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Sep
22
    
Lo escribí el Septiembre-22-2008 | (6) comentarios |

Sigo cansada, muy cansada. Ayer fuimos al concierto del Canto del Loco en Sabadell, llegamos tarde a casa y hoy estoy para el arrastre, me duele todo el cuerpo y no tengo ganas de nada, ni de hablar, ni de moverme. Vamos, que he venido a trabajar porque de algo hay que vivir, que si no, ¿de qué?

Esta tarde tengo reunión con el editor para ver el contrato, resolver dudas y poner un par de condiciones por mi parte . Ayer le envié el borrador del libro para que lo tuviera esta mañana en su e-mail a primera hora. Es una versión muy en sucio, habrá que corregir muchas cosas, pero para que se vaya haciendo una idea creo que ya le sirve, y entre hoy y mañana tengo previsto terminar las correcciones (si tengo energías suficientes).

La buena noticia es que he hablado con un capo gordo (gordísimo) y me ha dicho que si me veo con corazón de sacarlo adelante, que tire millas, que me van a dar “apoyo logístico” por tierra, mar y aire. De hecho, me ha dicho una cosa que me ha emocionado:

¿Tú te ves con corazón de hacerlo? ¡Pues tira millas!

La confianza a veces da asco, pero a veces mola

Y mañana tengo reunión con el Gran Jefe Indio para contarle la movida y que me dé soporte también, lo cual es realmente tranquilizador. Saber que tengo el respaldo de los grandes hace que me sienta arropada y protegida, pero también da un vértigo del copón: si sale bien, será la rehostia y me vendrá la mar de bien; pero si me estrello, me hundo con todo el equipo. Y, sinceramente, no está el horno para bollos. Bastante tienen con lo que tienen como para andar buscándoles problemas desde dentro…

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Sep
02
    
Lo escribí el Septiembre-2-2008 | (17) comentarios |

Ayer a primera hora de la mañana me llegó parte de la documentación que estaba esperando, así que la cosa está ya más o menos encarrilada y os puedo explicar más cositas porque ya estoy trabajando en ello.

Resulta que hace un par de años puse en marcha una iniciativa para el seguimiento de las “aventuras” relacionadas con cierto personaje público bastante influyente. Esta modesta iniciativa, sin medios económicos detrás que la apoyaran, tuvo su relativo eco en un par de medios de comunicación que se interesaron por la historia.

Y en esto que hace unos días, un editor de Barcelona interesado en publicar un libro sobre el tema se puso en contacto conmigo. Había visto el trabajo que hice hace un par de años, le gustó la idea, el enfoque y la forma de trabajar, y buscó a través de los medios de comunicación en los que aparecí en su momento, la forma de dar conmigo. Cuando me localizó, me propuso actualizar ese trabajo de hace dos años con documentación nueva que él me pase, reorganizarlo por temas de una forma más o menos estructurada, darle un toque unitario para un libro, añadirle mi “toque personal”, y voilà! estará en las principales librerías de España en el mes de octubre.

Además, quieren que “defienda” el contenido del libro en medios de comunicación, así que probablemente me espere un otoño movidito, de tournée por periódicos, radios y televisiones…26278_2 Os confieso que uno de mis sueños húmedos es sentarme en una mesa de debate con Isabel San Sebastián y Melchor Miralles enfrente, regodearme en sus miradas de odio, que no me melchor_mirallespuedan negar lo que digo porque está grabado y documentado, cerrarles la boca (si es que tienen vergüenza torera y eso de mentir se les hace cuesta arriba, cosa que a estas alturas dudo bastante, la verdad)… En fin, todos tenemos nuestro sueño particular.

La editorial es pequeñita, no os vayáis a pensar que me han llamado de la Editorial Planeta, de Plaza & Janés o algo por el estilo, porque no es así. De hecho, se trata de una editorial independiente con menos de 5 años de historia, pero sus libros se pueden encontrar en La Casa del Libro, por ejemplo. Tengo que admitir que el nombre de la editorial en un principio no me sonaba de nada, pero una vez repasado su catálogo y mi librería, he descubierto que tengo varios libros que ha publicado esta editorial, lo cual le otorga un plus de confianza..

Por lo que respecta al editor que se puso en contacto conmigo, también he hecho una búsqueda en Internet sobre esta persona, y tiene credenciales que le avalan. Y ayer me envió una buena parte de la documentación, yo le he enviado el índice temático en el que estoy trabajando, me lo han validado y hemos quedado en que a mediados de la semana que viene tengo que entregarles el borrador definitivo, así que esto pita.

Y en cuanto al libro, siento decepcionaros chicas, pero me temo que la mayoría de vosotras pensaréis que es un tostón como la copa de un pino. Se trata de una recopilación de citas, en su correspondiente contexto histórico y político y con mis propios comentarios al respecto, de un personaje público que, sin ser un “político profesional”, es una de las personas más influyentes de la vida política de este país. No es exactamente una biografía, aunque podríamos decir que tratará la vida, milagros (nunca mejor dicho) y desbarradas de este personaje. Por decirlo de alguna forma, sería como la agenda de Paris Hilton con comentarios de María Patiño, para que os hagáis una idea.

