May
26
    
Lo escribí el Mayo-26-2008 | (16) comentarios |

¿Cuantas cosas se pueden torcer a última hora cuando estás preparando una boda? Hagamos un breve recuento:

1. Mi cuñi, que era quien se encarga de organizar la despedida de soltera, ha cortado con mi hermano. Se sigue encargando de la organización, y sé que a la despedida vendrá, pero a la boda no lo sé. En cualquier caso, es una situación bastante rara. Y mi hermano, claro, está bastante jodido.

2. Mi madre ha invitado por su cuenta y riesgo a la despedida de soltera a una impresentable a la que no tengo ningunas ganas de verle la cara.

3. Ifo está histérico pensando en su despedida de soltero. No quiere tener despedida, dice que eso no va con él, y está acojonado perdido pensando en la que le pueden montar, y sobre todo en las putadas que le tendrán preparadas sus amigos.

4. La florista se niega a hacerme el ramo de novia como yo quiero, porque no le da la gana, simplemente. Se empeña en que no quedará bonito. Yo lo quiero de rosas blancas, y con las rosas abiertas, que no tengan forma de capullo cerrado sino que se las vea bien. Y la borde de la florista dice que parecerá que están pansidas y que no quedará bonito. ¿Acaso estas flores parece que estén pansidas? No, y a mí me gustan así. Pero a ella no, y dice que si no le gusta cómo queda, no me las va a poner. ¡Pues vaya! Puedo aceptar que me diga qué tipo de flor aguantará más o menos, en el coche, en el portal, o donde sea, pero críticas estéticas no acepto. Además, quería ponerle a Ifo en el ojal una rosa roja o una orquídea rosa (con todos mis respetos, el efecto quedaría demasiado gay para mi gusto) para diferenciarlo del resto de hombres de la familia. No me da la gana, mi novio no va a llevar una orquídea rosa en el ojal; y mi padre, mi hermano y mi abuelo tampoco. Bueno, pues a la florista no le hizo gracia. Ya veremos cómo sale la cosa, porque es amiga de mi suegra, y ya me ha estado enviado indirectas, como que tengo a la pobre florista preocupadísima por el tamaño de las rosas de mi ramo. En fin, ya veremos.

5. Además, está el tema de que yo quería partir el ramo y darle la mitad a cada cuñada. Ahora ya no puedo porque solo tengo una cuñada, y ya le he encargado a la florista que me lo monte en dos partes y cogido por un clip para poder separarlo. Si al final viene Mari Carmen, como le había prometido una rosa del ramo, igual le doy la sorpresa de darle la mitad, porque ahora me da palo dárselo a mi ex-cuñi, aunque ya se lo había prometido, y seguro que se lleva un chasco (eso, suponiendo que venga a la boda…). ¡Ay, qué mal rollo, no sé qué hacer!

6. La música del restaurante: tenía previsto enviar hoy por fax el documento con la música de cada momento especial, y la que queremos que suene durante el baile, pero ¡no lo encuentro! Suerte que aún tengo un par de días de margen, pero ese documento tiene que aparecer como sea.

7. La organización de las mesas es como hacer el cubo de Rubik, y mi suegra todavía no me ha confirmado a más de la mitad de los invitados. Lo peor es que voy a tener que pillarla por banda en un par de semanas máximo, porque la veo muy dispuesta a esperar hasta el último momento, y no tengo ganas de ir con nervios y con prisas a última hora.

8. El viaje de novios lo hemos contratado en la agencia de viajes para la que trabaja Ifo, pero aún no está pagado porque se encarga su madre de eso. Ya tenemos el pasaporte y el DNI electrónico (a pesar del policía borde), pero el viaje propiamente dicho está bastante en el aire. Digamos que hay bastante mal rollo en el trabajo, no está muy claro que no los mande a la mierda antes de la boda, y tal y como está el patio es probable que nos hagan LA PUTADA de anular el viaje, si se ponen en plan cabrón (cosa que no me extrañaría lo más mínimo). Así que, a un mes de la boda, estamos buscando otra agencia de viajes. Genial, como os podéis imaginar.

9. Nos llamaron para hacer el cursillo prematrimonial hace unas tres semanas, pero no pudimos concretar cita con la pareja de acogida que nos tocó, y aún no nos han vuelto a llamar nos ha llamado hoy para hacer el cursillo el miércoles. Menos mal, porque se nos echa el tiempo encima, y hasta que no hayamos pasado por este trámite el cura de nuestro pueblo se niega a darnos el expediente para que nos podamos casar en la iglesia que nosotros hemos elegido y donde ya tenemos fecha.

10. Mis uñas están hechas una pena. Estoy probando el método Maripuchi para dejar de morderme las uñas, que consiste en pintármelas de colores cantosos para que me dé cosa mordérmelas y las deje en paz durante un mes. Parece que funciona, al menos esta semana está funcionando, veremos si aguanto lo que me queda hasta la boda. Aún así, me parece que un mes es un plazo demasiado corto para que mis uñas se regeneren y mis dedos tengan un aspecto aceptable. En cualquier caso, tendré que hacerme la manicura unos días antes.

