Ayer Ifo y yo estuvimos hablando sobre infidelidades, en realidad sin acabar de llegar a ninguna conclusión concreta (obviamente, no tenemos las respuestas puesto que ni él ni yo manejamos ninguna encuesta sociológica al respecto). Nos preguntábamos quien es más infiel, si los hombres o las mujeres.
He preparado un pequeño cuestionario anónimo (10 preguntas súper-rápidas) a modo de juego, donde podréis exponer vuestras respuestas sobre el tema, a ver qué os parece.
Por supuesto, cada pareja es un caso y cada persona es un mundo, y aquí hoy no pretendo generalizar ni mucho menos, pero en mi opinión, todavía hoy en día, en pleno siglo XXI, son más infieles los hombres. Entre otras muchas cosas por una cuestión de oportunidades: desgraciadamente, todavía somos mayoritariamente las mujeres quienes nos encargamos de la casa y de los hijos, además de la jornada laboral normal. No hay más que ver las horas que le dedicamos a las tareas del hogar hombres y mujeres: ellos, una media de 2 horas semanales (!!!!!), y nosotras una media de 8. Y a eso hay que sumarle el cuidado de los niños, que de eso no hablaba el estudio anterior… Vamos, que una mujer trabajadora, con marido a su cargo e hipotéticos hijos, no tiene mucho tiempo que digamos para andar pensando en amantes. En cambio, en mi opinión, los hombres tienen más tiempo y por tanto mayores posibilidades para ser infieles, debido a los roles de género que todavía arrastramos en nuestra sociedad.
Más aún, creo que tanto entre hombres como entre las mujeres, llegados a cierta edad, la autoestima empieza a caer en picado, ya no nos vemos como cuando éramos jóvenes, hemos perdido lustre… Supongo que debe ser hacia la típica depresión de los 40 en ellos, y en nosotras alrededor de los 30. Y cuando se acerca peligrosamente esa fecha, el hecho de sentirnos atractivas/os para el sexo opuesto se convierte en una prioridad mucho más alta de lo que lo había sido unos años antes. Y ahí pisamos terreno peligroso. Sin embargo, cuando más tiempo pasa desde que una relación se consolida, más peligrosa creo yo que es la posibilidad de ser infiel, pues factores como la monotonía, el aburrimiento, las diversas crisis de pareja, etc. hacen que los especímenes de nuestro alrededor sean mucho más atractivos a nuestros ojos que lo que tenemos en casa. Es por esto que creo que a los 40 es más fácil ser infiel que a los 30, y por eso creo que los hombres son potencialmente infieles con mayor frecuencia que las mujeres.
Más aún, cuando la mujer ronda los 30-35 o incluso los 40, tiende a replegarse en sí misma, utilizar cremas anticelulíticas, antiarrugas y anti-edad en general que (lamento decirlo, chicas) para nuestra desgracia colectiva, no obran milagros. Sin embargo, cuando el hombre ronda los 40, el hecho de que _todavía_ resulte atractivo para las féminas de su alrededor, y cuanto más jóvenes mejor, se convierte en un elemento que le sube la autoestima como no podría hacerlo nada más.Y ahí es fácil caer en la tentación.
En cambio, la teoría de Ifo se resume básicamente en dos puntos:
- Si una mujer quiere sexo, tiene a cualquier hombre a tiro, solo tiene que proponerlo y caerá a sus pies babeando.
- Las mujeres tienden a ocultar mejor las infidelidades. Si una mujer le pone los cuernos a su pareja y no quiere que este se entere, el hombre no se entará nunca.
¿Y vosotras qué pensáis? ¿Son más infieles ellos o nosotras? ¿Quien tiene más posibilidades de poner los cuernos, y quien lo hace con más frecuencia? He preparado un pequeño cuestionario para tratar de sistematizar vuestras respuestas y vuestras opiniones, así que si queréis participar (es completamente anónimo, por supuesto) podría ser interesante, y una vez que tengamos un número significativo de respuestas expondré en el blog los resultados.
Y si quieres que las personas que leen tu blog también participen, puedes enlazar al cuestionario utilizando la siguiente dirección: http://www.polldaddy.com/s/AAD0DF73B976EA2C/
¡Y cuantas más personas colaboren, mejor!