La verdad es que es un lujo y una suerte. ¿Cuantos escritores se pasan la vida con sus manuscritos, de editorial en editorial, de certamen literario en certamen, tratando de que les publiquen un libro, y no lo consiguen? ¿Cuantos buenos escritores se quedan en el camino y no logran su sueño de ver publicados sus textos? Y en cambio a mí, prácticamente sin buscarlo, un editor llama a mi puerta interesándose por un trabajo que había hecho por hobby en su momento, para que lo actualice y lo edite en formato libro, y en menos de dos meses estar promocionándolo en los medios de comunicación.

Por supuesto, mi madre está emocionadísima, le está explicando la buena noticia a todo el mundo, Pimkie sacándole la lengua a Zapateroporque ya tenemos pactado con el editor hasta el título (que, por razones obvias, aún no os puedo desvelar, pero lo sabréis a su debido tiempo). Y es que esta noticia está casi a la misma altura que aquella vez que me fotografiaron sacándole la lengua al Presidente del Gobierno, foto que por supuesto circuló por la oficina de mi madre durante varios días, entre otras cosas porque le dio la oportunidad de poder decirles a sus compañeros de trabajo algo como:

¿Qué os pensábais? ¿Que cuando os contaba a qué se dedica mi hija, os mentía para chulear? ¡Pues de eso nada! Mírala, aquí, toda chula, con Zapatero…

Así que ahora está casi igual de emocionada, esperando que salga la primera edición del libro para hacerse con una docena por lo menos y repartirlo entre la oficina, muerta de orgullo materno-filial.

En cuanto a Ifo, está casi igual de contento que mi madre, entre otras cosas porque por un lado espera que los derechos de autor nos reporten un buen pico (cosa que, sinceramente, dudo bastante, pero a mí este tema no me importa lo más mínimo: considero que es mucho más importante la oportunidad que representa y las puertas que puede abrirme de cara al futuro, que lo que vaya a ingresar por las ventas del libro), y por otro lado porque cree que ha pegado un braguetazo y que algún día le retiraré de trabajar y podrá dedicarse a lo que él quiere ser: amo de casa. Hace unos días, hablando del tema, me dijo:

Yo me casé por amor, pero todo lo que venga después, ¡bienvenido sea!

De hecho, creo que ya está negociando bolos en el Donde estás corazón, y en el programa de Ana Rosa Quintana… Mientras, entre semana, yo estaré en medios de comunicación “serios” defendiendo los argumentos del libro, él los fines de semana se hará su recorrido alternativo por los programas del corazón inventándose cualquier historia, y así sacamos tajada de todas partes… La estrategia de Ifo viene a ser la siguiente:

Yo en casa te quiero mucho, carinyu, pero en los platós de televisión, lo que sea para ganar pasta.

Llámale tonto…

Bromas aparte, se trata, no solo de un subidón de ego espectacular, sino además de un empujón de la hostia en mi carrera profesional. Estas cosas solo se presentan una vez en la vida, y no quiero cagarla: desaprovechar una ocasión como esta sería, desde luego, para darme de hostias. A mediados de la semana que viene tengo que entregar el trabajo, y os tengo que confesar que estoy como un puto flan.

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Ago
31
    
Lo escribí el Agosto-31-2008 | (6) comentarios |

Mañana está previsto que se celebre el funeral de Estado por los fallecidos en Barajas en el vuelo de Spanair JK-5022. Un funeral de Estado. El mero concepto me rechina.

Considero que es importante, sobre todo desde la situación de los familiares de las víctimas, respetar la voluntad de los fallecidos respecto a su propio funeral, en caso de que en algún momento de sus vidas hubieran expresado cómo les gustaría que fueran. Y, sinceramente, dudo mucho que ninguna persona de a pie (que no se desplace habitualmente en coche oficial, se me entiende) se imagine para sí misma un funeral de Estado.

En mi familia, por ejemplo, mis padres saben perfectamente que me gustaría donar mis órganos y, el resto, que sea incinerado. No quiero que me sepulten en un nicho en una pared, dónde vengan a traerme flores mis allegados una vez cada año bisiesto, donde nadie se acuerde de mí, y al cabo de unos años que saquen mi cuerpo de ahí y me tiren a la basura para hacer sitio a muertos más recientes. Nada de eso: cuando muera, quiero seguir viviendo en el cuerpo de otras personas, quiero que mi muerte sirva para dar vida a otras personas que necesiten esos órganos para vivir; y mis cenizas, quiero que las tiren al mar (¿eso contamina?), para que mis familiares y mis amigos no necesiten ir a un triste cementerio donde me tienen abandonada a llevarme flores de vez en cuando. Nada de eso: quiero que cada vez que miren el mar se acuerden de mí, con nostalgia pero sin tristeza, y seguiré viva en su recuerdo y en los cuerpos de las personas a las que con mis órganos contribuí a que continuaran con vida.

Yo no quiero un funeral de Estado. Si tuviera la desgracia de morir en un accidente múltiple y tan trágico como el de Barajas, decidle a quien quiera que se encargue de este tema que no quiero que me metan en una caja de madera, con un cura rezando por mi alma, y acabar emparedada en un muro. Y si resulta que además la persona encargada de rezar por mi alma es Monseñor Rouco Varela, os juro que me reencarno en el próximo Ministro de Hacienda, y os cagáis todos.