11. Mi peluquera es imbécil. Cuando tuve la última prueba del vestido, fui el día de antes a la peluquería, para hacer la prueba del peinado. Le recalqué que quería que el peinado me durara hasta el día siguiente, que ya me las ingeniaría yo para que se mantuviera por la noche, pero que tenía al día siguiente la prueba del vestido y quería verme con el peinado. Le llevé hasta el tocado para que pudiera hacerme la prueba con todos los complementos. ¿Y qué hizo la tipa? Me alisó el pelo, me hizo unas ondas con las tenacillas, no me puso ni laca ni nada, ¡y me cogió una coleta! Me dijo que más o menos así es como me vería. Pero, a ver, ¿no te he dicho que quiero que me hagas un peinado semi-recogido, que me dure hasta el día siguiente? ¿PUES-QUÉ-COÑO-ES-ESTO? Estoy planteándome seriamente cambiar de peluquera, necesito una que venga a casa bien temprano y que nos peine y maquille a mi madre y a mí. De momento he encontrado esta donde parece que son especialistas, pero a ver lo que cobran por el desplazamiento, porque están en Barcelona, y la sección de maquillaje no me convence lo más mínimo. Buscaré también en Sabadell y en Castellar, porque este viernes tengo la prueba con el vestido y se me echa el tiempo encima. Además, tengo que teñirme el pelo, y de esta tía no me fío.

12. Necesito unas bailarinas blancas como repuesto de emergencia por si los zapatos me matan el día de la boda porque tienen bastante tacón, pero no las encuentro por ningún lado.

13. Y, para colmo de males, no deja de llover. Se ha pasado todo el finde lloviendo, y me temo que el viernes, cuando tengo la prueba del vestido y del peinado, llueva también. Mi idea original era ponerme los zapatos durante todo el día, para ir haciéndome a ellos y que no me hicieran daño el día de la boda (o que me hicieran lo mínimo posible), pero si no deja de llover no va a poder ser (no sea que mis fantásticos zapatos de novia acaben en un charco), y ya veremos qué ocurre con el peinado, porque si también llueve ese día llegaré a Pronovias hecha una piltrafa.

14. Y, por si fuera poco, bola extra: me peleo con mi mejor amiga (???) apenas un mes antes de mi boda. Es cierto que ella se estaba portando como una auténtica imbécil, y ni siquiera tenía muy claro que viniera (no: tenía clarísimo que NO vendría), pero joder, empiezo a sentirme ligeramente desbordada por la situación.

No sé si queda algo más que pueda salir mal. Lo que sé es que quedan 33 días para la boda, y la lista de cosas que tengo bajo control es bastante más corta.

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May
13
    
Lo escribí el Mayo-13-2008 | (10) comentarios |

27 años y un día. Llevo semanas mentalizándome, y me sigue sonando igual de duro. En cuanto me descuide, estoy más cerca de la treintena que de los veinticinco.

Decían que el cumpleaños crítico, el que marca de verdad, es el de los 25, la crisis del cuarto de siglo. Yo esa ni la noté: me acababa de ir a vivir sola a mi apartamento de soltera apenas un mes antes, estaba intentando superar la crisis de que mi ex novio me dejara tirada como una colilla después de todos los planes que habíamos hecho juntos, había cambiado de curro dos o tres meses antes embarcándome en un nuevo proyecto que parecía ser increíble y resultó ser un bluf… Vamos, que como para crisis existenciales por la edad estaba yo, con veinticinco años y llena de energía para superar lo que me pusieran por delante.

Pero ahora es distinto. Ahora son ya veintisiete las velas que he soplado; tenemos la boda prácticamente encima, solo nos queda cerrar los últimos detalles; en el curro estoy asentada y las novedades a la vista son pocas (salvo una probable subida de sueldo en septiembre, cruzad todas los dedos por mí); estamos haciendo planes para tener hijos en breve… En fin, que ahora sí noto que me hago mayor a marchas forzadas. Lo llevo relativamente bien, aunque creo que es porque todavía no me hago a la idea, y en realidad la boda me provoca bastante más nervios que el cumplir años. ¡Qué poquito nos queda!

A todo esto, Ifo me regaló la Wii Fit, el trasto de la Wii para hacer ejercicio y ponerme en forma. Me lo regaló la semana pasada, como un regalo de cumple por anticipado. Llevo casi toda la semana haciendo ejercicio, y no he bajado ni un gramo, así que de momento podemos decir que los resultados son, ¡ejem!, bastante discretos.

Encima, el trasto es de un impertinente que lo flipas: dice que estoy algo pasada de peso, y que tendría que perder un par de kilos para estar en mi peso “ideal”. Yo sé que para estar _ideal_ tendría que perder unos cuantos kilos más, por lo menos unos ocho, pero que un trasto con voz de crío malcriado me diga que estoy ceporra no sienta precisamente bien. Por decirlo un poco menos finamente: no hace ni puñetara gracia. Y me niego a empezar cada entrada de este blog como si esto fuera el Diario de Bridget Jones:

Kilos: chopocientos
cigarros: perdí la cuenta
bono-lotos: perdí la esperanza

Sinceramente, no es plan. Además, los ejercicios de Aeróbic son bastante escasos, tiene mucho más de Yoga, tonificación y equilibrio (lo que tampoco está nada mal, pero unos cuantos más de Aeróbic y steps, que son con los que mejor me lo paso, no vendrían mal). Por cierto, mi equilibrio es patéticamente bajo, pero los ejercicios de Yoga están bien para terminar la sesión.

Y ayer por la tarde, a Ifo le tocó trabajar mientras yo aprovechaba el puente para hacer limpieza general en casa (nota mental: nunca vuelvas a mezclar amoniaco y lejía, ni siquiera para limpiar los baños. Joder, todavía tengo ataques de tos si respiro profundamente…). Y cuando llegó a casa, antes de lo previsto, se presentó con mis suegros, y cargado con una cafetera Nescafé Dolce Gusto (que habían comprado a medias), una auténtica Coffee Shop molona que hace unos capuccinos y unos latte machiato que ni en el mejor Starbucks, y encima en casita. Lo que es difrutar del café dulzón y con mucha espuma, como nos gusta en casa. ¡Mi niño sí que sabe lo que me gusta! mmmmmmm…

La pega es que cada cápsula (esas tarrinas que se ponen en la cafetera) vale 0,50 €, y hay que utilizar dos (una para la leche y otra para el café), es decir, que cada café de Dolce Gusto te sale por 1 leuro, casi como en el bar. Solo que más ricos. Y teniendo en cuenta que el mismo café, en un Starbucks, te sale por casi 4 euros, todavía me ahorro una pasta… Bueno, pensándolo mejor, no: no me ahorro nada, porque si antes me tomaba uno, ahora me podré tomar cuatro, sin necesidad de ir a la tienda, pero vamos que igualmente el café me sigue pareciendo caro para estar hecho en casa.