No sé qué clase de maldición nos habrán echado entre murcianos, valencianos y aragoneses, pero el caso es que llevamos mes y medio, y estamos ya en pleno junio, y no para de llover. Parece que nos la han querido jugar pero bien, en plan
¿No queríais agua? ¡Pues toma agua!
Mamones… El caso es que este sábado tengo la despedida de soltera en la playa, y si lo del boy ya me ponía mal cuerpo, que se pase toda la noche lloviendo como en los últimos 5 ó 6 fines de semana, todavía me fastidia más. Y que llueva el día de mi boda, algo que a estas alturas ya no descarto a pesar de que me caso el 28 de junio, no me hace ni puñetera gracia. Por no hablar de lo que me molesta tener que poner para lavar un pantalón diario, porque llevo los bajos de los pantalones siempre mojados y llenos de barro; o el no haber podido estrenar todavía el balancín que compramos para el patio, y que necesitamos 4 personas y dos tardes para montarlo… pero eso es otro tema.
Así que he leído por ahí, entre las muchas supersticiones relacionadas con el matrimonio y la boda, que si le llevas un cesto de huevos a las monjas Clarisas, no lloverá el día de tu boda. No me preguntéis qué relación tienen los huevos con la lluvia, ni si la culpa de lo del trasvase del Ebro la tienen las monjas Clarisas (yo creo que están en el ajo, va a ser que la culpa de la sequía la tienen los matrimonios católicos y el que a estas señoras les sobren huevos, con perdón).
El caso es que le he dicho a Ifo que, ya que estamos puestos, ¿por qué no hacemos el folclore completo, y aprovechando la racha lluviosa no les llevamos una docena de huevos a estas simpáticas monjitas, que parece que son aficionadas a la repostería? Y se ha descojonado de la risa, claro. No se podía creer que yo le estuviera diciendo eso.
No se trata de superstición, por supuesto no creo que los huevos de unas monjas tengan poder para generar una sequía de tal magnitud que haya que montar una tubería tan grande que nos ponga a media España en contra. Ni siquiera que tengan poder para que el día de mi boda no llueva. Pero ya que nos casamos por la Iglesia, vamos a hacer la gracia completa, que hay que respetar las tradiciones, ¿no? Ya no nos va de ahí, y encima nos parece un motivo simpático, a los dos nos hace gracia, así que ¿por qué no?
Ahora la duda es ¿dónde hay un convento de monjas Clarisas cerca de Barcelona? ¿Alguien tiene idea?
Es curioso cómo la mente humana, con el tiempo, selecciona los recuerdos de aquéllo que hemos vivido y les da forma en función de vete a saber qué criterios. ¿No te ha pasado nunca eso de echar la vista atrás, recordar algún momento especial de tu vida, y llegar a la conclusión de que cuando lo viviste no lo sentiste de la misma forma en que ahora lo recuerdas?
Hace casi tres años, cuando mi ex me dejó, tenía una idea determinada de cómo habían sido nuestros casi 8 años de relación y cómo había sido la ruptura; tiempo después, cuando me enteré de todo lo que había ocurrido con la tarada de su novia y todas las movidas que tuvimos, empecé a ver mi pasada relación con él bajo un prisma muy diferente, y cambió la perspectiva sobre la manera en que me había dejado y cómo habíamos quedado desde entonces (empezar a descubrir mentiras y más mentiras hacen que te plantees muchas cosas de tu vida, y que te surjan dudas inevitablemente). Hoy, en cambio, veo todo aquéllo de una forma muy diferente, no solo por todas las cosas de las que me he ido enterando con posterioridad, sino también por el hecho de poder pensar fríamente en lo que ocurrió, y poderlo mirar de forma desapasionada siempre aporta nuevos puntos de vista que en caliente una es incapaz de abordar.
