| |
|
|
|
|
|
|
|
No lo entiendo: en el 2007 gané algo menos que en el 2006, y me pude desgravar bastante más (principalmentem, porque de enero a abril del 2006 no me pude desgravar ni alquiler ni hipoteca, al estar viviendo todavía con el capullo de mi ex, y en cambio el 2007 me pude desgravar el alquiler durante el año entero), las retenciones en la nómina son similares, pero gano unos 400 leuros menos al año… Y sin embargo este año Hacienda me devuelve menos que el año pasado.
¿Por qué?
Por cierto, Zapatero, toma nota: que sepas que todavía no he cobrado los 210 euros de la renta básica de emancipación, porque los burócratas asesinos no hacen más que poner pegas, y dicen que todavía necesitan más información, que no les basta con todo lo que les suministré y hace unas semanas me llamaron para indicarme que les falta un papel: necesitan un certificado de ingresos del 2007, porque las nóminas de todo el año no les sirven para saber lo que he cobrado. Mandapelotas. Tocawebos, que son unos tocawebos.
En esta entrada hablo de: cabreo, decepción, dinero, idiotas, mala suerte, política, Sociedad, trabajo
En capítulos anteriores...- Diciembre 31, 2007 -- No puede ser, no puede ser, no puede ser, no puede ser, no puede ser, no puede ser…
- Febrero 4, 2008 -- Pues todavía podía empeorar…
- Junio 16, 2008 -- Os voy a contar la historia de la vez que denuncié a un presunto violador
- Junio 12, 2008 -- ¿Trabajar 65 horas a la semana? ¡NI DE COÑA!
- Abril 17, 2008 -- El ataque de los burócratas asesinos: la ayuda de los 210 euros
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
Desde hace unas semanas nos han quitado el microondas que teníamos en una mini-cocina de nuestra planta, y se lo han llevado junto con dos micros más a la nueva sala de descanso, recién inaugurada, en la sala del fondo una planta más arriba.
La sala está bien, tenemos cuatro mesas y un montón de sillas, tres microondas para minimizar las colas a la hora de la comida, un sofá y una mini-tele para poder ver Los Simpsons y Sé Lo Que Hicísteis mientras comemos. Ahora no nos dejan comer en nuestras mesas, lo cual está bien porque por un lado socializamos con los compañeros (algo que a servidora le venía haciendo falta), porque con los atascos que se producen a la hora de la comida, no te queda otra; y por otro lado aprovechamos para descansar un poco, porque no nos engañemos, si comes en tu mesa junto al ordenador, ni descansas ni te alimentas.
Pero lo peor viene con el café mañanero. Ahora el Nescafé no ya solo está al alcance de las compis de departamento, sino de ¡toda la oficina! De momento, parece que lo respetan (¿será por la sutil etiqueta con mi nombre que le he puesto?), pero habrá que estar atentas. Sin embargo, esa no es la incomodidad peor. Al tener la sala de descanso, y el microondas asociado, en la planta de arriba, significa que ahora para hacernos el café tenemos que coger el ascensor, caminar unos 100 metros en línea recta, prepararnos el café en el microondas o en la cafetera, esperar a que termine de calentarse mientras nos tocamos los huevos las narices, aprovechamos para hacer la xerradeta si nos encontramos con alguna compi en el camino (con lo cual, el número veces y el tiempo que pasamos en cada escaqueada, aumenta exponencialmente y se retroalimentan las escaqueadas de unas con las de otras…), y bajamos por el ascensor o por las escaleras con la taza ardiendo, llena hasta arriba y haciendo equilibrios para no quemarnos y para no derramar el líquido cafeinoso por el camino y ponernos la ropa perdida… Y cuando llegas a la mesa, el café está ya medio frío. Aunque siempre puedes tomártelo tranquilmante en la sala de descanso, viendo la tele… mmmmm…. ahora que lo pienso, no suena del todo mal…
Total, me parece un atraso. La productividad general se va a resentir, al tiempo. Buenas somos nosotras como para que encima nos den una excusa para escaquearnos…
En esta entrada hablo de: cabreo, idiotas, trabajo
En capítulos anteriores...