No creo ser una excepción. Estoy segura de que, quien más o quien menos, aunque no nos guste pensar en la muerte, sí que tenemos más o menos una idea de cómo nos gustaría que fuese nuestro funeral, idea que probablemente hayamos compartido alguna vez con nuestros familiares más cercanos. ¿No es así? Y si así es, ¿a cuento de qué celebrar un funeral de Estado, según los deseos del Estado para estos casos y no según los deseos de cada una de las víctimas, celebrado en la intimidad de sus allegados? Personalmente, no me gustaría nada que mi funeral fuese televisado por TVE, y saber que las vecinas estarán pegadas a la tele deseando que la cámara capte las lágrimas de mi madre o la cara de desolación de mi marido. Me dan arcadas solo de pensarlo.

¿A cuento de qué, mercadear política y mediáticamente con 153 muertes, y con las vidas de sus familiares y amigos, como si de la boda del heredero de la jefatura de Estado se tratara? Creo, sinceramente, que para honrar la memoria de las víctimas (de cualquier víctima, ya puestos) no debería realizarse ningún funeral de Estado, no solo por el hecho de que se trata de un ritual católico y el Estado es aconfesional (casi un detalle sin importancia a estas alturas de la película), sino por respeto a todas esas personas, que igual son católicas practicantes como ateas convencidas, protestantes, judías, musulmanas, budistas, en trámites de apostasía o que le tengan una tirria insoportable a Rouco Varela y a los de su cuerda. ¿Qué sabemos nosotros? ¿Y qué derecho tiene el Estado a decidir por las víctimas y por sus familiares la forma en que quieren dar el último adiós a sus seres queridos?

Todo esto del funeral de Estado me parece una vergüenza y una tremenda falta de respeto.

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Ago
26
    
Lo escribí el Agosto-26-2008 | (10) comentarios |

Lo admito, me he portado mal, y lo sé. Y ahora me siento fatal conmigo misma. ¿Recordáis lo que os comentaba ayer sobre el pesado de los comentarios alucinantes que se quejaba de que no se los publicaba y gritaba ¡¡censura, censura!!? Bueno, pues no es el único tarado con el que he tenido que lidiar, y ayer me descontrolé, perdí los nervios con otro de estos personajillos.

Hace unos 3 años, en el 2005, al poco de abrir mi otro blog, tuve mi primera experiencia con un troll, una persona que comenta en blogs con la intención de molestar a los demás usuarios o lectores, buscando crear controversia y provocar reacciones predecibles con fines diversos: desde la simple diversión al lograr hacer enfadar a los demás, desviar los temas de las discusiones, o bien provocar encendidas broncas enfrentando a los lectores entre sí. El troll puede ser más o menos sofisticado, empleando desde mensajes groseros, ofensivos o fuera de tema, a sutiles provocaciones o mentiras difíciles de detectar, 405771pumukicon la intención en cualquier caso de confundir o provocar la reacción de los demás.

Mi troll particular se dedicaba a intentar que cualquier post que yo escribiera acabara en una discusión sobre la ley de matrimonios gays y la homosexualidad en general. Se trata de un integrista católico, de los de misa y confesión diaria, que decía cada vez que tenía ocasión que la homosexualidad es propia de enfermos y degenerados, una prueba que dios nos ha puesto para comprobar nuestra resistencia, y que lo que procedería no es darles más derechos sino encerrarlos a todos y apalearlos hasta la muerte porque en el Levítico tal, o en el Génesis cual, o en la carta de San Pablo a los noséqué, dice que blablabla. El rollito intransigente e intolerante ese de “te lo prohibe mi religión. Y en ese plan. Y así durante mucho tiempo. Esto fue durante el 2005, hasta que me cansó y le dije:

Mira, chaval, aquí no toca hablar de ese tema porque este post habla de otra cosa totalmente distinta. Si quieres dar la tabarra con tu monotema, hazlo en este otro sitio [le ponía el enlace a otro post de mi blog que _sí_ trataba ese asunto] y ahí te desahogas a gusto.

Y cada vez que dejaba un comentario sin venir a cuento en un lugar que no correspondía, se lo borraba sin más. La verdad es que ni siquiera debería haberle cedido ese pequeño espacio en _mi_ casa para que soltara su mierda intolerante, pero era joven e inexperta y todavía no había empezado a aplicar el principio de “esta es mi casa y quien quiera entrar, primero tiene que limpiarse los pies en el felpudo y comportarse con educación, o le echo a patadas“.

Pero hace dos o tres días, no me explico por qué, volvió a mi blog y en la entrada sobre Facebook dejó un comentario diciendo más o menos que

Facebook es para gilipollas que compiten entre sí para ver quien tiene agregados más gilipollas

pumukiPoco más o menos. Enseguida identifiqué que se trataba de él porque en la entrada del 2005, cuando le dije que no iba a consentir sus trolleos, puse una foto de Pumuki, un duendecillo o troll de dibujos animados de una serie que me encantaba cuando era pequeña; y en el comentario que este personaje dejó, en el espacio “e-mail”, puso “notengoemail@pumuki.es”, así que la relación era evidente. Por algún extraño motivo, había vuelto a releer ese post 3 años después, le había cabreado, y me había dejado un comentario insultante llamándome gilipollas a mí y a todos los que usamos Facebook por extensión. Entrañable, ¿verdad?