Ahora solo me falta saber dónde comprar las tarrinas de café, cosa que no sé si será fácil, porque en la web www.dolce-gusto.com, lo primero con lo que me encuentro es con una página para seleccionar mi país… Y las opciones son para echarse a llorar: Alemania, Suiza, Reino Unido y ¿Schweiz? ¿Ande coño está Schweiz? ¿Será uno de esos paraísos fiscales, como Liechestein? Pincho ahí más por curiosidad que por otra cosa, y ¡oño! Resulta que es la página web de Nescafé Dolce Gusto en España. Vaya tela. La sorpresa es agradable: puedo comparar en el Carrefour y el Consum. Genial. La próxima vez que mis padres vengan a hacernos una visita, les sorprenderé: a mi madre con un Chococino (chocolate con leche calentito) y a mi padre con un doble Espresso. Lo van a flipar.

¡GRACIAS, CARINYU!

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May
06
    
Lo escribí el Mayo-6-2008 | (11) comentarios |

Ayer estuvimos preguntando precios para reservar el coche en el que mi hermano nos llevará a mi padre y a mí a la Iglesia el día de la boda. La idea inicial es que fuese un BMW 320 descapotable, pero vistos los precios, ha quedado descartado: 400 leuros el fin de semana, más una franquicia de 600 euros más. Además, ¿para qué quiero un coche descapotable, si me voy a dejar una pasta en peluquería? Descartado. Seguimos mirando. La otra alternativa es un Mercedes CLK o similar. Ya veremos.

Esta tarde Ifo y yo vamos con mi suegra a la floristería de una conocida suya (que sale más barato, ya sabéis como es mi suegra para el tema del dinero…), a encargar el ramo, las solapas para los hombres, la decoración del coche (curioso que encarguemos la decoración del coche cuando aún no sabemos qué modelo llevaremos, ¿no?), la decoración del portal (¿todavía se lleva eso?) y demás arreglos florales. Otro nuevo sablazo.

Mi idea es que el ramo sea una cosa sencillita, un bouquet de rosas blancas, que pueda separar en dos para regalarles la mitad a cada cuñada (paso de tirarlo a ver quien es la próxima que se casa, que conociendo a mis amigas, son capaces de rematar de cabeza, las muy petardas).

Así que esta tarde me la pasaré viendo arreglos florales hasta decidirme.

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Mar
08
    
Lo escribí el Marzo-8-2008 | (1) comentario |

Ya tengo los zapatos que llevaré el día de mi boda. Ifo me ha llevado a Barcelona esta mañana a comprarlos en El Tocador de la Novia, una tienda encantadora que hay en Barcelona en la calle Roger de Lluria nº 161, y está especializada en zapatos, tocados y ropa interior de novia.

El personal es un cielo, unos profesionales con muchos años de experiencia, que saben cómo tratar a las futuras novias y aconsejar, y eso se nota y se agradece. Te dan una tranquilidad absoluta, si les llevas una foto del vestido de novia, saben aconsejarte sobre lo que mejor le va, colores, texturas, estilo… Y al mismo tiempo, que se adapte a tu personalidad y que te veas cómoda.

Yo lo tuve claro prácticamente desde el primer momento. A pesar de que en un primer momento había pensado en unas sandalias, el chico que me atendió me dijo que me lo quitara de la cabeza, que mi vestido es muy clásico y no le van nada unas sandalias, porque solo se me verá la puntita y no quedaría nada bien unos dedos desnudos saliendo por debajo de la falda. Tenía toda la razón, así que me decidí por unos descubiertos en el talón y cerrados por delante.

Olisqueé por toda la tienda, tienen más de 100 modelos en exposición y me probé varios, unos sugeridos por el propio vendedor y otros elegidos por mí. Tengo un ojo clínico que es demasiado: al final me quedé los primeros que me elegí. Probé con unos de punta afilada y tacón bajo, pero no me acabaron de convencer, la punta me parecía excesivamente agresiva, así que me quedé con unos con puntita redondeada y, en mi opinión, mucho más monos.

He colgado varias fotos en mi flickr, y a continuación si pincháis en SEGUIR LEYENDO podréis ver cuatro fotos más en grande. No las ha puesto directamente aquí porque Ifo no quiere ver los zapatos, de hecho no quiere ver nada de mi vestuario. Ha pillado por error el liguero que me han regalado en El Tocador de la Novia, y ya me ha dicho que lo tengo que cambiar por otro. Suerte que me lo está haciendo mi abuela a mano con todo su cariño (del gusto, ya os contaré). Y me ha advertido que, si pilla algo más, me lo hará cambiar, porque quiere que absolutamente todo sea a la vez un misterio y una sorpresa para él ese día.

Por cierto, como tenía que llevar la foto del vestido a la tienda, la llevaba guardada en la mochila. Y como esta tarde hemos quedado con mis padres, les he enseñado los zapatos, y la foto del vestido a mi cuñada, la hermana de Ifo, que aún no lo había visto. Mi padre ha pillado la foto y ha visto el vestido también. Diga lo que diga, se moría de la curiosidad, porque para que él haga eso, le tenía que estar picando el gusanillo desde hace tiempo. Mi madre se ha quedado la foto, me imagino que para enseñársela a sus compañeras de trabajo: está deseando presumir. Me decía incluso que el día de la prueba con el vestido (la tengo el día 28 de marzo, en tres semanitas) se iba a llevar la cámara para hacer fotos. Me habían dicho que eso da mala suerte, y se ha quedado un poco desilusionada. Lo que yo te diga, está deseando presumir.

