Hace unos días me reencontré con una de mis más antiguas amigas, la tercera miembra de nuestro particular trío, la tercera mosquetera. Una era yo misma, otra era Zorri a quien ya todas conocéis, y a la tercera la vamos a llamar Tinker Bell.
Bueno, pues hace unos días que me he reencontrado con Tinker Bell y nos hemos estado poniendo al día enviándonos unos unos mails larguísimos, como las cartas que nos enviábamos de adolescentes. E, inevitablemente, hemos llegado al momento nostalgia, ese en el que nos ponemos en plan “¿te acuerdas de…?” y “¿qué fue de…?”, y claro, Zorri ha salido en la conversación, obviamente. Pasamos nuestra adolescencia y una parte importante de nuestra juventud juntas, así que lo raro hubiera sido que no saliera el tema.
Me ha sorprendido saber que Tinker Bell cortó todo contacto con Zorri mucho antes que yo, y que su opinión sobre ella no es para nada mejor que la mía. Y tiene motivos. Os diré una cosa: el término “brutalidad” a Zorri le queda pequeño. Es mala persona, manipuladora, mentirosa y retorcida. Tres anécdotas que han salido a la luz para que entendáis mi profundo asco por esta persona a la que consideré mi amiga (aún me pregunto por qué, cómo pude ser tan imbécil) durante nada menos que 14 años de mi vida.
Peter, el novio de Tinker Bell, murió de cáncer a los 23 años. Una enfermedad fulminante que en menos de dos años se lo llevó a la tumba, tras largas sesiones de quimioterapia. Entonces ella tenía 22 años y llevaban 6 juntos, y los últimos 7 meses se fueron a vivir juntos, aprovechando hasta el último minuto que les quedaba. Os podéis hacer una idea del drama. ¿Pues sabéis qué se le ocurrió decir a Zorri? Que Tinker Bell tenía la culpa de la muerte de Peter, que no sabía cocinar y no se dejaba ayudar por su suegra porque era borde y orgullosa, así que prefería tener a Peter mal alimentado, débil, enfermo y bajo de defensas; pero no sólo eso, sino que cuando Peter ya estaba terminal, ingresado en el hospital, Tinker Bell lo remató porque estaba tan necesitada de polla que no se le ocurrió nada mejor que follárselo en la cama del hospital, conectado a la morfina. Y claro, la lujuria de Tinker Bell, que es poco menos que una nimfómana según Zorri, hizo que Peter entrara en coma y muriera al cabo de un par de días. Todo esto me lo contó Zorri, os lo juro, con estas palabras. Y sí, admito que soy gilipollas porque en ese momento tenía que haberle cruzado la cara por mala persona.
En cuanto a mí, parece ser que Zorri le contó a quien quisiera escucharla que tenía una foto en la que aparecía yo meneándosela a un tío en público. ¿No es adorable? Una foto que, al parecer, tiene el mismo status que Bin Laden: todo el mundo sabe que existe, pero nadie la ha visto. Y yo sin enterarme, qué cosas, porque si me llego a enterar entonces de que iba diciendo por ahí semejante barbaridad, le parto la cara a hostias. Pero eso no es todo, no: además presumía de que podía acabar con mi relación cuando quisiera. Quien tiene una amiga, tiene un tesoro. Y pensar que hasta el último momento me estuve dejando los cuernos para que viniera a mi boda y quería ayudarla… No me extraña que hoy ya nadie quiera saber nada de ella: si de nosotras dos, que éramos sus mejores amigas, iba diciendo todas estas salvajadas por ahí, ¿qué no diría del resto?
Más aún: del que fue su novio durante cerca de 7 años, a quien llamaremos Henk (en honor al padre de Alfred J. Kwak). De Henk decía que la humillaba, que la quería fea, gorda y sin autoestima, que cuando ella se ponía a dieta él la tentaba con pasteles y bollería para evitar que adelgazara y se sintiera mejor. Decía que la maltrataba, que la había agredido físicamente en varias ocasiones, y nos explicaba unas situaciones de lo más surrealista. Conozco a Henk desde hace más de 15 años, y si entonces todo eso me parecía raro, hoy directamente no me creo nada: y que es un trozo de pan, incapaz de hacer daño a una mosca. A la que sí he visto con arranques violentos ha sido a Zorri, incluso en alguna ocasión conmigo de diana. Por no mencionar que Zorri mide casi un metro ochenta y no es una sílfide precisamente, y Henk es bastante más bajito que ella y que yo, no llega al metro sesenta. Pero eso no es todo: la madre de Henk estuvo muchos años enferma de cáncer, hasta que finalmente murió también. Zorri decía que quería dejar a Henk, pero no podía en primer lugar porque él se ponía violento cada vez que lo insinuaba siquiera, y en segundo lugar porque la madre de Henk estaba muy malita. Decía que a Henk le daba igual que su madre muriera o no, que de hecho él quería que su madre se pusiera peor para así poder manipularla a ella dándole lástima y que no le dejara.
Una vida de drama la suya, pobrecita, y unas zorras todas las demás, está claro, ¿no?
No sé a vosotras, pero a mí me parecen 4 ejemplos de la brutalidad de esta ¿individua? que pretende ser llamar la atención como sea y le importa una mierda inventarse cualquier salvajada y hacer daño a las personas que la querían, y que no se conforma con ser el centro de atención sino que además tiene que humillar a todos los que están a su alrededor, quizá porque cree que así brillará con más fuerza cuando en realidad su propia mierda la cubre de la cabeza a los pies. Ya no sé si está mal de la cabeza o no, lo que sí tengo claro es que hace falta ser mala persona para inventarse cosas como estas.