Por no hablar de la “memoria selectiva”, es decir, quedarte con una parte de lo que realmente pasó y olvidar el resto, que pueden ser incluso detalles importantes pero que por algún motivo tu mente bloquea. A veces Ifo me pregunta por cosas de mi anterior relación, que yo misma le conté en su momento, y que ahora ya no recuerdo. A veces incluso se me queda cara de tonta, preguntándole
¿En serio te conté yo eso? pues la verdad es que no me acuerdo…
Queda fatal, no me extrañaría que el pobre mío pensara que o bien le mentí cuando se lo conté, o bien le estoy mintiendo ahora cuando me pregunta, pero lo cierto es que hay cosas que he olvidado completamente. Sobre todo las que se refieren a los malos momentos. Si hago un esfuerzo, puedo revivir el rechazo y la soledad, incluso cuando estábamos juntos y se suponía que todo iba bien… pero si no me paro a pensar en profundidad, la sensación que me ha quedado y el recuerdo que más persiste de la relación que tuve con mi anterior novio, es la de un aburrimiento tremendo.
Sin embargo, según tenga mi estado de ánimo, puede pasar que todas las ideas que tenía tan claras se desmoronen y empiece a pensar en explicaciones “alternativas”. Claro que ayudaría que mi ex me hubiera dado una explicación clara de por qué me dejó, pero como es tan mierda que es incapaz de hablar claro (y no solo por su dificultad para vocalizar, que debería haber sido estudiada por algún logopeda hace mucho tiempo), pues es lógico que ante el desconocimiento de los motivos auténticos y la gran cantidad de tópicos que me tocó aguantar, mis especulaciones se disparen.
Y hace unos días tuve un bajón monumental, provocado probablemente por el síndrome premenstrual más las dudas y los nervios pre-boda habituales, más un bajoncillo momentáneo… agítese bien, y tienes un cóctel corrosivo. Me dio por pensar que mi ex me había dejado por borde, porque ya no me aguantaba más, y que antes o después con Ifo me pasaría lo mismo pero peor, porque la situación sería mucho más grave si hablamos de un divorcio, y más con hijos de por medio, y también porque Ifo es el hombre de mi vida (y en cambio con mi ex me aburría como una seta, solo que eso no se me ocurrió pensarlo en ese momento de bajón).
Así que en pleno bajón estaba yo, llorando como una Magdalena, con la autoestima en paradero desconocido y muerta de miedo porque Ifo me dejara dentro de unos años, aburrido de mí y de mis tonterías. Suerte que este tipo de bajones duran poco, pero mientras duran es horroroso.
Ifo me ha confesado que él también tiene dudas, pero ¿y quien no las tiene, antes de dar un paso tan importante en nuestras vidas?
Lo que sí tenemos muy claro los dos es que nos hace una ilusión tremenda dar este paso juntos, los dos estamos deseando ponernos el uno al otro el anillo en el dedo ante el altar y decirnos el Sí, Quiero. De hecho, cada uno ha escrito sus votos personalmente y los leeremos el día de la boda. ¡Me muero de ganas!
- Puleva calcio con isoflabonas de sofa… Pero esto es leche de vaca, ¿no?
- Pssssé… supongo. La verdad es que no lo tengo muy claro. Lo único que sé es que estaba en los estantes con las otras leches y que era la más barata del súper…
Después de mucho pensármelo, estoy empezando a hacer pruebas con publicidad. A ver si, con suerte, me saco algo aunque sea para pagar los gastos del blog (que tener el dominio www.diariopersonal.net y el alojamiento donde está instalado este blog me cuesta mis dinerillos al cabo del año). Con eso me conformo, aunque si además me da para tomarnos un par de cañas, pues oye, bienvenidas sean.
Todavía no tengo muy claro como funciona el tema, estoy mirando las tarifas y no acabo de entender la terminología y las tarifas, pero será cuestión de estudiárselo un poco más a fondo. Ahora, una cosa que tengo clara es que como no le vea color al asunto, lo quito tan rápido como lo he puesto.
Y vosotras, ¿qué pensáis de la publicidad que he puesto? ¿Es muy intrusiva? ¿Es fea? ¿Es molesta? ¿Os distrae en la navegación? ¿Os resulta incómoda? No os cortéis y decidme lo que pensáis.
Queridas lectoras, os propongo una apuesta cuyo resultado sabremos exactamente el día 28 de junio. ¿Vendrá mi amiga Zorri a mi boda?
Ella dice que sí.