La parte decepcionante de la historia ha sido cuando me he dado cuenta de que mi suegra, a 16 semanas para la boda, aún no le ha dicho nada a nadie de su familia, ni siquiera los más cercanos lo sabían, y eso que viven en el mismo edificio. Ella dice que no le ha dicho nada a nadie todavía por el tema de la operación (por cierto, le darán el alta el lunes o el martes y todo ha ido bien), pero lo cierto es que que había posibilidad de que la operaran lo sabíamos desde finales diciembre, y que nos casamos lo saben desde hace bastante más tiempo (de hecho, a mediados de noviembre vino con mi madre, mi abuela y mi cuñi a probarme vestidos de novia, y a finales de octubre ya sabían que habíamos dado la paga y señal en el restaurante), así que como excusa no me cuadra demasiado. Más bien me da la sensación de que hasta ahora no tenían del todo claro que la boda fuese a tirar para adelante, esperaban que nos arrepintiéramos en cualquier momento y lo anuláramos todo, y por eso no le han dicho nada aún a la familia. Me dolería mucho que fuese así, aunque solo es un pálpito personal y, claro, no lo puedo demostrar. Llamadme desconfiada si queréis.

Al final la familia más directa de Ifo se ha enterado esta tarde y todavía lo están flipando, claro, porque no tenían ni la más remota idea. La situación ha sido un poco violenta, porque digamos que se han enterado un poco forzados por las circunstancias (yo allí, enseñándole a mi madre, abuela y cuñada, los zapatos de la boda y el vestido, y la mitad de los presentes no sabían nada de boda, así que os podéis imaginar el cuadro). A principios del mes que viene tendremos ya las invitaciones, así que mi suegra tampoco podía esperar mucho más a decirlo, pero vamos, ella se lo gestiona como le da la gana.

Aún falta el traje y los zapatos de Ifo, que todavía no ha empezado a mirar nada aunque dice que lo tiene bastante claro. Seguramente la semana que viene vaya a mirar algo. Y el viaje de novios lo terminaremos de rematar este lunes. Se nos echa el tiempo encima, pero vamos cerrando cositas. Os sigo contando. Si queréis ver las fotos de los zapatos, clickad en SEGUIR LEYENDO.

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Ene
07
    
Lo escribí el Enero-7-2008 | (16) comentarios |

Hoy en teoría tocaría hablar de lo bien que se han portado los Reyes conmigo porque durante todo el 2007 he sido una niña muy buena… Pero como me ha tocado venir a trabajar con dolor de muelas y no he dormido nada en toda la noche, prefiero quejarme, que es más entretenido.

Sinceramente, espero que todo lo que ha sucedido esta última semana no sea un anticipo de lo que me depara el año entero, porque entonces me platearía seriamente ponerme a hivernar hasta las uvas… Y es que llevo una semanita de pxxa pena. Os resumo:

El mismo día 31:

  • Empiezo la mañanita del último día del año enterándome de que he tirado a la basura dos décimos de la Lotería de Navidad premiados con 100 leuros cada uno.
  • Volviendo a casa, se me parte el cable del embrague de la moto subiendo por la carretera de montaña, y llego a casa como buenamente puedo.
  • Me cargo el móvil de la manera más imbécil posible: por no acordarme del código pin, y reincidir en el intento. Y encima encuentro todos los papeles del móvil, incluida la factura, menos la tarjeta con el código PUK. Cawentó lo que se menea, si es que no se puede ser más tonta.
  • Me agarro un cabreo de mil pares cuando mi madre me cuenta que le han dicho que tendré que tirar el plasma de 42 pulgadas que le regalé a Ifo en unos 7 u 8 años (si no antes), porque pierde no-sé-qué y hay que recargarlo con un líquido que ya ha dejado de fabricarse, y por eso todas las teles que se venden ahora son LCD. Cawenlamadre que parió al vendedor que me dijo que el plasma era mejor que el LCD, y todos sus parientes cercanos. Me pasa por confiada y por no informarme bien antes de comprar. Y encima el día anterior tiré todo el relleno de la caja de la tele y no la voy a poder cambiar… ¡Quien me mandaría a mí ponerme a hacer limpieza a fondo justo el 30 de diciembre, por diox! Al día siguiente todo queda en un susto, pero hasta que no me aseguro, me lo paso intranquila por el tema.
  • Me pego más de 4 horas en la cocina preparando la cena de Nochevieja. Mis invitados se hinchan con el picoteo previo, parece que la sopa no va a tener mucho éxito (los galets han absorvido casi todo el caldo, ¡mxxrda!), y cuando voy a servir los solomillos tengo la sensación de que se los van a comer más por compromiso que por otra cosa. Me he dejado un pastón en unos filetones enormes, y me sobran la mitad porque se los reparten a mitades porque están todos que van a explotar de tanto comer. Pues vaya.