Os lo imaginaréis porque sabéis lo que os he contado en posts anteriores. Hoy es ella la que está sola y amargada, con un novio que la trata como una mierda (empiezo a pensar que como se merece) y que no la hace feliz, pero es lo único que tiene a mano; sin trabajo porque nadie la soporta y sin un duro; sin futuro al que agarrarse y sin amigos que le echen una mano porque nadie quiere tener nada que ver ya con ella y con sus mentiras. Ya no me da pena: me da un asco que no soy capaz de describir con palabras.
No creo en un destino previsto para cada una de nosotras. Creo que el destino se lo labra cada una día a día. Y que cada cual recoge lo que siembra.
no dices nada, no respondes… Mensaje recibido, Zorri. Si no quires volver a saber de mí, no sé para qué mierdas me envías un mail buenrollista. No esperaba una disculpa, mucho menos esperaba una llamada, la verdad (¿llamar? ¿por teléfono? ¿Tú? Si le debes tener alergia, por lo menos…, pero esto es excesivo incluso para tí, y mira que tienes un largo historial de comportarte de la manera más guarra posible con las personas que te quieren. Pero ¡hey! me da igual. Tú sabrás. Eso sí, te pido una cosa: no me vuelvas a mandar un mail, no me llames, si no es para demostrar que te has dado cuenta de lo mucho que la has cagado y con la voluntad de no volver a tratar a pedradas a quien quiere estar ahí cuando lo necesitas.
La decisión es tuya. Como siempre. No soy un perro al que puedas tirar de la correa para que venga a tí meneando el rabo cuando a tí te da la gana. Tú misma. Mientras tú pases de las personas que se consideran amigas tuyas y las trates como trapos de mierda, yo pasaré de tu puto culo.
No me valen palabritas ni excusas gilipollas. O me demuestras realmente que has cambiado (y de momento lo que me estás demostrando es precisamente todo lo contrario), o no vuelvas a contar conmigo en tu puta vida.
Hoy tocaba contaros en qué quedó mi caótico viernes marujil (por resumir: con lo desesperada que estaba por llegar a casa, y me había olvidado las llaves dentro por la mañana y encima llovía a cántaros; tuve que esperar en el bar hasta que un cerrajero del RACC me abrió la puerta con una radiografía doblada, dos horas más tarde de lo que tenía previsto llegar a casa… y para colmo no pude ver cómo despellejaban a la Campanario porque me quedé dormida en mitad de la entrevista al ex-novio de Falete… vamos, un desastre), pero en lugar de regodearme en mi propia imbecilidad, hoy os voy a contar una historia de muertos vivientes que mandan e-mails.
Efectivamente: Zorri ha vuelto a la vida de allí donde quiera que estuviera, después de no haber dado señales de vida en varios meses, y me ha mandado un correo electrónico cargado de buen rollito (es lo que tiene la resurrección: se conoce que los afectados vuelven a la vida de buen humor). Me cuenta que ha visto en mi blog las fotos de la boda y que estaba preciosa (sí, en las fotos salgo favorecida, mucho mejor que venir a la boda y verme en persona, ¡dónde va a parar!). La muy pedorra deja caer una insinuación muy en su línea: dice que me ha visto en las fotos algo que hacía años que no me veía: una cara de felicidad increíble. Muy bonito: si lo que quieres decir es que he sido una amargada toda mi puta vida, ¿por qué no me lo dices a la cara, cacho pedorra? Al menos tiene el buen gusto de decir que le ha gustado mucho verme así, tan feliz. Le falta añadir “a pesar de no haber querido ir a tu boda“, pero tampoco es como para ponernos estupendas. Y me acaba deseando muchas felicidades para el caso de que esté embarazada.
Sinceramente, no sé qué quiere, no sé qué está buscando. Así que yo también le he enviado un e-mail que podría adjuntar a mi curriculum bajo el epígrafe: “soy capaz de decir vete a la mierda con 500 palabras”. A ver qué os parece mi respuesta:
La verdad es que me habría gustado que tú estuvieras allí. Siempre imaginé que mi mejor amiga sería testigo el día de mi boda, la madrina de mi hijo, una persona con la que contar tanto en los buenos momentos como en los malos, una persona para la que yo estaría ahí siempre que me necesitara.
No sé si me equivoqué de persona, o si me equivoqué al esperar demasiado de una “mejor amiga”. Al fin y al cabo, todos somos humanos, todos tenemos derecho a equivocarnos y también a no dar más de lo que queremos dar.
Tú solita has decidido excluirte voluntariamente de mi vida, entendí el mensaje. Tu pareja me mandó a la mierda. Ok, captado. A veces soy algo lenta, pero esa vez la pillé al vuelo, ya ves. No sé qué quieres ahora con tu mensaje. ¿Que lo olvide todo? ¿Que haga como si nada hubiera pasado? ¿Que te admita de nuevo en mi vida con los brazos abiertos? ¿Que te invite a cenar en mi casa (que no has venido a ver en un año y pico) a pesar de todos los plantones que me diste sin ni siquiera llamar? No te negaré que me pica la curiosidad por saber hasta dónde eres capaz de llegar.
Nena, no sé si te arrepientes de algo. Yo sí: de haber perdido el tiempo y haber hecho mucho el idiota. Pero no importa, porque de todo se aprende algo, y contigo he aprendido dónde está el límite de mi paciencia.
¿Responderá? ¿Se hará la sueca? ¿Se arrepentirá de algo? ¿Seguirá tan orgullosa y borde como siempre? ¿Meterá la cabeza en un agujero en el suelo como las avestruces? El tiempo lo dirá.