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
Se me ocurren unos cuantos. Veamos:
Es domingo, estás tumbada en la cama y tienes los ojos abiertos como platos. Miras el despertador y son las 9:30 de la mañana. A pesar de que te acostaste a las 3 de la madrugada, y de que es muy temprano para levantarse un domingo, no puedes pegar ojo.
Tan temprano y ya estás completamente empapada de sudor en la cama porque no has conseguido convencer todavía a tu futuro marido de quitar las mantas y las sábanas de franela (tendrás que hacerlo en un momento de descuido) y poner ropa de cama de verano. Total, solo estáis a veintitantos de junio…
Se acerca el mediodía. El termómetro en la calle marca 35 grados. La piscina es una tentación a la que no te has podido acercar en los últimos dos meses de lluvia casi ininterrumpida, y estás deseando darte un baño. Por algo llevas desde septiembre viviendo en una urbanización pija con piscina en la que estás deseando remojar tu cuerpo serrano y ponerte morena. Pero tú tienes que fastidiarte, asfixiarte de calor y llevar pantalones largos porque el jueves tienes cita en el centro de estética para una depilación integral, por lo que el domingo tus piernas y tus ingles están lejos de ofrecer el aspecto ideal para ir a la piscina. Al menos, fuera de las fronteras de Suecia… Intentas convencerte a tí misma de que podría pasar por una rebelión en contra de la concepción femenina de la belleza impuesta por los cánones machistas, pero lamentablemente no funciona.
Con la intención de que se te haga menos duro el suplicio, te acercas a la piscina con pantalón largo y todo, y piensas que si al menos el agua está helada, eso te consolará. Pero el agua está a la temperatura ideal para darse un chapuzón, y a tí te espera un laaaaargo puente de cuatro días, en el que verás la piscina pero no la catarás. 4 interminables días durante los que tendrás que conformarte con el ventilador de pie, tumbarte quietecita a la sombra en el balancín del patio y ponerte ciega a horchatas y limonada casera para pasar el calor. Ni siquiera te queda el consuelo de la manguera del patio para remojarte, porque se estropeó hace meses y aún no la habéis arreglado.
10 meses esperando para disfrutar de la piscina: cuando hace sol, el agua está helada y no hay quien se bañe sin arriesgarse a exponerse a la hipotermia; cuando se acerca el verano, llueve sin parar. Y cuando por fin llega el momento, estamos en verano, hace sol, no llueve y la temperatura del agua es la ideal… ¡no me puedo depilar y mis piernas parecen las de un futbolista de la selección! Y no puedo depilarme a lo tonto en casa porque cuando llegue la boda y la luna de miel posterior no quiero tener que preocuparme de unos incómodos pelitos, quiero estar perfecta y tener las piernas suaves. La vida es muy injusta.
¿Es o no es como para despertarse de mal humor un domingo?
Por cierto, el Sant Joan lo pasamos cenando en casa de mis suegros, y después haciendo explotar petardos en la calle: en mi tiempos, los petardos llevaban mayor carga de pólvora y duraban más rato, pero es que ayer era realmente frustrante ver las pequeñas fuentes de colores de pirotecnia y que no duraran ni 15 segundos.
 
 
En esta entrada hablo de: boda, cabreo, decepción, feminismo, fotos, Ifoxe, luna de miel, mala suerte, mujer, piso, vacaciones
En capítulos anteriores...
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
Tengo una duda. Bueno, tengo varias, pero todas vienen a cuento de lo mismo:
¿Qué se le puede decir a una persona, cuando sus “amigos” le fallan en uno de los días más importantes de su vida?
¿Cómo se consuela a una persona a la que sus “amigos” han dejado tirado como una colilla en una ocasión importante?
¿Qué palabras de ánimo puedes pronunciar, cuando sabes que le han dejado colgado y solo, precisamente cuando más deseaba tenerles a su lado?
