Lo siento por Querida E, que hoy está muy guerrera y esta mañana pedía sangre sobre el debate de anoche. Si a alguien le apetece ver algunos comentarios que he hecho sobre el debate, os remito al Twitter donde he dejado algunos pildorazos compartidos con los amigos, que tal vez recoja otro día. Hoy me apetece volver a daros la tabarra con el tema de la boda.
Como ya os comenté en el post de ayer, el sábado fue un día duro para Ifo y Pimkie. Desde buena mañana nos fuimos a la City dispuestos a cerrar unos cuantos temas relativos a la boda, para empezar los regalitos y el viaje de novios.
El tema de los regalitos lo pudimos cerrar, y el viaje lo cerraremos esta semana: finalmente será crucero por el Mediterráneo, y no Cuba como yo quería. Bueno, no pasa nada, también me apetece mucho visitar Roma, Florencia, Pisa, Montecarlo… Tiene muy buena pinta, aunque solo las vea en excursiones de unas cuantas horas. Siempre pueden ser un buen punto de partida para visitarlas en otra ocasión con más calma, y un crucero es muy romántico. Así que Mediterráneo se queda.
En cuanto a los regalitos de nuestros invitados, ya lo tenemos claro y lo hemos contratado. Serán bombones, como queríamos, en un cartucho transparente con un lacito de colores. El sábado elegimos los sabores de los bombones que regalaremos, y claro, para elegirlos nos pusimos las botas comiendo el mejor chocolate que he comido en mi vida.
La tienda donde los compramos se llama Mi Bombón, y está en la C/ Urgell Nº 61, esquina con Gran Vía. Si sois golosas como yo y os gustan el chocolate y los bombones, os recomiendo que os paséis por allí porque realmente vale la pena. La tienda te engancha nada más entrar por lo cuidada que tienen la decoración, que es exquisita y te atrapa. El surtido de bombones es inacabable, con una imaginación desbordante, los tienen de mil sabores, con un chocolate de una calidad espectacular y reelnos de mil sabores. Por poneros algunos ejemplos, elegimos para los regalitos bombones rellenos de limoncello, de stracciatella, de yogur y frutas del bosque, de mora, de licor (coñac y whisky), ¡¡incluso rellenos de
kikos!! Una pasada.
Y para las abuelitas les vamos a hacer un regalo muy especial: un ramo de rosas de chocolate como las que se ven en la foto, aunque no muy bien. Pero ¡guardadme el secreto!
La verdad es que nos acabamos gastanto algo más de lo previsto, pero el cambio creo que ha merecido la pena, porque en un principio habíamos pensado en los cartuchitos de bombones pequeños, pero una vez allí nos dimos cuenta de que era un poco rácanos y pensamos que con el cartucho grande quedaríamos mejor, y nuestros invitados se pondrían las botas (y a quien no le guste el chocolate, que le dé su regalo a mi madre, que estará encantada de la vida).
No pudimos resistirnos, y nos fuimos de allí con una caja de trufas bajo el brazo. Buenísimas, no he comido cosa más rica en mi vida. Creo que volveremos pronto a esta tienda.
En esta entrada hablo de: amor, boda, fotos, Ifoxe, ilusión, mi madre
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