Jun
26
    
Lo escribí el Junio-26-2008 | (10) comentarios |

agencia_tributariaNo lo entiendo: en el 2007 gané algo menos que en el 2006, y me pude desgravar bastante más (principalmentem, porque de enero a abril del 2006 no me pude desgravar ni alquiler ni hipoteca, al estar viviendo todavía con el capullo de mi ex, y en cambio el 2007 me pude desgravar el alquiler durante el año entero), las retenciones en la nómina son similares, pero gano unos 400 leuros menos al año… Y sin embargo este año Hacienda me devuelve menos que el año pasado.

¿Por qué?

Por cierto, Zapatero, toma nota: que sepas que todavía no he cobrado los 210 euros de la renta básica de emancipación, porque los burócratas asesinos no hacen más que poner pegas, y dicen que todavía necesitan más información, que no les basta con todo lo que les suministré y hace unas semanas me llamaron para indicarme que les falta un papel: necesitan un certificado de ingresos del 2007, porque las nóminas de todo el año no les sirven para saber lo que he cobrado. Mandapelotas. Tocawebos, que son unos tocawebos.

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Jun
25
    
Lo escribí el Junio-25-2008 | (8) comentarios |

Desde hace unas semanas nos han quitado el microondas que teníamos en una mini-cocina de nuestra planta, y se lo han llevado junto con dos micros más a la nueva sala de descanso, recién inaugurada, en la sala del fondo una planta más arriba.

La sala está bien, tenemos cuatro mesas y un montón de sillas, tres microondas para minimizar las colas a la hora de la comida, un sofá y una mini-tele para poder ver Los Simpsons y Sé Lo Que Hicísteis mientras comemos. Ahora no nos dejan comer en nuestras mesas, lo cual está bien porque por un lado socializamos con los compañeros (algo que a servidora le venía haciendo falta), porque con los atascos que se producen a la hora de la comida, no te queda otra; y por otro lado aprovechamos para descansar un poco, porque no nos engañemos, si comes en tu mesa junto al ordenador, ni descansas ni te alimentas.

Pero lo peor viene con el café mañanero. Ahora el Nescafé no ya solo está al alcance de las compis de departamento, sino de ¡toda la oficina! De momento, parece que lo respetan (¿será por la sutil etiqueta con mi nombre que le he puesto?), pero habrá que estar atentas. Sin embargo, esa no es la incomodidad peor. Al tener la sala de descanso, y el microondas asociado, en la planta de arriba, significa que ahora para hacernos el café tenemos que coger el ascensor, caminar unos 100 metros en línea recta, prepararnos el café en el microondas o en la cafetera, esperar a que termine de calentarse mientras nos tocamos los huevos las narices, aprovechamos para hacer la xerradeta si nos encontramos con alguna compi en el camino (con lo cual, el número veces y el tiempo que pasamos en cada escaqueada, aumenta exponencialmente y se retroalimentan las escaqueadas de unas con las de otras…), y bajamos por el ascensor o por las escaleras con la taza ardiendo, llena hasta arriba y haciendo equilibrios para no quemarnos y para no derramar el líquido cafeinoso por el camino y ponernos la ropa perdida… Y cuando llegas a la mesa, el café está ya medio frío. Aunque siempre puedes tomártelo tranquilmante en la sala de descanso, viendo la tele… mmmmm…. ahora que lo pienso, no suena del todo mal…

Total, me parece un atraso. La productividad general se va a resentir, al tiempo. Buenas somos nosotras como para que encima nos den una excusa para escaquearnos…

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Jun
24
    
Lo escribí el Junio-24-2008 | (5) comentarios |

Se me ocurren unos cuantos. Veamos:

Es domingo, estás tumbada en la cama y tienes los ojos abiertos como platos. Miras el despertador y son las 9:30 de la mañana. A pesar de que te acostaste a las 3 de la madrugada, y de que es muy temprano para levantarse un domingo, no puedes pegar ojo.