Soy consciente de que no hay palabras de consuelo que puedan aliviar su dolor, y que probablemente nunca les perdonará que le hagan esto.
Ahora está deprimido, reafirmado en su creencia de que todas las personas del mundo son egoístas, mentirosas y traicioneras por definición hasta que no se demuestre lo contrario. ¿Y cómo le sacas de ahí, cuando se la acaban de jugar bien jugada? Imposible.
¿Alguien conoce las palabras mágicas, las palabras de aliento que puedan sacarle de esa desilusión y tristeza en la que se haya sumido? Porque a mí solo se me ocurren unas pocas palabras, y son más de rabia que de aliento:
¡VAYA PANDA DE CABRONES!
Venir a casa a jugar a la consola, sí que pueden; irse de despedida con su amigo, no les viene bien. Eso deja muy claro qué clase de personas son.
A su lado, Zorri hasta parece buena gente. Al menos a ella se la veía venir desde lejos.
En esta entrada hablo de: Amigos, boda, cabreo, decepción, despedida de soltera, dudas, idiotas, Ifoxe, tristeza
En capítulos anteriores...
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
Si no estáis al tanto de la noticia, porque el paro de los camioneros le ha robado protagonismo al tema, os cuento: los Ministros de Trabajo de la Unión Europea acaban de aprobar una directiva llamada “Del tiempo de trabajo”, por la cual el tope máximo legal de horas a la semana que se podrán trabajar sin que se consideren horas extras pasa de las 48 de ahora, a 65. Es decir, se podrán establecer jornadas laborales de hasta 65 horas semanales, sin que tengan que pagar horas extras: nuestras jornadas laborales podrán pasar a ser, por ejemplo, de 11 horas de lunes a viernes y 10 horas los sábados, y aquí no ha pasado nada.
Esto, por si acaso ya se os están empezando a poner los pelos de punta, no significa que automáticamente en España se vaya a cambiar la regulación laboral y pasemos a trabajar 65 horas de golpe, porque eso afortunadamente está regulado en el Estatuto de los Trabajadores. Significa que si los diputados españoles quieren y se ponen de acuerdo, pueden modificar el Estatuto de los Trabajadores y adaptarlo a la directiva europea. No es obligatorio que lo hagan, pero si quieren pueden hacerlo, cosa que no es nada tranquilizadora, la verdad.
Todavía hay tiempo de pararlo, aún cabe la posibilidad de que el Consejo de la UE tumbe esta directiva, o la reforme (¿hacerle la permanente al puercoespín?), pero para eso hace falta hacer ruido, hacerles saber nuestro descontento de alguna manera. Una de las maneras que proponen algunos blogs es hacerles llegar un e-mail a nuestros eurodiputados, para informarles de que les vamos a correr a gorrazos como voten a favor de esta directiva que consagra la esclavitud en pleno S. XXI. ¿Para eso tantas luchas sindicales, y tantos muertos, para lograr las 40 horas semanales? ¿Para que ahora, de un plumazo, acaben con un derecho que nos ha costado décadas conseguir, el derecho a poder disfrutar de nuestro tiempo libre como nos dé la real gana, el derecho a trabajar para vivir y no vivir para trabajar? ¡¡NI DE COÑA!! Así que si quieres enviarles un e-mail para que lo tengan bien clarito, aquí tienes sus direcciones de correo electrónico.

Pero no se trata solo enviar mails, sino decírselo a todos tus familiares, amigos, compañeros de trabajo, vecinos, conocidos… Para que ellos a su vez corran también la voz y se haga sentir el clamor.
