Jun
09
    
Lo escribí el Junio-9-2008 | (9) comentarios |

Despedida 024Para resumir: Fue genial, me lo pasé bomba, y lo único que siento es que este tipo de juergas difícilmente se puedan repetir. Os cuento:

Desde bien temprano, ya preveía que el día iba a ser largo. A las 6:30h de la mañana estaba despierta en la cama y sin poder dormir, de los mismos nervios.

A las 8 menos cuarto nos sonó el despertado, y necesitamos casi tres cuartos de hora para sacarnos las sábanas encima y meternos juntos en la ducha (encima, el día anterior nos habíamos ido a dormir tarde, así, para acabar de rematar nuestro desastroso estado físico de ese día).

No obstante, a las 9 de la mañana ya estábamos listos para salir hacia Barcelona. Paramos en el Fnac de Plaza Catalunya y, con el dinero que nos han ido ingresando en la cuenta de la boda, compramos la cámara de vídeo que hacía semanas que habíamos dicho que queríamos de cara al gran día, y también para tener un recuerdo en condiciones del viaje de novios, que el vídeo que graba nuestra pequeña cámara de fotos sin zoom no da mucho de sí.

Despedida 006Así que nos hicimos con una JVC con disco duro de 30 Gigas (unas 7 horas de grabación a máxima calidad) y una tarjeta SD de 8 Gigas (2 horitas extras). Aunque la videocámara no es Full HDMI (porque esas se disparaban de precio, casi 3 veces más que la que hemos comprado), en el plasma de 42 pulgadas se ve de coña (osea, ¿no?). Lo único que le encuentro es que el zoom falla un poco, para alejar el objetivo hay que hacer presión sobre el botón además de moverlo, cosa que no ocurre para acercarlo, y a quien coge la cámara por primera vez le cuesta un poco. De hecho, nosotros mismos estuvimos a punto de devolverla porque no conseguíamos hacernos con el funcionamiento. Este es el motivo por el cual en el vídeo de la despedida, el momento en el que yo estoy bailando con el boy haya quedado cortado, porque quien estaba grabando se hizo un lío con el zoom. Una pena, pero no importa demasiado.

Con la videocámara en nuestro poder, y yo más feliz que una perdiz con mi juguete nuevo, nos fuimos a tomar un café al Starbucks. Todavía teníamos tiempo, puesto que no tenía hora en la pelu hasta las 12. Nos acabamos el café y buscamos la calle de la peluquería, en un barrio de Barcelona que apenas conozco. Después de dar unas cuantas vueltas y de preguntar, localizamos la pelu con 20 minutos de antelación. Llego pronto con la esperanza de que me puedan atender antes de la hora prevista, porque sé que cierran a las 2 y me tienen que hacer un tinte, lavar, peinar y maquillar, y que en dos horas no va a dar tiempo ni de coña, pero son ellas las que me han dado hora, así que… Ifo se va mientras tanto a visitar los centros comerciales de Barcelona a la caza y captura de un Asus EEE del que se ha encaprichado (búsqueda infructuosa, por cierto), y a las 2 de la tarde me espera delante de la puerta. Yo no salgo de la peluquería hasta las 3 y media, y para entonces él, pobrecito, está ya desesperado por el calor y por el agobio de la larga espera.

Como ya era tarde, pasamos por un MacAuto y pedimos hamburguesas para llevar y comemos en casa sucedáneo de comida de MacDonald’s. Como nos habíamos despertado pronto, y preveíamos que la noche iba a ser larga, mi intención inicial era echarme una siesta, aunque la cosa quedó más bien en una cabezada de poco más de una hora que me dejó el pelo chafado de un lado y la marca de un hilillo de baba en la base de maquillaje. Pues estamos bien. Al despertarme me tomo un café (¡cómo me gusta mi cafetera Nescafé Dolce Gusto!), me lavo los dientes con cuidado, y un hilillo de pasta de dientes y baba me recorre por la comisura de la boca por el otro lado. Genial, ahora parezco el conde Drácula.

Despedida 019A todo esto, Ifo y yo habíamos tenido una bronca antes a cuenta de los celos. Y es que empezaba a estar ya un poco harta de que me tomara por una especie de fresca capaz de liarse con el primero que se me pusiera a tiro. Bueno, en realidad no era esto lo que él quería transmitir, pero sí es la impresión que a mí me quedó, y sinceramente, no me hacía ni puñetera gracia. Entiendo que se sienta intimidado por el boy, a pesar del ascazo que me daba tocarle siquiera. A mí tampoco me hace maldita la gracia pensar que una tía buenorra le va a restregar las tetas en la cara a mi futuro marido, pero ¿qué le vamos a hacer? Me lo tomo con resignación, y lo que no se me ocurre pensar es que él vaya a tomar parte activa hasta el punto de poder considerarlo cuernos. En fin, que tuvimos una charla interesante, y al final lo aclaramos, aunque me pidió que llevara una cosa que él había elegido para estar más tranquilo. ;) Más monoooooo!!

Así que a las 8 menos cuarto, pintarrajeada como una mona, con vestidito negro, medias negras, chaqueta negra, zapatos negros, bolso negro y bragas rosas (!!), fuimos a recoger a la hermana de Ifo y nos dirigimos al punto de encuentro. Al final no pudimos tener la despedida de soltera en la playa, porque amenzaba lluvia y nos cambiaron el sitio, y tuvimos que celebrarla en el Maremágnum, pero no importó porque lo pasamos la mar de bien, y la indeseable no se presentó. Claro que Zorri tampoco vino (no estaba invitada, y yo ya sabía que incluso antes, cuando aún no la había enviado a hacer gárgaras, tampoco iba a venir) y ahora, echando la vista atrás, me doy cuenta que eché de menos la amiga que fue cuando éramos adolescentes, habría sido genial que estuviera allí compartiendo ese momento, pero hace ya mucho que dejó de ser la amiga que un día fue.

Mi ex-cuñi, que era la organizadora, también estuvo allí. Sinceramente, estuvo muy bien montado, aunque durante estos últimos días he tenido la sensación de que lo ha hecho un poco con desgana: hubo gente que no recibió el SMS convocándolas; no confirmó asistencia con nadie, y tuve que hacerlo yo; no llamó a nadie para decirles donde sería el punto de encuentro y la hora, y también tuve que hacerlo yo… Así que al final fuimos menos de las previstas, pero tampoco me importó porque me lo pasé la mar de bien.

