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May
30
    
Lo escribí el Mayo-30-2008 | (9) comentarios |
  • Vestido de novia: 900 €
  • Peluquería y maquillaje: 380 €
  • Conjunto de ropa interior: 150 €
  • Crucero por el mediterráneo: 2.700 €
  • Botella de Chardonnay y fresas: regalo del capitán

Darme cuenta de que estaré con la regla el día de mi boda y la mitad de mi luna de miel… no tiene precio.

mierdamierdamierdamierdamierda…

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May
29
    
Lo escribí el Mayo-29-2008 | (3) comentarios |

Ayer por la noche fuimos a la temida charla del cursillo prematrimonial. Estábamos un pelín asustados, desconcertados porque no sabíamos qué nos íbamos a encontrar y porque el cura nos había dicho que duraban ¡¡un fin de semana!! (¿está loco este hombre? ¡Con la cantidad de cosas que tenemos que hacer, a un mes de la boda!). De hecho, cuando le recordé a Ifo que nos habían dicho que el curso prematrimonial duraba un fin de semana, puso cara de susto y me dijo que si no nos podíamos casar por lo civil… Os juro que en ese momento casi lo mato, ¡con el conflicto ético-moral que tengo yo al casarme por la Iglesia! Y es que no soy para nada creyente, de hecho me he planteado la posibilidad de apostatar, y si me caso _por la Iglesia_ es por él, porque a él le hace una ilusión tremenda, porque yo me imaginaba una boda civil en un jardín bonito, quizá bajo una carpa… En fin, que casi lo mato, cuando me dijo que simplemente se estaba cachondeado, y que lo de casarnos por la iglesia lo tiene clarísimo, pero lo que no le hacía ni puñetera gracia es lo del cursillo prematrimonial.

Total, que a las 9 de la noche allí estábamos, en la parroquia de nuestro pueblo, junto a otra pareja más, esperando a la pareja “de acogida” que nos iba a explicar de qué va esto del matrimonio… La actitud de Ifo al respecto no dejaba lugar a dudas:

A las 10 nos largamos, que yo mañana madrugo.

Y yo, nerviosa y algo asustada, porque si se les ocurre recomendarme que, como mujer, mi papel en el matrimonio consiste básicamente en servir a mi marido, y su receta se basa en la resignación cristiana, salgo de allí excomulgada por la vía directa.

En realidad no fue para tanto. Algo más de una hora de charla con un matrimonio bastante joven, muy pijos los dos (él, polo lacoste; ella, look a lo hippy-fashion con pendiente de Tous), que llevaban 16 años casados y tenían 2 hijas, la menor de 10 años. Aparte de pijos, no eran tan conservadores como yo me esperaba, y estaban más bien por la igualdad hombre-mujer, reparto equitativo de tareas en el hogar y en esa línea.

Incluso el cura, contra todo pronóstico, se pronunció a favor de la emancipación de la mujer, de la necesidad de llenar su vida con otras tareas que le resulten más satisfactorias para su autorealización personal que servir al hombre, y en contra de que el hombre sea completamente inútil en su quehacer diario que requiera de una mujer que le atienda hasta para lavarle la ropa o hacerle la comida. Y más sorprendente aún, a pesar de lo conservador que el párraco nos pareció cuando fuimos a verle la primera vez, en esta charla criticó el machismo de la Iglesia Católica, y el hecho de que la mujer en la Iglesia tenga un papel subordinado al hombre y tenga vetado el acceso al poder. Nos explicó que en los palacios cardenalicios, los obispos normalmente tienen monjas que les atienden, y dedican toda su vida a atender las necesidades rutinarias de esos hombres que no saben cuidarse solos: les lavan la ropa, les hacen la comida, les mantienen sus estancias limpias, etc. El cura de nuestro pueblo dijo no comprender cómo una existencia así puede llenar, ni a la mujer ni al hombre, y que el mero hecho de que se dé esta situación ya implica que algo no va bien. La verdad es que me sorprendió agradablemente su alegato.