De todas formas, soy bastante escéptica con respecto a que podamos hacer algo, principalmente porque la posición española es contraria a la aplicación de esta ley, es decir, nuestro gobierno nos da la razón. Diferente sería que el gobierno estuviera a favor de las 65 horas, pero estando en contra, creo que es hasta ahí donde podemos llegar. ¿Cómo nos vamos a hacer sentir en Bruselas? No tengo ni idea. Hay países en la nueva Unión Europea de chorrocientos (ya no sé ni cuantos países formamos la UE) con legislaciones laborales que están a años luz de la nuestra, y de la del resto de países que formaron la UE a 15. Y encima tenemos a los derechosos de Sarkozy (bastante quemado por cómo ha ido en Francia el tema de las 35 horas semanales) y Berlusconi (lo siento, no puedo decir nada que esté a la altura del personaje), que aprueban este tipo de medidas, así que me temo que los países favorables a las 65 horas semanales tienen mayoría. No quiero ser pesimista, pero huele a que nos van a encular pero bien. La vaselina corre de nuestra cuenta. Sin embargo, por intentarlo que no quede
P.D: ¡Oño! He utilizado el formulario que Jose tiene en su blog (www.joserodriguez.info/bloc) para enviar un correo a todos los eurodiputados del tirón, que ya lo tiene redactadito y todo (qué perra soy a veces), y me acaba de llegar la respuesta de un eurodiputado llamado Íñigo Méndez de Vigo informándome del procedimiento y diciendo que tendrá en cuenta mis comentarios. Soy feliz (se me tiene contenta con bien poco, es verdad). ¿Funcionará con todos los demás? No lo sé, pero sin intentarlo no me voy a quedar. ¿Y tú?
En esta entrada hablo de: blogs, cabreo, idiotas, política, Sociedad, trabajo
En capítulos anteriores...
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
Seguramente, a estas alturas ya estaréis todas al tanto de que estamos metidas hasta las orejas en una huelga de transporte. De empresarios del transporte, para ser más exactos.
Mi padre es camionero. Trabaja por cuenta ajena en una empresa de cuyo nombre me acuerdo pero no voy a nombrar. Estos días está de huelga obligatoria: Él va a trabajar cada día, pero su empresa no le deja mover el camión del parking, dicen que por miedo a los piquetes (y, por supuesto, NO le descuentan los días en no trabajados por la “huelga”). Los piquetes están formados por transportistas autónomos que han visto reducida su nómina al aumentarles desproporcionadamente el principal coste que tienen que asumir para trabajar, el precio del gasoil, que ha aumentado un 35% en un año.
Los transportistas autónomos sí tienen motivos para estar muy cabreados por la subida del precio del gasoil, porque les suben los costes de su trabajo, y no pueden repercutirlo en los precios, debido a que las grandes compañías de transportes absorberían sus encargos, al poder competir en precios. No es mi intención hacer una exposición de lo que significan las economías de escala, pero es evidente que las grandes compañías tienen mayor poder de presión que los pequeños autónomos para lograr mejores precios de sus proveedores, y por lo tanto, pueden ofrecer precios de venta más competitivos. Cuanto mayor eres, mejor te tratan tus proveedores, mejores precios te hacen, y en consecuencia mejores precios puedes ofrecer tú. A los autónomos, en la subida del precio de la gasolina les va el sueldo que entra en su casa. Para los grandes empresarios del transporte, la subida del precio de la gasolina significa si se comprarán un Ferrari o se conformarán con un Mercedes, que hay que afrontar la crisis apretándose el cinturón.
Los piquetes, los camioneros que están bloqueando estos días las carreteras, los que no dejan ni salir ni entrar camiones en el MercaBarna o en MercaMadrid… esos son los autónomos, los más perjudicados de la subida del precio de la gasolina. Y los empresarios del transporte se están aprovechando de esta situación, contribuyendo al paro generalizado. No dejan moverse a sus camioneros por miedo a los piquetes, según argumentan, pero lo cierto es que de esta huelga también ellos se verán beneficiados si finalmente la negociación con el gobierno llega a buen puerto y consiguen una rebaja en el precio con la creación del gasóleo profesional.
El porcentaje de autónomos de huelga en relación al total de camioneros de este país es mínimo. Es decir, por cada 10 camioneros que trabajan por cuenta ajena y autónomos que no pueden permitirse hacer huelga, hay un camionero autónomo que sí está secundando el paro. Pero debido a que los que trabajan por cuenta ajena no pueden mover el camión, la huelga está alcanzando unas proporciones espectaculares, hablándose incluso de que faltará suministro de alimentos frescos, gasolina, etc.