Y ahora, para no hacer el relato demasiado largo, lo dejo aquí y mañana os sigo contando cómo fue la despedida de soltera en sí misma. Para ir abriendo boca, aquí os dejo con unas fotos de la cena. Si puedo, mañana incluiré vídeo también.

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May
21
    
Lo escribí el Mayo-21-2008 | (11) comentarios |

Le he dado boleto a Zorri, ya no podía más, estoy demasiado harta de ella. Y no por el egoísmo que demostró con el tema de la boda (ayer os expliqué su particular punto de vista al respecto. Resumiendo: no voy a ir a tu boda porque no quiero ser una invitada más, yo quiero ser especial, y como no vas a poder estar por mí, pues no voy y ya lo celebraremos tú y yo otro día…), sino porque me ha fallado tantas veces que ya no la cosidero mi amiga. La gota que colmó el vaso fue un SMS que recibí ayer a las 11 de la noche, pero vayamos por partes.

Ayer por la tarde Zorri y yo estuvimos hablando largo y tendido. Probablemente me metí donde no me llamaban, pero creo que después de casi 14 años de amistad, tengo derecho a exponerle a mi amiga mis temores y preocupaciones, ¿no? Pues eso hice. Le dije que estaba haciendo cosas muy raras, y no solo por su actitud ante mi boda, sino por ese ir dando tumbos pretendiendo de alguna manera imitarme, que siempre andara mal de pasta pero se fuera a vivir a un piso el doble de caro y encima se permitiera el lujo de rechazar trabajos y dejar otros sin tener ni paro ni otra oferta, le dije que me preocupaba el comportamiento machista que había visto en Yerno Perfecto, y que ella no tenía por qué aguantar todo tipo de humillaciones y renuncias por miedo a la soledad, que tiene casi 27 años y toda la vida por delante.

La ví obsesionada con el concepto “madurez”, cualquier cosa que le preguntara respondía con un tópico seguido de “eso es porque he madurado” y demás. Le dije que no se podía estar perpetuamente enfadada con el mundo, que se preguntara por qué con más de 12 años de experiencia laboral a sus espaldas todavía no sabe lo que es que le renueven un contrato, por qué la han despedido tantas veces, por qué en todos los trabajos por los que ha pasado siempre hay alguna compañera “empeñada en hacerle la vida imposible”… Y su respuesta, poco menos, fue que todo eso le había pasado porque ella es estupenda y el mundo no está preparado para tanta virtud junta en una misma persona, pero ahora que lo sabe ha madurado… En serio, muy fuerte.

No le cae bien a mis padres, no le cae bien a mi hermano, no le cae bien a mis amigos, no le cae bien a mi ex, no le cae bien a mi novio, no le cae bien a ninguna de las compañeras de trabajo que ha tenido, no le cae bien a ninguna de sus jefas, no le cae bien a sus ex-compañeras de piso… Y el problema es de todas y cada una de estas personas, porque ella es perfecta y no hace nada mal.

Es tan orgullosa que no admite equivocarse en nada, y está obsesionada con la madurez. Si tienes 26 años y vives con un tío de cerca de 40, machista consumado, vago, borracho y porrero que se empeña en humillarte llamándote cría, y que no admite que él pueda cambiar nada de su comportamiento para hacer más fácil la convivencia, porque de los dos el adulto es él y ya tiene su personalidad formada… supongo que es normal obsesionarse con la “madurez”. Lo que me preocupa es qué renuncias, qué humillaciones y qué acatamientos implicará esa supuesta madurez, más aún cuando se basa en un evidente chantaje emocional. Un motivo más para que me preocupara por ella… en el pasado. Ahora que le den.

Le recalqué que me había mentido en un montón de temas y que, por lo tanto, no podía confiar en ella. Y le puse un par de ejemplos. Uno, cuando me dijo orgullosa que había cargado más de 3.000 kilos de cemento; un rato después, y a solas, le dije que eso me parecía una barbaridad y que a mí Ifo no me dejaba ni cargar con las bolsas de la compra, y me negó lo que me había dicho un rato antes, me dijo que a ella el Yerno Perfecto tampoco la dejaba cargar con peso… ¿Qué es lo que consideras tú peso, guapa? ¿A partir de la cuarta tonelada? Otra: hace un par de semanas me dijo que se había marchado ella del Caprabo donde trabajaba porque era muy duro, cada semana iba de un turno distinto y no veía nunca a su querido novio; le dije que mi medio cuñada llevaba 6 años trabajando en un Caprabo, incluso estando embarazada, así que tan duro no sería. Y me confesó que no es que se hubiera marchado, sino que la habían despedido por estar 15 días de baja, porque por lo visto eso a la encargada no le había sentado bien. No quise ni preguntar que por qué se había cogido la baja, porque probablemente me diría otra mentira. La he visto estar dos semanas de baja por un corte en un dedo en el que se puso una tirita.

Parece ser que mis reflexiones le gustaron entre poco y nada al Yerno Perfecto, pero… ¡espera! ¿Por qué Yerno Perfecto está al tanto de lo que hablamos Zorri y yo? Cuando hablé con ella, estaba en el trabajo, así que el tipejo este no ha podido tener acceso a la conversación, salvo que ella se lo contara. ¿Qué parte le contó, y con qué matices? No tengo ni idea, y tampoco me importa. Solo se me ocurre un motivo para que una mujer le diga a su pareja: a mi amiga no le caes bien, y estoy segura de que es el mismo que se os ocurre a vosotras.

Y entonces llegó el detonante. Ayer a las 11 de la noche, unas horas después de la conversación entre Zorri y yo, me llegó el siguiente SMS, con faltas incluidas:

Hola pimkie vete a tomar porkulo. Soy yerno perfecto, ke os vaya bien la boda

En un primer momento pensé: “¡Vete a la mierda, chaval!” (por cierto, sobra decir que este capullo no tiene mi teléfono, así que tuvo que coger el móvil de Zorri para enviar el mensaje). Después pensé en responderle al SMS con algo del tipo:

¿Tomar porkulo? mmmmm! Te deseo los mismos placeres sexuales. Y de paso, a ver si también consigues darle un orgasmo a tu novia, que la pobre ya ni se acuerda de lo que se siente.

(os lo juro: me lo dijo ella. Él es tan torpe sexualmente hablando que no ha sido capaz de hacerle sentir un orgasmo. En serio, no sé como le aguanta).