Sin embargo, me dio la sensación de que todo era un discurso bastante precocinado “al gusto del consumidor”. Es decir, que no era auténtico sino más bien una pose, por cómo nos habían calado (sobre todo a mí) desde el primer momento. La mujer que nos dio el cursillo prematrimonial en algún momento se descantilló con que la culpa de que hoy en día se produzcan tantos divorcios la tiene la emancipación de la mujer, porque está muy envalentonada, ya no necesita al hombre para subsistir, puede valerse por sí misma, y en consecuencia aguanta mucho menos. Tuve que pararle los pies y decirle que cuando se rompe un matrimonio, la culpa generalmente es de los dos y no de una sola de las partes, y que no es sólo que la mujer sea hoy en día mucho más independiente, cosa que me parece positiva, sino que los hombres no han sabido encontrar su sitio y hacerse a la idea de que están teniendo que ceder cuotas de poder cada vez más grandes y cada vez más rápido. Mientras no se mentalicen de esa nueva situación y encuentren su lugar, cuanto más tiempo se empecinen en no querer renunciar a sus privilegios históricos, más les costará asumir que su pareja ya no es una persona dependiente sino que tiene que tratarla en plano de igualdad y más les costará hacerse a la idea de que hombres y mujeres somos iguales en dignidad, iguales en derechos e iguales en responsabilidades (la frase no es mía, es del cura…). Todos se mostraron de acuerdo conmigo (al menos, eso dijeron), y el cura admitió que no es fácil cambiar 20 siglos de dominación machista en una sola generación.

Por otro lado, ví removerse en su silla al cura cuando la mujer que nos estaba dando el cursillo se pronunció a favor del divorcio en casos de malos tratos, y también en aquéllas situaciones en las que la mujer viva tan completamente sometida a su marido que le resulte insufrible continuar viviendo así. Creo que no le hizo demasiada gracia, aunque tuvo el buen gusto de mantener la boca cerrada, porque se podía haber montado un buen cirio y si me toca mucho las narices igual pierde dos clientes hasta ahora cautivos. Hay cosas por las que no estoy dispuesta a pasar.

Por lo demás, la charla discurrió sobre un temario de tópicos de psicología de revista femenina.

  • La base de toda pareja está en la comunicación
  • Si tu pareja hace algo que te ha molestado, díselo y no te lo guardes para tí, que después la bola se hace cada vez más grande y es peor
  • Compartid aficiones que os interesen a los dos
  • No tengáis aficiones que puedan descomponer el ritmo de la pareja(*)
  • Guardad un rato para vosotros, haced una escapada juntos de vez en cuando
  • Cuidad de la pareja, que los hijos llega un momento que se van de casa
  • Guardad cada uno vuestro propio espacio personal
  • Compartid las tareas del hogar

¿Se os ocurren más tópicos? Seguro que me dejo alguno.

* Respecto al punto de no tener aficiones que descompongan el ritmo de la pareja, pusieron un ejemplo que me pareció de lo más curioso porque yo misma lo he vivido: irse _CADA_ domingo, desde las 7 de la mañana hasta las 3 de la tarde, a pasear en bici, lo que significa no salir ni-un-puñetero-sábado y no hacer planes juntos ni-un-puñetero-domingo… deja vu, ¿de qué me suena a mí esto?

Y, para finalizar, nos pasaron un cuento titulado “Amar sin ataduras” en la que una pareja de jóvenes indios (él, bravo guerrero; ella, HIJA DE el jefe de la tribu…) le pedía al hechicero que les hiciera un conjuro para permanecer siempre unidos. El hechicero les pide que traigan un halcón y un águila, las aten por las patas y las dejen sueltas. Las aves intentan volar, pero al estar atadas no lo consiguen, y empiezan a darse picotazos la una a la otra. La moraleja del cuento es evidente: no te cases. ¡Pues a buenas horas me lo dicen!

P.D. : Más de una hora de cursillo prematrimonial, y ni una palabra sobre sexo.