Además, es un mail de esos “cadena” que acaba diciendo que tienes que enviárselo a no-sé-cuantas personas para que pase algo chulo (incomprensiblemente, sigue creyendo en esas tontadas). Sospecho que lo envió a esa cuenta de correo para completar las x direcciones a las que tenía que reenviar la cadena, pero con la esperanza de que yo no llegara a leerlo. No debería darle mayor importancia, porque sé que es un mail cadena estúpido, pero hace mucho que no recibía nada de ella, es el único mail que me ha enviado en mucho tiempo, chistecitos y powerpoints tampoco me ha enviado ni antes ni después de ese mail extraño desde que nos peleamos, y además el contenido es… mmmmmm… mejor leedlo vosotras mismas:
Asunto: he aprendido
(Después me dices que nombre te ha salido???) LEE HASTA EL FINAL……HASTA LUEGO He aprendido….que nadie es perfecto hasta que no te enamoras.. He aprendido que….la vida es dura pero yo lo soy más!! He aprendido que…las oportunidades no se pierden nunca; las que tú dejas marchar…las aprovecha otro. He aprendido que…cuando siembras rencor y amargura la felicidad se va a otra parte. He aprendido…que necesitaría usar siempre palabras buenas… porque mañana quizás se tienen que tragar.. He aprendido…que una sonrisa es un modo económico para mejorar tu aspecto. He aprendido…que no puedo elegir cómo me siento… pero siempre puedo hacer algo. He aprendido que…cuando tu hijo recién nacido tiene tu dedo en su puñito… te tiene enganchado a la vida. He aprendido que…todos quieren vivir en la cima de la montaña… pero toda la felicidad pasa mientras la escalas. He aprendido que…se necesita gozar del viaje y no pensar sólo en la meta. He aprendido que…es mejor dar consejos sólo en dos circunstancias… cuando son pedidos y cuando de ello depende la vida. He aprendido que…cuanto menos tiempo derrocho… más cosas hago. Es la semana de la amistad Demuestra a tus amigos que te tienen Manda este mail a todos tus amigos, aunque signifique remandarlo a quien te lo ha mandado… Si vuelve… tienes muchos buenos amigos Buena semana de la amistad Después de haber enviado el mensaje, presiona F6 y verás lo que aparece…. increíble, pero real… Da impresión pero és real… Buena Suerte Mándalo a 15 personas en los próximos 143 minutos, después presiona F6 y el nombre de quien te ama aparecerá en letras mayúsculas, da tanta impresión porque es real.
¿Qué coño quiere decirme con esto? ¿Que YO reflexione sobre nuestra amistad? ¿Que ELLA se ha dado cuenta de que metió la pata hasta el fondo? ¿Que AMBAS olvidemos el pasado, pelillos a la mar? ¡¡¿¿QUÉ COÑO QUIERE DECIR??!!
Le he respondido con un muy borde:
¿Me explicas qué significa esto? Porque soy un poco cortita y no lo pillo.
A estas alturas, creo que tengo todo el derecho a ponerme digna con ella, le he pasado demasiadas. Ya veremos si responde, si prefiere pasar de todo (ya me da igual), o me da alguna explicación. Estoy que echo humo. ¿¡Será posible que tenga tanta cara dura…!?
Para resumir: Fue genial, me lo pasé bomba, y lo único que siento es que este tipo de juergas difícilmente se puedan repetir. Os cuento:
Desde bien temprano, ya preveía que el día iba a ser largo. A las 6:30h de la mañana estaba despierta en la cama y sin poder dormir, de los mismos nervios.
A las 8 menos cuarto nos sonó el despertado, y necesitamos casi tres cuartos de hora para sacarnos las sábanas encima y meternos juntos en la ducha (encima, el día anterior nos habíamos ido a dormir tarde, así, para acabar de rematar nuestro desastroso estado físico de ese día).
No obstante, a las 9 de la mañana ya estábamos listos para salir hacia Barcelona. Paramos en el Fnac de Plaza Catalunya y, con el dinero que nos han ido ingresando en la cuenta de la boda, compramos la cámara de vídeo que hacía semanas que habíamos dicho que queríamos de cara al gran día, y también para tener un recuerdo en condiciones del viaje de novios, que el vídeo que graba nuestra pequeña cámara de fotos sin zoom no da mucho de sí.
Así que nos hicimos con una JVC con disco duro de 30 Gigas (unas 7 horas de grabación a máxima calidad) y una tarjeta SD de 8 Gigas (2 horitas extras). Aunque la videocámara no es Full HDMI (porque esas se disparaban de precio, casi 3 veces más que la que hemos comprado), en el plasma de 42 pulgadas se ve de coña (osea, ¿no?). Lo único que le encuentro es que el zoom falla un poco, para alejar el objetivo hay que hacer presión sobre el botón además de moverlo, cosa que no ocurre para acercarlo, y a quien coge la cámara por primera vez le cuesta un poco. De hecho, nosotros mismos estuvimos a punto de devolverla porque no conseguíamos hacernos con el funcionamiento. Este es el motivo por el cual en el vídeo de la despedida, el momento en el que yo estoy bailando con el boy haya quedado cortado, porque quien estaba grabando se hizo un lío con el zoom. Una pena, pero no importa demasiado.
Con la videocámara en nuestro poder, y yo más feliz que una perdiz con mi juguete nuevo, nos fuimos a tomar un café al Starbucks. Todavía teníamos tiempo, puesto que no tenía hora en la pelu hasta las 12. Nos acabamos el café y buscamos la calle de la peluquería, en un barrio de Barcelona que apenas conozco. Después de dar unas cuantas vueltas y de preguntar, localizamos la pelu con 20 minutos de antelación. Llego pronto con la esperanza de que me puedan atender antes de la hora prevista, porque sé que cierran a las 2 y me tienen que hacer un tinte, lavar, peinar y maquillar, y que en dos horas no va a dar tiempo ni de coña, pero son ellas las que me han dado hora, así que… Ifo se va mientras tanto a visitar los centros comerciales de Barcelona a la caza y captura de un Asus EEE del que se ha encaprichado (búsqueda infructuosa, por cierto), y a las 2 de la tarde me espera delante de la puerta. Yo no salgo de la peluquería hasta las 3 y media, y para entonces él, pobrecito, está ya desesperado por el calor y por el agobio de la larga espera.