En días sucesivos:

  • Se me hincha la boca por un flemón que hace que morder sea un suplicio y vea las estrellas al bostezar. Llevo tres días comiendo sopitas, papillas y purés.
  • Traía yo esta mañana un puré de patatas más rico que hice anoche, y se debe haber cortado la leche porque al ir a abrirlo echaba un pestazo que tiraba de espaldas. Y a ver qué como yo hoy con la boca hecha una pena.
  • Ifo pilla una gripe de mil pares que me tiene toda la noche sin dormir. Y yo ya empiezo a notar los síntomas, por lo que deduzco que estaré al caer.
  • Mi suegra tendrá que pasar por quirófano la semana que viene por un achaque que hace un mes ni sabíamos que tenía.
  • Tenemos una bronca muy muy muy gorda. Nos decimos cosas muy desagradables el uno al otro. Yo me comporto como una niña que necesita ser protegida y rescatada de un peligro inexistente. Durante unas horas, la boda pende de un hilo, y para ser sincera aún hoy la incertidumbre me ahoga y me paraliza. Veremos.
  • Estoy sin un duro, y solo estamos a día 7, y cabreada como una mona por haber descontrolado tanto estas fiestas y no haber sabido frenar a tiempo.
  • Y encima, este puñetero corte de pelo, por el que la peluquera se merece 5 años de inhabilitación profesional como mínimo.

Vamos, que estoy hasta el último pelo del moño del año nuevo y todas las mandangas que trae consigo.

Pero en fin, y aquí seguimos, al pie del cañón, ¿qué se le va a hacer?

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Ene
02
    
Lo escribí el Enero-2-2008 | (8) comentarios |

Después de la cena de Nochebuena en casa de mis suegros (por suerte, la maratón navideña familiar empezó light en Nochebuena), de la comida de Navidad organizada por mis abuelos en un buffet libre (aprovechando que celebranan también sus 50 años de matrimonio), de la cena de Nochevieja en la que Ifo y yo ejercimos de anfitriones, y de la comida de Año Nuevo que también hicimos en mi casa con las sobras de la noche anterior, solo una palabra define como me siento: EMPACHADA.

He comido como no había comido en mi vida, sobre todo en Nochevieja. Diox, ¡¡qué manera de ponernos las botas!! Pero empecemos por el principio.

Cena de Nochebuena en casa de los suegros, con regalitos de Navidad incluidos (e los regalitos en general hablaré mejor en otro post, después de Reyes). Como siempre que tenemos un evento más o menos de compromiso con mis suegros, yo estaba bastante nerviosa. Primero nos dimos los regalitos, sin mayor ceremonia ni preámbulo, que os resumo brevemente, porque ya tendremos tiempo de entrar en detalle…

A mi cuñada le regalamos varios frascos pequeñitos de perfumes frutales variados, y la colonia Agua de Rocío, que consiguió que se emocionase porque era la colonia que llevaba cuando conoció a su novio hace 8 años.

Navidad 043

Tanto mi cuñada como nosotros coincidimos en regalarle a mi suegra un bolso cada una (el nuestro es el marrón que se vé en la foto, y el de mi cuñada es el dorado). Y tanto mi cuñada como yo le regalamos a Ifo el Guitar Hero III para que pueda jugar a tocar la guitarra con la X-Box. El año que viene tendremos que llamarnos por teléfono apra ponernos de acuerdo…

Navidad 025

A mi suegro le regalaron una cámara de fotos digital de 800 leuros, la mejor del mercado según mi cuñada. Y es que donde hay poderío, que se note.

Navidad 066Navidad 116

Y a la abuela de mi novio le regalamos un marco de fotos con una foto nuestra enmarcada que ella misma nos había pedido y que nos hicimos para la ocasión, y que a la buena mujer le hizo una ilusión terrible.

Navidad 017Navidad 028

¿Y qué recibió Ifo? Buenoooo… mmmmm… estoooo… ¡ejem! ahí están las fotos.

Navidad 011
(un pijama, unos calzoncillos, unos calcetines, dos camisas y una camiseta interior)

Y de mis regalitos no hay fotos, porque era yo quien las hacía, pero fueron una bufanda y unos guantes (sugerencia de mi niño), un pijama rosa y un monedero.

La cena consistió en unos canapés tal-que-así, y de segundo unos filetitos finos de lomo (creo) con salsa de champiñones. Bien, porque yo normalmente no ceno, o como mucho picoteo un poquito unas horas antes de irnos a dormir, y no sé cómo lo hubiera llevado si me hubiera visto obligada a cenar de primero, segundo y postre…

Navidad 113

Y acabamos la noche jugando al Wii Sports, con un Ifo humillado por haber sido derrotado a los bolos (”deporte” en el que es un crack) nada menos que por su propia madre.

Navidad 120Navidad 121

Esta serie de posts continuará en los próximos días con los relatos escabrosos y llenos de morbosos detalles,de la comida de Navidad, la de Nochevieja y la de Año Nuevo. Más fotos de la cena de Nochebuena aquí.

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Nov
23
    
Lo escribí el Noviembre-23-2007 | (8) comentarios |

… qué buenos son los padres escolapios, qué buenos son, que nos llevan de excursión…

Me rondaba en la cabeza esta cancioncilla tonta, cuando ví en el blog de Toxcatl que ella se la aplicaba a los salesianos.

El caso es que da igual la cancioncilla: lo importante es que parece que nos hemos puesto todas de acuerdo para salir de convención, conferencia nacional, o como quieras llamarlo, este finde. A Toxcatl y a Ada también las mandan de convención fuera de su ciudad precisamente este fin de semana. Y yo voy a estar en la organización de un evento multitudinario pero restringido (ya sabéis: arreglao pero informal) este fin de semana en Girona. Desde luego, tendría su gracia pero sería muuuuuyyyy fueeeerte que nos encontráramos las tres en Girona entre tanto palomo encorbatado.

Vosotras jugáis con ventaja, jodías, porque habéis visto fotos mías recientes pero yo no he visto fotos vuestras, y porque además yo estaré en acreditaciones, por lo que todo quisqui tendrá que pasar por delante de donde yo estaré antes de poder acceder, pero habrá más gente conmigo por lo que yo no podré ver a todo el mundo, pero sí probablemente me vea todo el mundo a mí. Si coincidimos en la misma convención, dadme un toque, chicas, sería la releche.