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May
28
    
Lo escribí el Mayo-28-2008 | (11) comentarios |

Como ya os comenté, queremos hacer un pequeño regalito a los invitados, que consistirá en un tubo con bombones variados. En los comentarios, varias de vosotras comentásteis que os gustaría también recibir uno (más por los bombones que por el recuerdo, que yo lo sé, perras!!), y la verdad es que a mí también me gustaría haceros un regalito a mis amigas blogosféricas, las que habéis estado ahí leyéndome y dándome vuestros consejos en los momentos malos, y compartiendo mis alegrías en los momentos buenos, pegándome la bronca cuando me lo merecía y sacándome de mi ensimismamiento cuando no tocaba de pies en el suelo. Ya sabéis que esto para mí es como una terapia intensiva de grupo, y sin vosotras no habría sido posible. No os podéis hacer una idea de cuánto me habéis ayudado, y lo que ha significado para mí saber que estábais ahí.

Así que yo también quiero tener un detallito con vosotras. He encargado varios tubos de bombones de más (no os voy a decir cuantos), y mi intención es hacéroslos llegar a vosotras y a aquéllos amigos que no podrán venir, por diferentes motivos. La idea consiste en haceros llegar por correo urgente (si no, no me quiero ni imaginar cómo iban a llegar los bombones), el tubo que os corresponde, y un recordatorio sorpresa :D

A cambio (ja! ¿qué pensábais? ¿qué os íbais a poner ciegas de bombones por la cara? ¡sí, claro!), os pediré que me enviéis una dedicatoria original para poderla imprimir y pegarla en el libro de firmas. Antes de que me lo preguntéis, os lo aclaro: hemos pensado comprar un libro bonito con las hojas en blanco, ponerlo en un atril en la entrada, entre el salón de baile y el salón principal, y que quien quiera pueda dejarnos una dedicatoria. Como me temo que seguramente sobrarán páginas, también pegaremos fotos nuestras previas a la boda, las invitación de boda, las dedicatorias que nos envíen los amigos que no puedan venir, y fotos del evento que no sean las típicas que nos haga el fotógrafo, sino las que nos hagan los invitados con sus cámaras propias, y si nos queda hueco, incluso algunas fotos divertidas del viaje de novios.

El viernes tengo prueba del vestido y hora en la peluquería, no con la peluquera imbécil, sino con una especialista que tiene unas ideas geniales y además viene a casa a peinar y maquillar. Me va a costar una pasta, pero me puedo hacer tantas pruebas de peinado y maquillaje como quiera, y en el pack me entra también manicura y depilación, aparte del clásico estudio de rasgos faciales, tonos de piel y de ojos, etc. y tendré a la peluquera en casa desde las 7 de la mañana. Me ha pedido que le lleve todo “el material”, la foto del vestido, del ramo de novia (o al menos que le diga las flores y los colores), y los complementos como la mantilla y el tocado, y que hagamos coincidir la peluquería con la prueba del vestido, para ver cómo quedaría definitivamente. También me hará fotos con el maquillaje, para ver qué tal quedará en las fotos de la boda (si el maquillaje es excesivo o muy cantoso, o no), y también para que el día de la boda ¡no me haga un recogido equivocado! También me haré fotos durante la prueba del vestido, las guardaré y probablemente las pegue también en el libro de firmas. Yo creo que puede quedar una cosa bastante chula, bonita a la par que original.

¿Os animáis? Si os gusta la idea y os apetece, podéis enviarme vuestras aportaciones y la dirección a la que queréis que os envíe el regalito, a:

info [arroba] diariopersonal.net

Nota: para las dudas o la falta de inspiración, aquí os recuerdo cómo eran las invitaciones que preparamos.

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May
27
    
Lo escribí el Mayo-27-2008 | (10) comentarios |

Es curioso cómo la mente humana, con el tiempo, selecciona los recuerdos de aquéllo que hemos vivido y les da forma en función de vete a saber qué criterios. ¿No te ha pasado nunca eso de echar la vista atrás, recordar algún momento especial de tu vida, y llegar a la conclusión de que cuando lo viviste no lo sentiste de la misma forma en que ahora lo recuerdas?