Tan temprano y ya estás completamente empapada de sudor en la cama porque no has conseguido convencer todavía a tu futuro marido de quitar las mantas y las sábanas de franela (tendrás que hacerlo en un momento de descuido) y poner ropa de cama de verano. Total, solo estáis a veintitantos de junio…

Se acerca el mediodía. El termómetro en la calle marca 35 grados. La piscina es una tentación a la que no te has podido acercar en los últimos dos meses de lluvia casi ininterrumpida, y estás deseando darte un baño. Por algo llevas desde septiembre viviendo en una urbanización pija con piscina en la que estás deseando remojar tu cuerpo serrano y ponerte morena. Pero tú tienes que fastidiarte, asfixiarte de calor y llevar pantalones largos porque el jueves tienes cita en el centro de estética para una depilación integral, por lo que el domingo tus piernas y tus ingles están lejos de ofrecer el aspecto ideal para ir a la piscina. Al menos, fuera de las fronteras de Suecia… Intentas convencerte a tí misma de que podría pasar por una rebelión en contra de la concepción femenina de la belleza impuesta por los cánones machistas, pero lamentablemente no funciona.

Con la intención de que se te haga menos duro el suplicio, te acercas a la piscina con pantalón largo y todo, y piensas que si al menos el agua está helada, eso te consolará. Pero el agua está a la temperatura ideal para darse un chapuzón, y a tí te espera un laaaaargo puente de cuatro días, en el que verás la piscina pero no la catarás. 4 interminables días durante los que tendrás que conformarte con el ventilador de pie, tumbarte quietecita a la sombra en el balancín del patio y ponerte ciega a horchatas y limonada casera para pasar el calor. Ni siquiera te queda el consuelo de la manguera del patio para remojarte, porque se estropeó hace meses y aún no la habéis arreglado.

10 meses esperando para disfrutar de la piscina: cuando hace sol, el agua está helada y no hay quien se bañe sin arriesgarse a exponerse a la hipotermia; cuando se acerca el verano, llueve sin parar. Y cuando por fin llega el momento, estamos en verano, hace sol, no llueve y la temperatura del agua es la ideal… ¡no me puedo depilar y mis piernas parecen las de un futbolista de la selección! Y no puedo depilarme a lo tonto en casa porque cuando llegue la boda y la luna de miel posterior no quiero tener que preocuparme de unos incómodos pelitos, quiero estar perfecta y tener las piernas suaves. La vida es muy injusta.

¿Es o no es como para despertarse de mal humor un domingo?

Por cierto, el Sant Joan lo pasamos cenando en casa de mis suegros, y después haciendo explotar petardos en la calle: en mi tiempos, los petardos llevaban mayor carga de pólvora y duraban más rato, pero es que ayer era realmente frustrante ver las pequeñas fuentes de colores de pirotecnia y que no duraran ni 15 segundos.

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Jun
21
    
Lo escribí el Junio-21-2008 | (6) comentarios |

Ifo tiene orden de no meterse en nada que afecte a mi trabajo sin consultármelo primero. Y no exactamente en mi trabajo, pero rondando por los alrededores, hay un personaje que me tiene enfilada desde hace años, al que parece ser que la envidia y el odio que siente por mí, a partes iguales, no le dejan vivir tranquilo y de vez en cuando tiene que descolgarse con una bonita retahíla de insultos para sentirse mejor y reafirmarse a sí mismo.

Personalmente, creo que el odio es un sentimiento de lo más absurdo: no te permite avanzar, solo dar vueltas en círculo alrededor de algo que la pesona objeto de ese odio probablemente tenga bastante superado o incluso olvidado. Mientras la persona objeto de ese odio hace su vida tan alegremente, el que odia no puede olvidar y avanzar, se recrea en su odio imaginando quizá oscuras formas de venganza que probablemente nunca llegue a poner en práctica. En definitiva, una completa pérdida de tiempo que se podría dedicar a cosas más productivas. Y así le va, claro…

Pero ni aún pensando así os penséis que me libro de ello, qué va. Durante un tiempo odié a mi ex con todas mis fuerzas. Le odié por humillarme, por engañarme, por dejarme hacer el ridículo delante de una niñata adolescente y semianalfabeta con veleidades de estrella porno. Pensé que no se lo perdonaría mientras viviera. Pero incluso una humillación que para mí fue tan brutal, al cabo de un tiempo la olvidé. Una vida personal rica y plena dio como resultado que estuviera más entretenida en mi propia vida que en la vida de otra persona a quien, lo confieso, durante un tiempo me habría gustado destruir con mis propias manos. Pero al cabo de unos meses escasos ya se me había pasado el cabreo y ni me acordaba de todo lo que ha pasado. De hecho, ahora miro hacia atrás y recuerdo el berrinche que pillé en su momento, recuerdo el amor propio herido, pero no siento odio: siento vergüenza de mí misma, de cómo me comporté, pero el odio ya no me remueve por dentro. O soy muy pasota o mi capacidad para olvidar (que no perdonar, porque no le perdono todo lo que me hizo y cómo se comportó) es fascinante.

