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Sep
26
    
Lo escribí el Septiembre-26-2008 | (19) comentarios |

Ayer tuvimos cita con el gine, básicamente para recoger los resultados de la última citología (todo bien), informarle de que ya llevo tres semanas tomando el suplemento de ácido fólico que me recetó, y resolver algunas dudas, entre ellas algunas relacionadas con el diagnóstico prenatal.

Ya os comenté que me empezaba a sentir algo rarilla últimamente, y la opinión generalizada de las que habéis pasado por un embarazo recientemente es que es demasiado pronto para notar ningún síntoma, y que lo más probable es que sea de tipo psicosomático por las mismas ganas que tengo de quedarme embarazada, y seguro que tenéis razón. Aún así, como hasta final de mes no me tiene que venir la regla, y aún entonces es conveniente esperar una semana más para estar segura, es demasido pronto para empezar a agobiarse: hasta dentro de dos semanas por lo menos, si no me ha venido la regla antes, no tendré que hacerme el primer test de embarazo, así que pensar en el tema a estas alturas es ridículo.

Lo que sí tengo claro es el asunto del diagnóstico prenatal. Por suerte, el seguro que hemos contratado con Sanitas nos cubre tanto la biopsia de corion como la amniocentesis para detectar posibles anomalías genéticas, lo cual es una suerte porque, aunque la segunda prueba al menos la hacen en la seguridad social, tengo entendido que suelen retrasarse bastante en dar los resultados, y en el privado cuesta alrededor de unos 800 euros. Una pasta, vamos. Además, la amniocentesis se hace entre las 15a y las 18a semana de embarazo, y tardan un mes en darte los resultados (en la clínica privada, que en la pública aún tardan más), por lo que entre una cosa y otra, te plantas en mitad del embarazo sin tener la garantía de que el bebé vendrá sano o con algún tipo de anomalía genética como por ejemplo síndrome de Down. En cambio, la biopsia de corion es una prueba que se realiza antes, entre la 10a y la 14a semana de embarazo, y los resultados se obtienen en 48 horas. Y claro, no es lo mismo que te digan que el bebé tiene una malformación congénita o un defecto genético cuando todavía ni siquiera le has dicho a nadie que estás embarazada (ya que hasta el 3er mes no se recomienda anunciarlo, dado el elevado riesgo de aborto que existe en los primeros meses), que enterarte cuando ya toda la familia y amigos lo saben, se te nota la tripita, incluso le has empezado a comprar ropita… No, estoy segura de que es mucho más duro cuanto más tarde te enteres.

La amniocentesis se practica con la ayuda de un ultrasonido, y consiste en introdcuir una aguja delgada y hueca por el abdomen y el útero para extraer una muestra del líquido amniótico.  Y la biopsia de corion te la realizan mediante una punción a través del cuello uterino o del abdomen. Ambas son pruebas bastante invasivas, más la segunda que la primera, y además conllevan un cierto riesgo de aborto (nuevamente, más la segunda que la primera).

Así que, visto lo visto, me decanto por la biopsia de corion, a pesar de que a Ifo le da bastante miedo por el riesgo de aborto que conlleva. Pero pasar por la ansiedad de estar hasta la mitad del embarazo sin saber si tu bebé viene bien o no, creo que es aún más peligroso, ya que los bebés son como una esponja y pueden sentir la ansiedad de la madre. Yo lo tengo claro: quiero un diagnóstico prenatal lo más precoz posible, cuanto antes mejor.

Y vosotras, chicas, ¿os hicísteis algún tipo de diagnóstico prenatal? ¿Por la seguridad social o por alguna clínica privada? ¿Cómo fue la experiencia? Gracias a todas por compartir vuestras vivencias: son de gran ayuda.

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Sep
16
    
Lo escribí el Septiembre-16-2008 | (8) comentarios |

Ayer me fui de compras. Me gasté casi 140 euros en 4 tejanos y dos sudaderas. Como terapia de choque, está casi casi a la misma altura que el sexo y el chocolate.

Dos comentarios: ODIO los pantalones pitillo, y las sudaderas con capucha NUNCA debieron pasar de moda.

INSECTO-PALO-600Lo de los pantalones pitillo no es que sea una fijación mía, es que eso no le puede quedar bien a nadie que no sea un insecto palo. Y a todo esto, ¿alguien puede explicarme por qué en las tiendas de ropa para adultos tienen pantalones de la talla 32, pero te las ves negras para encontrar algo decente de la talla 40? ¿Y por qué los tejanos parecen más un arma de destrucción masiva que una prenda para ir cómodas y arreglás en nuestro día a día?

En realidad, lo necesitaba: el verano ha hecho estragos en mi cuerpo, que ya venía cambiando bastante desde hace varios meses. He subido una talla. Tengo que ponerme YA con el objetivo gimnasio, es inaplazable.

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Sep
15
    
Lo escribí el Septiembre-15-2008 | (16) comentarios |

Yo pensaba que eso de que cuando los padres se divorcian, utilicen a los hijos como arma arrojadiza es más de épocas en las que hay algo que ganar o perder: custodia, piso, pensión alimenticia, etc. Pero que con veintitantos mis padres nos utilicen a mi hermano y a mí como arma, me resulta extraño.