Evidentemente, borré ese comentario sin darle mayor importancia. Pero ayer este tétrico personaje volvió a mi blog, y al ver que había borrado su comentario, no se le ocurrió nada más divertido que ponerse a dejar comentarios insultantes compulsivamente. He capturado las imágenes para que podáis verlo: se trata del dedo índice levantado en un gesto chabacano y maleducado:
enfermo2enfermo1

Por suerte, cuando intentó dejar estos comentarios tan groseros yo estaba conectada, y cada vez que alguien me deja un comentario me llega un e-mail. Primero ví que entraba un comentario bastante raro que me dejó mosqueada. Entré a ver qué era y me pareció una cosa súper rara, e immediatamente después entró otro similar. Enseguida ví por dónde iban los tiros, ví de qué persona se trataba y le puse rápidamente en “comentarios moderados”, de tal manera que cualquier comentario que quisiera dejar _esta persona_ no se publicara al momento, como cualquiera de vosotras, sino que pasaría previamente por mis manos, y seré yo quien decida si ese comentario se aprueba o no. Intentó dejar el mismo comentario una tercera y una cuarta vez, pero al ver que ya no salía publicado, y que había borrado los otros dos, se dio por vencido y no siguió intentándolo. Tampoco le habría servido de nada, porque por muchos que enviara, no aparecería ninguno si yo no los apruebo, que no es mi intención, por supuesto.

Su intención evidente, hasta que lo corté de raíz (suerte que estaba conectada en ese momento y lo pude atajar rápido) era copiar y pegar compulsivamente el mismo comentario tantas veces como le viniera en gana, hasta que se aburriera. Entraron dos, que eliminé enseguida, pero aún quiso intentarlo dos veces más, sin éxito, y desistió de seguir intentándolo.

Pero ahí fue cuando yo perdí el control. Estaba tan cabreada por lo que este troll había intentado hacer con mi blog, destrozándolo en los comentarios, y por el otro indeseable que llevaba calentándome durante semanas, que no pude más y me tomé mi venganza particular. Me fui al blog del talibán de sacristía este y le dejé el mismo comentario que él me había dejado a mí en mi blog; de hecho hice lo mismo que él había intentado hacer: llenar de mierda los comentarios.

Como sabía que el sistema de moderación de comentarios de blogger es bastante pedestre, y en cualquier caso está a años luz del de Wordpress, que es el que utilizo en mi blog, me fui al suyo y en los primeros 5, 6 ó 7 entradas suyas me dediqué a copiar unas 10 ó 12 veces en cada una el mismo texto que él había intentado copiar un montón de veces en mi blog. Aderezado con frases del estilo “quien siembra vientos recoge tempestades” o “no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a tí”, y en esa línea.

Sé que me he portado fatal, sé que lo que he hecho ha estado mal, muy mal, y ahora no me siento bien conmigo misma. Cuando lo vea, se va a agarrar un cabreo de mil demonios, estoy segura. Pero si es tan católico practicante (y con intención de obligar a los demás a que practiquen también _su_ religión, de volver a los tiempos del nacional-catolicismo), ¿no debería cumplir el mandamiento de respetar al prójimo, y no hacer a los demás lo que no quieras para tí mismo? No es excusa, lo sé, y repito que me siento fatal por lo que he hecho. Me he tomado la venganza por mi mano y ha sido desproporcionado. Decir que estaba hasta los mismísimos coxones no le servirá de mucho a mi conciencia. En su momento me quedé la mar de descansada, pero ahora no puedo decir que sienta lo mismo. Probablemente, si tuviera la oportunidad de volver atrás, no volvería a hacerlo. Fue el calentón del momento, y creo que se me fue de las manos. No diré que lo siento, porque creo que se lo merecía, pero sí que no me siento bien por haberle dado a tomar de su propia medicina, creo que me pasé un poco.

¿Vosotras qué opináis?

Actualización: acabo de ver que esta madrugada, unos minutos después de mi “ataque furtivo”, me había dejado otro comentario artístico de los suyos. En este caso, no sé si se trata de una hoja de marihuana o de una hoja de parra (por aquéllo de Adán y Eva, que a este tipejo le pegaría más).

enfermo3

Por supuesto, no ha pasado el filtro anti-trolleo y su comentario no solo no ha salido publicado sino que además ha visto un mensajito monísimo que dice: “tu comentario ha quedado en el filtro anti-spam en espera de que Pimkie le dé al botoncito para aprobarlo“. Igual que ayer, pero él lo ha vuelto a intentar. ¿No es enternecedor?

¿Sabéis una cosa? Ya no me siento tan mal.

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Jul
24
    
Lo escribí el Julio-24-2008 | (9) comentarios |

Yo les leo a ellos aunque no les soporto, y ellos me leen a mí aunque me odien, y todos lo sabemos. Supongo que el morbo es recíproco, porque de otra forma no se entiende. Sobre todo por mi parte, lo confieso, porque encima me resultan tremendamente aburridos salvo cuando empiezan a insultar (lo que suele ser bastante a menudo): cuando insultan ya no me resultan aburridos, sino que me ponen de mala leche.