Pero luego pensé que no valía la pena gastar un solo céntimo en este capullo. En lugar de eso, le envié tres SMS’s a ella (sí, lo sé: la capacidad de síntesis no es una mis virtudes):

Nena, me peocupaba por tí. Quiera dios o com se llame q nunca tengas q venir llorando a decirme “ay, si t hubiera hecho caso”. Por lo q a mí respecta, m siento liberada d tu amistad: se acabó, zorri, no cuentes conmigo para nada, espero que t vaya todo muy bien, y si no es así allá tú porque yo no quiero volver a saber qué es de tu vida. 14 años de amistad se acaban de ir a la mierda. Pregúntate si queda alguien en tu vida que te haya aguantado tanto

No he obtenido respuesta por su parte, ni una llamada (juas!), ni un SMS, ni un e-mail… Nada. Allá ella con su orgullo y su prepotencia, que yo ya me he cansado de aguantar gilipolleces. No me siento ni triste, ni decepcionada. Ni siquiera siento nostalgia por el pasado. Me siento liberada, relajada y tranquila. Ya no me preocupa en absoluto lo que haga con su vida, ni si quiere malgastarla al lado de un capullo como el que tiene por pareja. Si ella elige vivir humillada, es su problema, no el mío. Ya no me siento responsable por no poder sacarla de ese pozo.

No hay ser humano que le eche una mano a quien no se quiere dejar ayudar.

Cómo te has dejado llevar a un callejón sin salida, el mejor dotado de los conductores suicidas…

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May
20
    
Lo escribí el Mayo-20-2008 | (11) comentarios |

Ayer estuve hablando con Zorri de nuevo, y la sensación de que empezaba a escaquearse de venir a la boda que tuve la última vez que hablé con ella se confirma. Lo peor del asunto es que no pone excusas, sino que creo que el motivo que ha argumentado esta vez para no venir es de todo corazón, y demuestra lo egoísta que puede ser una persona, y lo fácil que es equivocarte y considerar “amiga” a quien no se lo merece.

Me dijo que todavía no ha tomado la decisión de si vendrá o no vendrá a la boda. Falta un mes y aún no ha tomado la decisión de si irá o no a la boda de su amiga. Muy fuerte.

Y es que ayer ya fue imposible seguir negando la evidencia, seguir cerrando los ojos a lo egoísta que es la persona que yo consideraba mi amiga. Me dijo que no sabe si vendrá a la boda porque no quiere ser una invitada más, quiere ser especial, y como considera que no podré estar suficientemente por ella, pues mejor no viene. Así, como suena.

Bueno, antes de soltarme esta preciosidad de argumentación, tuvo todavía algunos momentos estelares. Me exigió que le pidiera que venga a mi boda “como se tiene que pedir“. Y yo lo flipo en 32 bits, claro.

¿Que te lo pida “como se tiene que pedir“? Joder, tengo tu invitación en mi casa para dártela en mano, porque aún no ha habido forma de quedar contigo, y además te la mandé por e-mail ¿Qué pretendes, que te envíe la invitación en un sobre lacrado, por mensajero real montado en blanco corcel? ¿De qué vas, tía?

Pero no, no es eso lo que quería. Quería que le pidiera que viniera a mi boda, porque eso significaría ver completada mi evolución de niña a mujer, o alguna cursilada por el estilo. Os juro que no puedo creerme lo que estoy oyendo.

Pero cuando realmente consigue tocarme los cojones bien tocados es cuando me pregunta que si no podemos celebrar mi boda en el pueblo donde ella vive, en Altafulla, en el castillo de no sé qué, otro día. Por mi mente cruzan imágenes de lo más sádicas, me imagino a mí misma estrangulándola por el cuello como si fuera un pollo de corral. ¿PERO QUÉ COÑO ME ESTÁS CONTANDO, TARADA? Cuando por fin entiendo que a lo que se refiere es a que quedemos ella y yo cualquier otro día, y aprovechemos para celebrar para mi boda por nuestra cuenta, y así ella se libra de tener que venir el día de mi verdadera boda, que le debe parecer un auéntico muermo a la señorita, me agarro un cabreo cósmico.

Vamos, que me case yo por mi cuenta, y ya quedaremos nosotras dos para celebrarlo en otro momento, total, ¿qué diferencia hay? Os lo juro: me preguntó por la diferencia entre que mi amiga venga a mi boda o no venga. Que le diera motivos para ir, que quería saber qué representaría para mí el hecho de que que ella venga a mi boda o no venga, que qué diferencia hay. No puedo creer lo que me está diciendo. O ella está completamente desquiciada, o es la persona más egoísta que he conocido en mi vida y quiere que le haga la pelota un rato.

Y ya, el remate vino cuando me dijo que aún no había tomado la decisión definitiva, que seguramente no vendría porque ese día yo no podría estar pendiente de ella, y que no quiere ser una invitada más, ella quiere ser especial. No consideré ni siquiera necesario explicarle que vendrán entre 70 y 80 personas, que vendrán familiares muy cercanos y personas muy queridas, y a ella la encontré en la calle (y después de los desplantes que me ha venido haciendo últimamente, muchas ganas de distinguirla de alguna forma especial el día más importante de mi vida, no tengo, precisamente). Me quedé con las ganas de decirle: cuando te cases, comerás huevo.

Cuando se lo he contado a Ifo, no daba crédito a lo que oía, y para ser sincera, yo tampoco. Parece que no entiende que la que se casa soy yo, que ella es una amiga o, mejor dicho, que si realmente fuera una amiga, se daría de hostias por estar ese día en primera fila. Pero no, parece que me está haciendo un favor a mí por venir a mi boda, y que encima tengo que mostrarle una deferencia especial por encima del resto de mi familia y amigos para que la nena esté contenta, porque si ese día no estoy pendiente de ella, no viene, porque es tan divina de la muerte que no puede ser una invitada más, ella tiene que relucir y ser especial ese día, y yo tengo que prestarle a ella más atención que a nadie. Como una cría pequeña, que tiene que ser siempre el centro de atención, o se pone a berrear.

¿Esta tía ha sido siempre así de egoísta y yo no me he dado cuenta, o es que últimamente está degenerando hasta ser insoportable?

Os recuerdo que la apuesta sobre si Zorri fallará o no el día de la boda sigue abierta. En el momento de escribir estas líneas, los resultados estaban de la siguiente manera:

  • 15 votos (41%): Sí, fallará. Pasará de todo y no dará explicaciones. En su línea
  • 12 votos (32%): No, esta vez no te fallará
  • 5 votos (14%): Sí, fallará, pero llamará un par de días antes con una excusa “convinvente” (¡ejem!)
  • 3 votos ( 8%): Otras posibilidades (????)
  • 2 votos ( 4%): Fallará, pero avisará con tiempo suficiente.

¿Y tú qué opinas?