Yo digo que no me lo creo.
Ella me promete que vendrá.
Yo le digo que no me falle, que ese día es muy importante para mí.
Ella jura y perjura que vendrá. Que a la despedida de soltera no vendrá, por temas de dinero (para variar), pero que a la boda seguro que viene.
Yo no se lo digo, pero estoy viendo el futuro que nos espera:
La llamaré una semana antes de la boda, para recordarle la fecha y asegurarme de que vendrá.
Ella volverá a repetir por activa y por pasiva que vendrá.
El día de la boda, no se presentará. No llamará para dar una mínima explicación.
En el restaurante, tendré una mesa con dos sillas vacías.
En mi cuenta bancaria, tendré 300 euros menos, que no me sobran precisamente.
En mi casa, tendré una bronca monumental con mi madre por culpa de la impresentable de mi amiga.
No sabré de ella durante semanas, hasta que sea _YO_ quien se decida a llamarla.
Me pondrá alguna excusa estúpida que no quiero oír y mucho menos estoy dispuesta a creer.
En la factura telefónica, tendré una llamada de casi una hora, total, para escuchar soplapolleces que no me interesan.
Y, finalmente, tendré una amiga menos.
La historia tiene que ser _exactamente_ tal como la cuento para que gane la apuesta. Es decir, para que _yo_ gane la apuesta, no me conformo solo con que mi “amiga” no se presente sin dar explicaciones, sino que toda la historia tiene que ser exactamente así. Triple o nada. Si me equivoco, aunque sea en un punto de lo expuesto, tú ganas.
¿Qué me dices? ¿Vendrá o no vendrá? ¿Avisará de que no vendrá, o se comportará como la impresentable que es? ¿Me tendrá una hora al teléfono para explicarle una gilipollez como la catedral de Burgos, o tendrá una excusa mínimamente creíble? ¿La mandaré definitivamente a la mierda y no nos volveremos a ver más? ¿Qué nos apostamos?
Ya es duro estar completamente segura de que tu mejor amiga (sí, yo también me pregunto por qué) desde hace más de 12 años te dejará colgada y no se presentará el día de tu boda, te hará pagar su cubierto y el del Yerno Perfecto por no tener la decencia de decirte que no vendrá, y que encima no llamará tampoco después a menos que tú la llames, y solo entonces se dignará a inventarse alguna excusa chusca. Pero más duro es mantener viva la ilusión hasta el último momento, cruzar los dedos y soñar con que quizá no sea tan zorra como para dejarte colgada ese día, porque ella sabe perfectamente lo importante que es para tí. Pero, ¿sabe que nunca le perdonarías que te fallara ese día? No lo sé, creo que su confianza en mis tragaderas es ilimitada. No creo que tenga en cuenta que estoy hasta las narices y que esta sí que no se la voy a tolerar, ya sería demasiado.
La verdad es que no sé cómo la he aguantado hasta hoy. Desde hace un par de años (concretamente desde que empezó a salir con el Yerno Perfecto) nunca ha estado cuando la he necesitado, y ella tampoco ha dejado que yo estuviera cuando me ha necesitado a mí, a pesar de haberme ofrecido incondicionalmente; he perdido la cuenta de las veces que me ha dejado colgada sin una explicación, sin una llamada posterior (ni mucho menos previa) y con una excusa ridícula cuando la llamo yo. Así que esta es la última oportunidad que le doy a la que ha sido mi amiga de adolescencia y (quiero creer) primeros años de la edad adulta.
Sí, esta es la última oportunidad que le doy. ¿Y tú, qué opinas? ¿Fallará Zorri el día de mi boda, o se presentará como una buena amiga? Puedes votar por la opción que quieras aquí. La que más se aproxime, gana. Mi apuesta, ya sabéis cual es. ¿Y la vuestra?
Tengo una duda importante: me caso por la Iglesia el 28 de junio de este año, es decir, dentro de poco más de 3 meses, y no sé si después de haber pasado por el altar me estará permitido apostatar o no.
Sí, ya sé lo que me váis a preguntar: si quieres apostatar, ¿por qué cxxo te casas por la iglesia? De hecho, Mireia fue la primera en decirme que eso es perpetuar una instituación en la que no crees y que además es altamente perjudicial para la independencia de la mujer, y lo tengo muy presente.