En cuanto a lo demás, arrastro un cansancio tremendo estos días. Llevo unas semanas de agotamiento extremo, mucho stress en el curro, precisamente se nos echa encima la organización de esta conferencia que nos ha traído a todos de culo y un proyecto laboral que nos va a tener hasta las cejas hasta mediados de enero como poco (y eso, si todo va bien). Además, este es ya el tercer fin de semana que me toca trabajar, el sábado pasado además nos fuimos a la feria de Bodas y Bodas y nos pasamos toda la tarde allí de un stand a otro, el finde que viene también me toca trabajar; he estado saliendo el curro a las tantas, ayer además tuve formación en Sant Quirze con una manada de adolescentes hiperactivos, y después ejecutiva en la agrupación hasta casi las 12 de la noche… ¡Salvar el mundo es agotador!

En fin, que estoy para el arrastre y la fiesta no ha hecho más que empezar, la casa está hecha una pocilga y si me descuido no nos queda ropa limpia que ponernos ni comida no-intoxicable en la nevera que llevarnos a la boca. Un drama. Si sigo a este ritmo, voy a palmar sin darme cuenta.

Y lo peor es que aún no estamos casados y ya me siento una mala esposa por no tenerle las camisas limpias, los calcetines emparejados, la cena preparada y coserle los botones cuando me lo pide. Cuando ayer me dijo que le había llevado unas camisas a su abuela para que le cosiera un botón a cada una, creo que le habría ahogado con las mangas. Me sentí humillada y derrotada. Asqueada de mí misma como mujer por no haber sabido cumplir, y asqueada de mí misma como feminista por creer que cumplir era mi obligación. Cuando me dijo que no quería que nuestros hijos tuvieran una madre ausente, ya me acabé de hundir en la misera de mi condición de mujer, esposa, futura madre y trabajadora.

Él es un pequeño desastre, un terremoto que por donde pasa deja huella, y encima está todavía muy enmadrado, su madre se lo ha hecho TODO toda su vida y él, aunque está poniendo de su parte todo lo que puede (está aprendiendo a cocinar, y la limpieza de la cocina en general la tiene bastante controlada), aún tiene mucho que aprender en cuanto a convivencia y vida independiente. Básicamente, que la ropa no tiene patitas para irse sola a la lavadora, y que si uno no pone de su parte para no ir tirándolo todo, luego no se nos amontona… Y esas cosas. Pero me culpo a mí misma por no estar disponible cuando la casa me necesita (¡ojo! no él: la casa, que está hecha un desastre), por no tener las energías suficientes de ponerme a recojer cuando llego del trabajo, por no llegar a tenerlo todo bajo control, por mi falta de energías…

Quedamos en que nos repartiríamos las tareas del hogar entre los dos, pero ahora veo que lo que eso quería decir es que nos pondríamos los dos a la vez a hacer las tareas del hogar, y si he llegado a casa a las 11 de la noche y él lleva allí desde las 7, yo esperaría que hubiera hecho algo, y él no se ve capaz de ponerse solo, le supera y necesita que me ponga con él para que no se le haga tan pesado. Total, que si yo no tengo energías, las cosas en mi casa no se hacen, porque tenemos que hacer las tareas del hogar los dos juntos. Debí leer la letra pequeña antes de firmar ese contrato.

A veces me odio a mí misma por ser una femenista recalcitrante y a la vez sentirme presa de estos convencionalismos sociales que me provocan sentirme fatal por no ser una buena esposa como se esperaría de mí. Malditas contradicciones. Maldita incoherencia. Maldita sociedad y malditos estereotipos interiorizados que me encadenan. Maldita hipocresía la mía.

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Nov
15
    
Lo escribí el Noviembre-15-2007 | (8) comentarios |

¿Alguna vez te has planteado qué les pasaría por la cabeza a las 5 Spice Girls el día que van a acompagirlsnt_ñar a una de ellas a probarse vestidos de novia? Yo tengo una idea más o menos aproximada:

Yo misma:

Diría que cuando he salido de casa esta mañana no tenía este cuerpazo…

Mi cuñi:

Yo también quiero probarme vestidos de novia para que me hagan un tipazo como ese…

Mi madre:

Al final me he salido con la mía. Si es que esta hija mía si me hiciera caso más a menudo…

Mi abuela:

Después de 50 años de matrimonio, yo, lo tengo claro: Si volviera a nacer ni me casaba, ni tenía hijos, ni ná de ná…

Mi suegra:

Anda que la pasta que me voy a tener que gastar en el vestido de madrina, total, para ponérmelo una sola vez, por el capricho de estos dos…

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Nov
05
    
Lo escribí el Noviembre-5-2007 | (17) comentarios |

El sábado escogí mi vestido de novia. Ya tenemos lo más importante: el restaurante, el vestido y el novio.

Después de pasarnos todo el día de tiendas (a las 11 en Carlo Pignatelli, a las 12:30 en Rosa Clarà y las 5 en Pronovias), acabamos todas hechas polvo pero ilusionadísimas. Me acompañaron mi madre, mi abuela, mi cuñada y mi suegra. Fue un día increíble aunque agotador.

En Carlo Pignatelli, la primera tienda a la que fuimos, nos trataron muy bien, dos chicas estuvieron por nosotras y estuvimos prácticamente solas en la tienda (al cabo de un rato de estar allí entró otra chica pero ni la vimos), no dejaban de repetir que sus vestidos eran de alta costura confeccionados en Milán, marcando diferencia. Estuvieron muy atentas y solícitas con todo el mundo, intentando que todas quedaran satisfechas porque allí cada cual quería decir la suya.