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Abr
24
    
Lo escribí el Abril-24-2008 | (9) comentarios |

¿Os acordáisteis de la apuesta que os propuse a principios de abril, sobre si Zorri vendría o no a mi boda? La mayoría, 10 contra 14, dijísteis que no se presentaría, y en lo que había divergencias es en el aspecto de si avisaría con tiempo o no: 2 personas dijeron que avisaría con tiempo suficiente, 5 que avisaría con un par de días de antelación y con una excusa medio-convinvente, y 7 pensásteis que sudará ampliamente y ni siquiera avisará, demostrando que hasta ella es capaz de superar su propio record mundial de impresentabilidad.

La semana pasada varias de vosotras me preguntábais en los comentarios si Zorri había dado ya señales de vida. Bueno pues sí, hoy mi ¿amiga? Zorri ha dado señales de vida. No ha llamado (sospecho que le tiene alergia a la radiación que emite el teléfono _cuando es ELLA la que llama_), sino que hemos hablado 5 minutos por el messenger. Me ha dicho que vaya a verla _yo a ella_ este domingo; le he explicado que depende de cómo se encuentre Ifo, que lo tengo un poco griposillo, ¡¡y se ha creído que es una excusa!! Cree el ladrón que todos son de su condición, que dicen, como si necesitara excusas para decirle que no me sale del potorro ir a verla, joder, me saca la vena ordinaria.

En realidad, tengo ganas de ir a verla, a comprobar si es cierto lo que me contó la última vez que hablamos. Os cuento:

En su piso anterior, pequeñito, de una sola habitación, como mi apartamento de soltera, pagaba la mitad de lo que Ifo y yo pagamos por nuestro piso en la urbanización pija. He dicho que ella pagaba la mitad de lo que pagamos nosotros, recalco, y a pesar de eso siempre tenían problemas de dinero, y aún así ella se permitía el lujo de rechazar trabajos. Una vez me llegó a confesar que “se había comido” el mes de fianza que dieron cuando entraron en el piso, porque ese mes no tenían dinero para pagar el alquiler, así que habían tenido que utilizar el dinero del mes de fianza como garantía, fianza que nunca repusieron.

La última vez que quedamos, no se presentó y no dio explicaciones de ningún tipo. Meses después hablé con ella y me dijo que _precisamente_ ese día que habíamos quedado, fíjate qué casualidad, oye, se mudaba de casa y no me quiso decir nada ¡¡por vergüenza!! (como si ella supiera lo que es eso). Dice que se han mudado a una casa en un pueblo turístico cerca de Tarragona, y fíjate qué casualidad que es el mismo pueblo en el que mis suegros tienen un apartamento para ir en verano y los fines de semana.

Dice que ahora paga de alquiler ¡lo mismo! que pago yo (¿no es casualidad?), es decir, el doble de lo que pagaban en su anterior piso. También me dijo que no estaba trabajando y que tampoco cobraba el paro porque ya lo había agotado todo, y que había dejado dos trabajos, uno en un Caprabo, porque se trabaja mucho y no veía a Yerno Perfecto (mi medio-cuñada lleva AÑOS trabajando en un Caprabo sin que se le caigan los anillos, y allí sigue trabajando embarazada y todo; claro que no se puede comparar a una con la otra) y otro de recepcionista en la consulta de un dentista, porque no le hacía contrato. Y ahora a vivir la vida en casa, viviendo del sueldo de Yerno perfecto (sueldo que llega con cuentagotas, porque trabaja haciendo ñapas en plan “Manos a la obra”, en lo que va saliendo, y en negro, y luego encima se queja de que no tiene paro porque no ha cotizado el tiempo suficiente), pagando más de la mitad de su sueldo de alquiler, y ella sin dar palo al agua.

También entendí por lo que me dijo, aunque ella no lo admitió abiertamente y no le quise preguntar para no ponerla en una situación incómoda porque no lo admitiría nunca, que Yerno Perfecto no quiere que ella trabaje, o como mucho que trabaje 4 horas fuera de casa y ya está. Él es un machista de cuidado, ya nos dimos cuenta cuando estuvimos en su casa (mientras ella recogía, él se espatarraba en el sofá bebiendo cerveza y le dijo ¡¡a Ifo!! que no ayudara a recoger, que ya lo hacía Zorri) y quiere que ella se encargue de la casa, le tenga la comida lista cada día cuando él llega de trabajar, y él no mueve un plato en casa ni aunque le fuera la vida en ello.

Dicen que se largaron de su anterior piso porque Yerno Perfecto estaba rallado de vivir en su pueblo y quería un cambio (no he conocido a persona más ciclotímica que Yerno Perfecto: cuando se ralla, desmonta la parada y se larga a otro sitio a empezar una nueva vida en otra parte, arrasando todo a su paso. También querían empezar una nueva vida en Mallorca, sin conocer a nadie y sin nadie cerca que les pudiera ayudar, pero por suerte la convencí para que, si las cosas le iban mal, siempre tuviera la opción de subirse a un tren por cuatro duros, y no tener que volver nadando). Dice que su piso es casualmente igual que el mío, de tres habitaciones, con patio, en una urbanización con piscina, paga lo mismo que yo de alquiler… ¿No es encantadora tanta coincidencia entre mi vida y la de mi amiga?

Así que tengo ganas de ir a verla, saber cómo está y como vive, ver por mis propios si realmente es cierto todo lo que me ha contado o es cierta la intuición que me dice que aquí hay gato encerrado…

Bueno, pues como os iba contando, esta mañana Zorri y yo hemos hablado por el messenger. Ahora ella está trabajando en Don Colchón (veremos cuanto dura, porque no sabe lo que es que le renueven un contrato, ni ha aguantado más de 6 meses en el mismo sitio, siempre alguien tiene la culpa de que le vayan mal las cosas, no le renueven, la despidan o se largue ella, siempre encuentra compañeras que le hacen la vida imposible… en fin) y me ha dicho que no sabe si podrá venir a mi boda. Ya empezamos con las excusas. Dice que lo intentará, que espera que su jefe no le ponga muchas pegas, que hará todo lo que pueda… pero que ya veremos. ¿Por qué será que no me sorprende en absoluto? Claro que de aquí a la boda, como aún quedan algo más de dos meses, igual la despiden y se acabó el problema… O se inventa otra excusa, vete a saber.

Si todavía tenéis ganas de votar, la encuesta sigue abierta: ¿Fallará Zorri el día de mi boda?

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Abr
07
    
Lo escribí el Abril-7-2008 | (16) comentarios |

Queridas lectoras, os propongo una apuesta cuyo resultado sabremos exactamente el día 28 de junio. ¿Vendrá mi amiga Zorri a mi boda?