Y ahora me encuentro nadando entre dos aguas porque primero mi padre me metió de lleno en el conflicto al “auto-invitarse” a vivir en mi casa mientras encontraba piso, y ahora mi madre se ha lanzado en plancha al decirle a mi padre que yo creo que su comportamiento es el de un capullo impresentable (lo cual es cierto, pero también creo que mi padre puede vivir perfectamente sin esa información), y que no quiero que venga a vivir con Ifo y conmigo (lo cual también es cierto, creo que debería asumir las consecuencias de sus propias decisiones, pero eso no significa que vaya a dejar tirado a mi padre sin un sitio donde dormir), con lo que ahora mi padre, orgulloso como él solo, no quiere venir a mi casa.

Así que ahora estoy entre dos aguas:

  • Si acojo a mi padre en nuestra casa, soy una ZORRA por ponerme de su parte a pesar de todo lo que ha hecho.
  • Y si no le dejo venir mientras encuentra otro sitio, soy una ZORRA por dejarle en la calle.

¿Hay alguna forma de salir bien parada de una situación así?

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Sep
08
    
Lo escribí el Septiembre-8-2008 | (10) comentarios |

Hasta que no tengo un litro de café circulando por mis venas no soy persona. ¿Será genético? Estoy valorando la posibilidad de pasarme al ginseng. Maldito septiembre y maldito lunes.

Platero y Tú suena en mis oídos, dos versos se me graban a fuego:

Tres de azúcar en el café,
la vida ya es bastante amarga

El título de la canción parece burlarse de mí: Mari Mari Magdalenas… Lo peor es ser consciente de que tiene razón: soy feliz como nunca, pero me quejo como siempre.

Estoy con un bajón horroroso.

Es el peligro de empatizar demasiado con sentimientos ajenos que una vez fueron propios. ¿Puede un libro remover antiguas emociones casi olvidadas? ¡Vaya que sí! Orgullo machacado. A mi amor propio le dieron una paliza y lo mandaron a la UCI. Vuelvo a sentir una piedra en el estómago y el sabor amargo de la humillación como si fuera hoy.

¡Qué pena cuando el dolor y la humillación ahogan los recuerdos de los buenos momentos…! Porque digo yo que en tanto tiempo, algún buen momento tuvo que haber. Pero soy incapaz de recordarlo con cariño, solo con asco y pena. Por eso no le echo de menos _a él_ ni mucho menos, de hecho he visto fotos suyas bastante recientes y no remueven nada en mi interior salvo un ligero vuelco en el estómago próximo a las arcadas. Pero el dolor de la humillación sí que sigue escociendo. No me duele el amor que alguna vez sentí por él (supongo), lo que me duele es el amor que siento POR MÍ y lo bajo que llegué a caer. Me doy vergüenza a mí misma cuando lo recuerdo

Leer ese libro ha sido una mala idea. Lo que prometía ser una parodia de mi propia experiencia, una caricatura divertida de todas nosotras, ha resultado ser un cruce entre literatura chick-lit y libro de autoayuda que me ha traído recuerdos infernales que no tenía ninguna necesidad de revivir. En la portada deberían añadir una advertencia, como en las cajetillas de tabaco: Producto nocivo para la salud emocional.

SEX_and_the_city ex_and_te_city

La culpa es mía, ya me lo dice Ifo de vez en cuando: si no dejo de leer esa porquería machista, voy a acabar fatal del coco. Es como morderte las uñas o meter la lengua en una muela con caries: no puedes evitar hacerlo, aunque sabes que te va a doler.

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Sep
05
    
Lo escribí el Septiembre-5-2008 | (9) comentarios |

Después de aquel fatídico SMS en el que poníamos punto y final a una amistad de 14 años, ayer descubrí que Zorri me ha enviado un e-mail. En realidad, me lo envió hace un mes y medio (total, solo un mes después de mi boda, a la que no se dignó a venir porque ELLA no iba a tener el protagonismo suficiente, y dos meses después de la pelea que tuvimos. No se puede decir que la chica sea rencorosa precisamente, ¿verdad?), pero lo ví ayer porque me lo envió a una cuenta antigua que ya no utilizo. A la que utilizaba normalmente para hablar con ella por el messenger no me lo ha enviado.

Además, es un mail de esos “cadena” que acaba diciendo que tienes que enviárselo a no-sé-cuantas personas para que pase algo chulo (incomprensiblemente, sigue creyendo en esas tontadas). Sospecho que lo envió a esa cuenta de correo para completar las x direcciones a las que tenía que reenviar la cadena, pero con la esperanza de que yo no llegara a leerlo. No debería darle mayor importancia, porque sé que es un mail cadena estúpido, pero hace mucho que no recibía nada de ella, es el único mail que me ha enviado en mucho tiempo, chistecitos y powerpoints tampoco me ha enviado ni antes ni después de ese mail extraño desde que nos peleamos, y además el contenido es… mmmmmm… mejor leedlo vosotras mismas:

Asunto: he aprendido

(Después me dices que nombre te ha salido???)
 