Hace casi tres años, cuando mi ex me dejó, tenía una idea determinada de cómo habían sido nuestros casi 8 años de relación y cómo había sido la ruptura; tiempo después, cuando me enteré de todo lo que había ocurrido con la tarada de su novia y todas las movidas que tuvimos, empecé a ver mi pasada relación con él bajo un prisma muy diferente, y cambió la perspectiva sobre la manera en que me había dejado y cómo habíamos quedado desde entonces (empezar a descubrir mentiras y más mentiras hacen que te plantees muchas cosas de tu vida, y que te surjan dudas inevitablemente). Hoy, en cambio, veo todo aquéllo de una forma muy diferente, no solo por todas las cosas de las que me he ido enterando con posterioridad, sino también por el hecho de poder pensar fríamente en lo que ocurrió, y poderlo mirar de forma desapasionada siempre aporta nuevos puntos de vista que en caliente una es incapaz de abordar.

Por no hablar de la “memoria selectiva”, es decir, quedarte con una parte de lo que realmente pasó y olvidar el resto, que pueden ser incluso detalles importantes pero que por algún motivo tu mente bloquea. A veces Ifo me pregunta por cosas de mi anterior relación, que yo misma le conté en su momento, y que ahora ya no recuerdo. A veces incluso se me queda cara de tonta, preguntándole

¿En serio te conté yo eso? pues la verdad es que no me acuerdo…

Queda fatal, no me extrañaría que el pobre mío pensara que o bien le mentí cuando se lo conté, o bien le estoy mintiendo ahora cuando me pregunta, pero lo cierto es que hay cosas que he olvidado completamente. Sobre todo las que se refieren a los malos momentos. Si hago un esfuerzo, puedo revivir el rechazo y la soledad, incluso cuando estábamos juntos y se suponía que todo iba bien… pero si no me paro a pensar en profundidad, la sensación que me ha quedado y el recuerdo que más persiste de la relación que tuve con mi anterior novio, es la de un aburrimiento tremendo.

Sin embargo, según tenga mi estado de ánimo, puede pasar que todas las ideas que tenía tan claras se desmoronen y empiece a pensar en explicaciones “alternativas”. Claro que ayudaría que mi ex me hubiera dado una explicación clara de por qué me dejó, pero como es tan mierda que es incapaz de hablar claro (y no solo por su dificultad para vocalizar, que debería haber sido estudiada por algún logopeda hace mucho tiempo), pues es lógico que ante el desconocimiento de los motivos auténticos y la gran cantidad de tópicos que me tocó aguantar, mis especulaciones se disparen.

Y hace unos días tuve un bajón monumental, provocado probablemente por el síndrome premenstrual más las dudas y los nervios pre-boda habituales, más un bajoncillo momentáneo… agítese bien, y tienes un cóctel corrosivo. Me dio por pensar que mi ex me había dejado por borde, porque ya no me aguantaba más, y que antes o después con Ifo me pasaría lo mismo pero peor, porque la situación sería mucho más grave si hablamos de un divorcio, y más con hijos de por medio, y también porque Ifo es el hombre de mi vida (y en cambio con mi ex me aburría como una seta, solo que eso no se me ocurrió pensarlo en ese momento de bajón).

Así que en pleno bajón estaba yo, llorando como una Magdalena, con la autoestima en paradero desconocido y muerta de miedo porque Ifo me dejara dentro de unos años, aburrido de mí y de mis tonterías. Suerte que este tipo de bajones duran poco, pero mientras duran es horroroso.

Ifo me ha confesado que él también tiene dudas, pero ¿y quien no las tiene, antes de dar un paso tan importante en nuestras vidas?

Lo que sí tenemos muy claro los dos es que nos hace una ilusión tremenda dar este paso juntos, los dos estamos deseando ponernos el uno al otro el anillo en el dedo ante el altar y decirnos el Sí, Quiero. De hecho, cada uno ha escrito sus votos personalmente y los leeremos el día de la boda. ¡Me muero de ganas!

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May
26
    
Lo escribí el Mayo-26-2008 | (17) comentarios |

¿Cuantas cosas se pueden torcer a última hora cuando estás preparando una boda? Hagamos un breve recuento:

1. Mi cuñi, que era quien se encarga de organizar la despedida de soltera, ha cortado con mi hermano. Se sigue encargando de la organización, y sé que a la despedida vendrá, pero a la boda no lo sé. En cualquier caso, es una situación bastante rara. Y mi hermano, claro, está bastante jodido.

2. Mi madre ha invitado por su cuenta y riesgo a la despedida de soltera a una impresentable a la que no tengo ningunas ganas de verle la cara.