Pero casarse es cosa de dos, como todo en pareja, y en ocasiones cede una parte y en ocasiones cede la otra, y en otras ceden ambos para llegar a un punto intermedio. Sobre la boda, él no contemplaba otra alternativa que por la Iglesia (supongo que porque asociaba casarse por lo civil a hacerlo en un despacho gris del ayuntamiento o del registro civil, y en eso tiene razón, a mí tampoco me hace gracia, pero ¿y en el jardín del restaurante, al aire libre? eso ya es otra cosa…), y tengo que admitir que a mí toda la parafernalia del asunto me hace gracia, así que ¿por qué no? La verdad es que me lo estoy tomando con mucho humor, no consigo disociarlo de la preparación de un carnaval o una gran fiesta, y me lo estoy pasando bomba.
Pero las consecuencias que tendrá esto para los que viven del negocio de la fé me preocupan. Consolarme pensando que un grano no hace granero no oculta la profunda incoherencia de lo que voy a hacer, partiendo ya de la base de lo asimétrico de los planteamientos de ambas partes: para el cura que me casa, es una muestra de mi fe que le permitirá engordar el censo de cristianos católicos del que pervive la idea de que la religión católica es la más numerosa en España; para mí, es una especie de carnaval, una fiesta con una parafernalia curiosa, y también un convencionalismo social y una forma de darle una alegría a mi madre, que se emocionó al verme vestida de blanco por primera vez.
Me cabrea que se aprovechen de mí para obtener beneficios, que presupongan por qué hago algo (vale, sí, ya lo sé, no es excusa), así que estoy planteándome dejar claro que NO comulgo con la Iglesia católica y sus postulados reaccionarios, apostatando. Pero, eso sí, después de la boda, para poder darles el capricho a mi novio, a mi familia y a la suya. ¿Incoherente? En parte sí, para ser coherente conmigo misma no debería prestarme a ese juego y directamente decir que NO, que no me caso por la Iglesia porque me parece una institución retrógrada que discrimina y humilla a la mujer (y ya veremos cuando nos toque pasar por el cursillo prematrimonial…). Pero como dije más arriba, la pareja es cosa de dos, y en ocasiones toca que ceder, y ser razonablemente coherente. A ver cómo me las apaño para cuadrar ambas cosas.
Ayer la noticia dramática del día fue la muerte de 4 mujeres a manos de quienes una vez dijeron amarlas. No quise enterarme de los detalles morbosos: si todavía eran pareja, matrimonio, se habían separado o estaban en proceso de divorcio; si habían denunciado anteriormente a sus futuros asesinos, si no lo habían hecho o si habían retirado las denuncias; si trabajaban fuera de casa y tenían autonomía financiera, o se dedicaban a sus labores de amas de casa y con la pata quebrada; si tenían hijos pequeños, adolescentes o adultos que vivieran en la casa familiar, o no tenían hijos a su cargo; si los maltratadores habían padecido a su vez malos tratos o no, si procedían de familias desestructuradas o de familias tradicionales; si las víctimas eran inmigrantes o españolas, o si sus presuntos asesinos eran autóctonos o sobrevenidos…
No quiero saber nada de esto, porque da igual, porque cada una tendrá sus propias circunstancias personales, como cada muerte, como cada mujer maltratada, y me deja el regusto amargo de saber que no hay circunstancias propias que nos protejan y nos pongan a salvo. Ni tener formación universitaria, ni pensar a mí nunca me pasaría una cosa así. Todas estamos igual de expuestas, en un momento u otro de nuestra vida, a ser víctimas de un maltratador, solo tiene que tocar las teclas adecuadas en el momento adecuado, y protegernos depende de nosotras mismas y de nuestra gente, principalmente familia, pero todas pasamos por momentos de nuestra vida en los que somos especialmente vulnerables, y si tenemos la mala pata de dar con un malnacido en una época en la que estamos emocionalmente sensibles… Bueno, que todas tenemos más o menos papeletas para encontrarnos envueltas en una situación así, para nuestra desgracia ninguna está inmunizada, y que salgamos bien o mal paradas de ella depende de nosotras mismas, de nuestros recursos (económicos, intelectuales, sociales) , y de los apoyos con los que podamos contar (familia, amigos, compañeros de trabajo, etc.).