Después de este inciso, comentaros que hay gente que me odia desde hace años, esa misma gente que se dedica a insultarme sin piedad y a publicar mails míos en sus blogs personales o a pasar mails míos a terceros para desacreditarme y a ver si así consiguen moverme la silla. Son gente que no tiene vergüenza ninguna en copiar y pegar la misma mentira sobre mí en todos los espacios que tiene a mano (el día que se dén cuenta de que en internet, la popularidad de un blog está asociada a la dirección web de ese blog, y no al nombre de la persona, igual les da un súbito ataque de vergüenza, porque desde luego van diciendo de mí tantas tonterías que cualquiera con un poquito de conocimiento sobre el tema se da cuenta enseguida de que son falsas, me producen vergüenza ajena). Son gente que no puede entender que su adhesión inquebrantable no se premie de alguna forma debido a su propia inutilidad, porque de hecho tampoco son conscientes de su propia inutilidad. Alguien utilizó un símil que me sigue pareciendo muy acertado:

Si lo compráramos por lo que _realmente_ vale, y lo vendiéramos por lo que _él cree_ que vale, nos forraríamos.

Efectivamente, esa es la idea. Son unos inútiles que todavía no son conscientes de su propia inutilidad, y culpan a una conspiración mundial de que no les salgan las cosas bien, de que el negocio no marche y por ello su dieta se componga casi en exclusiva de Pastas Gallo. La culpa de que no les vaya bien en los negocios la tenemos desde una servidora, hasta el Secretario General de no sé qué en algún Ministerio rebautizado. El caso es quejarse y patalear, en lugar de aprender y avanzar. La culpa siempre es de los demás. Es taaaaan típico de fracasados e inútiles…

Bueno, pues como os decía al principio, Ifo tiene orden de no meterse en nada que afecte a mi trabajo sin consultármelo primero. Yo comparto aspectos de mi trabajo con él, lo que me trae de cabeza, los buenos momentos, lo que me ilusiona, lo que detesto… Y también lo que me hace gracia. Y hace unas semanas encontré algo que me pareció muy gracioso. Ifo es técnico de sistemas y se está especializando en seguridad, ha auditado la web de mi trabajo como práctica, encontró errores y agujeros de seguridad que desconocíamos y nos ayudó a presionar a la empresa para que pusieran las medidas oportunas y evitaran que se nos colaran hasta la cocina por la puerta de atrás y que personas con aviesas intenciones pudieran tener acceso a datos privados… Vamos, que no es un pringui que haya visto la trilogía de Matrix y haya flipado en 32 bits: en cuestiones de hacking Ifo sabe de lo que habla.

Bueno, pues por casualidad me encontré con uno de estos tíos, presumiendo en su blog de ser un puto hacker, por tener instalado en su web un plugin de auditoría, haber enviado un e-mail del que obtuvo respuesta y haber hecho una búsqueda en yahoo… Toooooodo un puto hacker, sí señor. No le negaré la iniciativa, ni la picardía que tuvo, ni el haber utilizado los recursos que tenía a su alcance. Me pareció muy bien, y de haber existido una relación sana entre nosotros le habría dado mi más sincera enhorabuena. Pero eso _no_ es ser un hacker. Una cosa no quita la otra.

Como sabía que le iba a hacer gracia, se lo pasé a Ifo y, para mi tragedia particular, Ifo se soltó y le dejó un comentario bastante insultante, poniéndole de vuelta y media y diciéndole precisamente que eso _no_ es ser un hacker, que no tiene ni puta idea. Cuando me dijo lo que había hecho y pude verlo con mis propios ojos, me quedé horrizada. Sin embargo, no habría pasado de ser un detalle de mal gusto sino fuera porque además tuvo la brillante idea de utilizar el apodo que uso para referirme a él en este blog, por lo que una simple búsqueda en google por “Ifoxe” da entre los primeros resultados este blog a cualquiera que se moleste en buscar. Y si te dejan un comentario insultante en tu blog, no me parece en absoluto descabellado buscar a ver si te enteras de quien ha sido…

¿Resultado? Esas personas que tanto me odian llevan semanas leyéndome, desde que Ifo metió la pata y les trajo derechitos hasta aquí, exponiéndome a sus ojos. Tampoco es que haya tenido especial cuidado en separar mi mundo personal del profesional, hay varias personas que conocen de la existencia de este blog, pero que las personas que se dedican a insultarme y a publicar mis e-mails tengan acceso a este espacio íntimo y personal, pues me hace cualquier cosa menos gracia.