Ella dice que sí.
Yo digo que no me lo creo.
Ella me promete que vendrá.
Yo le digo que no me falle, que ese día es muy importante para mí.
Ella jura y perjura que vendrá. Que a la despedida de soltera no vendrá, por temas de dinero (para variar), pero que a la boda seguro que viene.

Yo no se lo digo, pero estoy viendo el futuro que nos espera:

La llamaré una semana antes de la boda, para recordarle la fecha y asegurarme de que vendrá.
Ella volverá a repetir por activa y por pasiva que vendrá.
El día de la boda, no se presentará.
No llamará para dar una mínima explicación.
En el restaurante, tendré una mesa con dos sillas vacías.
En mi cuenta bancaria, tendré 300 euros menos, que no me sobran precisamente.
En mi casa, tendré una bronca monumental con mi madre por culpa de la impresentable de mi amiga.
No sabré de ella durante semanas, hasta que sea _YO_ quien se decida a llamarla.
Me pondrá alguna excusa estúpida que no quiero oír y mucho menos estoy dispuesta a creer.
En la factura telefónica, tendré una llamada de casi una hora, total, para escuchar soplapolleces que no me interesan.
Y, finalmente, tendré una amiga menos.

La historia tiene que ser _exactamente_ tal como la cuento para que gane la apuesta. Es decir, para que _yo_ gane la apuesta, no me conformo solo con que mi “amiga” no se presente sin dar explicaciones, sino que toda la historia tiene que ser exactamente así. Triple o nada. Si me equivoco, aunque sea en un punto de lo expuesto, tú ganas.

¿Qué me dices? ¿Vendrá o no vendrá? ¿Avisará de que no vendrá, o se comportará como la impresentable que es? ¿Me tendrá una hora al teléfono para explicarle una gilipollez como la catedral de Burgos, o tendrá una excusa mínimamente creíble? ¿La mandaré definitivamente a la mierda y no nos volveremos a ver más? ¿Qué nos apostamos?

Ya es duro estar completamente segura de que tu mejor amiga (sí, yo también me pregunto por qué) desde hace más de 12 años te dejará colgada y no se presentará el día de tu boda, te hará pagar su cubierto y el del Yerno Perfecto por no tener la decencia de decirte que no vendrá, y que encima no llamará tampoco después a menos que tú la llames, y solo entonces se dignará a inventarse alguna excusa chusca. Pero más duro es mantener viva la ilusión hasta el último momento, cruzar los dedos y soñar con que quizá no sea tan zorra como para dejarte colgada ese día, porque ella sabe perfectamente lo importante que es para tí. Pero, ¿sabe que nunca le perdonarías que te fallara ese día? No lo sé, creo que su confianza en mis tragaderas es ilimitada. No creo que tenga en cuenta que estoy hasta las narices y que esta sí que no se la voy a tolerar, ya sería demasiado.

La verdad es que no sé cómo la he aguantado hasta hoy. Desde hace un par de años (concretamente desde que empezó a salir con el Yerno Perfecto) nunca ha estado cuando la he necesitado, y ella tampoco ha dejado que yo estuviera cuando me ha necesitado a mí, a pesar de haberme ofrecido incondicionalmente; he perdido la cuenta de las veces que me ha dejado colgada sin una explicación, sin una llamada posterior (ni mucho menos previa) y con una excusa ridícula cuando la llamo yo. Así que esta es la última oportunidad que le doy a la que ha sido mi amiga de adolescencia y (quiero creer) primeros años de la edad adulta.

Sí, esta es la última oportunidad que le doy. ¿Y tú, qué opinas? ¿Fallará Zorri el día de mi boda, o se presentará como una buena amiga? Puedes votar por la opción que quieras aquí. La que más se aproxime, gana. Mi apuesta, ya sabéis cual es. ¿Y la vuestra?

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Abr
04
    
Lo escribí el Abril-4-2008 | (7) comentarios |

Todo esto empezó gracias a twitter. Unos invitados inesperados se autoinvitaron a la boda y necesitaba una excusa para decirles elegantemente que no contaba con ellos.

Ponte en mi situación: invito a una amiga de esas que ya era amiga mía antes incluso de nacer, porque nuestros padres ya eran amigos. A sus padres hace siglos que no los veo, y mis padres también hace siglos que no se ven con ellos, pero mi amiga y yo sí hemos mantenido el contacto de forma continuada, a pesar de que cuando nos independizamos más de 100 kilómetros en coche nos separaban a la una de la otra (y ninguna de las dos tenía coche).

El caso es que le envié las invitaciones por e-mail, contando con ella y con su novio. Y cuando hablamos, me suelta: “oye, que mis padres dicen que no han recibido la invitación”. Mierda, tres más: madre, padre y hermano. ¿Qué hago? Tiro de twitter:

HELP: ¿Alguien sabe cómo decir de forma elegante “lo siento, tus padres no están invitados a mi boda”?

Las respuestas no se hacen esperar, empiezan a llegar sugerencias:

- Dile a la madre de tu amiga que la ex-amante de su marido también viene a la boda, y claro, ya ha recibido la invitación…

- Dile a tu amiga que sus padres no te invitaron a su boda, y por tanto tú no estás obligada a invitarles a la tuya.

- Es que no sé con quien sentar a tus padres, y para que no se incomoden, no les invito.

- La boda se ha desmadrado, demasiada gente para un restaurante tan pequeño. ¡Hay que hacer recortes!

O bien que optara por la sinceridad, y si se ofenden es su problema.

Aún no he vuelto a hablar con mi amiga, el momento será durillo pero hay que pasar por el mal trago. De momento, voy entrenando con sparrings: recibo un mensaje de otra amiga, Zorri, esa a la que hace la tira que no veo, que me dejaba colgada sin explicaciones…  ayer recibió el e-mail con las invitaciones, estuvimos hablando (me puso los pelos de punta con lo que dijo sin querer decir), y hoy cae en que ¡tiene un hermano! Me envía un SMS y me pregunta si he contado con su hermano y con su cuñada para la boda. Mi repuesta:

Pues no, nena. Tú eres mi amiga, y tu hermano es el hermano de mi amiga…

Me parece que no van a ser los únicos auto-invitados con los que voy a tener que lidiar. Y eso que no consentí que mis padres me impusieran ni un solo invitado de esos típicos “es que son un compromiso, porque ellos nos invitaron a la boda de una prima segunda de tu tía la del pueblo, y claro, tenemos que corresponder…“.