Como ya era tarde, pasamos por un MacAuto y pedimos hamburguesas para llevar y comemos en casa sucedáneo de comida de MacDonald’s. Como nos habíamos despertado pronto, y preveíamos que la noche iba a ser larga, mi intención inicial era echarme una siesta, aunque la cosa quedó más bien en una cabezada de poco más de una hora que me dejó el pelo chafado de un lado y la marca de un hilillo de baba en la base de maquillaje. Pues estamos bien. Al despertarme me tomo un café (¡cómo me gusta mi cafetera Nescafé Dolce Gusto!), me lavo los dientes con cuidado, y un hilillo de pasta de dientes y baba me recorre por la comisura de la boca por el otro lado. Genial, ahora parezco el conde Drácula.
A todo esto, Ifo y yo habíamos tenido una bronca antes a cuenta de los celos. Y es que empezaba a estar ya un poco harta de que me tomara por una especie de fresca capaz de liarse con el primero que se me pusiera a tiro. Bueno, en realidad no era esto lo que él quería transmitir, pero sí es la impresión que a mí me quedó, y sinceramente, no me hacía ni puñetera gracia. Entiendo que se sienta intimidado por el boy, a pesar del ascazo que me daba tocarle siquiera. A mí tampoco me hace maldita la gracia pensar que una tía buenorra le va a restregar las tetas en la cara a mi futuro marido, pero ¿qué le vamos a hacer? Me lo tomo con resignación, y lo que no se me ocurre pensar es que él vaya a tomar parte activa hasta el punto de poder considerarlo cuernos. En fin, que tuvimos una charla interesante, y al final lo aclaramos, aunque me pidió que llevara una cosa que él había elegido para estar más tranquilo. Más monoooooo!!
Así que a las 8 menos cuarto, pintarrajeada como una mona, con vestidito negro, medias negras, chaqueta negra, zapatos negros, bolso negro y bragas rosas (!!), fuimos a recoger a la hermana de Ifo y nos dirigimos al punto de encuentro. Al final no pudimos tener la despedida de soltera en la playa, porque amenzaba lluvia y nos cambiaron el sitio, y tuvimos que celebrarla en el Maremágnum, pero no importó porque lo pasamos la mar de bien, y la indeseable no se presentó. Claro que Zorri tampoco vino (no estaba invitada, y yo ya sabía que incluso antes, cuando aún no la había enviado a hacer gárgaras, tampoco iba a venir) y ahora, echando la vista atrás, me doy cuenta que eché de menos la amiga que fue cuando éramos adolescentes, habría sido genial que estuviera allí compartiendo ese momento, pero hace ya mucho que dejó de ser la amiga que un día fue.
Mi ex-cuñi, que era la organizadora, también estuvo allí. Sinceramente, estuvo muy bien montado, aunque durante estos últimos días he tenido la sensación de que lo ha hecho un poco con desgana: hubo gente que no recibió el SMS convocándolas; no confirmó asistencia con nadie, y tuve que hacerlo yo; no llamó a nadie para decirles donde sería el punto de encuentro y la hora, y también tuve que hacerlo yo… Así que al final fuimos menos de las previstas, pero tampoco me importó porque me lo pasé la mar de bien.
Y ahora, para no hacer el relato demasiado largo, lo dejo aquí y mañana os sigo contando cómo fue la despedida de soltera en sí misma. Para ir abriendo boca, aquí os dejo con unas fotos de la cena. Si puedo, mañana incluiré vídeo también.
Le he dado boleto a Zorri, ya no podía más, estoy demasiado harta de ella. Y no por el egoísmo que demostró con el tema de la boda (ayer os expliqué su particular punto de vista al respecto. Resumiendo: no voy a ir a tu boda porque no quiero ser una invitada más, yo quiero ser especial, y como no vas a poder estar por mí, pues no voy y ya lo celebraremos tú y yo otro día…), sino porque me ha fallado tantas veces que ya no la cosidero mi amiga. La gota que colmó el vaso fue un SMS que recibí ayer a las 11 de la noche, pero vayamos por partes.
La ví obsesionada con el concepto “madurez”, cualquier cosa que le preguntara respondía con un tópico seguido de “eso es porque he madurado” y demás. Le dije que no se podía estar perpetuamente enfadada con el mundo, que se preguntara por qué con más de 12 años de experiencia laboral a sus espaldas todavía no sabe lo que es que le renueven un contrato, por qué la han despedido tantas veces, por qué en todos los trabajos por los que ha pasado siempre hay alguna compañera “empeñada en hacerle la vida imposible”… Y su respuesta, poco menos, fue que todo eso le había pasado porque ella es estupenda y el mundo no está preparado para tanta virtud junta en una misma persona, pero ahora que lo sabe ha madurado… En serio, muy fuerte.
No le cae bien a mis padres, no le cae bien a mi hermano, no le cae bien a mis amigos, no le cae bien a mi ex, no le cae bien a mi novio, no le cae bien a ninguna de las compañeras de trabajo que ha tenido, no le cae bien a ninguna de sus jefas, no le cae bien a sus ex-compañeras de piso… Y el problema es de todas y cada una de estas personas, porque ella es perfecta y no hace nada mal.