3. Ifo está histérico pensando en su despedida de soltero. No quiere tener despedida, dice que eso no va con él, y está acojonado perdido pensando en la que le pueden montar, y sobre todo en las putadas que le tendrán preparadas sus amigos.

4. La florista se niega a hacerme el ramo de novia como yo quiero, porque no le da la gana, simplemente. Se empeña en que no quedará bonito. Yo lo quiero de rosas blancas, y con las rosas abiertas, que no tengan forma de capullo cerrado sino que se las vea bien. Y la borde de la florista dice que parecerá que están pansidas y que no quedará bonito. ¿Acaso estas flores parece que estén pansidas? No, y a mí me gustan así. Pero a ella no, y dice que si no le gusta cómo queda, no me las va a poner. ¡Pues vaya! Puedo aceptar que me diga qué tipo de flor aguantará más o menos, en el coche, en el portal, o donde sea, pero críticas estéticas no acepto. Además, quería ponerle a Ifo en el ojal una rosa roja o una orquídea rosa (con todos mis respetos, el efecto quedaría demasiado gay para mi gusto) para diferenciarlo del resto de hombres de la familia. No me da la gana, mi novio no va a llevar una orquídea rosa en el ojal; y mi padre, mi hermano y mi abuelo tampoco. Bueno, pues a la florista no le hizo gracia. Ya veremos cómo sale la cosa, porque es amiga de mi suegra, y ya me ha estado enviado indirectas, como que tengo a la pobre florista preocupadísima por el tamaño de las rosas de mi ramo. En fin, ya veremos.

5. Además, está el tema de que yo quería partir el ramo y darle la mitad a cada cuñada. Ahora ya no puedo porque solo tengo una cuñada, y ya le he encargado a la florista que me lo monte en dos partes y cogido por un clip para poder separarlo. Si al final viene Mari Carmen, como le había prometido una rosa del ramo, igual le doy la sorpresa de darle la mitad, porque ahora me da palo dárselo a mi ex-cuñi, aunque ya se lo había prometido, y seguro que se lleva un chasco (eso, suponiendo que venga a la boda…). ¡Ay, qué mal rollo, no sé qué hacer!

6. La música del restaurante: tenía previsto enviar hoy por fax el documento con la música de cada momento especial, y la que queremos que suene durante el baile, pero ¡no lo encuentro! Suerte que aún tengo un par de días de margen, pero ese documento tiene que aparecer como sea.

7. La organización de las mesas es como hacer el cubo de Rubik, y mi suegra todavía no me ha confirmado a más de la mitad de los invitados. Lo peor es que voy a tener que pillarla por banda en un par de semanas máximo, porque la veo muy dispuesta a esperar hasta el último momento, y no tengo ganas de ir con nervios y con prisas a última hora.

8. El viaje de novios lo hemos contratado en la agencia de viajes para la que trabaja Ifo, pero aún no está pagado porque se encarga su madre de eso. Ya tenemos el pasaporte y el DNI electrónico (a pesar del policía borde), pero el viaje propiamente dicho está bastante en el aire. Digamos que hay bastante mal rollo en el trabajo, no está muy claro que no los mande a la mierda antes de la boda, y tal y como está el patio es probable que nos hagan LA PUTADA de anular el viaje, si se ponen en plan cabrón (cosa que no me extrañaría lo más mínimo). Así que, a un mes de la boda, estamos buscando otra agencia de viajes. Genial, como os podéis imaginar.

9. Nos llamaron para hacer el cursillo prematrimonial hace unas tres semanas, pero no pudimos concretar cita con la pareja de acogida que nos tocó, y aún no nos han vuelto a llamar nos ha llamado hoy para hacer el cursillo el miércoles. Menos mal, porque se nos echa el tiempo encima, y hasta que no hayamos pasado por este trámite el cura de nuestro pueblo se niega a darnos el expediente para que nos podamos casar en la iglesia que nosotros hemos elegido y donde ya tenemos fecha.