LEE HASTA EL FINAL……HASTA LUEGO
 
He aprendido….que nadie es perfecto
hasta que no te enamoras..
 
He aprendido que….la vida es dura
pero yo lo soy más!!
 
He aprendido que…las oportunidades no se pierden nunca;
las que tú dejas marchar…las aprovecha otro.
 
He aprendido que…cuando siembras rencor y amargura
la felicidad se va a otra parte.
 
He aprendido…que necesitaría usar siempre palabras buenas…
porque mañana quizás se tienen que tragar..
 
He aprendido…que una sonrisa es un modo económico
para mejorar tu aspecto.
 
He aprendido…que no puedo elegir cómo me siento…
pero siempre puedo hacer algo.
 
He aprendido que…cuando tu hijo recién nacido
tiene tu dedo en su puñito…
te tiene enganchado a la vida.
 
He aprendido que…todos quieren vivir en la cima de la montaña…
pero toda la felicidad pasa mientras la escalas.
 
He aprendido que…se necesita gozar del viaje
y no pensar sólo en la meta.
 
He aprendido que…es mejor dar consejos sólo en dos circunstancias…
cuando son pedidos y cuando de ello depende la vida.
 
He aprendido que…cuanto menos tiempo derrocho…
más cosas hago.
 
Es la semana de la amistad
Demuestra a tus amigos que te tienen
 
Manda este mail a todos tus amigos,
aunque signifique remandarlo
a quien te lo ha mandado…
 
Si vuelve… tienes muchos buenos amigos
 
Buena semana de la amistad
 
Después de haber enviado el mensaje, presiona F6
y verás lo que aparece…. increíble, pero real…
Da impresión pero és real…
Buena Suerte
 
Mándalo a 15 personas en los próximos 143 minutos,
después presiona F6 y
el nombre de quien te ama aparecerá en letras mayúsculas,
da tanta impresión porque es real. 

¿Qué coño quiere decirme con esto? ¿Que YO reflexione sobre nuestra amistad? ¿Que ELLA se ha dado cuenta de que metió la pata hasta el fondo? ¿Que AMBAS olvidemos el pasado, pelillos a la mar? ¡¡¿¿QUÉ COÑO QUIERE DECIR??!!

Le he respondido con un muy borde:

¿Me explicas qué significa esto? Porque soy un poco cortita y no lo pillo.

A estas alturas, creo que tengo todo el derecho a ponerme digna con ella, le he pasado demasiadas. Ya veremos si responde, si prefiere pasar de todo (ya me da igual), o me da alguna explicación. Estoy que echo humo. ¿¡Será posible que tenga tanta cara dura…!?

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Sep
03
    
Lo escribí el Septiembre-3-2008 | (9) comentarios |

Sin llegar a los extremos de la Perli, que se presenta en la oficina un día antes de lo que tocaba, mi primer día de trabajo después de las vacaciones de verano también ha tenido su qué. Y no es de extrañar, porque después de dos semanas de luna de miel, una semana de curro y después otras 5 semanas seguidas de vacaciones, tener que volver al trabajo es como para deprimir a cualquiera.

Para empezar, ayer dormí poquísimo, apenas 3 ó 4 horas. En parte porque me acosté tarde y nerviosa preparando el borrador del libro que tengo que enviar la semana que viene, y en parte por los nervios añadidos del “primer día de clase”. Tomároslo a cachondeo si queréis, pero me sentía como si fuera el primer día de clase, igual de nerviosa.

Así que cuando me desperté ayer por la mañana, el primer pensamiento que cruzó por mi mente fue:

¿Y si llamo a mi jefa y le digo que estoy enferma?

A regañadientes me levanté, me lavé la cara, me vestí, blablabla. Y, como cada mañana, me dirigí al bar a tomar el primer café matutino que me pusiera las pilas mientras espero el autobús, pensando que si el bar de la esquina todavía está cerrado por vacaciones, me pego un tiro.

Con la cafeína corriendo por mis venas, subo al autobús y me pongo me pongo el Ipod a volumen rompe-tímpanos. Esta mañana necesito algo que me anime y me ponga de buen humor, que me va a hacer falta. El día va a ser muy largo. Me sorprende la facilidad que tiene mi Ipod para detectar mi estado de ánimo. Suena una canción de Platero y tú, el estribillo dice algo así:

Gasta por la noche
lo que gana por el día,
su futuro tiene forma
de billete lotería.

Este maldito trabajo,
¡voy a mandar
a todos al carajo!

Pierdo el tren de las 8:50, así que tengo que coger el de las 9. Salí de casa cargada con el material para el borrador del libro, para aprovechar los 45 minutos de trayecto adelantando trabajo, pero me siento incapaz de leer una sola página, así que me paso todo el camino escuchando música.