Pasé varios días enfadada con Ifo por su atrevimiento, por meterse donde nadie le llamaba y encima hacerlo con una torpeza de principante que me ha dejado expuesta a la intemperio, que parece nuevo, coño. Y él está hecho polvo por haberme expuesto así por un calentón suyo. Durante _unos minutos_, barajé la posibilidad de cerrar este blog, cambiar la dirección de acceso, protegerlo con contraseña… Pero opté por mantenerlo. Total, ocultarlo no iba a servir de gran cosa, como mucho para darles motivos para buscar hasta debajo de las piedras, y una vez abierto, cerrarlo no es posible: con las herramientas adecuadas es posible acceder a todo el contenido. Y esta gente sabe cómo hacerlo, así que ¿qué iba a conseguir cerrándolo? ¿Darles pie a que pensaran que aquí había algo más escabroso que el diario de una pink-girl bastante sosa? El contenido de este blog es tan inocente, que ocultarlo por pudor o vergüenza sería una tontería, así que decidí hacer como si nada hubiera pasado y seguir a la mía. Sigo enfadada con Ifo por su tontería, le hice prometer que no volvería a meterse en mis asuntos sin mi permiso y supervisión; pero por lo que respecta a estos tipos, me da igual que me lean. Aunque encuentre por ahí comentarios que se creen muy gracios y hacen referencia a lo que posteo en este blog. Me da igual: siguen siendo un par de gilipollas, por muy temprano que se levanten.

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Jun
20
    
Lo escribí el Junio-20-2008 | (2) comentarios |

Esta es una de esas noticias entre friky y absurda que a Toxcatl le va a encantar:

Telecinco demanda al portal de vídeos YouTube por piratear sus programas

Según la cadena de televisión, el conocido portal de vídeos se está beneficiando por la explotación de unos derechos que no tiene.

Como te lo cuento. ¿No te resulta irónico?

Ahora, para ser justos, supongo que en Youtube pondrán a varios empleados a tragarse la programación de Telecinco las 24 horas del día durante varios días, y hacer un recopilatorio de programas de Telecinco que piratean los vídeos de Youtube…

Lucía también comenta la noticia, y añade una interesante reflexión.

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Jun
19
    
Lo escribí el Junio-19-2008 | (5) comentarios |

Estoy destrozada. En total, más de 14 horas en danza, para una reunión que apenas duró 2. Yo ya no estoy para estros trotes. Os cuento mi día:

Salí del curro a las 11:30 para coger el AVE de las 12, llegada a Madrid-Atocha a las 15:30h, correr para coger el metro, dos trasbordos, nos perdemos, nos encontramos, nos indican como llegar, y quedamos para comer con los amigos. Imposible comer con ellos, entre otras cosas porque eran más de las 4 de la tarde y el territorio estaba sembrado de minas anti-persona. Nos comemos un bocadillo cerca de la sede, y a las 5 subimos a la reunión. Los 15 minutos de espera de rigor. Un par de horitas de reunión en las que el no-tan-amigo no aportó absolutamente nada (dijo una tontería, hizo un poco el pelota en su línea habitual, y trató de hacer una aportación tan fuera de contexto que todos los presentes miraban al techo como pidiendo “señor, dame paciencia…“). Por cierto, que le ví muy desmejorado, muy delgado. Va a ser que eso de alimentarse exclusivamente de pastas gallo porque el negocio no da para más afecta seriamente a la salud…

Yo no me quedé callada como inicialmente preveía, hice varias aportaciones que creo que fueron bastante interesantes y en general creo que quedaron bastante contentos con mi intervenció, al menos yo salí de allí muy satisfecha conmigo misma.