¿Nunca te has preguntado por qué una mujer maltratada tarda tanto tiempo, años, en salir de una situación que la destruye? ¿Por qué llegan incluso hasta el final, a ser asesinadas, sin tratar de escapar de ese círculo vicioso que las anula? ¿Por qué algunas no denuncian nunca, o retiran la denuncia? ¿Por amor, por miedo? Yo me he hecho estas preguntas miles de veces, sin llegar a una respuesta satisfactoria. Pero la pregunta que más me he repetido es por qué aguantan la primera bofetada. Cuando era adolescente, con esa superioridad que nos da el creernos más listos que nadie, me preguntaba por qué las mujeres maltratadas aguantaban la primera bofetada, y solía decir que si alguna vez mi pareja me levantaba la mano no me volvería a ver el pelo en su vida. Hasta que me enteré de la parábola de la rana hervida, que (entre otras cosas) sirve para explicar el comportamiento de las mujeres maltratadas, y por qué no huyen inmediatamente a la primera agresión física. En pocas palabras, la parábola de la rana hervida se puede resumir así:
Si tú tiras una rana en una cacerola con agua hirviendo, la rana pegará un salto, saldrá disparada lo más lejos posible de la olla y, a poco que la rana pueda, no le vuelves a ver las ancas. La rana se ha salvado.
En cambio, si pones una rana en una olla con agua fría, la rana nada tan feliz. Si subes la temperatura poco a poco, la rana sigue nadando e incluso chapotea en agua templada, y su cuerpo se va acomodando poco a poco a la nueva temperatura. Cuando el agua empieza a estar más caliente que templada, la rana empieza a descolocarse un poco, no entiende qué ocurre, nada desconcertada, ya no chapotea alegremente y se encuentra aturdida. Sigue subiendo la temperatura, y la rana se siente fatigada y somnolienta. Cuando la temperatura del agua está ya realmente caliente, la rana no está en condiciones de huir, no puede saltar, el agua caliente la tiene agarrotada. Y para cuando el agua empieza a hervir, la rana ya no tiene escapatoria posible, y muere cocinada en agua hirviendo.
Su aparato interno para detectar amenazas a la supervivencia está preparado para cambios repentinos en su medio pero no para cambios lentos y graduales. Los cambios a corto plazo de los modelos mentales rutinarios y diarios, se acumulan a lo largo del tiempo y se convierten en cambios en las creencias a largo plazo, profundamente arraizadas. Llegan a creer que lo que les ocurre es normal, que es así como funcionan las cosas y siempre lo ha sido.
De ahí que las mujeres maltratadas no “salten de la olla” al primer guantazo, porque este nunca se produce de forma súbita, sino que se llega a este punto tras muchos meses o incluso años de maltrato psicológico previo, de menosprecio deliberado hasta acabar con cualquier atisbo de autoestima, de sumir a la mujer en un estado de angustia y desesperación del que cree no tener salida, de aislarla de cualquiera que pueda representar un apoyo en su vida, de hacerle creer que no sirve para nada, que es culpa suya y que incluso se lo merece. Es un trabajo constante, a largo plazo, que destroza a la persona psicológicamente, y llega a destruirla físicamente cuando decide que ya está bien de someterse.
En la mente machista, se justifica este proceso de destrucción en la necesidad de una reeducación de la mujer, que cada vez es menos sumisa y más rebelde, respondonay reacia a asumir el verdadero papel que le corresponde a la mujer en una relación, por culpa de la educación feminista que domina el mundo. Puede sonar conspiranoico, pero es cierto.
¿Y cómo logramos salir de esto? Me gustaría tener la respuesta, pero me temo que no es algo que se pueda solucionar de un día para otro. ¿Se puede erradicar el machismo, auténtico germen de la violencia de género? Lo dudo mucho, sinceramente. Si ni siquiera más de medio siglo después de la muerte de Hitler se ha podido erradicar completamente el nazismo como ideología, ¿se puede suprimir una ideología tan difusa como el machismo, que ni siquiera es reconocida como una ideología, y que además muchos padecen y ni siquiera admiten? No creo que sea tan fácil como algunos creen, y para poder proteger a las víctimas, lo principal es que ellas mismas admitan su condición de víctimas y se dejen ayudar, algo que ya de por sí no es nada fácil, pues si la rana está aturdida, fatigada y somnolienta, es difícil que grite pidiendo ayuda.