A las 10 estoy en la oficina, charla de rigor con las compañeras sobre lo rápido que pasan las vacaciones. Sí, ya, como si no lo supiera. Me da una pereza horrorosa subir hasta mi planta, no quiero encender el ordenador por miedo a lo que me pueda encontrar cuando abra el correo. Me planteo pegarle fuego, pero creo que es una solución demasiado radical. ¿Y si simplemente le diera una patada y dijera que se ha roto? Quizá así me traerían un ordenador nuevo y limpito… No, no funcionaría.

Café, necesito otro café. En la sala de descanso, el parte de daños es devastador: chocolate, desaparecido en combate; Nescafé, duro como una piedra; leche, sospecho que caducada; azúcar, como un bloque de granito. Resisto la tentación de echarme a llorar porque, sí, además me acaba de venir la regla.

Puesta al día del e-mail, puesta al día de las últimas novedades en la casa con mi jefa… Conforme avanza el día, aumenta mi mala leche y desciende mi confianza en el género humano.

Después de comer con Ifo, y de resistirme todo lo que puedo a volver, me arrastro de nuevo hasta la oficina a resistir lo que me queda de tarde. ¡Quiero irme a casa! Y el resto de la jornada está en una nebulosa, no sabría precisar si me he dormido o he perdido el conocimiento. Debe ser un superbajón post-vacacional. Como dice Perli:

¿Entonces esto va a ser así otros 11 meses más?
Este bajón sólo lo soluciona una inyección en vena de nocilla..

Afortunadamente, esa droga es legal y no hace falta receta.

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Ago
31
    
Lo escribí el Agosto-31-2008 | (6) comentarios |

Mañana está previsto que se celebre el funeral de Estado por los fallecidos en Barajas en el vuelo de Spanair JK-5022. Un funeral de Estado. El mero concepto me rechina.

Considero que es importante, sobre todo desde la situación de los familiares de las víctimas, respetar la voluntad de los fallecidos respecto a su propio funeral, en caso de que en algún momento de sus vidas hubieran expresado cómo les gustaría que fueran. Y, sinceramente, dudo mucho que ninguna persona de a pie (que no se desplace habitualmente en coche oficial, se me entiende) se imagine para sí misma un funeral de Estado.

En mi familia, por ejemplo, mis padres saben perfectamente que me gustaría donar mis órganos y, el resto, que sea incinerado. No quiero que me sepulten en un nicho en una pared, dónde vengan a traerme flores mis allegados una vez cada año bisiesto, donde nadie se acuerde de mí, y al cabo de unos años que saquen mi cuerpo de ahí y me tiren a la basura para hacer sitio a muertos más recientes. Nada de eso: cuando muera, quiero seguir viviendo en el cuerpo de otras personas, quiero que mi muerte sirva para dar vida a otras personas que necesiten esos órganos para vivir; y mis cenizas, quiero que las tiren al mar (¿eso contamina?), para que mis familiares y mis amigos no necesiten ir a un triste cementerio donde me tienen abandonada a llevarme flores de vez en cuando. Nada de eso: quiero que cada vez que miren el mar se acuerden de mí, con nostalgia pero sin tristeza, y seguiré viva en su recuerdo y en los cuerpos de las personas a las que con mis órganos contribuí a que continuaran con vida.

Yo no quiero un funeral de Estado. Si tuviera la desgracia de morir en un accidente múltiple y tan trágico como el de Barajas, decidle a quien quiera que se encargue de este tema que no quiero que me metan en una caja de madera, con un cura rezando por mi alma, y acabar emparedada en un muro. Y si resulta que además la persona encargada de rezar por mi alma es Monseñor Rouco Varela, os juro que me reencarno en el próximo Ministro de Hacienda, y os cagáis todos.

No creo ser una excepción. Estoy segura de que, quien más o quien menos, aunque no nos guste pensar en la muerte, sí que tenemos más o menos una idea de cómo nos gustaría que fuese nuestro funeral, idea que probablemente hayamos compartido alguna vez con nuestros familiares más cercanos. ¿No es así? Y si así es, ¿a cuento de qué celebrar un funeral de Estado, según los deseos del Estado para estos casos y no según los deseos de cada una de las víctimas, celebrado en la intimidad de sus allegados? Personalmente, no me gustaría nada que mi funeral fuese televisado por TVE, y saber que las vecinas estarán pegadas a la tele deseando que la cámara capte las lágrimas de mi madre o la cara de desolación de mi marido. Me dan arcadas solo de pensarlo.

¿A cuento de qué, mercadear política y mediáticamente con 153 muertes, y con las vidas de sus familiares y amigos, como si de la boda del heredero de la jefatura de Estado se tratara? Creo, sinceramente, que para honrar la memoria de las víctimas (de cualquier víctima, ya puestos) no debería realizarse ningún funeral de Estado, no solo por el hecho de que se trata de un ritual católico y el Estado es aconfesional (casi un detalle sin importancia a estas alturas de la película), sino por respeto a todas esas personas, que igual son católicas practicantes como ateas convencidas, protestantes, judías, musulmanas, budistas, en trámites de apostasía o que le tengan una tirria insoportable a Rouco Varela y a los de su cuerda. ¿Qué sabemos nosotros? ¿Y qué derecho tiene el Estado a decidir por las víctimas y por sus familiares la forma en que quieren dar el último adiós a sus seres queridos?