Cenicienta bailando con el príncipeYo habia elegido de entrada un vestido de novia muy sencillo, corte imperio, con una especie de top bordado en el pecho y la falda lisa y casi recta que nace debajo del pecho, sin demasiada pomposidad ni nada, con un poquito de cola que salía de la espalda y nada más. Una novia sencilla. A mi madre no le gustó nada el vestido que escogí, decía que le parecía demasiado sencillo, como un vestido de noche en blanco, y que una novia debe llevar un vestido que no llevaría ningún otro día. Me eligió dos o tres más cargados, con una falda enorme de gasa y mucho vuelo, y me pidió que le diera el gusto de probármelos. Me los probé, pero yo no me acababa de encontrar a gusto en ellos, así que pedí que me guardaran el sencillo. Para cabezota, yo.

A la única a la que le gustó el vestido que yo había escogido fue a mi abuela, y solo relativamente… En realidad, las acabó medio convenciendo a todas (no es nadie, mi abuela) y preguntándole a la dependienta si no se lo podían arreglar para ella, que cumple 50 años de casada el mes que viene y en su boda no pudo ir vestida con un traje blanco porque no tenían dinero… En fin, es todo un personaje mi abuela del que otro día os hablaré.

Después fuimos a Rosa Clará, y a parte de que nos hicieron esperar más de lo que a mí me pareció razonable, la diferencia de trato fue espectacular. Menuda pandilla de bordes. Para empezar, estuvimos mucho rato esperando, varias clientas distribuidas en mesas alrededor de la escalera que bajaba a los probadores. Las novias y nuestras acompañantes bajábamos de 7 en 7 a las catacumbas donde estaban los probadores, como borregos camino del matadero. Una estampa. Parece ser que en Rosa Clará van tan sobradas de clientas que no les importa tratarnos como un rebaño de ovejas.

En Carlo Pignatelli me dieron unos zapatos de tacón alto (que me hicieron polvo los pies, por cierto) y me pude mover por todo el vestidor, que estaba emmoquetado, para ver qué tal me sentía con el vestido y cómo me movía con la cola; en Rosa Clará, en cambio, me hicieron subirme a un pequeño podium y no me dejaron bajar de ahí para no manchar los vestidos, a pesar de que todo el vestidor también tenía moqueta. El resultado es que no podía saber qué tal caminaba con cada vestido ni si la cola era excesivamente pesada… Un rollazo.

En Carlo Pignatelli me iban trayendo vestidos para que me los pudiera probar, entre los que yo había elegido y también con características que les iba pidiendo, porque su catálogo es más pequeñito y en la tienda tienen más variedad. En Rosa Clará, en cambio, puede elegir un máximo de 7 vestidos de entre todo el catálogo de la tienda. Así, a las dependientas de Carlo Pignatelli les iba diciendo:

Me gusta este cuerpo, ese escote, y aquella falda…

Y ellas me traían un vestido que se parecía mucho a lo que yo había pedido. Y si mi madre o mi abuela aportaban también su opinión, las chicas se esmeraban en traer vestidos con las características que ellas pidieran. En cambio, en Rosa Clará tuve que elegir 7 vestidos, ni uno más, directamente en el catálogo. En Carlo Pignatelli me los podía ir probando a mi aire, y si alguno me gustaba pedía que me lo dejaran en el probador, y así me lo podía volver a probar y comparar, o pedir otro vestido con algo similiar a alguno que ya me hubiera probado, y era más fácil recordar qué me gustaba de cada uno y qué no. En cambio, en Rosa Clará me traían los vestidos que había elegido de uno en uno, y cuando me lo quitaba se lo llevaban. No dejaron ninguno en el probador, con lo que era mucho más difícil hacerse una idea. Además, si me quería probar un vestido determinado con velo, no me dejaban: se llevaban el vestido y al final, una vez probados todos, me volvían a traer los vestidos que me habían gustado con el velo, también uno a uno, y se los volvían a llevar una vez probados, haciéndonos perder tiempo (y perspectiva) a nosotras y a todas las clientas que estaba arriba esperando… Es difícil de explicar, pero todo en su conjunto resultó un coñazo insufrible si no fuera por la ilusión que nos hacía a todas.

Por si fuera poco, la tía petarda que nos atendió, una borde insoportable y seca, me pinchó con un alfiler en un dedo, sangré y manché uno de los vestidos. Encima me miró con una cara de asco que era para haberla retratado. ¿Dirías que se preocupó por mí? En absoluto. Trajo un algodoncito empapado en alcohol para limpiar el vestido, y me dió un trocito a mí para el dedo diría que por compromiso.

A ver, me puedo imaginar que trabajar un sábado a nadie le hace gracia, y menos de cara al público y probablemente por un sueldo de mierda. Pero trabajando en una tienda de estas características, donde se venden vestidos de novia, donde todas las clientas vienen con una ilusión increíble… digo yo que una debería mostrar un poquito más de empatía, o como mínimo no ser tan desabrida. Total, que no me compro el vestido en Rosa Clará porque no me da la gana, porque mucho renombre y mucho qué, pero se lo montan fatal.

Al final me compro el vestido en Pronovias, que nos trataron como reinas, y eran más bonitos y más baratos. La diferencia se notó nada más entrar: esta gente sí que sabe cómo montárselo. Para empezar, el catálogo: el de Carlo Pignatelli es muy artístico, pero oscuro, escaso y no mostraba todas las partes del vestido (cuerpo, falda, cola… lo importante, vamos); el de Rosa Clará es en blanco y negro, lo que le quita mucha gracia al catálogo, y además las chicas aparecen en unas poses rarísimas; en cambio, en el de Pronovias puedes ver todas las partes del vestido, escote delantero, espalda, falda, cola…, las fotos son bonitas, bien ambientas y a todo color. La diferencia se nota a la legua.