Y en eso es cuando me pregunto, tras ver las concretaciones de ayer, los pueblos de las asesinadas en pleno de manifestación en la calle, coreando consignas en contra de la violencia machista… ¿dónde estaban mientras esas mujeres vivían un calvario diario? ¿Dónde estaba la familia, por qué no la ayudaron a salir de ese infierno? ¿Es que no se daban cuenta de nada? ¿Dónde tenían los ojos las madres, los padres, los hermanos, las hermanas, las cuñadas, las amigas, incluso las compañeras de trabajo de las víctimas? ¿Dónde estaban cuando más los necesitaba, cuando la vida de estas mujeres dependía de una mano amiga que las sacaras del pozo de la angustia en que vivían sumidas? Podrán manifestarse ahora tras una pancarta todo lo que quieran, pero espero que en sus conciencias siempre quede la señal de que pudieron haber hecho algo, pudieron haber ayudado a esas mujeres, y prefirieron esconderse y engañarse a sí mismos, dejarse engañar pensando que no ocurría nada, que no era asunto suyo, que en conflictos de pareja es mejor no meterse y que el matrimonio consiste en aguantarlo todo, incluso lo intolerable. No es así. No es eso.
Notición: Fidel Castro se retira de la presidencia de Cuba. ¿Y no se podía haber esperado unos mesecitos antes de retirarse? Total, después de casi 50 años de revolución, unos meses más ¿qué más le daba?
Bueno, pues no. El Comandante ha decidido retirarse justo ahora y fastidiarme la Luna de Miel, que iba a ser en Cuba, en un momento histórico, o eso pensaba yo, a menos que Fidel tuviera la mala idea de morirse antes de junio, que tal y como andaba últmamente de salud, todo podía ser. Pues no, no se ha muerto, pero ha decidido retirarse y abrir así una etapa de transición cubana supongo que hacia la democracia, lo que bien mirado también es un momento histórico que vale la pena vivir de cerca, aunque ya no será lo mismo
A todo esto, todavía no tenemos contratado el viaje de bodas, más que nada porque a Ifo le dan un miedo terrible los aviones y a mí, aunque me hace una ilusión tremenda y él está dispuesto a pasar el mal trago, me da no sé qué hacerle pasar por un vuelo de más de 15 horas, teniendo en cuenta el pánico que le tiene a volar. Así que mientras nos decidimos entre crucero por el Mediterráneo (que es a mí a quien no le hace demasiada gracia, porque como nos pille mal tiempo me veo una semana entera vomitando, con la cara verde y sin salir del camarote, y ya me explicarás entonces donde está la gracia del viaje de bodas) o viaje a Cuba (y que sea él quien pringue las más de 15 horas de vuelo de ida y otras tantas de vuelta), estamos a 128 días de la boda, aún no hemos contratado nada y el tiempo se nos echa encima. ¡Ay, qué complicado que es casarse!
¡¡Atención!! Este post contiene mogollón de spoilers de los 3 capítulos ya emitidos de la serie Física o Química.
No sé si habéis visto algún capítulo de la nueva serie de Antena3, Física o Química. Se trata de varias vueltas de tuerca a la ya mítica serie Compañeros de la década pasada. Y es que los Kimi, Valle y compañía parecían angelitos al lado de esta tropa. Estos chavales van muy muy pasados de vueltas. Solo he visto dos medios capítulos (la serie termina a las 12 de la noche, y yo a las 11 u 11:30 lo más tardar ya estoy en la cama), y en el del lunes cada minuto que pasaba se me ponía peor cuerpo:
No es solo por la profesora monja que se lía con un compañero de trabajo y luego es incapaz de consumar porque le tiene pánico al sexo…
No es solo que la profesora salidorra se líe con un alumno, quiera cortar y le resulte imposible porque el chaval se ha encoñado…
No es solo que entre toda la panda se vayan pasando unos a otros una gonorrea del copón…
No es solo que la niña pija se líe con el chungo del grupo porque cree que es una persona que no es y que le ha molado a través del messenger…
No es solo que la niña pija, cuando está a medio plan con el chungo de la clase, le diga que ella solo lo hace a pelo con sus novios. Por cierto, brutal ese diálogo:
- Ponte el preservativo
- ¿Qué dices tía? Si yo siempre acabo fuera…
- Es que yo solo lo hago a pelo con mis novios
- ¿Quieres salir conmigo?