Todo esto del funeral de Estado me parece una vergüenza y una tremenda falta de respeto.

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Ago
26
    
Lo escribí el Agosto-26-2008 | (10) comentarios |

Lo admito, me he portado mal, y lo sé. Y ahora me siento fatal conmigo misma. ¿Recordáis lo que os comentaba ayer sobre el pesado de los comentarios alucinantes que se quejaba de que no se los publicaba y gritaba ¡¡censura, censura!!? Bueno, pues no es el único tarado con el que he tenido que lidiar, y ayer me descontrolé, perdí los nervios con otro de estos personajillos.

Hace unos 3 años, en el 2005, al poco de abrir mi otro blog, tuve mi primera experiencia con un troll, una persona que comenta en blogs con la intención de molestar a los demás usuarios o lectores, buscando crear controversia y provocar reacciones predecibles con fines diversos: desde la simple diversión al lograr hacer enfadar a los demás, desviar los temas de las discusiones, o bien provocar encendidas broncas enfrentando a los lectores entre sí. El troll puede ser más o menos sofisticado, empleando desde mensajes groseros, ofensivos o fuera de tema, a sutiles provocaciones o mentiras difíciles de detectar, 405771pumukicon la intención en cualquier caso de confundir o provocar la reacción de los demás.

Mi troll particular se dedicaba a intentar que cualquier post que yo escribiera acabara en una discusión sobre la ley de matrimonios gays y la homosexualidad en general. Se trata de un integrista católico, de los de misa y confesión diaria, que decía cada vez que tenía ocasión que la homosexualidad es propia de enfermos y degenerados, una prueba que dios nos ha puesto para comprobar nuestra resistencia, y que lo que procedería no es darles más derechos sino encerrarlos a todos y apalearlos hasta la muerte porque en el Levítico tal, o en el Génesis cual, o en la carta de San Pablo a los noséqué, dice que blablabla. El rollito intransigente e intolerante ese de “te lo prohibe mi religión. Y en ese plan. Y así durante mucho tiempo. Esto fue durante el 2005, hasta que me cansó y le dije:

Mira, chaval, aquí no toca hablar de ese tema porque este post habla de otra cosa totalmente distinta. Si quieres dar la tabarra con tu monotema, hazlo en este otro sitio [le ponía el enlace a otro post de mi blog que _sí_ trataba ese asunto] y ahí te desahogas a gusto.

Y cada vez que dejaba un comentario sin venir a cuento en un lugar que no correspondía, se lo borraba sin más. La verdad es que ni siquiera debería haberle cedido ese pequeño espacio en _mi_ casa para que soltara su mierda intolerante, pero era joven e inexperta y todavía no había empezado a aplicar el principio de “esta es mi casa y quien quiera entrar, primero tiene que limpiarse los pies en el felpudo y comportarse con educación, o le echo a patadas“.

Pero hace dos o tres días, no me explico por qué, volvió a mi blog y en la entrada sobre Facebook dejó un comentario diciendo más o menos que

Facebook es para gilipollas que compiten entre sí para ver quien tiene agregados más gilipollas

pumukiPoco más o menos. Enseguida identifiqué que se trataba de él porque en la entrada del 2005, cuando le dije que no iba a consentir sus trolleos, puse una foto de Pumuki, un duendecillo o troll de dibujos animados de una serie que me encantaba cuando era pequeña; y en el comentario que este personaje dejó, en el espacio “e-mail”, puso “notengoemail@pumuki.es”, así que la relación era evidente. Por algún extraño motivo, había vuelto a releer ese post 3 años después, le había cabreado, y me había dejado un comentario insultante llamándome gilipollas a mí y a todos los que usamos Facebook por extensión. Entrañable, ¿verdad?

Evidentemente, borré ese comentario sin darle mayor importancia. Pero ayer este tétrico personaje volvió a mi blog, y al ver que había borrado su comentario, no se le ocurrió nada más divertido que ponerse a dejar comentarios insultantes compulsivamente. He capturado las imágenes para que podáis verlo: se trata del dedo índice levantado en un gesto chabacano y maleducado:
enfermo2enfermo1

Por suerte, cuando intentó dejar estos comentarios tan groseros yo estaba conectada, y cada vez que alguien me deja un comentario me llega un e-mail. Primero ví que entraba un comentario bastante raro que me dejó mosqueada. Entré a ver qué era y me pareció una cosa súper rara, e immediatamente después entró otro similar. Enseguida ví por dónde iban los tiros, ví de qué persona se trataba y le puse rápidamente en “comentarios moderados”, de tal manera que cualquier comentario que quisiera dejar _esta persona_ no se publicara al momento, como cualquiera de vosotras, sino que pasaría previamente por mis manos, y seré yo quien decida si ese comentario se aprueba o no. Intentó dejar el mismo comentario una tercera y una cuarta vez, pero al ver que ya no salía publicado, y que había borrado los otros dos, se dio por vencido y no siguió intentándolo. Tampoco le habría servido de nada, porque por muchos que enviara, no aparecería ninguno si yo no los apruebo, que no es mi intención, por supuesto.

