Reich anunció hace casi dos meses que nos dejaba. Era una despedida sin lágrimas en los ojos, nos decía que mantener su blog “Buscando novio” le resultaba agotador y ya no le divertía, pero nos dejaba colgados de una esperanza: “Quizá vuelva con energías renovadas algún día a este blog (…
opto por dejarlo en “stand by” una temporada y esperar a ver qué pasa.” Han pasado ya casi dos meses desde el frenazo en seco de uno de los mejores blogs que he leído hasta ahora, así que más vale que me vaya haciendo a la idea de que Reich tiene otras cosas mejores que hacer.
Es una lástima, porque me encantaban sus historias, en muchas de ellas me he podido sentir reconocida, y otras me enternecían al tiempo que me regalaban una sonrisa. Reich tiene una forma de expresarse y de explicar sus historias que hace que enseguida le tomes cariño. Nos dijo que escribir Buscando Novio ya le empezaba a cansar, estaba forzando mucho las cosas y ya no le resultaba divertido. No me extraña, regalarnos una historia diaria no debe ser fácil, y Reich no fallaba nunca. Los que nos habíamos convertido en adictos a su blog encontrábamos todos los días nuestra dosis de ternura y cariño en sus palabras.
Quizá (y solo quizá) el origen del cansancio y del aburrimiento de Reich radique en que su blog había dejado de ser solo suyo, y en los últimos tiempos escribía más para nosotros, sus lectores, que para sí misma. La habíamos convertido en nuestra presa. Escribir a diario una bonita historia, casi como una obligación rutinaria, estoy segura de que llega a cansar. Ya no escribía por placer sino por obligación, y llega un momento en que se convierte en una carga demasiado pesada y quieres huir de ella. La entiendo perfectamente, aunque su despedida deja un hueco que difícilmente podrá nadie llenar. Creo que estas vacaciones me imprimiré el blog al completo de Reich, lo encuadernaré, y me dedicaré a leerlo entero desde el primer día. Estoy segura de que será una experiencia interesante.
Otra que también nos ha dejado, en esta ocasión sin previo aviso, es Campanilla. No sabemos qué ha pasado, pero hace casi dos meses desde su último post. Quizá el nuevo trabajo tenga algo que ver en su parón, aunque espero que vuelva pronto a su blog: su crítica ácida y su sinceridad descarnada me encantaban. Ella fue la primera persona que dejó un comentario en este blog, y también una de las primeras en hacerse compañera habitual de nuestras andanzas, así que le tengo un cariño especial.
No sabemos qué es lo que le ha pasado, pero por los últimos posts, imagino que debe ser por la sobresaturación del nuevo curro, porque ya no podía postear desde la oficina y tenía que mantener el blog desde casa (y eso da bastante más palo…
, y espero que no por ningún problemilla con su J2 que la haya dejado sin ganas (por lo que comentaba, parece ser que últimamente las cosas no iban todo lo bien que deberían). ¡Espero que todo te vaya muy bien, wapa!
Para, por favor, creo que voy a vomitar, se quejaba en su blog de la implacable Ley de Blogger, según la cual todos los blogs que le gustan, tarde o temprano se terminan agotando y desfalleciendo. Da mucha rabia cuando un blogger que te gustaba mucho decide dejar de escribir, tiene razón. Ahora que se acerca el veranito, muchos de nuestros amigos blogueros seguramente no regresarán a nuestras pantallas tras las vacaciones, y su blog se quedará colgado on un último post de despedida estival.
Como decía antes, creo que un blog se hace aburrido cuando una deja de escribir para sí misma y empieza a escribir para los demás. Entonces mantener el blog se convierte casi en una obligación rutinaria, que requiere demasiado esfuerzo para la satisfacción que te aporta, como cualquier obligación. Es por eso que yo prefiero tomarme el mío como mi propio diario personal, pienso seguir escribiendo para mí misma sin imponerme obligaciones de ningún tipo. Y si a alguien le interesa lo que escribo, bienvenido sea.
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