Al salir de la reunión, a eso de las 7, nos tomamos una coca-cola en el bar con algunos amigos que vinieron a esperarnos, intercambiamos impresiones, puesta al día, nos echamos unas risas y comentamos lo que nos ha parecido la reunión a cada uno. Hubo algún alma cándida que comentó que el no-tan-amigo le daba pena. A mí, la verdad, la gente que se busca su propia ruina mientras a la vez machaca y pretende hundir a otras personas… pena, lo que se dice pena, me dan bastante poca, la verdad.

Y también hice mi primera promesa electoral:

Cuando yo sea Presidenta del Gobierno, voy a dictar un Real Decreto Ley (de esos de urgencia, que no tienen que pasar por el Congreso ni nada) en el que se prohiba la gilipollez.

Ala, ya está, prometido queda.

A las 8 salimos disparadas hacia Atocha, otra vez pateada y dos trasbordos porque a las 9 salía nuestro AVE de vuelta a Barcelona. Por suerte, el AVE de vuelta tardaba una hora menos que el de ida, al ser un tren directo sin paradas. Dos horas y media de viaje en un espacio reducido, sin poder estirar las piernas, sin poder ponerme cómoda y echar una cabezadita durante el trayecto, cansada de caminar todo el día y de arrastrar un bolso que pesaba un huevo y parte del otro (¿por qué coño no me llevaría la mochila, con lo cómoda que es?), con un sueño que me moría al haberme levantado una hora antes (en lugar de entrar a las 10, ayer entré a las 9 para adelantar trabajo, ya que iba a estar todo el día fuera de la oficina), y sin poder levantarme y caminar porque encima con el movimiento del tren a 270km/h me mareaba.

Por cierto, la cafetería del AVE, un horror: fuimos a intentar pedir algo de comer en Lleida, y no volvimos a nuestros asientos con un triste sandwich mixto hasta que casi llegamos a Calatayud. Un solo camarero atendía a decenas de personas hambrientas y cansadas, preparaba bocatas, ponía cafés, servía chuches y bollería, llenaba vasos de hielo y sacaba bebidas de la nevera. A la 1 ya no les quedaban bocatas de tortilla, no podían hacer bocatas de jamon york, solo tenían bocadillos o de serrano o vegetales…

A las 11 y media llegamos a Sants, perdí mi chaqueta supongo que en el tren, la batería de mi móvil ya no daba más de sí desde que salimos de Madrid, unas agujetas del copón empezaban a hacer notar su presencia, hacía frío y yo sin chaqueta… Ifo nos vino a recoger, dejamos a Mireia en su casa sana y salva, y a eso de la una de la madrugada llegamos a casa, me enseñó su nuevo Asus eee, nos desnudamos y nos metimos en la cama a dormir, rendidos como estábamos, hasta el día siguiente.

Y hoy estoy destrozada, me siento cansada, pastosa, me duelen todos los músculos… Sin duda, en la capital del Reino se aprenden un montón de cosas interesantes, pero yo cada vez que voy acabo para el arrastre, sobre todo si se trata de estas reuniones expréss de ir y volver en el mismo día.

Me da pena no poder estar en el Congreso (nos convocaron precisamente para aportar ideas al respecto) que se prepara para dentro de dos findes, me hacía mucha ilusión, pero esos días yo estaré navegando por el Mediterráneo en plena luna de miel, y hay cosas que tiene prioridad.

Nota final: mi madre puede estar orgullosa de mí soy una persona educada y no violenta. No le crucé la cara con un par de hostias por llamarme cerda rosa, aunque ganas no me faltaron.

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Jun
18
    
Lo escribí el Junio-18-2008 | (7) comentarios |

Hoy estaré en Madrid, en una reunión de capos de la mafia. Allí nos veremos algunos amigos y un, ¡ejem! digamos no-tan-amigo a quien no tengo ningunas ganas de ver. Me tendré que tragar el sapo de sentarme en la misma mesa que el tipo que me llamó mentirosa, trepa, manipuladora, y recientemente “bonita cerda rosa”; tendré que participar en la misma conversación que el tipo que va por ahí publicando mis correos electrónicos sin permiso con la intención de desacreditarme, con lo que vete a saber dónde aparecerán publicadas mañana mis palabras de esta tarde, y con qué sesgo manipulador (no quiero ni pensarlo), así que me planteo seriamente no abrir la boca en toda la tarde. No me apetece lo más mínimo volver a aparecer en portada de Libertad Digital, ni que por su culpa me cubran de insultos, la verdad.