Es tan orgullosa que no admite equivocarse en nada, y está obsesionada con la madurez. Si tienes 26 años y vives con un tío de cerca de 40, machista consumado, vago, borracho y porrero que se empeña en humillarte llamándote cría, y que no admite que él pueda cambiar nada de su comportamiento para hacer más fácil la convivencia, porque de los dos el adulto es él y ya tiene su personalidad formada… supongo que es normal obsesionarse con la “madurez”. Lo que me preocupa es qué renuncias, qué humillaciones y qué acatamientos implicará esa supuesta madurez, más aún cuando se basa en un evidente chantaje emocional. Un motivo más para que me preocupara por ella… en el pasado. Ahora que le den.
Le recalqué que me había mentido en un montón de temas y que, por lo tanto, no podía confiar en ella. Y le puse un par de ejemplos. Uno, cuando me dijo orgullosa que había cargado más de 3.000 kilos de cemento; un rato después, y a solas, le dije que eso me parecía una barbaridad y que a mí Ifo no me dejaba ni cargar con las bolsas de la compra, y me negó lo que me había dicho un rato antes, me dijo que a ella el Yerno Perfecto tampoco la dejaba cargar con peso… ¿Qué es lo que consideras tú peso, guapa? ¿A partir de la cuarta tonelada? Otra: hace un par de semanas me dijo que se había marchado ella del Caprabo donde trabajaba porque era muy duro, cada semana iba de un turno distinto y no veía nunca a su querido novio; le dije que mi medio cuñada llevaba 6 años trabajando en un Caprabo, incluso estando embarazada, así que tan duro no sería. Y me confesó que no es que se hubiera marchado, sino que la habían despedido por estar 15 días de baja, porque por lo visto eso a la encargada no le había sentado bien. No quise ni preguntar que por qué se había cogido la baja, porque probablemente me diría otra mentira. La he visto estar dos semanas de baja por un corte en un dedo en el que se puso una tirita.
Parece ser que mis reflexiones le gustaron entre poco y nada al Yerno Perfecto, pero… ¡espera! ¿Por qué Yerno Perfecto está al tanto de lo que hablamos Zorri y yo? Cuando hablé con ella, estaba en el trabajo, así que el tipejo este no ha podido tener acceso a la conversación, salvo que ella se lo contara. ¿Qué parte le contó, y con qué matices? No tengo ni idea, y tampoco me importa. Solo se me ocurre un motivo para que una mujer le diga a su pareja: a mi amiga no le caes bien, y estoy segura de que es el mismo que se os ocurre a vosotras.
Y entonces llegó el detonante. Ayer a las 11 de la noche, unas horas después de la conversación entre Zorri y yo, me llegó el siguiente SMS, con faltas incluidas:
Hola pimkie vete a tomar porkulo. Soy yerno perfecto, ke os vaya bien la boda
En un primer momento pensé: “¡Vete a la mierda, chaval!” (por cierto, sobra decir que este capullo no tiene mi teléfono, así que tuvo que coger el móvil de Zorri para enviar el mensaje). Después pensé en responderle al SMS con algo del tipo:
¿Tomar porkulo? mmmmm! Te deseo los mismos placeres sexuales. Y de paso, a ver si también consigues darle un orgasmo a tu novia, que la pobre ya ni se acuerda de lo que se siente.
(os lo juro: me lo dijo ella. Él es tan torpe sexualmente hablando que no ha sido capaz de hacerle sentir un orgasmo. En serio, no sé como le aguanta).
Pero luego pensé que no valía la pena gastar un solo céntimo en este capullo. En lugar de eso, le envié tres SMS’s a ella (sí, lo sé: la capacidad de síntesis no es una mis virtudes):
Nena, me peocupaba por tí. Quiera dios o com se llame q nunca tengas q venir llorando a decirme “ay, si t hubiera hecho caso”. Por lo q a mí respecta, m siento liberada d tu amistad: se acabó, Zorri, no cuentes conmigo para nada, espero que t vaya todo muy bien, y si no es así allá tú porque yo no quiero volver a saber qué es de tu vida. 14 años de amistad se acaban de ir a la mierda. Pregúntate si queda alguien en tu vida que te haya aguantado tanto
No he obtenido respuesta por su parte, ni una llamada (juas!), ni un SMS, ni un e-mail… Nada. Allá ella con su orgullo y su prepotencia, que yo ya me he cansado de aguantar gilipolleces. No me siento ni triste, ni decepcionada. Ni siquiera siento nostalgia por el pasado. Me siento liberada, relajada y tranquila. Ya no me preocupa en absoluto lo que haga con su vida, ni si quiere malgastarla al lado de un capullo como el que tiene por pareja. Si ella elige vivir humillada, es su problema, no el mío. Ya no me siento responsable por no poder sacarla de ese pozo.
No hay ser humano que le eche una mano a quien no se quiere dejar ayudar.
Cómo te has dejado llevar a un callejón sin salida, el mejor dotado de los conductores suicidas…
Ayer estuve hablando con Zorri de nuevo, y la sensación de que empezaba a escaquearse de venir a la boda que tuve la última vez que hablé con ella se confirma. Lo peor del asunto es que no pone excusas, sino que creo que el motivo que ha argumentado esta vez para no venir es de todo corazón, y demuestra lo egoísta que puede ser una persona, y lo fácil que es equivocarte y considerar “amiga” a quien no se lo merece.
Me dijo que todavía no ha tomado la decisión de si vendrá o no vendrá a la boda. Falta un mes y aún no ha tomado la decisión de si irá o no a la boda de su amiga. Muy fuerte.
Y es que ayer ya fue imposible seguir negando la evidencia, seguir cerrando los ojos a lo egoísta que es la persona que yo consideraba mi amiga. Me dijo que no sabe si vendrá a la boda porque no quiere ser una invitada más, quiere ser especial, y como considera que no podré estar suficientemente por ella, pues mejor no viene. Así, como suena.
