tanto trabajo y no para, no intentes pedirle que haga nada porque te soltará un bufido. Hay que tener mucho arte para torear así a la gente.
Yo quiero ser como ella.
Esta mañana hemos coincidido en el ascensor. Me ha preguntado con retintín:
¿Qué? 3 días de fiesta, ¿eh? Pues yo he venido todo el fin de semana…
Y he pensado: “he venido”, qué bien escogidas las palabras. Ese debe ser tu mayor mérito, guapa: venir a la oficina, porque trabajar, lo que se dice trabajar, no das ni golpe, querida. Ya lo dije una vez: trabajar desde casa no significa tener el día libre; más bien tener el día libre significa trabajar desde casa.
Y que sea ella, precisamente ella, la que se pasa el puto día colgada del teléfono sin hacer ni el huevo, la que se pasa las horas de trabajo viendo powerpoints mierdosos sin bajar el volumen del ordenador y descojonándose a gritos, la que se va a hacer la compra en horario de oficina, a la que no le puedes encargar nada porque siempre tiene alguna excusa, la que siempre se está quejando porque siempre pringamos los mismos (que a una le dan ganas de decirle: “¡qué solidaria eres, hija! los que siempre pringamos te agradecemos tu interés aunque la cosa no vaya contigo…”), la que se pasa más rato suspirando del trabajo que tiene que trabajando… que precisamente ella se me ponga en plan mártir porque este fin de semana le ha tocado guardia y venir a la oficina a _no_ trabajar (vamos como hace cada día)… es que me pongo mala.
4 millones de parados, y esta mujer aquí, calentando la silla, incordiando (y encabronando) al personal y sin dar ni golpe. Lleva aquí un montón de años y no hay quien pueda con ella.
¿He dicho que de mayor quiero ser como ella? Mentía: matarla, lo que de verdad quiero es matarla.
¡Qué ganas tengo de perderla de vista!



Hola.
vengo a este blog a través del de Ana.
jejeje, compañer@s así hay en todos lados… yo tengo uno, q no hace ni el huevo, entra y sale a la hora q le sale de ahí mismo, se escabulle cada vez que quiere y sus desayunos son de casi una hora…
a todo eso… pasa d lo q le pides, esconde la documentación y anda todo el día con la música y ESPIANDO Y PONIENDO PROGRAMAS ESPÍA en los ordenadores de los demás.
y sabes q hace el jefe? nada… sabe ya las quejas de todos los compañeros (cuando digo todos es de absolutamente todos los q hay allí salvo él) pero pasa.
si es q… los hay con estrellas y estrellados.
saludos
Alma
Trepa y Compañera son igualitas a la tuya!!!
Compañera es cla-va-da y Trepa lleva el mismo camino de tener antiguedad por que de no dar palo al agua las dos son maestras. Compañera ademas tiene la habilidad de simular ataques de ansiedad qeu nadie excepto Trepa ve, y ademas se pilla licencias hasta para acompañar a su hija (que ya tiene veintitantos y el coño negro), a que le hagan un analisis de sangre. Enfins, ya paso de ellas, a Compañera la cargo de trabajo (porque soy su mediojefa) y si se queja ¡que sea por algo!
[...] Si te pasas el puto día hablando por teléfono con las amigas, contándoles tus gilipolleces y sin dar ni palo, ¿es necesario hablar a gritos para que se entere toda la planta? Cada vez me cuesta más aguantarla. [...]
[...] Que en mi curro hayan compañer@s que se pasan el puto día tocándose los huevos y que nadie les diga nada, y a mí en cambio me llamen la atención por [...]
[...] siempre. No me han cambiado de sitio todavía, y ni siquiera es seguro que finalmente me cambien. Ella me crispa los nervios y ya ni siquiera tengo la perspectiva de perderla de vista para animarme. [...]
[...] propio de quien acaba de volver de las vacaciones: ando medio asqueada de todo por las mañanas (y Ella tampoco me lo pone nada fácil), como me tengo que levantar una hora antes me cuesta arrancar, [...]
[...] el culo en la silla como quien dice, y las chicas de la limpieza están hablando con una de mis compañeras menos exterminable. Comentan que hay cucarachas en la oficina, y que no es nuevo, que viven aquí tan ricamente desde [...]
[...] pululan por doquier), y más concretamente cómo es posible que, habiendo reducción de plantilla, aún no la hayan despedido a ELLA, por [...]
[...] buena noticia es que hoy no tendré que escucharla a ELLA en toda la mañana: no hay compañeras exterminables a la vista, [...]
Esto me recuerda a mi encargada, nosotras sudando sin parar de colocar cosas y ella paseandose con el carrito… a veces me entran unas ganas de darle una leche y decirle…Espabila coño!