10. Mis uñas están hechas una pena. Estoy probando el método Maripuchi para dejar de morderme las uñas, que consiste en pintármelas de colores cantosos para que me dé cosa mordérmelas y las deje en paz durante un mes. Parece que funciona, al menos esta semana está funcionando, veremos si aguanto lo que me queda hasta la boda. Aún así, me parece que un mes es un plazo demasiado corto para que mis uñas se regeneren y mis dedos tengan un aspecto aceptable. En cualquier caso, tendré que hacerme la manicura unos días antes.

11. Mi peluquera es imbécil. Cuando tuve la última prueba del vestido, fui el día de antes a la peluquería, para hacer la prueba del peinado. Le recalqué que quería que el peinado me durara hasta el día siguiente, que ya me las ingeniaría yo para que se mantuviera por la noche, pero que tenía al día siguiente la prueba del vestido y quería verme con el peinado. Le llevé hasta el tocado para que pudiera hacerme la prueba con todos los complementos. ¿Y qué hizo la tipa? Me alisó el pelo, me hizo unas ondas con las tenacillas, no me puso ni laca ni nada, ¡y me cogió una coleta! Me dijo que más o menos así es como me vería. Pero, a ver, ¿no te he dicho que quiero que me hagas un peinado semi-recogido, que me dure hasta el día siguiente? ¿PUES-QUÉ-COÑO-ES-ESTO? Estoy planteándome seriamente cambiar de peluquera, necesito una que venga a casa bien temprano y que nos peine y maquille a mi madre y a mí. De momento he encontrado esta donde parece que son especialistas, pero a ver lo que cobran por el desplazamiento, porque están en Barcelona, y la sección de maquillaje no me convence lo más mínimo. Buscaré también en Sabadell y en Castellar, porque este viernes tengo la prueba con el vestido y se me echa el tiempo encima. Además, tengo que teñirme el pelo, y de esta tía no me fío.

12. Necesito unas bailarinas blancas como repuesto de emergencia por si los zapatos me matan el día de la boda porque tienen bastante tacón, pero no las encuentro por ningún lado.

13. Y, para colmo de males, no deja de llover. Se ha pasado todo el finde lloviendo, y me temo que el viernes, cuando tengo la prueba del vestido y del peinado, llueva también. Mi idea original era ponerme los zapatos durante todo el día, para ir haciéndome a ellos y que no me hicieran daño el día de la boda (o que me hicieran lo mínimo posible), pero si no deja de llover no va a poder ser (no sea que mis fantásticos zapatos de novia acaben en un charco), y ya veremos qué ocurre con el peinado, porque si también llueve ese día llegaré a Pronovias hecha una piltrafa.

14. Y, por si fuera poco, bola extra: me peleo con mi mejor amiga (???) apenas un mes antes de mi boda. Es cierto que ella se estaba portando como una auténtica imbécil, y ni siquiera tenía muy claro que viniera (no: tenía clarísimo que NO vendría), pero joder, empiezo a sentirme ligeramente desbordada por la situación.

No sé si queda algo más que pueda salir mal. Lo que sé es que quedan 33 días para la boda, y la lista de cosas que tengo bajo control es bastante más corta.

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May
23
    
Lo escribí el Mayo-23-2008 | (10) comentarios |

Hoy yo también voy a salir del armario: lo admito, me gusta la literatura chick-lit, aunque para ser sincera, adjudicarle un género literario me parece un poquitín pretencioso, no diría yo que el género diera para tanto. De hecho, antes de saber por The Inner Girl que existía esta denominación, Ifo y yo llamábamos a esta clase de novelas “chorri-libros“.

Para quien no tenga muy claro en qué consiste el género chick-lit o “chorri-libros” (el nombrecito también es bastante nuevo para mí), os pondré brevemente en antecedentes: se la conoce popularmente como “esa clase de literatura para mujeres, escrita por mujeres“. Más o menos como el Cosmopolitan, pero en tapa dura, con más páginas y sin fotos (no sé vosotras, pero yo tengo serias dudas de que el Cosmo realmente esté escrito por mujeres: más bien parece escrito por un comité de hombres profundamente misóginos que se hacen pasar por mujeres liberadas… Más o menos como en los “chorri-libros”).