Y es que me jode que insultar salga casi gratis, y que a pesar de algunas pequeñas (o no tan pequeñas) derrotas, no solo no aprendan y depongan su actitud, sino que sigan erre que erre.

Les hemos leído insultarnos, llamarnos “lame farolas“, “trepa vergas“, “chupa tubos de escape(cualquier día van a tener un esguince neuronal si siguen haciendo esas piruetas retóricas para insultarnos, en serio, para mí que no nos merecemos tanto esfuerzo), “sectáreos“, “chupipanda“, “casarse para tener nabo caliente y no gastar las pilas del vibrador“, “débiles mentales“, sectáreos“, “chupa pollas“, “lame culos“, “gilipollas“, “tontita(recurriendo a los clásicos. Sí, hay veces en que hasta a ellos la originalidad no les da para más…), y he oído muchas veces eso de

Ya está, hasta aquí hemos llegado, ahora sí que no les toleramos ni una más…

Y nunca se ha hecho nada en serio para pararles los pies, siempre lo acabamos dejando correr de una manera o de otra, para no darles más importancia de la que tienen. Pero a mí me sigue jodiendo que insultar salga tan barato, casi gratis total. Hay una cosa que sí somos y todavía no nos lo han dicho ellos: somos unos cagabandurrias, unos blandengues, por no plantarnos en jarras y decir en serio, pero de verdad de una puta vez, hasta aquí hemos llegado, y tomar medidas, así sea solo para no tener que encontrárnoslos cada vez que nos convoquen en la capital del reino.

Pero una cosa es leer que te llaman a tí y a tus amigos todo eso y más, y otra cosa muy diferente es que la cosa empiece a subir de tono y tener que leer referencias a que si nos ven nos van a partir las piernas con un bate de beisbol, que nos van a romper la cabeza con una silla plegable, o que van a contratar a la mafia portuguesa… Cuando éramos unas crías, a la gente así los llamábamos “la peña del moco: porque dicen mucho pero hacen poco“. Pero, aunque sean unos bocazas, me parece que eso marca la línea que yo no pienso traspasar, ni siquiera como sujeto pasivo.

Así que como medida higiénica, y para el mantenimiento de mi buena salud mental, he decidido superar el morbo y practicar la sordera informativa. Es decir: por mucho morbo que me dé leerles, sé que me voy a poner de mala leche con lo que voy a encontrar y eso no es sano, así que será mejor resistir la tentación y no leerles, antes de que me provoquen un cortocircuito mental y tengamos un disgusto. Puesto que el armisticio es poco menos que imposible, ya que ellos no están por la labor de declarar una tregua en sus insultos, yo declaro unilateralmente que me apeo de esta guerra (que, por otra parte, no me aporta nada porque es una guerra que ya tengo ganada) y voy a dejar de leerles, de escucharles, no voy a consentir que nadie me hable de ellos, no quiero que me cuenten nada, no quiero saber nada. Voy a optar por seguir uno de esos consejos de mi madre a los que hasta hoy nunca hice caso: hacer oídos sordos. Desde hoy empiezo mi particular cura de desintoxicación. Ya pueden desgañitarse insultándome o amenazarme con las torturas más sádicas, que si no me entero, no me afecta.

Resistiré. La tranquilidad que da saber que sus insultos no dan ningún resultado, que el alquiler de mi casa se seguirá pagando todos los meses con mi sueldo porque ellos no representan ningún peligro, es un ítem a mi favor. Pueden decir todo lo que quieran, que seguirán siendo un par de bocazas, Pierre Nodoyuna y su fiel perro Patán, y sus palabras ni tienen ni tendrán ningún efecto sobre la vida real de las personas a las que pretenden humillar por su odio enfermizo, salvo algún que otro calentón momentáneo.

Así que ya podéis desgañitaros, que yo P-A-S-O de vosotros.

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Jul
23
    
Lo escribí el Julio-23-2008 | (4) comentarios |

Es algo que tengo asumido desde hace tiempo: abre boca - mete pata, es mi sino. Y este fin de semana, como no podía ser de otra manera, volví a meter la pata de una manera importante, delante del gran jefe, Pepe Zeta. Os cuento:

Como el fin de semana nos tocó trabajar, el sábado por la noche nos invitaron a cenar en una barbacoa al aire libre, junto a la piscina, en plan fiesta con toda la gente que había querido venir. Colocaron tres barbacoas, una en cada esquina de la piscina, y en la cuarta esquina pusieron el bar. Como no habían sillas para poderse sentar, y yo estaba destrozada de todo el día de aquí para allá, Ifo y yo nos sentamos en una especie de bordillo con nuestros platos, junto a una de las barbocas, charlando animadamente con la gente que se nos acercaba.

En una de esas estábamos, charlando con mi jefa y contándole que había intentado fichar a Ifo explicándole los mecanismos de democracia interna, y que su reacción en aquel momento había sido preguntarme:

¡¿Eso significa que yo me puedo presentar al cargo de Pepe Zeta?!

¿Adivináis quien estaba detrás de mí, justo mientras yo explicaba esta simpática anécdota, de mi marido queriéndole disputar el cargo a mi gran jefe?