Es por todo lo que he dicho, que creo que llamar a este paro huelga es incorrecto: en realidad estamos hablando de un paro patronal encubierto, es decir, es la patronal del transporte la que está de hecho en huelga, no permitiendo que sus empleados trabajen, bajo el pretexto de la auténtica huelga promovida por los autónomos. No sé si me explico.
Los transportistas hicieron huelga cuando pedían que sus respectivas empresas no les obligaran a hacer jornadas maratonianas, a que se revisaran los tacógrafos para que las empresas no tuvieran más remedio que permitir los descansos legales (manda cojones) de sus trabajadores, bajo pena de multa; también pedían, aunque esto creo que no se logró, dos conductores por cabina en viajes de más de x kilómetros. Entonces sí era una huelga en la que los trabajadores pedían mejoras laborales a sus empresas, pero esto de ahora no lo es: esto es un paro patronal encubierto, en el que la patronal del transporte pide rebajas de precios al Gobierno, y eso, se pongan como se pongan, NO es una huelga. Y es que creo que es importante llamar a las cosas por su nombre: esto no es una huelga, es un paro patronal encubierto.
En esta entrada hablo de: familia, idiotas, política, Sociedad, trabajo
En capítulos anteriores...
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
El momento más terrorífico de mi vida lo he vivido esta mañana. Lo iba a titular “pánico en el tren“, pero me ha parecido excesivo, porque en realidad la única que se ha acojonado he sido yo, el resto de pasajeros parece que ni se han inmutado, y de hecho me han mirado extrañados ante mi cara de susto, debía estar pálida. Os cuento:
Estaba sentada en el tren esta mañana, camino del trabajo y leyendo tan ricamente, cuando de repente, entre Plaza Catalunya y Estación de Sants, se abre la puerta que conecta el vagón de tren en el que yo estaba con el de delante, y un brazo deja caer una mochila Nike justo delante de mí. La mochila se queda abandonada en el suelo del tren, delante de mí, y la persona que la ha tirado desaparece. No he llegado ni a verle la cara porque solo he visto un brazo, la persona que ha dejado la mochila lo ha hecho desde el hueco que separa un vagón de otro.
Os parecerá una insignificancia, pero las imágenes del 11M han cruzado por mi mente en menos de dos segundos. El estupor inicial ha dado paso al terror puro, se me ha helado la sangre y cuando de nuevo ha empezado a circular por mi cuerpo, me he levantado de un salto y me he ido a la otra punta del tren, delante de la puerta, para salir disparada en cuanto se abrieran. Los dos minutos que hemos tardado en llegar a Sants y que se abrieran las puertas del tren me han parecido una eternidad. Cuando he llegado al trabajo todavía me temblaban las piernas y estaba blanca como la tiza.
Lo sé, si hubiera sido una bomba, una mochila dejada por un terrorista, no se hubiera comportado así, no hubiera dejado la mochila tirada y se habría largado, porque ha dado un cantazo tremendo (aunque creo que la única que se ha asustado he sido yo, a juzgar por la actitud del resto de pasajeros del tren, que no se han movido de sus asientos y me miraban con caras raras). Probablemente un terrorista hubiera dejado la mochila “olvidada” discretamente debajo de un asiento, sin que nadie la viera, y habría salido del tren sin dar la nota. Sí, ya, ya lo sé. Pero en ese momento, ponte en mi situación: te aseguro que la mente se bloquea, no puedes pensar con claridad ni sentido común (en el hipotético caso de que alguna vez hubiera tenido de eso) y lo único que pasa por tu cabeza son imágenes de cuerpos descuartizados saltando por los aires en una lluvia sangrienta. Como para pensar con sentido común estaba yo.