Además, en Pronovias nos trataron como reinas en todo momento. Tuvimos una chica, Angelica (más maja ella) que estuvo por nosotras en todo momento, tomó nota de todos los vestidos que le iba señalando en el catálogo sin poner una sola pega, y anotó mentalmente también mis gustos y preferencias. Me caló enseguida y me sacó únicamente los vestidos que iban con mi estilo; algunos de los que había elegido ella notó rápidamente que no iban conmigo y directamente no me los sacó, pero sí me trajo otros que me iban más. Cada vestido nuevo que traía se acercaba un poco más a lo que yo quería, con el resultado de que todas nos íbamos animando cada vez más. Hasta que por fin dimos con el vestido perfecto, no se dio por satisfecha, y eso que yo ya tenía claro que me iba bien uno que me había sacado antes, pero como del pecho había otro que me podía quedar mejor, hizo la prueba y lo clavó.

Cenicienta vestido baileCon el velo y el resto de detalles también estuvo acertada. En Rosa Clará, la dependienta me colocó el velo, que va sujeto con una peinta, como si le estuviera clavando las banderillas a un toro. En cambio, Angelica de Pronovias me colocó la peineta que sujeta el velo con todo cariño, sin hacerme daño y colocándome el pelo de la forma apropiada.

Por cierto, todas fliparon cuando se enteraron de que Ifo quería velo por delante de la cara. Incluso su propia madre no se lo creyó hasta que no se lo preguntó directamente, y cuando le dijo que sí, le soltó “No me esperaba que fueras tan talibán…” Todas eran partidarias de que no me pusiera el velo por delante de la cara, sino por detrás, que eso es muy antiguo y que ya no se lleva, que ni siquiera nuestras madres cuando se casaron hace 30 años lo llevaban por delante de la cara… Pero yo le quiero dar el capricho, para uno que tiene el hombre, a mí no me cuesta nada. Al final tragaron, con un “bueno, total, va a ser solo un momentito, desde salir del coche hasta que llegues al altar…“, pero muy convencidas no se las veía.

Según mi abuela, el velo es para aquéllas novias que no han sido todavía vistas por sus novios (para los novios del chat, como dijo mi cuñi). Por supuesto, no le dije a mi abuela que también me caso de blanco y por la iglesia, y tengo de virgen lo mismo que de católica, porque aunque la buena mujer ya se imaginará que por las noches no nos dedicamos solo a contar borreguitos, si se lo digo así de claro igual se me muere del susto.

La ambientación también merece la pena mencionarla. Fuimos al Pronovias de Vía Augusta y el sitio era una pasada. En lugar de un probador, nos hicieron pasar a una habitación estilo Luis XVIII, con techos altos y un sofá comodísimo para las cuatro. No solo pude pasarme por toda la habitación para ver qué tal me encontraba con el traje puesto sino que la chica que nos atendió me pidió que lo hiciera. Estuvo encantadora con nosotras en todo momento, nos ofreció bombones y una copa de champán al terminar… Bueno, una pasada. Me sentía como Cenicienta el día del baile.

Resumiendo, que ya tengo vestido, que será de Pronovias, y que estaré guapísima. No os pienso dar más detalles de cómo será el vestido, así que no me preguntéis, porque me muero de ganas de contarlo y este blog también lo lee el novio (si me conocerán y sabrán las ganas que tenía de contarlo, que mi madre me quitó el catálogo y no me dejó llevarme una foto del vestido para que no pudiera enseñarla, y mi abuela tiró todos los catálogos a la papelera para que nadie pudiera verlo… De todas formas, el vestido que he elegido no sale en el catálogo general de Pronovias, sino en el grande de la tienda). Él estaba igual de ilusionado de verme tan contenta, y se tuvo que contener para no preguntarme detalles, porque sabe que probablemente no me podría resistir.

La primera prueba para MI vestido la tengo el 4 de abril, y para entonces ya tengo que tener elegidos los zapatos (unas sandalias con poquito tacón, que no quiero sufrir de dolor de pies ese día) y la corsetería.

¡Me hace una ilusión enorme!

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Oct
29
    
Lo escribí el Octubre-29-2007 | (20) comentarios |

Ayer, por fin, fuimos a dar la paga y señal para el restaurante en el que organizaremos el banquete de nuestra boda.

El sábado estaba un poquitín de mal rollo, porque habíamos quedado en ir a ver el restaurante a las 12 con el comercial, para que nos explicara condiciones y precios, y nos retrasamos más de media hora. Para mí era muy importante, y que nos retrasáramos y nos lo tomáramos con tanta indolencia me pareció un detalle bastante feo por nuestra parte. Además, este mes el síndrome premenstrual me ha dado un bajón emocional terrible, mucho más de lo que es habitual en mí, y supongo que eso ha hecho que además de más sensible, estuviera más tontorrona de lo habitual.

El caso es que el restaurante nos gustó, las condiciones nos cuadraron, y ya tenemos hasta el menú: tapeo en el jardín, ensalada de piña con langostinos de primero, solomillo al Merlot con salsa de frambuesa de segundo, 7 sorbetes de sabores entre plato y plato, y 6 pasteles de postre que a una se le hace la boca agua con solo mirarlos. Y música durante todo el banquete, y más dos horas de baile después.

Ayer fuimos a enseñarles el restaurante a mis padres y dimos la paga y señal. El sitio es un lugar como de cuento de hadas: una masía catalana del siglo XIV, en plena montaña, con unos jardines preciosos y el interior rústico pero muy acogedor. Teniendo en cuenta que la iglesia también está en un parque natural, toda la boda será en un entorno de montaña, con la naturaleza como marco. Una pasada. He encontrado algunas fotos en internet para que os hagáis una idea. Si clickas encima se pueden ampliar.

Fotos del Santuario.

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