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Oct
08
    
Lo escribí el Octubre-8-2007 | (11) comentarios |

No soporto la indolencia de algunas personas. Me repatea la gente que se pasa el día quejándose, pero cuando tiene la oportunidad de hacer algo por solucionar sus problemas, es más, cuando les ponen la solución en bandeja… no hacen más que poner pegas estúpidas para rechazarla. ¿Sabes esas personas que crees que se quejan de vicio? Algunas, efectivamente, se quejan de puro vicio.

Una de estas personas es mi querida amiga zorri. Hace la tira que se queja de que no llega a final de mes, que le quedan muy pocos meses de paro (2 ó 3), que se le acaba el último contrato que tiene (por 3 meses), que como el Yerno Perfecto ha empezado a trabajar esta semana (???) porque antes trabajaba con su hermano y con la familia ya se sabe… pues no tiene un duro… En fin, quejas y más quejas, y siempre por problemas económicos.

El caso es que se quejaba de que no tiene un duro, que no llega a final de mes, se le acaba el contrato y tiene poco tiempo cotizado de paro. La semana pasada le paso dos ofertas de curro, y a las dos les pone pegas. La primera admito que era algo complicado de cuadrar, pero la segunda está muy bien: de administrativa en The Monkey Island. Trabajo estable, 1.000 euros al mes, 14 pagas, 35 horas semanales, viernes hasta las 2, en verano jornada intensiva, en invierno flexibilidad horaria para montarte la jornada a tu aire (dentro de los horarios de presencia obligada), pillamos casi todos los puentes… No sé qué más quiere. Especialmente, para tener el graduado escolar y nada más, y no haber tenido nunca un trabajo que le durara más de 6 meses.

El viernes le pasé la oferta, era su último día en el curro en el que estaba, y ya me empezó a poner pegas. Me dijo que le quedaba a una hora y cuarto de casa (a mí que queda a hora y media de la mía y no me quejo), y me dijo que ya me diría algo… Vamos, dándome largas. Hoy la he llamado y a las tres de la tarde la tía estaba durmiendo todavía. Ha empezado con su cantinela de siempre, con lo de que no tiene pasta y no llega a final de mes, y lo malo que es el mundo porque a ella no le dura un curro más de 6 meses y siempre tiene la mala suerte de encontrarse con compañeros que le hacen la vida imposible. Le he dicho que me envíe un curriculum y lo paso a recursos humanos, y ha vuelto otra vez con las excusas: que si está lejos, que a ver lo que se gasta en transporte (¡en el bono-tren!), que no sabe dónde tiene un curriculum, que ya mirará… Le he dicho que si prefiere seguir en el paro, o coger este curro hasta que le salga algo mejor y me ha contestado con un lacónico sí, bueno, eso sí… y dos minutos después volvía a darme largas y excusas de las suyas. De verdad que a veces no sé como la aguanto.

Me han entrado ganas de decirle:

o te dejas de excusas y mueves el puto culo, o dejas de quejarte de vicio, porque no te aguanto.

En el fondo, hasta me alegro de que no se presente a la entrevista. Imagínate que la seleccionan y empieza a trabajar aquí… Y en menos de 6 meses la ponen de patitas en la calle porque no hay quien la soporte más tiempo, y vete a saber la que puede liar poniendo a todo el mundo a parir aquí. Para que me deje a mí mal, prefiero que siga en el paro mientras le dure, que parece que a ella le sienta mejor que currar. Vaya par. Mi madre solía decir: dios los cría y ellos se amontonan.

Si es que a veces no sé para qué me meto en estos líos. Me pasa por querer ayudar, pero mejor estaba calladita y dejándola que se busque la vida… Pero es que hablamos por teléfono, me cuenta lo mal que lo está pasando y se me encoge el corazón y quiero ayudarla.. Pero cuando intento ayudarla y me sale con estas, la mandaría a hacer puñetas un rato. A ver si espabila de una puñetera vez. Y de paso, a ver si espabilo yo también, que buena falta me hace.

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Ago
19
    
Lo escribí el Agosto-19-2007 | (8) comentarios |

ZorriSabía que me volverías a dejar colgada. No es ni la primera, ni la segunda, ni tampoco la tercera vez. Pero no volverá a pasar (en realidad, eso es lo que digo cada vez que me das plantón, pero siempre vuelvo a llamarte, yo es que no sé como te sigo aguantando, petarda). Si siquiera le dije a Ifo que vendrías porque estaba segura de que no vendrías, así que imagínate.

Te llamo el lunes, qué tal te va, qué es de tu vida, yo ando buscando piso. Encima te pillas el rebote padre porque dices que no te escucho porque no recuerdo UNO de tantos cambios de piso que has tenido tú durante el último año. Te demuestro que no es cierto relatándote tu periplo paso a paso y me dejo uno por medio porque estuviste meses sin llamar y no me lo contaste. En cambio, ¿qué sabes tú de mi vida últimamente? No sabes nada, no sabes si me va bien o mal, si soy feliz o no lo soy, porque no me llamas nunca y cuando te llamo yo estás tensa y más preocupada de saber si te llamo por amistad sincera o por egoísmo para presumir, y si puedes pillarme en alguna falta como que mi anillo de prometida no sea auténtico.

Pimkie y ZorriNo sé qué quieres demostrar ni a quien, pero yo tengo claro que no tengo por qué demostrarte que mi vida es un cuento de hadas si no lo es, ni tampoco tengo por qué engañarte, en realidad ni a tí ni a nadie. Pero así eres tú, crees que todos queremos demostrar estar por encima de tí, ser mejores que tú, cuando lo único que quiero es que seas feliz y poder compartir mi felicidad con mi amiga. Iba a escribir mi mejor amiga, pero ya dudo incluso de que podamos decir que somos amigas. Una amiga no se comporta como tú lo estás haciendo, por muy mal que lo puedas estar pasando. No hay ser humano que le eche una mano a quien no se quiere dejar ayudar.

Quedamos en vernos el sábado y comer juntos los cuatro, y en que me llamarías el viernes para confirmar. Estamos a domingo y aún no has dado señales de vida, ni una llamada, ni un triste mensajito, ni siquiera un e-mail. Nada. No sé de qué me sorprendo, porque mira que ya sabía lo que pasaría, pero tu actitud me hace daño. Si no te conociera desde hace años, te habría mandado a hacer puñetas hace bastante, porque últimamente estás de un insoportable subido, preciosa.