Bueno, antes de soltarme esta preciosidad de argumentación, tuvo todavía algunos momentos estelares. Me exigió que le pidiera que venga a mi boda “como se tiene que pedir“. Y yo lo flipo en 32 bits, claro.
¿Que te lo pida “como se tiene que pedir“? Joder, tengo tu invitación en mi casa para dártela en mano, porque aún no ha habido forma de quedar contigo, y además te la mandé por e-mail ¿Qué pretendes, que te envíe la invitación en un sobre lacrado, por mensajero real montado en blanco corcel? ¿De qué vas, tía?
Pero no, no es eso lo que quería. Quería que le pidiera que viniera a mi boda, porque eso significaría ver completada mi evolución de niña a mujer, o alguna cursilada por el estilo. Os juro que no puedo creerme lo que estoy oyendo.
Pero cuando realmente consigue tocarme los cojones bien tocados es cuando me pregunta que si no podemos celebrar mi boda en el pueblo donde ella vive, en Altafulla, en el castillo de no sé qué, otro día. Por mi mente cruzan imágenes de lo más sádicas, me imagino a mí misma estrangulándola por el cuello como si fuera un pollo de corral. ¿PERO QUÉ COÑO ME ESTÁS CONTANDO, TARADA? Cuando por fin entiendo que a lo que se refiere es a que quedemos ella y yo cualquier otro día, y aprovechemos para celebrar para mi boda por nuestra cuenta, y así ella se libra de tener que venir el día de mi verdadera boda, que le debe parecer un auéntico muermo a la señorita, me agarro un cabreo cósmico.
Vamos, que me case yo por mi cuenta, y ya quedaremos nosotras dos para celebrarlo en otro momento, total, ¿qué diferencia hay? Os lo juro: me preguntó por la diferencia entre que mi amiga venga a mi boda o no venga. Que le diera motivos para ir, que quería saber qué representaría para mí el hecho de que que ella venga a mi boda o no venga, que qué diferencia hay. No puedo creer lo que me está diciendo. O ella está completamente desquiciada, o es la persona más egoísta que he conocido en mi vida y quiere que le haga la pelota un rato.
Y ya, el remate vino cuando me dijo que aún no había tomado la decisión definitiva, que seguramente no vendría porque ese día yo no podría estar pendiente de ella, y que no quiere ser una invitada más, ella quiere ser especial. No consideré ni siquiera necesario explicarle que vendrán entre 70 y 80 personas, que vendrán familiares muy cercanos y personas muy queridas, y a ella la encontré en la calle (y después de los desplantes que me ha venido haciendo últimamente, muchas ganas de distinguirla de alguna forma especial el día más importante de mi vida, no tengo, precisamente). Me quedé con las ganas de decirle: cuando te cases, comerás huevo.
Cuando se lo he contado a Ifo, no daba crédito a lo que oía, y para ser sincera, yo tampoco. Parece que no entiende que la que se casa soy yo, que ella es una amiga o, mejor dicho, que si realmente fuera una amiga, se daría de hostias por estar ese día en primera fila. Pero no, parece que me está haciendo un favor a mí por venir a mi boda, y que encima tengo que mostrarle una deferencia especial por encima del resto de mi familia y amigos para que la nena esté contenta, porque si ese día no estoy pendiente de ella, no viene, porque es tan divina de la muerte que no puede ser una invitada más, ella tiene que relucir y ser especial ese día, y yo tengo que prestarle a ella más atención que a nadie. Como una cría pequeña, que tiene que ser siempre el centro de atención, o se pone a berrear.
¿Esta tía ha sido siempre así de egoísta y yo no me he dado cuenta, o es que últimamente está degenerando hasta ser insoportable?
Os recuerdo que la apuesta sobre si Zorri fallará o no el día de la boda sigue abierta. En el momento de escribir estas líneas, los resultados estaban de la siguiente manera:
15 votos (41%): Sí, fallará. Pasará de todo y no dará explicaciones. En su línea
12 votos (32%): No, esta vez no te fallará
5 votos (14%): Sí, fallará, pero llamará un par de días antes con una excusa “convinvente” (¡ejem!)
3 votos ( 8%): Otras posibilidades (????)
2 votos ( 4%): Fallará, pero avisará con tiempo suficiente.
¿Os acordáisteis de la apuesta que os propuse a principios de abril, sobre si Zorri vendría o no a mi boda? La mayoría, 10 contra 14, dijísteis que no se presentaría, y en lo que había divergencias es en el aspecto de si avisaría con tiempo o no: 2 personas dijeron que avisaría con tiempo suficiente, 5 que avisaría con un par de días de antelación y con una excusa medio-convinvente, y 7 pensásteis que sudará ampliamente y ni siquiera avisará, demostrando que hasta ella es capaz de superar su propio record mundial de impresentabilidad.
La semana pasada varias de vosotras me preguntábais en los comentarios si Zorri había dado ya señales de vida. Bueno pues sí, hoy mi ¿amiga? Zorri ha dado señales de vida. No ha llamado (sospecho que le tiene alergia a la radiación que emite el teléfono _cuando es ELLA la que llama_), sino que hemos hablado 5 minutos por el messenger. Me ha dicho que vaya a verla _yo a ella_ este domingo; le he explicado que depende de cómo se encuentre Ifo, que lo tengo un poco griposillo, ¡¡y se ha creído que es una excusa!! Cree el ladrón que todos son de su condición, que dicen, como si necesitara excusas para decirle que no me sale del potorro ir a verla, joder, me saca la vena ordinaria.