La buena noticia es que no estará su “mami” para protegerle, como él quería (alguien que le quiera bien debería protegerle de sí mismo, porque está rodando por el precipicio y no solo parece no darse cuenta, sino que creo que le está pillando el gustillo a eso de despeñarse pendiente abajo). ¿Llorará como mujer lo que no ha sabido defender como hombre?

He quedado con Mireia para coger el AVE dentro de media hora, y la verdad es que estoy nerviosa, quiero hacer lo que tengo que hacer y estar en casa de vuelta lo antes posible, quiero que el día pase rápido. Algo me dice que varias personas no olvidaremos este día fácilmente…

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Jun
17
    
Lo escribí el Junio-17-2008 | (14) comentarios |

Está claro. No puedes reírte de las desgracias de otra persona porque, tarde o temprano, el mal karma siempre vuelve.

Todavía me estaba descojando a pata suelta ayer del post de Neblina, en el que comentaba sus aventuras en la peluquería, intentando hacerse entender a las peluqueras con más bien poco éxito, cuando Ifo me mandó un SMS al salir _él_ de la peluquería:

Vida, uf, fatal, ya lo verás…

Me asusté, claro, y le llamé por teléfono:

¿Qué te han hecho, carinyu?

Ifo estaba al borde de las lágrimas, yo creo que reía de puros nervios.

¡¡¡Mi melenaaaaa!!! ¡¡No tengo pelooooo!! Parezco un militar :(

¡Mierda! Si es que no le tenía que haber dejado ir solo…

Yo no sabía si reir o llorar, me daba la sensación de que se estaba quedando conmigo… Pero cuando le ví me convencí de que no, no se trataba de una broma. Él, que siempre ha llevado el pelo más o menos largo, le dijo a la peluquera que quería simplemente que le arreglara un poco el corte que llevaba, que lo quería igual de largo pero más arreglado. Parece fácil de entender, ¿no?

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Pero en algún momento de la conversación, Ifo cometió el error de comentar que se casaba en 10 días, y por alguna extraña razón, la peluquera consideró que lo mejor es que apareciera en las fotos de la boda prácticamente irreconocible, y su preciosa melenita rubia acabó en el suelo de Llongueras.

Me explicó que mientras veía su pelo caer al suelo, cual Sansón sin su melena, le iban entrando sudores fríos y se iba poniendo cada vez más pálido. Normalmente va a la peluquería a disfrutar, le encanta que le toquen el pelo (para él es casi una seña de identidad, y es que tiene un cabello precioso, rubio, liso, suave… a veces me meto con él y le digo que hasta lavándoselo con fairy le quedaría bien), le gusta que le den masajes en el lavacabezas, que le mimen y que le atiendan como un rey, que le digan lo guapo que está… Pero ayer lo pasó realmente mal en la peluquería, viendo caer mechones de pelo a derecha e izquierda y sin poder hacer nada para evitarlo.

Superado el shock inicial, la verdad es que yo le veo muy sexy. Ayer me daba la sensación de que le habían quitado por lo menos 10 años de encima, con lo que tenía la inquietante sensación de estar liada con su hermano adolescente. Pero cada vez que lo miro le veo más guapo.

Así que me ha pedido que haga una encuesta entre mis compis blogueras y que seais vosotras las que determinéis si está realmente guapo. ¿A vosotras qué os parece? ¿Mejor antes o mejor ahora? Ya sé que la calidad de la foto no es muy buena, porque la he hecho esta mañana con el móvil, pero para que os hagáis una idea del nuevo look de mi chico a falta de una foto mejor, de momento nos apañaremos con lo que tenemos.

joan

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Jun
16
    
Lo escribí el Junio-16-2008 | (14) comentarios |

En cierta ocasión, ahora hace dos años, me ví en la obligación de denunciar a un presunto violador. Esta historia solo la conocían hasta ahora tres personas: mi futuro marido, mi ligue-fijo de aquélla época (que era Guardia Civil, falangista y gallego. Una mala noche la tiene cualquiera), y el comisario de guardia de la Policía Nacional de Terrassa. Y hoy os lo voy a contar porque he dejado de avergonzarme de ser tan ingenua y he conseguido convencerme a mí misma de que utilicé el sentido común. Solo he necesitado dos años para ello, no está nada mal.