Ayer fue tu cumpleaños, quedamos para vernos y ni te presentas ni das explicaciones ni nada. Cuando te llamé el lunes no te dije que sabía perfectamente que era tu cumpleaños. Quería celebrarlo contigo, porque sé que lo estás pasando mal. Pero pasas de todo. Te llamo hoy, y la excusa del día es que no tienes ni un duro para llamarme, ni un SMS, ni una perdida, ni un euro para ir a una cabina y decirme “soy zorri, llámame” y colgar, ni pedirle el móvil a algún amig@ para llamar. Nada. Ya no cuela, preciosa.

Te llamo, y encima te pones en plan borde y me dices que no tengo derecho a enfadarme, que estás de mal rollo y que si fuera una buena amiga… Mira, lo siento, esa frase me ha superado. Ya bastante he hecho por tí, me he ofrecido incondicionalmente para lo que haga falta y solo he obtenido desplantes, así que mejor paso, cuando quieras tú ya me llamarás si te apetece. Yo paso. Ya me he cansado.

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Jul
04
    
Lo escribí el Julio-4-2007 | (10) comentarios |

Desde luego, tía, como para confiar en tí, ya te vale. Te llamo para avisarte de que ya tengo las entradas para el concierto de Sabina (que te encanta) el mismo día que las consigo, te aviso de que va a venir a tocar a mi pueblo con Serrat (el lunes fue el gran concierto, espectacular por cierto, que te perdiste), te comento que si queréis venir el impresentable Yerno Perfecto y tú con nosotros; que si no tienes pasta para comprar las entradas no pasa nada, que ya te las compro yo y ya me las pagarás cuando puedas; os invito a cenar a mi casa para no dejaros más pasta todavía, que solo tenéis que pagar la gasolina para venir desde Vilafranca hasta Terrassa (tres cuartos de hora en coche como mucho)…

Más fácil no te lo puedo poner, porque te quiero un montón, porque eres como mi hermana, porque sé que te encanta Sabina, y porque sé que ahora las cosas están un poco complicadas en tu vida

Me dices que lo hablarás con el impresentable Yerno Perfecto y que por la tarde me dirás algo… Y un mes después sigues sin dar señales de vida. Ya te vale. Llega la noche del concierto, y si no te llamo yo, no sé si vienes o no vienes (que ya me imaginaba que iba a ser que no…).

¿Cual es la excusa esta vez?

  • ¿Que os fuísteis de fiesta y volvísteis a casa tan borrachos que se te olvidó llamarme en un mes?
  • ¿Que no tienes saldo en el móvil y no me has podido hacer ni una perdida, ni un mensaje, y tampoco se te ha ocurrido hacer un llámame tú que no tengo saldo?
  • ¿Que tampoco has podido - se te ha olvidado - no se te ha ocurrido (marque la opción que corresponda) enviarme un e-mail desde el ciber al que has ido estos días para buscar curro?
  • ¿Que se te ha olvidado que toca tu cantante favorito, y la desilusión de la última vez hace 3 ó 4 años cuando tuvo que suspender el concierto por problemas de voz cuando tú y yo ya teníamos las entradas compradas?
  • ¿Que te has olvidado de mí, de tu mejor amiga, y que ya nunca me llamas, ni me devuelves las llamadas, y que cada vez que te llamo yo te encuentro rara y distante, como si hubiera algo que te gustaría contarme pero no quieres hacerlo?

No sé, tía, yo ya no puedo más contigo. No puedo conducir por tí. Tú sabrás lo que haces y por qué quieres arruinar tu vida con el impresentable ese, porque yo no te entiendo. Espero que no acabes pareciéndote a quien tú no quieres parecerte por darte cuenta demasiado tarde de que elegiste mal.

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May
21
    
Lo escribí el Mayo-21-2007 | (10) comentarios |

Tengo una amiga que está convencida de que su vida es la mejor a la que ella puede aspirar, que está razonablemente bien. Lo que ocurre es que lo que para ella es “razonable”, a mí no me lo parece en absoluto. No nos veíamos desde el verano pasado, y el sábado estuvimos en su casa. Se me cayó el alma a los pies. Os cuento:

Para empezar, noté que mi amiga había engordado bastante, y eso en ella suele ser señal de malas noticias. Cuando se siente bien consigo misma y con su vida, se arregla, se cuida, cuida su alimentación, come sano, se arergla, y todo eso se nota en su físico (a pesar de que siempre ha estado algo rellenita, es muy alta, tiene una melena rubia y rizada preciosa, y es muy guapa de cara, por lo que a poco que se arregle resulta realmente atractiva); cuando no se siente bien con ella y su entorno, cuando no está bien, tiende a la dejadez, gana peso con facilidad y se arregla poco. Y el sábado la encontré muy descuidada, sin maquillar, sin peinar, con algunos kilos más de la cuenta, con una ropa que no le favorecía en absoluto… Bueno, no voy a ser yo quien se ponga a dar clases de glamour, pero me pareció que estaba muy descuidada. Primera señal de alerta de que algo no va bien.

Ya lleva más de un año saliendo y viviendo (sí, sí) con su novio. Me da rabia que parezca que soy así de superficial, pero es horrible, un mastodonte, físicamente un monstruo para mi gusto, enorme, con un barrigón alimentado por cerveza y ausencia total de ejercicio físico durante décadas, no se ha cortado el pelo desde la final del último mundial de fútbol, y me parece que este mes aún no se lo ha lavado. Supongo que esta descripción, por sí misma, ya dice mucho del personaje, pero es mucho peor de lo que parece.

Para empezar, toda su vida gira alrededor de los porros. No digo que fume mucho: estoy diciendo que son su única razón de ser. Nos llevaron a dar una vuelta por el pueblo en el que viven, el pueblo de él, y todas las referencias que nos hacía estaban relacionadas de alguna manera con los porros: “en ese parque me fumé mi primer porro; en aquel campo iba a entrenar a fútbol con 16 años, pero lo dejé porque prefería quedarme con los colegas fumando porros; aquel parque antes estaba vallado, tenía una fuente, no habían columpios, y se juntaban todos los chavales del pueblo a fumar porros; en esta plaza venía yo con mis amigos a fumar porros…” Y así constantemente. ¿Cómo entiende él los fines de semana? Una juerga contínua: ¿qué es lo que me gusta? ¿fumar porros? ¡Pues a saco! ¿la música? ¡pues a todo volumen! Vamos, el yerno que todas las suegras desearían, ¿que no?