En realidad, tengo ganas de ir a verla, a comprobar si es cierto lo que me contó la última vez que hablamos. Os cuento:
En su piso anterior, pequeñito, de una sola habitación, como mi apartamento de soltera, pagaba la mitad de lo que Ifo y yo pagamos por nuestro piso en la urbanización pija. He dicho que ella pagaba la mitad de lo que pagamos nosotros, recalco, y a pesar de eso siempre tenían problemas de dinero, y aún así ella se permitía el lujo de rechazar trabajos. Una vez me llegó a confesar que “se había comido” el mes de fianza que dieron cuando entraron en el piso, porque ese mes no tenían dinero para pagar el alquiler, así que habían tenido que utilizar el dinero del mes de fianza como garantía, fianza que nunca repusieron.
La última vez que quedamos, no se presentó y no dio explicaciones de ningún tipo. Meses después hablé con ella y me dijo que _precisamente_ ese día que habíamos quedado, fíjate qué casualidad, oye, se mudaba de casa y no me quiso decir nada ¡¡por vergüenza!! (como si ella supiera lo que es eso). Dice que se han mudado a una casa en un pueblo turístico cerca de Tarragona, y fíjate qué casualidad que es el mismo pueblo en el que mis suegros tienen un apartamento para ir en verano y los fines de semana.
Dice que ahora paga de alquiler ¡lo mismo! que pago yo (¿no es casualidad?), es decir, el doble de lo que pagaban en su anterior piso. También me dijo que no estaba trabajando y que tampoco cobraba el paro porque ya lo había agotado todo, y que había dejado dos trabajos, uno en un Caprabo, porque se trabaja mucho y no veía a Yerno Perfecto (mi medio-cuñada lleva AÑOS trabajando en un Caprabo sin que se le caigan los anillos, y allí sigue trabajando embarazada y todo; claro que no se puede comparar a una con la otra) y otro de recepcionista en la consulta de un dentista, porque no le hacía contrato. Y ahora a vivir la vida en casa, viviendo del sueldo de Yerno perfecto (sueldo que llega con cuentagotas, porque trabaja haciendo ñapas en plan “Manos a la obra”, en lo que va saliendo, y en negro, y luego encima se queja de que no tiene paro porque no ha cotizado el tiempo suficiente), pagando más de la mitad de su sueldo de alquiler, y ella sin dar palo al agua.
También entendí por lo que me dijo, aunque ella no lo admitió abiertamente y no le quise preguntar para no ponerla en una situación incómoda porque no lo admitiría nunca, que Yerno Perfecto no quiere que ella trabaje, o como mucho que trabaje 4 horas fuera de casa y ya está. Él es un machista de cuidado, ya nos dimos cuenta cuando estuvimos en su casa (mientras ella recogía, él se espatarraba en el sofá bebiendo cerveza y le dijo ¡¡a Ifo!! que no ayudara a recoger, que ya lo hacía Zorri) y quiere que ella se encargue de la casa, le tenga la comida lista cada día cuando él llega de trabajar, y él no mueve un plato en casa ni aunque le fuera la vida en ello.
Dicen que se largaron de su anterior piso porque Yerno Perfecto estaba rallado de vivir en su pueblo y quería un cambio (no he conocido a persona más ciclotímica que Yerno Perfecto: cuando se ralla, desmonta la parada y se larga a otro sitio a empezar una nueva vida en otra parte, arrasando todo a su paso. También querían empezar una nueva vida en Mallorca, sin conocer a nadie y sin nadie cerca que les pudiera ayudar, pero por suerte la convencí para que, si las cosas le iban mal, siempre tuviera la opción de subirse a un tren por cuatro duros, y no tener que volver nadando). Dice que su piso es casualmente igual que el mío, de tres habitaciones, con patio, en una urbanización con piscina, paga lo mismo que yo de alquiler… ¿No es encantadora tanta coincidencia entre mi vida y la de mi amiga?
Así que tengo ganas de ir a verla, saber cómo está y como vive, ver por mis propios si realmente es cierto todo lo que me ha contado o es cierta la intuición que me dice que aquí hay gato encerrado…
Bueno, pues como os iba contando, esta mañana Zorri y yo hemos hablado por el messenger. Ahora ella está trabajando en Don Colchón (veremos cuanto dura, porque no sabe lo que es que le renueven un contrato, ni ha aguantado más de 6 meses en el mismo sitio, siempre alguien tiene la culpa de que le vayan mal las cosas, no le renueven, la despidan o se largue ella, siempre encuentra compañeras que le hacen la vida imposible… en fin) y me ha dicho que no sabe si podrá venir a mi boda. Ya empezamos con las excusas. Dice que lo intentará, que espera que su jefe no le ponga muchas pegas, que hará todo lo que pueda… pero que ya veremos. ¿Por qué será que no me sorprende en absoluto? Claro que de aquí a la boda, como aún quedan algo más de dos meses, igual la despiden y se acabó el problema… O se inventa otra excusa, vete a saber.
Si todavía tenéis ganas de votar, la encuesta sigue abierta: ¿Fallará Zorriel día de mi boda?
Queridas lectoras, os propongo una apuesta cuyo resultado sabremos exactamente el día 28 de junio. ¿Vendrá mi amiga Zorri a mi boda?
Ella dice que sí.
Yo digo que no me lo creo.
Ella me promete que vendrá.
Yo le digo que no me falle, que ese día es muy importante para mí.
Ella jura y perjura que vendrá. Que a la despedida de soltera no vendrá, por temas de dinero (para variar), pero que a la boda seguro que viene.
Yo no se lo digo, pero estoy viendo el futuro que nos espera:
La llamaré una semana antes de la boda, para recordarle la fecha y asegurarme de que vendrá.
Ella volverá a repetir por activa y por pasiva que vendrá.
El día de la boda, no se presentará. No llamará para dar una mínima explicación.
En el restaurante, tendré una mesa con dos sillas vacías.