- ¡Vale! (y a hacer puñetas el preservativo)
No es solo que un profe amenace a dos alumnos en el lavabo…
No es solo que al patito feo, la niña sensible del grupo, prácticamente sea torturada psicológicamente para hacerle una mamada al otro chungo del insti…
No es solo que el hermano de un chaval que se suicidó en el primer capítulo (que no ví) quiera saber por qué y se vaya encontrando con cosas cada vez más raras…
No es solo que a la profesora de inglés le tenga manía hasta su propio marido y ella a su vez les pille gato a los dos chungos y ande dudando que si ahora casi los apruebo, que si ahora los suspendo, que si ahora los vuelvo a aprobar…
No es solo por la petarda salvadora de causas perdidas que pretende colar un artículo en el periódico del cole rajando de los profes en general contando una historia de la que no sabe ni la mitad, y como no le hacen pxxo caso, se vaya a la prensa seria en plan super-periodista-mega-crack…
No, no es nada de todo esto, y más cosas que me dejo. En realidad, lo que me ha puesto mal cuerpo ha sido la manera en la que los dos chungos tratan a Yan o Yuan o yo-qué-sé, el chaval tímido, sensible y artista de la clase, el que está enamorado en secreto de la niña patito feo (diox los cría y los guionistas los arrejuntan). Al pobre chaval se las hacen pasar pxxas, en parte por culpa de la nula sensibilidad y empatía del jefe de estudios, que le pone frente a sus torturadores en lugar de protegerle.
Ya me producía mal rollo el constante roce sexual que se produce entre todos los personajes, casi como hilo conductor de las tramas en los dos capítulos que he visto (en el capítulo de la semana pasada, la trama giraba entorno a una fiesta pettingque organizaban en casa de uno de los chungos), y la alegría con la que se dedican al sexo en grupo con escasas o nulas protecciones, y el hecho de que se fuesen pasando unos a otros una ETS como la gonorrea como quien rula un porro en una acampada.
Pero lo que de verdad me dio ganas de vomitar fueron las repetidas putadas (¿gamberradas? ¡Ja!) que le hicieron al personaje que interpreta Andrés Cheung. Entre otras cabronadas, le desnudan, le atan de pies y manos a un poste de los vestuarios, le rocían todo el cuerpo con spray de color amarillo, le meten la ropa en una de las duchas para empaparla, se largan y le dejan allí solo, desnudo, atado y pintarrajeado. Y esa es solo una de tantas.
¿Y los chavales de hoy en día se sienten identificados con cosas así, o solo es que la serie busca llevar al límite de la ficción una realidad mucho más light? No sé si volveré a ver esta serie, el planteamiento inicial me gusta, pero la manera de llevarlo a la práctica me ha dado muy mal rollo. Y solo de pensar que pueda tener un porcentaje, por mínimo que sea, de realidad, me pone los pelos de punta. Y eso que yo en mis tiempos de cole también pasé por algo parecido, pero de eso hablaré otro día.
Actualización: Me despierto esta mañana y escucho en la radio cosas tan brutales como esta noticia, que me hace dudar de la condición humana en general:
Media docena de niñatos le quemaron el pelo, le orinaron encima y le pasaron una moto sobre la rodilla a una chica de 15 años. Los oídos le supuraban sangre, tenía coágulos nasales, sangraba por la boca y presentaba cinco marcas de barras de hierro en la espalda.
Panda de desgraciados. Y a todo esto, me pregunto dónde estaban sus padres. Dónde han estado los padres de estos salvajes durante los últimos 15 años, quiero decir.
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