Para empezar, os pondré en antecedentes. A mediados del 2006, me había ido a vivir sola y de alquiler, había cambiado de trabajo y mi jefa tenía la irritante manía de pagarme la nómina el día 2 o el 3 de cada mes, con un cheque sin fondos de cualquier entidad de la ciudad en la que yo _no_ tuviera cuenta. En esas estaba cuando, a través del formulario de contacto de este blog, se puso en contacto conmigo una persona que decía escribir en nombre de una pequeña productora de televisión. Me decían que habían visto las fotos de mi perfil, que habían leído lo que escribo en el blog, y que si era tan desenvuelta en persona como parecía escribiendo, les interesaría hacerme una prueba para un programa en una televisión local, y me pagarían por el tiempo dedicado independientemente de que finalmente fuera seleccionada o no. Ahora lo pienso y me horrorizo solo de pensarlo, pero en su momento pensé

¡Coño! si Fresita puede presentar un programa en la tele local, ¿por qué yo no?

En fin, que respondí al e-mail y pedí más información al respecto. Me dijeron que se trataba de una pequeña productora de televisión que había ganado un concurso público para poner en marcha la parrilla de programación para una televisión local y por lo tanto tenían financiación para pagar las pruebas a las personas aspirantes, que tenían poco tiempo y por eso pagaban por los castings, y que estaban buscando personal para los distintos programas. Que la prueba consistía en una prueba de actuación con un pequeño texto, y otra de baile y canto.

Ya la hemos jodido (pensé): mi voz no tiene nada que envidiar a la de los Bee Gees…

Y me dijeron que si estaba interesada, les diera mi número de teléfono para concretar el día y la hora de la prueba y que me pasaran la dirección de las oficinas. Eso hice, y concertamos la prueba para un día entre semana, por la tarde a la salida del trabajo. Las oficinas estaban en un piso muy alto en la Diagonal, pero no recuerdo exactamente la dirección. Como no lo acababa de ver del todo claro, le pedí a mi hermano que me acompañara. Una puede ser ingenua, pero no imbécil.

El día antes de la prueba recibí un SMS: en él me decían que, para valorar el físico sin sesgos de ropa (textual, creo que nunca olvidaré esa frase), tendría que realizar la prueba desnuda. Llamadme mojigata si queréis, pero llegados a este punto, me rajé. Si algo no me olía nada bien antes, cuando recibí este mensaje decididamente me dí cuenta de que aquí había alguna cosa rara, así que envié un e-mail diciendo que pasaba de hacer la prueba, que no me ofrecían las garantías necesarias, que todavía no sabía ni el nombre de la productora ni la televisión local a la que se referían, y que ante esta situación prefería no hacer la prueba, muchas gracias por todo.

Sorprendentemente, recibí respuesta a este e-mail: una respuesta por correo electrónico en la que el tipo con el que había hablado desde el principio me confesaba que todo era un engaño, que él era una persona normal pero hacía “esto” simplemente porque se sentía solo y no quería pagar a “profesionales”, que su intención era únicamente grabar un vídeo de una chica desnuda bailando para él en su piso y, de mutuo acuerdo, pasar un buen rato y lo que surja.

Esta confesión me puso los pelos de punta, diox, ¿dónde he estado a punto de meterme? Y más importante aún: ¿a cuantas chicas habrá conseguido engañar para subirlas a su piso, quizá encerrarlas, y vete a saber qué más? ¿Violación, inducción a la prostitución, secuestro, trata de blancas? Yo qué sé la de burradas que se me pasaron por la cabeza, porque la verdad es que el tema me parecía peligroso de verdad. Así que imprimí todos los correos electrónicos, y me planté en la comisaría de la Policía Nacional de Terrassa. Allí me atendieron muy bien, el comisario entendió enseguida la naturaleza de lo que le estaba contando, e incluso me dio su teléfono por si esta persona intentaba ponerse en contacto conmigo de alguna manera.