Al final, obviamente, no ha sido nada (al menos, por ahora), porque si hubiera ocurrido alguna desgracia no estaría escribiendo esta entrada. Parece ser que el tío gilipollas que ha dejado la mochila tirada estaba fumando en el hueco de los dos vagones. Cuando se ha acabado el cigarro, ha entrado en el vagón, un tío muy delgado, con una pinta de cuelgue que daba miedo, y una camiseta de Kortatu. Si en algún momento he pensado en terroristas islámicos, al ver al colgado este he pensado en etarras, y la tensión se ha aligerado un poco: estos tíos no son terroristas suicidas, así que si lleva una bomba, probablemente no explotará mientras él también esté en el tren salvo error involuntario, y en la próxima parada yo me bajo…
Estaré atenta a las noticias de esta noche, por si ha ocurrido una desgracia de la que me he librado por los pelos. Espero que solo sea producto de mi imaginación sobreexcitada, pero el mal rato que he pasado no me lo quita nadie. Ojalá que todo se quede solo en eso.
No me puedo imaginar lo que debe ser vivir con este terror constante, y que en cualquier momento puedas ser tú quien pague el pato de vete a saber qué movidas que pasan por la cabeza de una panda de tarados con demasiado apoyo social. Hay que tener madera de héroe para vivir con ese miedo en el cuerpo todos los días.
En esta entrada hablo de: idiotas, mala suerte, odio, política, Sociedad
En capítulos anteriores...
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
Boicot. Y si no lo es, se le parece mucho. Es que no se me ocurre otra palabra para describir lo que nos están haciendo (sobre todo a mi jefa) unos compañeros de trabajo de otro departamento. No tengo toda la información, no sé qué es lo que se cuece en las “altas instancias“, pero veo lo que ocurre a mi alrededor y cada día alucino más.
Desde hace ya no sé ni cuanto tiempo (creo que llevamos toda la vida metidas en harina) estamos trabajando en un proyecto muy importante, que reflejará nuestra imagen de cara al exterior, y que implicará cambiar la forma de trabajar de más de 500 personas, muchas de ellas voluntarias. El trabajo es abrumador, y hay 4 personas, de dos departamentos diferentes: mi jefa y yo, y dos personas de otro departamento, para sacar adelante el proyecto. Más todo el equipo en las diferentes empresas contratadas especialmente para desarrollarlo y ponerlo en marcha. Nos estamos dejando las pestañas para coordinarlo, para que los diferentes equipos funcionen como un reloj… y mientras tanto lo único que nos encontramos es una zancadilla tras otra.
No puedo asegurarlo, pero creo que ayer mi jefa se fue a casa llorando de frustración y de impotencia. Y es que la situación ha llegado a un límite en que no es para menos. Ayer yo me sentía como si estuviera en el camarote de los Hermanos Marx, y a ella las miradas asesinas la delataban.
Nosotras dos somos las que hemos estado en todas las reuniones de seguimiento del proyecto, yo me he encargado de la redacción de las actas y de controlar las tareas pendientes; y ella se lee los documentos que yo le paso, los compara con sus apuntes, lo comentamos y corregimos lo que toque. Como podéis imaginar, tenemos bastante controlado lo que se acuerda en las diferentes reuniones y los temas pendientes que corresponden a cada equipo. Sin ninguna duda, lo tenemos todo mucho más controlado que aquéllos que ni siquiera tienen la decencia de venir a las reuniones, claro.
Porque la otra mitad del equipo se pasa por el forro más de la mitad de las reuniones; es habitual que, cuando se deciden a venir a una reunión a la que estaban convocados, se marchen a la mitad y nos dejen a medias, o ni siquiera se presenten aunque saben que les necesitamos para poder avanzar en el proyecto. Y cuando finalmente se deciden a honrarnos con su presencia, nos cambian los acuerdos que ya habíamos cerrado en reuniones anteriores, con lo que tenemos que volver a empezar. Obviamente, esto hace que vayamos muy mal de tiempo, que las empresas contratadas se mosqueen con esta dinámica de trabajo tan caótica y porque no se cumplan los plazos que a ellos sí les exigimos con puntualidad británica, y que nosotras dos nos encabronemos con nuestros compañeros, que no nos lo ponen nada fácil.