Efectivamente, si una mete la pata, la mete pero bien. El gran jefe, Pepe Zeta, estaba detrás de mí. No sé qué parte escuchó, qué entendió, ni qué conclusión sacó, pero yo me quería morir de la vergüenza. No recuerdo que en mi vida haya sentido con tanta fuerza esa horrible sensación de ¡tierra, trágame!

Al menos mi jefe tuvo el buen gusto de hacerse el sueco, actuar como si no hubiera oído nada aunque la sonrisa rocarrona le delataba, y bromear conmigo a cuenta del olor de la barbacoa, yo le respondí que me tiraría a la piscina y se me quitaría el olor a barbacoa, a lo que él me retó con un

¡No hay huevos!

(lo juro) antes de darse cuenta de que llevaba puesto el bikini debajo del vestido. ¡Que en nuestro mundillo hay que estar preparado en cualquier momento para todo lo que pueda pasar, Pepe, que pareces nuevo! Tenía que haber aprovechado para jugarme un aumento de sueldo antes de que se diera cuenta. Otra oportunidad perdida. Cawentó lo que se menea.

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Jul
22
    
Lo escribí el Julio-22-2008 | (6) comentarios |

El adiós de una mujer
se llevó la paga, el vino y el placer…

Se trata de un verso de una canción de Duncan Dhu, Una calle de París, que en este momento adquiere un sentido totalmente diferente del original. Nunca el despido de una mujer había provocado tanta frustración en varios hombres de una subvención pagados…

Ayer expliqué que en mi trabajo todo seguía igual o mejor incluso que antes de este fin de semana. Para mí y para mis compañeras, claro. Porque hay otras personas que habían puesto sus esperanzas, y no sabría decir si incluso su futuro profesional, en el nombramiento de esta persona que al final, contra todo pronóstico, se quedó fuera. Unas ganan y otros pierden, así es la vida. Y si la persona que se ha quedado fuera lo ha aceptado con deportividad y savoir fer, sus aliados parece que no se han tomado su derrota igual de bien y ahora andan refunfuñando por los rincones y lanzando advertencias veladas.

Y a mí, mientras tanto, después de los navajazos recibidos, de que me llamaran trepadora, de que pidieran mi expulsión, de que dijeran que no pertenezco al “grupo oficial” o algo así… esta nueva victoria me sabe a gloria bendita y tengo en la cabeza el estribillo de una cancioncilla de Los Suaves, Dolores se llamaba Lola, que se me repite sin que yo pueda hacer nada por evitarlo, me pregunto por qué será…

Las vueltas que da la vida,
el destino se burla de tí.
¿Donde vas, bala perdida?
¿Donde vas, triste de tí?

Ahora dicen que soy soberbia. No es soberbia, sino alivio. Ya dije ayer que no es divertido hacer leña del árbol caído, no disfruto con la caída en desgracia de la que podía haber sido mi jefa: he estado en un tris de ser yo, de hecho pensaba que la que caería sería yo, así que no me lo estoy pasando bien por el hecho de que sea ella quien se ha estrellado. La sensación ha sido más bien la de un suspiro de alivio por lo que podía haber pasado y afortunadamente no pasó: ni estoy en el paro, ni tengo como jefa a una persona con la que, por decirlo de forma diplomática, no creo que congeniara demasiado bien…

Ahora bien, una cosa es que no me alegre de la caída en desgracia de una persona en concreto, que no me alegro. Y otra bien diferente es que me alegre de que quienes me han estado puteando, y aspiraban a mejorar su posición a mi costa con el nombramiento fallido, ahora vean frustradas sus ambiciones. De eso sí me alegro.

El adiós de una mujer
se llevó la paga, el vino y el placer…

Me alegro de que quienes me putearon en su momento, ahora no puedan ver sus aspiraciones colmadas. Se lo merecen, por mala gente. Y es que el mal karma siempre vuelve.

Quizá les habría sido muy útil recordar el estribillo de aquélla vieja canciónn de Estopa, Vino Tinto:

Fíjate un objetivo distinto,
que soy como un vino tinto,
que si me tomas en frío engaño
y con los años me hago más listo,
cariño…

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Jul
21
    
Lo escribí el Julio-21-2008 | (6) comentarios |

Este fin de semana podían haber cambiado muchas cosas, empezando por mi jefa. Este fin de semana podría haber cambiado de jefa, y con ello podría o bien haber mejorado mi posición profesional o bien haberme quedado en el paro. En cualquiera de los dos casos, habría empeorado mi calidad de vida, y sinceramente, no sé cual de las dos situaciones me habría dejado peor parada. De un día para otro, cualquier cosa era posible.

Por suerte, las conspiraciones de jardín no triunfaron y, aunque hacía semanas que dábamos casi por hecho que habría cambios y que una persona determinada pasaría a ser la nueva jefa de departamento (y también que el departamento ganaría en status), el domingo por la mañana me llevé la gran sorpresa: no habría mejora del status del departamento (por ahora), pero ¡¡tampoco habría cambio de jefa!! Es la mejor noticia que me han dado en años, si me llego a encontrar al gran jefe en ese momento, creo que le planto un beso en los morros. ¡Grande, Pepe, eres grande!