El alcohol también es otra de las alegrías que le gusta darle al cuerpo a este hombre. No se trata de que se beba una cerveza de vez en cuando, o algún cubata cuando sale de marcha, no: es que es IN-CA-PAZ de beber nada que no tenga alcohol. Es que estábamos sentados tranquilamente en la terraza de una tetería, y se pasó todo el rato protestando porque allí no vendían alcohol, porque necesitaba una cerveza (se había bebido tres y dos vasos de vermouth durante la comida, que yo contara), un carajillo, un cubata, ¡algo! Diox, esto es una cosa seria…

Si esto le afectara a él solo, ya me parecería preocupante, pero la está arrastrando a ella en esta deriva, y eso no me gusta un pelo.

Además, el Yerno Perfecto es un también un machista perfecto. Terminamos de comer y tanto mi novio como yo nos pusimos a ayudar a recoger, entre otras cosas porque nos parecía de un mal gusto terrible ir a casa de alguien y dejársela patas arriba. ¿Y qué es lo que hizo el Yerno Perfecto? Apalancarse en el sofá con una lata de cerveza entre las manos. ¡Tranquilo, hombre, no te canses!

Y podría seguir, pero ya me he aburrido de hablar de él. La que me preocupa de verdad es ella, mi amiga. Cumplirá 26 años en agosto, y se le ha metido en la cabeza de que el Yerno Perfecto es su última esperanza antes de que “se le pase el arroz”, cree que ya se le ha acabado el tiempo para hacer tonterías y se agarra a él como a un clavo ardiendo como su última oportunidad, no sé bien bien de qué. ¿De no estar sola? ¿De tener un futuro?

El Yerno Perfecto es paleta, y ella lleva en el paro unos meses. No sé cómo se lo monta, pero me parece que aún no sabe lo que es que le renueven un contrato. En todos los trabajos por los que ha pasado, o la han despedido o no le han renovado el contrato, y no ha durado más de 6 meses en ninguna empresa. Y siempre tienen la culpa sus compañeros, a los que no soporta, siempre hay algún compañero insoportable o tarado mental empeñado en hacerle la vida imposible. Ahora lleva varios meses en el paro, y el Yerno Perfecto, sin cortarse un pelo, la hizo irse con él a trabajar de paleta. De peona, según nos contaron. Yo estaba alucinando en multicolor cuando oía al Yerno Perfecto explicar que la había hecho cargar con 6.000 kilos (¡¡seis mil kilos!!) de cemento en una semana, levantarlos a pulso y meterlos en la hormigonera, proque tenía que hacerla trabajar igual que un hombre para que los contratistas no le miraran mal por llevarse a la parienta a la obra. No me lo podía creer (a mí, que mi novio no me deja ni cargar con las bolsas de la compra, lo que me estaba contando me parecía una broma de mal gusto), y ella lo contaba al parecer orgullosísima de sí misma. Después, hablándolo a solas, le dije que estaba preocupada por lo que acababa de escuchar, ¡y tuvo el cuajo de negármelo! ¡Me dijo que él la había tratado muy bien, que no la había dejado coger peso! ¿Y qué son para tí todos esos sacos de 25 kilos de cemento, me lo quieres explicar? No me lo podía creer, ¿a quien pretendes engañar? Será a ella misma, porque lo que es a mí, no cuela bonita.

Quienes nos conocen saben de sobra que Caramelito y yo somos insoportables de tan empalagosos, que estamos todo el santo día el uno encima del otro, haciéndonos mimitos y dándonos besos. Pues mi querida amiga, que acababa de conocer a mi novio, no se le ocurrió otra cosa que pensar que nuestra actitud era porque queríamos demostrar algo, ves a saber el qué, que veníamos a su casa a demostrarle algo. Me quedé de pasta de boniato: no vengo a tu casa a demostrarte nada, no vengo porque quiera restregarte por la cara que soy feliz; vengo porque soy tu amiga y me gustaría saber cómo te va; si tú eres feliz, yo me alegro, no pienso que me estés restregando tu felicidad por la cara… Pero con el paso de las horas, fui entendiendo un poco más su reacción: mientras a mí mi novio me llama cosas como carinyu, amor, petita (pequeña), preciosa, cosita guapa y derivados, a ella el Yerno Perfecto la llama por su nombre de pila. Y no por gusto de ella, desde luego, porque se lo reclamó. Mi amiga y yo nos llamamos igual, por lo que el Yerno Perfecto, creyendo hacer la gracia, se refirió a mí como Pimkie 2, a lo que mi amiga respondió “lo puedes solucionar fácilmente: a mí me llamas cariño”. Para el Yerno Perfecto, como si la cosa no fuera con él. De hecho, el contacto físico entre ellos era bastante escaso, y casi siempre porque ella le buscaba a él, y no al revés.

Cuando mi amiga cuestionó la autenticidad de mi anillo de prometida, poniendo en duda que los diamantes fueran auténticos, fue cuando ví claro que actuaba de esa manera tan desagradable porque estaba celosa.

Celosa e insegura, ella sí se comportó como si tuviera que demostrar o justificar de alguna manera que la decisión que había tomado era la correcta, contraponiendo las supuestas virtudes de tener un novio 10 años mayor, como si eso fuese garantía de algo, a las supuestas desventajas de tener un novio un año menor; o argumentando que hay una edad para “quemarse y hacer el tonto” y una edad para “sentar la cabeza (con lo primero que pilles, añado yo), porque ya no te queda mucho tiempo”…

Se me pusieron los pelos de punta: me estaba diciendo que ha renunciando a cualquier posibilidad de ser feliz porque, a sus 25 años, ¡cree que ya no le queda tiempo para encontrar nada mejor que el hombre con el que actualmente comparte su cama! Y si ese hombre fuese un mediocre aburrido que solo pudiera prometerle una vida de monotonía, me preocuparía pero esperaría a que en algún momento decidiera optar por el divorcio más pronto que tarde; pero si el tío que ha escogido como última posibilidad de no quedarse sola de por vida es un inútil integral, machista, borracho y porrero, al que se agarra como a un clavo ardiendo, ¿cómo puedo hacerle abrir los ojos?

Me gustaría sacarla de esa casa que tanto esfuerzo le está costanto montar (que esa es otra) y traerla de vuelta al mundo de las ilusiones, al país de la esperanza. Pero si ella solita no se digna a abrir los ojos, si prefiere vivir ciega y engañada, ¿qué puedo hacer yo? Como dice el anuncio de la Dirección General de Tráfico, “no podemos conducir por tí”, y si ella está decidida a conducir hasta estrellarse, ¿cómo la saco del coche? ¿a rastras? Ya es mayorcita, no puedo sacarla de ahí cogiéndola de una oreja… Y es una situación realmente frustrante.

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