Como ya hemos detectado que se escaquean con sorprendente regularidad (de cada 4 reuniones, vienen a 1 y media), hemos optado por acorrarlarles en su departamento y tener reuniones preparatorias, al menos para poder seguir avanzando aunque ellos no estén. Y en esas reuniones preparatorias si no nos hemos acabado tirando de los pelos es porque somos gente diplomática y preferimos insultarnos, que queda más digno. Como os decía antes, tenemos controlados los acuerdos a los que llegamos en cada reunión, porque los tenemos por escrito, y tenemos documentados también los cambios de criterio que se producen de una reunión a otra. Bueno, pues si les hacemos notar que eso no fue lo que acordamos, nos encontramos con sonrisas sardónicas y frases del tipo:
¿Cómo no va a ser eso lo que acordamos? Os veo un poco despistadillas, ¿eh?
Dan ganas de matarlos. Nos miramos la una a la otra y con la mirada nos preguntamos:
¿Qué prefieres? ¿Homicida o cómplice?
También nos hemos encontrado con tapones a la hora de conseguir información. Necesitamos que nuestros compañeros nos pasen información, y se tiran días para dárnosla, nos dicen que eso que les pedimos es muy complicado y que van de culo y no tienen tiempo, con lo cual el proyecto va todavía más retrasado aún. Pero lo que pasó ayer es que clama al cielo. La información que nos habían estado pasando con cuenta-gotas, a trozos y con días de retraso… resulta que no es fiable. Y se dan cuenta ahora. Ayer por la tarde fue algo caótico intentando cuadrar los datos de los distintos ficheros que nos habían ido pasando y obtener algo mínimamente coherente. No estoy muy segura de que lo hayamos conseguido.
En cualquier caso, ayer el boicot fue ya evidente. Y que es imposible trabajar con este grado de bloqueo por parte de nuestros propios compañeros.
No sé qué ocurrirá después del verano, mi jefa está convencida de que ella no continuará, y de que todo esto probablemente tenga consecuencias para nuestro departamento (sí, encima somos nosotras las que nos vamos a comer el gran marrón), lo que me implica a mí personalmente. No sé si se cargarán nuestro departamento, y qué pasará conmigo en ese caso. Y me jode, me jode mucho porque el curro me encanta, cuando entré aquí ya dije que esto era el Trabajo con mayúsculas. Aún no estoy en el área, con las funciones y la responsabilidad que me gustaría, pero tengo un gran futuro por delante, y además me encanta mi trabajo, me encanta mi jefa (tan diferente de otras que he tenido, por cierto…), me encanta lo que hago, me encantan las condiciones de trabajo, me encanta la gente con la que trabajo y me encanta trabajar aquí.
Lo último que me apetece es volver de luna de miel, y encontrarme con que estoy el paro, la verdad, y todavía me jode más que sea por culpa de unos incompetentes que nos están haciendo la vida imposible en este proyecto, en el que nos estamos teniendo que comer un marrón detrás de otro que ni siquiera son responsabilidad nuestra, dando la cara por ellos, y que nos la jueguen de esta manera.
La vida es injusta, y el mundo laboral todavía más.
En esta entrada hablo de: cabreo, idiotas, mentiras, navajazos, trabajo
En capítulos anteriores...
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
No solo son los nervios y las dudas previas a la boda. Dicen que todas las novias adelagazan antes de la boda, porque con los nervios comen menos. Bueno, pues a mí la ansiedad me da hambre, me da por comer porquerías, chuches, bollería y demás, y me estoy poniendo pelín ceporra.
Tanto que en la prueba del vestido del viernes, los corchetes de la espalda casi no cerraban y yo por poco me quedo sin respiración mientras la modista intentaba abrochar el vestido. Al final lo logramos, con la firme promesa de no engordar ni un gramo más de aquí al día de la boda. ¡Como si fuera tan fácil!