En mi cuenta bancaria, tendré 300 euros menos, que no me sobran precisamente.
En mi casa, tendré una bronca monumental con mi madre por culpa de la impresentable de mi amiga.
No sabré de ella durante semanas, hasta que sea _YO_ quien se decida a llamarla.
Me pondrá alguna excusa estúpida que no quiero oír y mucho menos estoy dispuesta a creer.
En la factura telefónica, tendré una llamada de casi una hora, total, para escuchar soplapolleces que no me interesan.
Y, finalmente, tendré una amiga menos.
La historia tiene que ser _exactamente_ tal como la cuento para que gane la apuesta. Es decir, para que _yo_ gane la apuesta, no me conformo solo con que mi “amiga” no se presente sin dar explicaciones, sino que toda la historia tiene que ser exactamente así. Triple o nada. Si me equivoco, aunque sea en un punto de lo expuesto, tú ganas.
¿Qué me dices? ¿Vendrá o no vendrá? ¿Avisará de que no vendrá, o se comportará como la impresentable que es? ¿Me tendrá una hora al teléfono para explicarle una gilipollez como la catedral de Burgos, o tendrá una excusa mínimamente creíble? ¿La mandaré definitivamente a la mierda y no nos volveremos a ver más? ¿Qué nos apostamos?
Ya es duro estar completamente segura de que tu mejor amiga (sí, yo también me pregunto por qué) desde hace más de 12 años te dejará colgada y no se presentará el día de tu boda, te hará pagar su cubierto y el del Yerno Perfecto por no tener la decencia de decirte que no vendrá, y que encima no llamará tampoco después a menos que tú la llames, y solo entonces se dignará a inventarse alguna excusa chusca. Pero más duro es mantener viva la ilusión hasta el último momento, cruzar los dedos y soñar con que quizá no sea tan zorra como para dejarte colgada ese día, porque ella sabe perfectamente lo importante que es para tí. Pero, ¿sabe que nunca le perdonarías que te fallara ese día? No lo sé, creo que su confianza en mis tragaderas es ilimitada. No creo que tenga en cuenta que estoy hasta las narices y que esta sí que no se la voy a tolerar, ya sería demasiado.
La verdad es que no sé cómo la he aguantado hasta hoy. Desde hace un par de años (concretamente desde que empezó a salir con el Yerno Perfecto) nunca ha estado cuando la he necesitado, y ella tampoco ha dejado que yo estuviera cuando me ha necesitado a mí, a pesar de haberme ofrecido incondicionalmente; he perdido la cuenta de las veces que me ha dejado colgada sin una explicación, sin una llamada posterior (ni mucho menos previa) y con una excusa ridícula cuando la llamo yo. Así que esta es la última oportunidad que le doy a la que ha sido mi amiga de adolescencia y (quiero creer) primeros años de la edad adulta.
Sí, esta es la última oportunidad que le doy. ¿Y tú, qué opinas? ¿Fallará Zorri el día de mi boda, o se presentará como una buena amiga? Puedes votar por la opción que quieras aquí. La que más se aproxime, gana. Mi apuesta, ya sabéis cual es. ¿Y la vuestra?
Todo esto empezó gracias a twitter. Unos invitados inesperados se autoinvitaron a la boda y necesitaba una excusa para decirles elegantemente que no contaba con ellos.
Ponte en mi situación: invito a una amiga de esas que ya era amiga mía antes incluso de nacer, porque nuestros padres ya eran amigos. A sus padres hace siglos que no los veo, y mis padres también hace siglos que no se ven con ellos, pero mi amiga y yo sí hemos mantenido el contacto de forma continuada, a pesar de que cuando nos independizamos más de 100 kilómetros en coche nos separaban a la una de la otra (y ninguna de las dos tenía coche).
El caso es que le envié las invitaciones por e-mail, contando con ella y con su novio. Y cuando hablamos, me suelta: “oye, que mis padres dicen que no han recibido la invitación”. Mierda, tres más: madre, padre y hermano. ¿Qué hago? Tiro de twitter:
HELP: ¿Alguien sabe cómo decir de forma elegante “lo siento, tus padres no están invitados a mi boda”?
Las respuestas no se hacen esperar, empiezan a llegar sugerencias:
- Dile a la madre de tu amiga que la ex-amante de su marido también viene a la boda, y claro, ya ha recibido la invitación…
- Dile a tu amiga que sus padres no te invitaron a su boda, y por tanto tú no estás obligada a invitarles a la tuya.
- Es que no sé con quien sentar a tus padres, y para que no se incomoden, no les invito.
- La boda se ha desmadrado, demasiada gente para un restaurante tan pequeño. ¡Hay que hacer recortes!
O bien que optara por la sinceridad, y si se ofenden es su problema.
Aún no he vuelto a hablar con mi amiga, el momento será durillo pero hay que pasar por el mal trago. De momento, voy entrenando con sparrings: recibo un mensaje de otra amiga, Zorri, esa a la que hace la tira que no veo, que me dejaba colgada sin explicaciones… ayer recibió el e-mail con las invitaciones, estuvimos hablando (me puso los pelos de punta con lo que dijo sin querer decir), y hoy cae en que ¡tiene un hermano! Me envía un SMS y me pregunta si he contado con su hermano y con su cuñada para la boda. Mi repuesta:
Pues no, nena. Tú eres mi amiga, y tu hermano es el hermano de mi amiga…
Me parece que no van a ser los únicos auto-invitados con los que voy a tener que lidiar. Y eso que no consentí que mis padres me impusieran ni un solo invitado de esos típicos “es que son un compromiso, porque ellos nos invitaron a la boda de una prima segunda de tu tía la del pueblo, y claro, tenemos que corresponder…“.
... ¡pues síguelo!
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