Cursamos la denuncia contra esta persona, pues tenía sus datos personales en el e-mail y también tenía su número de móvil y la dirección del piso en el que me habían convocado. Pero, sorprendentemente (o quizá no tanto), el policía no me dejó adjuntar los correos electrónicos que yo había imprimido como prueba de la denuncia. En su lugar, lo que hizo fue leerlos y transcribirlos de la forma más literal posible en la denuncia, pero redactados en tercera persona, como si en lugar de haberlos leído fuese yo quien le explicaba el contenido de los e-mails. Me explicó que no podía adjuntarlos a la denuncia porque yo no tenía derecho a mostrar esos e-mais a nadie sin expresa autorización de la otra persona o, en su defecto, el mandato de un juez, y por lo tanto al incluirlos en la denuncia podría incurrir en una violación de la confidencialidad en las comunicaciones. Resulta curioso que en una denuncia a un posible violador, no pueda adjuntar las pruebas en las que el propio denunciado confiesa el engaño para subir chicas a su piso y que bailen desnudas para él “y lo que surja”, pero así es la ley. Varios meses después me enteré de que habían detenido a un violador en Barcelona que tenía un “modus operandi” similar al que yo les había descrito. Si pude contribuir en algo, me alegro.

Ahora bien, si a mí la ley me impidió en su momento adjuntar a una denuncia unos e-mails en los que un presunto violador confesaba su forma de engañar a chicas ingenuas como yo para que fueran a su piso y le bailaran desnudas mientras él lo grababa en vídeo, y vete a saber qué más a continuación, ¿por qué otras personas se creen con derecho a enseñar públicamente, sin consentimiento de mi parte, e-mails privados además de lo más inofensivos? ¿Qué derecho ampara a una persona a la que yo le pido explicaciones por un error, a hacer público ese e-mail sin mi permiso? ¿Por qué alguien, para pedir simplemente perdón por un error, debe hacer un ejercicio público de autoflagelación totalmente innecesario, que nadie le ha solicitado, y que solo contribuye a generar mayor confusión? ¿No era más fácil responder, por la misma vía en la que se solicitaron las explicaciones, un

lo siento, ha sido un error, no volverá a pasar

que tener que recurrir a una explicación enrevesada y púbica, que nadie le ha pedido, y de la que de hecho no me habría enterado si no me lo cuentan terceras personas? ¿Casi mil palabras para pedir perdón públicamente por una tontería que requería apenas 10 palabras como máximo y en un mail privado, no es un poco excesivo? En serio, ¿no es complicarse mucho la vida para decirme simplemente que soy una pesada tocapelotas? ¡Si es más fácil decirlo abiertamente! ¿Todo este lío, por no sé qué asunto de poner de manifiesto la propia honradez (excusatio non petita…), ¡¡cometiendo una ilegalidad flagrante!!? ¿Es compatible demostrar que uno es honrado, haciendo algo totalmente desproporcionado e ilegal, que nadie le ha pedido?

Os confieso que hay determinadas personas que en ocasiones me superan. Pero cuando se cometen ilegalidades que me afectan directamente, no soy de las que se queda de brazos cruzados. Esta es la segunda vez que se publican en la red e-mails míos sin mi permiso. Quizá sea la última.

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Jun
13
    
Lo escribí el Junio-13-2008 | (16) comentarios |

Tengo una duda. Bueno, tengo varias, pero todas vienen a cuento de lo mismo:

¿Qué se le puede decir a una persona, cuando sus “amigos” le fallan en uno de los días más importantes de su vida?

¿Cómo se consuela a una persona a la que sus “amigos” han dejado tirado como una colilla en una ocasión importante?

¿Qué palabras de ánimo puedes pronunciar, cuando sabes que le han dejado colgado y solo, precisamente cuando más deseaba tenerles a su lado?

Soy consciente de que no hay palabras de consuelo que puedan aliviar su dolor, y que probablemente nunca les perdonará que le hagan esto.

Ahora está deprimido, reafirmado en su creencia de que todas las personas del mundo son egoístas, mentirosas y traicioneras por definición hasta que no se demuestre lo contrario. ¿Y cómo le sacas de ahí, cuando se la acaban de jugar bien jugada? Imposible.

¿Alguien conoce las palabras mágicas, las palabras de aliento que puedan sacarle de esa desilusión y tristeza en la que se haya sumido? Porque a mí solo se me ocurren unas pocas palabras, y son más de rabia que de aliento:

¡VAYA PANDA DE CABRONES!

Venir a casa a jugar a la consola, sí que pueden; irse de despedida con su amigo, no les viene bien. Eso deja muy claro qué clase de personas son.

A su lado, Zorri hasta parece buena gente. Al menos a ella se la veía venir desde lejos.

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