Al final va a tener razón el niño repelente de la Wii-Fit, y me va a tocar ponerme a dieta. Peor para él, porque va a sufrir los saltos y las acrobacias aeróbicas…
Por el momento, quedan oficialmente abolidos el chocolate y picar entre horas. Madre mía, qué duro es esto de casarse.
P.D. Ifo, que no pierde una, ha propuesto que hagamos juntos la dieta del cucurucho: ya sabéis, comer poco y follar mucho. Además, me ha dicho que en casa no va haber ni una tableta de chocolate, y que no le pida compasión. ¿Qué voy a hacer con este hombre?
En esta entrada hablo de: boda, idiotas, mala suerte
En capítulos anteriores...
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
Hace unos días os comenté que mi hermano y mi cuñi lo habían dejado. En realidad, ha sido _ella_ quien le ha dejado a él, después de 2 años y medio de relación, de la noche a la mañana, sin dar más explicación que el clásico “necesito tiempo” porque “se estaba agobiando“. La semana antes de dejarlo, era ella quien le estaba metiendo prisa a él para mirar pisos, irse de casa, tener hijos… Solo tienen 20 años.
Resulta que mi ex-cuñi ha empezado a trabajar hace un mes en un curro nuevo (es otra a la que los trabajos no le duran ni 3 meses, porque se agobia, está a disgusto, y los deja antes de tener otra cosa). Hace 3 semanas que lo dejó con mi hermano. Y a mí, por las explicaciones que mi hermano me dijo que le había dado (que me trajeron recuerdos nada agradables de cuando mi ex me dejó), me pasó por la cabeza que tal vez habría conocido a alguien en el trabajo. Mi madre, que trabaja en la misma empresa (sí, a eso se le llama enchufe) pero en otro turno, me dijo que eso era imposible porque no había ningún compañero ni siquiera medio potable. Muy convencida no me dejó, pero así quedó la cosa.
Y, mientras tanto, veía a mi hermano humillarse y hacer el capullo igual que yo lo hice en su momento, con la intención de recuperar algo que ya era a todas luces (al menos para mí) irrecuperable. Claro que yo lo veía desde la perspectiva de alguien que ha pasado por una situación similar, y se ha encontrado con reacciones similares de la otra parte. Lo tenía clarísimo: mi ex-cuñi está con otro, y está intentando quitarse de encima a mi hermano como puede, y por mucho que mi hermano haga no la va a recuperar, porque el motivo de que su relación se haya roto no está en él, sino en ella, en que ha conocido a otra persona.
Se da la circunstancia además de que mi ex-cuñi pade un desorden alimenticio, que no es solo un desorden alimenticio sino también una enfermedad psicológica. Seguro que sabéis a qué me refiero, lo cual no hace sino agravar la situación.
Y hace unos días me llamó mi madre para darme la noticia: hay sospechas de que mi ex-cuñi pueda estar liada con un compañero de trabajo, está haciendo total dejación de sus funciones en el curro (no da ni golpe, vamos), y siempre se la ve muy arrimada a un compañero con el que tiene más roce que con el resto. Ella lo niega, evidentemente, pero sus excusas suenan a un falso que lo flipas.
Que te dejen sienta fatal. Pero sienta peor que te dejen y encima te mientan, porque la cara de gilipollas no se te quita en una buena temporada. Me duele que mi hermano tenga que pasar por lo que yo pasé, sangro por dentro cuando lo veo destrozado y llorando la pérdida como un niño pequeño. La pregunta más difícil de responder en estos casos siempre es
Y si me quiere, ¿por qué me hace esto?
Mi hermano estuvo ahí cuando mi ex me dejó y me ayudó a superarlo, aunque sus lealtades estuvieran algo confusas. Y ahora se me parte el alma a mí de verlo así de deshecho.
En esta entrada hablo de: amor, familia, hermanos, mentiras, mi ex-novio, trabajo
En capítulos anteriores...
|
|
|
|
|
|