Esta mañana, de camino al curro, luchaba conmigo misma sobre la conveniencia o no de comprar una botella de champán en la bodega de la esquina y celebrarlo aunque fuese en vasos de plástico, porque la ocasión lo merece: El boicot que le estaban haciendo a mi jefa no ha funcionado, la persona que le estaba haciendo la cama para quedarse con su puesto (pero con más galones) no se ha salido con la suya y, en definitiva, la vida sigue igual. Bueno, sigue igual para mí: para otras la vida ha mejorado increíblemente.

No soy la única que esta mañana tiene motivos para estar contenta. Evidentemente, mi jefa tiene sus propios motivos. Y mi querida Eigí, está que lo tira: la que hasta ahora era su jefa no será mi nueva jefa, pero tampoco seguirá siendo su jefa de ahora en adelante. He ido a buscarla para felicitarla y susurrarle al oído unos versos de Amaral:

Ya no tendrás que soportar
a la imbécil de tu jefa
ni un minuto más…

Es lo que tiene ser un pelín déspota con los subordinados: que nadie te quiere de jefa, y si te echan, los demás aplauden.

No es divertido hacer leña del árbol caído. Pero me he quitado un gran peso de encima. Si por algo dicen aquéllo de “Virgencita, Virgencita, que me quede como estoy…

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Jun
26
    
Lo escribí el Junio-26-2008 | (10) comentarios |

agencia_tributariaNo lo entiendo: en el 2007 gané algo menos que en el 2006, y me pude desgravar bastante más (principalmentem, porque de enero a abril del 2006 no me pude desgravar ni alquiler ni hipoteca, al estar viviendo todavía con el capullo de mi ex, y en cambio el 2007 me pude desgravar el alquiler durante el año entero), las retenciones en la nómina son similares, pero gano unos 400 leuros menos al año… Y sin embargo este año Hacienda me devuelve menos que el año pasado.

¿Por qué?

Por cierto, Zapatero, toma nota: que sepas que todavía no he cobrado los 210 euros de la renta básica de emancipación, porque los burócratas asesinos no hacen más que poner pegas, y dicen que todavía necesitan más información, que no les basta con todo lo que les suministré y hace unas semanas me llamaron para indicarme que les falta un papel: necesitan un certificado de ingresos del 2007, porque las nóminas de todo el año no les sirven para saber lo que he cobrado. Mandapelotas. Tocawebos, que son unos tocawebos.

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Jun
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Lo escribí el Junio-21-2008 | (7) comentarios |

Ifo tiene orden de no meterse en nada que afecte a mi trabajo sin consultármelo primero. Y no exactamente en mi trabajo, pero rondando por los alrededores, hay un personaje que me tiene enfilada desde hace años, al que parece ser que la envidia y el odio que siente por mí, a partes iguales, no le dejan vivir tranquilo y de vez en cuando tiene que descolgarse con una bonita retahíla de insultos para sentirse mejor y reafirmarse a sí mismo.

Personalmente, creo que el odio es un sentimiento de lo más absurdo: no te permite avanzar, solo dar vueltas en círculo alrededor de algo que la pesona objeto de ese odio probablemente tenga bastante superado o incluso olvidado. Mientras la persona objeto de ese odio hace su vida tan alegremente, el que odia no puede olvidar y avanzar, se recrea en su odio imaginando quizá oscuras formas de venganza que probablemente nunca llegue a poner en práctica. En definitiva, una completa pérdida de tiempo que se podría dedicar a cosas más productivas. Y así le va, claro…

Pero ni aún pensando así os penséis que me libro de ello, qué va. Durante un tiempo odié a mi ex con todas mis fuerzas. Le odié por humillarme, por engañarme, por dejarme hacer el ridículo delante de una niñata adolescente y semianalfabeta con veleidades de estrella porno. Pensé que no se lo perdonaría mientras viviera. Pero incluso una humillación que para mí fue tan brutal, al cabo de un tiempo la olvidé. Una vida personal rica y plena dio como resultado que estuviera más entretenida en mi propia vida que en la vida de otra persona a quien, lo confieso, durante un tiempo me habría gustado destruir con mis propias manos. Pero al cabo de unos meses escasos ya se me había pasado el cabreo y ni me acordaba de todo lo que ha pasado. De hecho, ahora miro hacia atrás y recuerdo el berrinche que pillé en su momento, recuerdo el amor propio herido, pero no siento odio: siento vergüenza de mí misma, de cómo me comporté, pero el odio ya no me remueve por dentro. O soy muy pasota o mi capacidad para olvidar (que no perdonar, porque no le perdono todo lo que me hizo y cómo se comportó) es fascinante.

Después de este inciso, comentaros que hay gente que me odia desde hace años, esa misma gente que se dedica a insultarme sin piedad y a publicar mails míos en sus blogs personales o a pasar mails míos a terceros para desacreditarme y a ver si así consiguen moverme la silla. Son gente que no tiene vergüenza ninguna en copiar y pegar la misma mentira sobre mí en todos los espacios que tiene a mano (el día que se dén cuenta de que en internet, la popularidad de un blog está asociada a la dirección web de ese blog, y no al nombre de la persona, igual les da un súbito ataque de vergüenza, porque desde luego van diciendo de mí tantas tonterías que cualquiera con un poquito de conocimiento sobre el tema se da cuenta enseguida de que son falsas, me producen vergüenza ajena). Son gente que no puede entender que su adhesión inquebrantable no se premie de alguna forma debido a su propia inutilidad, porque de hecho tampoco son conscientes de su propia inutilidad. Alguien utilizó un símil que me sigue pareciendo muy acertado:

Si lo compráramos por lo que _realmente_ vale, y lo vendiéramos por lo que _él cree_ que vale, nos forraríamos.