Su intención evidente, hasta que lo corté de raíz (suerte que estaba conectada en ese momento y lo pude atajar rápido) era copiar y pegar compulsivamente el mismo comentario tantas veces como le viniera en gana, hasta que se aburriera. Entraron dos, que eliminé enseguida, pero aún quiso intentarlo dos veces más, sin éxito, y desistió de seguir intentándolo.

Pero ahí fue cuando yo perdí el control. Estaba tan cabreada por lo que este troll había intentado hacer con mi blog, destrozándolo en los comentarios, y por el otro indeseable que llevaba calentándome durante semanas, que no pude más y me tomé mi venganza particular. Me fui al blog del talibán de sacristía este y le dejé el mismo comentario que él me había dejado a mí en mi blog; de hecho hice lo mismo que él había intentado hacer: llenar de mierda los comentarios.

Como sabía que el sistema de moderación de comentarios de blogger es bastante pedestre, y en cualquier caso está a años luz del de Wordpress, que es el que utilizo en mi blog, me fui al suyo y en los primeros 5, 6 ó 7 entradas suyas me dediqué a copiar unas 10 ó 12 veces en cada una el mismo texto que él había intentado copiar un montón de veces en mi blog. Aderezado con frases del estilo “quien siembra vientos recoge tempestades” o “no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a tí”, y en esa línea.

Sé que me he portado fatal, sé que lo que he hecho ha estado mal, muy mal, y ahora no me siento bien conmigo misma. Cuando lo vea, se va a agarrar un cabreo de mil demonios, estoy segura. Pero si es tan católico practicante (y con intención de obligar a los demás a que practiquen también _su_ religión, de volver a los tiempos del nacional-catolicismo), ¿no debería cumplir el mandamiento de respetar al prójimo, y no hacer a los demás lo que no quieras para tí mismo? No es excusa, lo sé, y repito que me siento fatal por lo que he hecho. Me he tomado la venganza por mi mano y ha sido desproporcionado. Decir que estaba hasta los mismísimos coxones no le servirá de mucho a mi conciencia. En su momento me quedé la mar de descansada, pero ahora no puedo decir que sienta lo mismo. Probablemente, si tuviera la oportunidad de volver atrás, no volvería a hacerlo. Fue el calentón del momento, y creo que se me fue de las manos. No diré que lo siento, porque creo que se lo merecía, pero sí que no me siento bien por haberle dado a tomar de su propia medicina, creo que me pasé un poco.

¿Vosotras qué opináis?

Actualización: acabo de ver que esta madrugada, unos minutos después de mi “ataque furtivo”, me había dejado otro comentario artístico de los suyos. En este caso, no sé si se trata de una hoja de marihuana o de una hoja de parra (por aquéllo de Adán y Eva, que a este tipejo le pegaría más).

enfermo3

Por supuesto, no ha pasado el filtro anti-trolleo y su comentario no solo no ha salido publicado sino que además ha visto un mensajito monísimo que dice: “tu comentario ha quedado en el filtro anti-spam en espera de que Pimkie le dé al botoncito para aprobarlo“. Igual que ayer, pero él lo ha vuelto a intentar. ¿No es enternecedor?

¿Sabéis una cosa? Ya no me siento tan mal.

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Ago
21
    
Lo escribí el Agosto-21-2008 | (15) comentarios |

Esta es mi moto, mi niña, mi pequeña. Esta tarde, al ir a buscarla, no estaba donde la había aparcado.

mimoto_peque

He buscado, desesperada, las pegatinas triangulares que deja la grúa pegadas en el suelo si se lleva algún vehículo, aunque estaba bien aparcada en la zona de motos de la estación de Sabadell Norte, pero no había ni rastro de ninguna pegatina ni nada parecido.

He llamado al 091, pero nadie cogía el teléfono. ¿No funciona en Catalunya? No tengo ni idea, pruebo suerte con el 092. Allí sí me atienden, les explico la situación y me pasan con el depósito municipal, por si acaso. Allí me dicen que en el ordenador no les consta, pero que me pase de todas formas, también por si acaso.

Nos acercamos primero a la comisaría de la Policía Nacional para denunciar el robo. Nos dicen:

Aquí no, tenéis que a la de los Mossos d’Esquadra.

Pues vale. Más de una hora y unos cuantos rifi-rafes con un mosso bastante borde después, salimos de can mossos con la denuncia en la mano, aunque sé que para lo que me va a servir… No obstante, el agente me ha hecho firmar un folio donde se me informa de mis derechos. Uno de esos derechos me resulta curioso. Dice así:

Tiene derecho a reclamar la restitución de la cosa, la reparación de los daños o la indemnización por los perjuicios que el delito le haya causado.

Lo que no dice es _a quien_ tengo derecho a reclamarle, claro. Pues mira qué bien.