Sin embargo, la descripción popular de libros para mujeres escritos por mujeres dice poco de la naturaleza de este “género literario” (ejem!). Se trata de novelas bastante cortas, que se leen rápido y con relativa facilidad, sobre mujeres con una vida típicamente fashion. Los personajes protagonistas son mujeres habitualmente bastante superficiales, con trabajos de esos que los hombres “yo no soy machista pero” considerarían adecuados para las mujeres, que coinciden poco más o menos con los que comercializa la Nintendo DS para formar a las mujeres del futuro ya desde niñas, para que sepan desde bien pequeñas el papel que les corresponde en este mundo: diseñadora de moda, veterinaria, peluquera, cocinera o mamá (brrrrr!!!). Añádele a ese repertorio trabajar también en una revista, femenina por supuesto, pero no como periodista sino como subdirectora por lo menos, y tendrás cubiertas casi todas las posibilidades de empleo de las protas de estos “chorri-libros”. Cuando algún personaje femenino y secundario tiene una carrera que exige titulación universitaria, como abogada por ejemplo, suele ser una abogada que sólo lleva casos de mujeres puteadas por los hombres, y ella misma es o lesbiana, o divorciada resentida con odio visceral hacia todos los hombres del mundo, o ambas cosas a la vez. Vaya panorama.

Normalmente, las tramas suelen girar en torno a dos líneas básicas: si la protagonista tiene una carrera de éxito (en uno de esos empleos aptos para mujeres, claro) con una vida frívola y muy fashion trufada de ropa cara y fiestas guays, lo que busca es tener una pareja porque sin un hombre a su lado sienten que les falta algo y que sus vidas no están completas siendo solteras; en cambio, si la protagonista está casada con un hombre maravilloso y tiene unos hijos preciosos y dedica su vida a ejercer de perfecta ama de casa, lo que busca es un empleo, no para autorrealizarse profesionalmente, sino para entretenerse en algo y salir del aburrimiento de sus vidas (la carrera de éxito profesional en este caso le pertenece al marido).

Con estos mimbres, es evidente que sólo puede tejerse un cesto plagado de tópicos machistas, y efectivamente, así es: tenemos mujeres con graves desórdenes alimenticios que se presentan como un éxito de su tremenda fuerza de voluntad, historias que promueven la anorexia como algo deseable, protagonistas para las que una talla 38 equivale a un grave problema de sobrepeso y para las que la belleza y el aspecto físico es lo más importante, pasando a un muy segundo plano aspectos como la inteligencia, la cultura general o la formación académica. Con todo lo que llevo dicho hasta ahora, ¿todavía os sorprende que crea que estos libros en realidad no están escritos por mujeres, como se nos quiere hacer creer, sino por hombres misóginos que quieren hacerse pasar por mujeres liberadas?

Y, sin embargo, algo tienen estos libros porque enganchan, son poderosamente adictivos y parece que tienen un considerable éxito entre el público femenino. Si hasta yo, que me considero una feminista recalcitrante, he caído en sus garras y los leo con una mezcla de asco y deleite, ¿dónde radica su poder de atracción? No lo sé, la verdad. Son historias más o menos cercanas (si hacemos abstracción de lo forzado de los personajes, claro), sin una moraleja final, lo cual es de agradecer (por otra parte, tampoco es necesaria una moraleja final, porque recorre todo el libro de principi a fin), las situaciones descritas son divertidas y las exponen en un tono desenfadado, y muchas de nosotras nos podemos sentir identificadas en mayor o menor medida con la protagonista a la que la devora la ansiedad por esa llamada que nunca llega, o que se siente humillada por una jefa negrera, por ejemplo. ¡Ojo! Hablo de situaciones puntuales descritas, porque identificarse casi plenamente con las protagonistas de estos libros podría considerarse una seria patología clínica: el síndrome de Victoria Beckam, creo que lo llaman.

Yo utilizó estos “chorri-libros” para desconectar en épocas de stress, aunque a veces es peor el remedio que la enfermedad: desconecto el modo “políticamente comprometida“, pero activo el modo “feminista mitinera plasta” y le caliento la cabeza a Ifo con mi dignidad ofendida por los tópicos machistas que me salen al paso en esos libros supuestamente inofensivos.

¿Por qué lees esos libros, si no te gustan y encima te ponen de mala leche?