Efectivamente, esa es la idea. Son unos inútiles que todavía no son conscientes de su propia inutilidad, y culpan a una conspiración mundial de que no les salgan las cosas bien, de que el negocio no marche y por ello su dieta se componga casi en exclusiva de Pastas Gallo. La culpa de que no les vaya bien en los negocios la tenemos desde una servidora, hasta el Secretario General de no sé qué en algún Ministerio rebautizado. El caso es quejarse y patalear, en lugar de aprender y avanzar. La culpa siempre es de los demás. Es taaaaan típico de fracasados e inútiles…

Bueno, pues como os decía al principio, Ifo tiene orden de no meterse en nada que afecte a mi trabajo sin consultármelo primero. Yo comparto aspectos de mi trabajo con él, lo que me trae de cabeza, los buenos momentos, lo que me ilusiona, lo que detesto… Y también lo que me hace gracia. Y hace unas semanas encontré algo que me pareció muy gracioso. Ifo es técnico de sistemas y se está especializando en seguridad, ha auditado la web de mi trabajo como práctica, encontró errores y agujeros de seguridad que desconocíamos y nos ayudó a presionar a la empresa para que pusieran las medidas oportunas y evitaran que se nos colaran hasta la cocina por la puerta de atrás y que personas con aviesas intenciones pudieran tener acceso a datos privados… Vamos, que no es un pringui que haya visto la trilogía de Matrix y haya flipado en 32 bits: en cuestiones de hacking Ifo sabe de lo que habla.

Bueno, pues por casualidad me encontré con uno de estos tíos, presumiendo en su blog de ser un puto hacker, por tener instalado en su web un plugin de auditoría, haber enviado un e-mail del que obtuvo respuesta y haber hecho una búsqueda en yahoo… Toooooodo un puto hacker, sí señor. No le negaré la iniciativa, ni la picardía que tuvo, ni el haber utilizado los recursos que tenía a su alcance. Me pareció muy bien, y de haber existido una relación sana entre nosotros le habría dado mi más sincera enhorabuena. Pero eso _no_ es ser un hacker. Una cosa no quita la otra.

Como sabía que le iba a hacer gracia, se lo pasé a Ifo y, para mi tragedia particular, Ifo se soltó y le dejó un comentario bastante insultante, poniéndole de vuelta y media y diciéndole precisamente que eso _no_ es ser un hacker, que no tiene ni puta idea. Cuando me dijo lo que había hecho y pude verlo con mis propios ojos, me quedé horrizada. Sin embargo, no habría pasado de ser un detalle de mal gusto sino fuera porque además tuvo la brillante idea de utilizar el apodo que uso para referirme a él en este blog, por lo que una simple búsqueda en google por “Ifoxe” da entre los primeros resultados este blog a cualquiera que se moleste en buscar. Y si te dejan un comentario insultante en tu blog, no me parece en absoluto descabellado buscar a ver si te enteras de quien ha sido…

¿Resultado? Esas personas que tanto me odian llevan semanas leyéndome, desde que Ifo metió la pata y les trajo derechitos hasta aquí, exponiéndome a sus ojos. Tampoco es que haya tenido especial cuidado en separar mi mundo personal del profesional, hay varias personas que conocen de la existencia de este blog, pero que las personas que se dedican a insultarme y a publicar mis e-mails tengan acceso a este espacio íntimo y personal, pues me hace cualquier cosa menos gracia.

Pasé varios días enfadada con Ifo por su atrevimiento, por meterse donde nadie le llamaba y encima hacerlo con una torpeza de principante que me ha dejado expuesta a la intemperio, que parece nuevo, coño. Y él está hecho polvo por haberme expuesto así por un calentón suyo. Durante _unos minutos_, barajé la posibilidad de cerrar este blog, cambiar la dirección de acceso, protegerlo con contraseña… Pero opté por mantenerlo. Total, ocultarlo no iba a servir de gran cosa, como mucho para darles motivos para buscar hasta debajo de las piedras, y una vez abierto, cerrarlo no es posible: con las herramientas adecuadas es posible acceder a todo el contenido. Y esta gente sabe cómo hacerlo, así que ¿qué iba a conseguir cerrándolo? ¿Darles pie a que pensaran que aquí había algo más escabroso que el diario de una pink-girl bastante sosa? El contenido de este blog es tan inocente, que ocultarlo por pudor o vergüenza sería una tontería, así que decidí hacer como si nada hubiera pasado y seguir a la mía. Sigo enfadada con Ifo por su tontería, le hice prometer que no volvería a meterse en mis asuntos sin mi permiso y supervisión; pero por lo que respecta a estos tipos, me da igual que me lean. Aunque encuentre por ahí comentarios que se creen muy gracios y hacen referencia a lo que posteo en este blog. Me da igual: siguen siendo un par de gilipollas, por muy temprano que se levanten.

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