Siguiente parada, depósito municipal de Sabadell, más que nada a ver si suena la flauta. Aquéllo es para echarse a llorar y no parar: motos apelotonadas, unas encima de otras, tiradas de cualquier manera, al aire libre en una especie de descampado, en un suelo de tierra ideal para hacer motocross. ¡Qué ironía! Pero ni rastro de mi moto allí tampoco.

Cunde el desamparo. La última opción es preguntar a la funcionaria del mostrador, en el interior de la comisaría de la urbana, a ver si hay suerte… Pero tampoco. Le pregunto a la funcionaria, aferrándome a un hilo de esperanza, si quizá la grúa se ha llevado mi moto y todavía no ha llegado al depósito… Pero no: solo hay una grúa municipal en Sabadell, y está estropeada. Cojonudo, gracias por la información: ahora ya sé que en los próximos días podré aparcar en los vados sin miramientos, ¡qué guay! 8-) Hay que joderse.

En fin, que me vuelvo a casa cabreada como una mona. Siento una profunda tristeza, porque no es solo una moto, es el símbolo de mi independencia personal, es lo que me permitía no depender de nadie para ir a donde me diera la gana cuando quisiera. La compré hace 10 años, al poco de cumplir los 18 y casi a escondidas porque mi madre no quería. Tuve que ahorrar mucho para pagar casi la mitad en efectivo, y el resto lo financié en La Caixa, fue mi primer crédito y sudé tinta el primer año para pagarla. Con ella iba cada día a trabajar, y después a la universidad. Volvía a casa a las 11 de la noche y salía a las 8 de la mañana. Me ha acompañado durante todo lo poco que llevo de vida adulta. Para una persona que no tiene carnet de conducir, mi moto era mucho más que una moto. Era mi niña, y ahora siento que me han arrancado una parte de mí. De hecho, me siento en carne viva, como si me hubieran arrancado la piel a tiras. Frustrada, impotente, con una rabia que me quema por dentro… y sin poder hacer nada. :cry:

Me siento gilipollas, muy gilipollas. Porque llevaba un mes aparcada en Sabadell, y no la había ido a recoger por pereza, porque la tuve que dejar al no conseguir arrancarla. Llamé al RACC para que me enviaran una grúa, pero como me dijeron que tardaban una hora, eran casi las 4 de la tarde y hacía un calor horroroso, decidí irme a casa, dejarla allí y pasar a recogerla otro día. Este martes la íbamos a ir a recoger, a ver si había suerte y esta vez podía arrancarla, o en su defecto esperar a la grúa, pero nos olvidamos los cascos en casa, y como teníamos que volver igualmente al día siguiente, pues tampoco le dimos mayor importancia. Hoy hemos vuelto, dos días después, y ya no estaba. Y me estoy tirando de los pelos por lo gilipollas y lo descuidada que he sido, porque estaba cantado que algo así sucedería, así que me siento la persona más idiota sobre la faz de la tierra.

Tengo la sensación de que Ifo no entiende cómo me siento. Cuando he visto que no estaba aparcada donde la había dejado, se me ha escapado un grito, y él me ha dicho que tampoco era para ponerse así… Si alguna vez sientes este dolor lacerante, esta desesperación, esta impotencia, me lo cuentas, y entonces veremos si yo te digo que tampoco es para tanto y que no hace falta ponerse así. He intentado que se ponga en mi piel, pensando en cómo se sentiría él si le robaran el coche. Pero me ha contestado que él el coche lo usa a diario para ir a trabajar y que lo usamos los dos, lo que me ha parecido un golpe bajo: por el mismo precio me podría haber dicho que para mí mi moto no es más que un capricho y que tampoco es para tanto; me habría dolido igual. Cualquiera diría que él tiene un Opel Trigra que deseaba desde que iba al instituto, y que cuando le digo que para mí el coche solo es una máquina que me lleva y me trae, y que no hace falta que sea un modelo determinado, que con que no me deje tirada tengo bastante, se pilla unos cabreos de no te menees. Una vez le cayó una especie de líquido corrosivo en una esquina del alerón que le estropeó un poco la pintura, y por poco se echa a llorar. Y ahora que me han robado la moto, que no es que se haya hecho un rallajo, es que me la han robado, él no entiende cómo me siento.

Ha estado muy frío y distante durante toda la tarde, cuando más necesitaba que estuviera junto a mí, sentirle más cerca que nunca, y he sido yo la que no ha entendido ese comportamiento, cuando normalmente es tan cariñoso. Hemos acabado peleándonos, no entiende que yo ya no tengo ganas de hablar y que quiera estar sola y llorar. Llorar por la pérdida de mi moto, de mi independencia y por lo gilipolllas que me siento. Se ha enfadado y hace horas que no entra en mi habitación ni me dice nada.

Pienso que a estas horas, mi moto debe estar ya desguazada y alguien se debe estar forrando vendiéndola a piezas a los quinquis del barrio. Tiene narices la cosa, que cuando estaba nueva en mi barrio, que era de lo peorcito de Barcelona, ni se la miraran, y ahora que vivo en Pijolandia, me la roben cuando la pobrecita tiene 10 años y está para el arrastre. Sé que no va a ocurrir, pero si me encuentro al hijoputa que me ha robado la moto, lo desguazo yo a él. :evil:

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Ago
13
    
Lo escribí el Agosto-13-2008 | (10) comentarios |

Ayer por la tarde, en la piscina, fui testigo de una escena que por poco me quita las ganas de ser madre y me llevó a contemplar con cierto cariño la posibilidad de ligarme las trompas con los cordones de los zapatos. Os cuento:

61074431_240004b6ec_mAyer por la tarde, entre otras personas, había en la piscina una niña de unos 5 ó 6 años (quizá incluso menos) y su hermano que no tendría más de 7, jugando en el agua. Su madre estaba fuera, en la toalla. Yo voy a la piscina casi todos los días, un par de horitas por la mañana y una hora o así por la tarde (ya sabéis que llevo bastante mal el calor), y a esta familia era la primera vez que la veía.

En esta época del año, en la piscina de la urbanización a partir de las 4 de la tarde empieza a hacer sombra porque el sol se oculta detrás de mi edificio. Se va ensombreciendo poco a poco, de tal manera que sobre las 5 de la tarde la parte que más cubre está en sombra y toca el sol de media piscina en adelante hacia la parte que menos cubre, hasta aproximadamente las 7, cuando ya no toca el sol ni en la piscina ni en el césped.

Pues a eso de las 6 de la tarde, la madre se acerca al borde de la piscina y les dice a los niños que salgan, que se van a casa. El niño sale de la piscina en silencio, se va a la toalla y empieza a secarse sin decir palabra. En cambio, la niña empieza a soltar unos chillidos que ponían los pelos de punta. Al principio no entendí por qué chillaba, parecía que la estuvieran matando, pensé que se habría hecho daño o algo, porque esos gritos no eran normales, si me apuran no eran ni siquiera humanos: más bien eran algo parecido a los de un cerdo agonizante, cualquiera que haya visto alguna vez la matanza de un cerdo sabrá a qué me refiero. Al cabo de un rato entendí que lo que la niña repetía como un mantra era

No quiero ir a casa no quiero ir a casa no quiero ir a casa no quiero ir a casa…

en toda la gama de agudos que su garganta y sus pulmones le permitían. De hecho, aunque no estoy en condiciones de asegurarlo, diría que alcanzaba tonos que solo los perros podían oír. Toda la piscina al completo estaba horrorizada por los aullidos de la niña, era algo espantoso. Yo aún estoy alucinada, no había visto una rabieta igual en mi vida.

¿Y qué hizo la madre? Se acercó al bordillo de la piscina con el gesto severo, la miró fijamente y le dijo, bajito pero con un tono de voz suficientemente firme, algo así:

Escúchame. No te quiero volver a sentir. Sal de agua y vamos a casa. Ya.

pataletas-infantiles250Y se dio media vuelta y volvió con el otro niño. Le ayudó a secarse y se encaminaron hacia casa. En total, la escena habría durado unos 15 o 20 minutos. Probablemente menos, pero esos gritos hicieron que el rato se me hiciera eterno e insoportable.

El caso es que en cuanto la niña perdió de vista a su madre y a su hermano detrás de los setos que rodean la piscina, ella solita salió del agua y el “no quiero ir a casa no quiero ir a casa” se transformó en un “mama mama mama mama” también a grito pelado. Cogió la toalla y las xancletas, y salió corriendo todo lo rápido que sus piernecitas daban de sí detrás de su madre, que la había dejado sola en el agua. ¿No decía que no quería ir a casa? ¡Pues ahí tienes!

La verdad, es que no sé si la madre reaccionó bien o no. Y no estoy segura de si yo sabría manejar una rabieta de esa magnitud. Cuando Ifo y yo hablamos del tema, él suele decir que no descarta un guantazo puntual en un momento determinado en que el crío se pase mucho de la ralla. Yo, a priori, sí que descarto esa opción, no contemplo la posibilidad de ponerle una mano encima a un hijo mío, ni que él se la ponga tampoco, ni siquiera un cachete en el culete con pañal y todo; siempre he creído que, como padres, no podemos permitirnos el lujo de perder los nervios ante nuestros hijos, y un guantazo es el efecto de perder los nervios, y creo que duele más la humillación y el miedo que provoca ese guantazo que el propio dolor físico provocado. Sin embargo, esa no era mi hija y de buen grado me habría acercado y le habría dicho:

A tí tu madre nunca te ha dado una buena hostia cuando te la merecías, ¿verdad guapa? Porque con gusto te la daba yo ahora mismo, ¡niña insoportable!

Si hubiera sido mi hija, no sé qué habría hecho, la verdad. Lo que sé es que no era mi hija, y la tentación de darle un buen sopapo era enorme. Además, creo que encima eso ahora está prohibido, ¿no? Os confieso que ayer por fin entendí lo que Querida Enemiga quería decir con el tema de los hijos, y lo valientes que somos por querer traer uno al mundo. Estoy pelín acojonada, no sé si sabré manejar una situación así.

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