Pues es una buena pregunta, porque a pesar de todo lo que he dicho antes, ¡me gustan estos libros! No puedo entenderlo. Hay quien dice que son el equivalente alimenticio al chocolate: consumo rápido y satisfacción inmediata, pero cero nutrientes. No es una mala metáfora, pero me preocupa lo de la satisfacción rápida, porque creo que son altamente perjudiciales para la salud. Hay que leerlos con la suficiente distancia higiénica para que no penetren en una todos los tópicos machistas que destilan, o la toxicidad de estos chorri-libros puede provocar daños irreparables. No obstante, tomados con la suficiente distancia, tengo que confesar que son divertidos y entretenidos para pasar el rato y no pensar demasiado. En próximas entregas, críticas literarias despiadadas de algunos chorri-libros que he leído. Empezaremos con El Club de las Primeras Esposas, todo un clásico, no se lo pierdan.

Nota a pie de página: Inner, con la plantilla de tu blog es complicadísimo pillar enlaces a tus posts, y visitar el histórico para recuperar algún post antiguo es casi una misión imposible. ¿Lo has hecho a propósito para que no te enlacen por algún motivo, o es un fallo de tu plantilla que no sabes cómo arreglar? Si quieres, puedo echarte una mano.

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May
22
    
Lo escribí el Mayo-22-2008 | (17) comentarios |

Ayer leí un post en el blog de Florci sobre el “bullying” o acoso escolar, que me puso los pelos de punta: por la viveza con la que explicaba lo que sentía, lo que había vivido… Y también porque me recordó las humillaciones que yo misma padecí en el colegio cuando solo era una cría. Sí, yo también sufrí acoso escolar en mi infancia, desde los 8 ó 9 años hasta los 13 en que mis padres lograron cambiarme de colegio.

Lo recuerdo como una época en la que la salida del cole era un momento terrorífico, donde cada día tenía que preparar un plan de fuga como fuera si no quería llegar a casa con moratones, con escupitajos en el pelo y en la ropa, con chicles enganchados en el pelo, con la mochila pisoteada y las libretas destrozadas…

Y en clase la cosa no mejoraba. En la hora del patio los matones de clase pasaban bastante de mí y me ignoraban, no así en la hora del comedor cuando también aprovechaban para torturarme; y en clase no era extraño que chulearan a los profesores y me hicieran a mí la vida imposible delante de ellos sin contemplaciones, como ponerme la zancadilla cuando me hacían salir a la pizarra, darme empujones a la que tenían ocasión, pegarme chicles en el pelo o escupirme, esconderme la mochila o pasársela de unos a otros, boicotearme a gritos cuando los profesores me hacían hablar…

A Florci la acosaban por tener un acento diferente y por ser pelirroja. A mí me acosaban por tener capacidad de retención y facilidad para recordar, lo que hacía que me fuera muy fácil obtener buenas notas. Resumiendo: me pillaron gato por ser “la empollona” de la clase, con todo lo que eso comporta. Y dejar de estudiar no sirve de nada, porque no es un “motivo” sino una excusa como cualquier otra la que estos impresentables utilizaban para acosarme. Podría haber sido cualquier otra cosa, podría haber sido cualquier otra persona, pero me tocó a mí sufrir el maltrato de estos bestias con tan pocos añitos.

En mi caso también se dio el famoso “triángulo del bullying”: la persona acosada (en este caso, yo), los acosadores (varios chicos y una chica, que era la cabecilla del grupito de matones), y los que observaban y animaban a los acosadores. Se da la circunstancia, además, de que puesto que todos me consideraban una víctima de maltrato escolar, había personas que en un momento determinado, para sentirse mejor ellas, optaban por humillarme también de alguna forma, uniéndose al coro de los acosadores. La gorda Daniela me lo hizo pasar fatal muchísimas veces, iba de amiga y cuando ella se sentía mal consigo misma me humillaba a mí delante de todo el mundo, se las daba de dura pero ella también sufría por su sobrepeso, aunque a ella nadie la torturaba ni la humillaba como a mí; y la gorda Toñi, aunque ni siquiera iba a mi clase sino que estaba un curso por encima, también aprovechaba las horas del patio y del comedor para hacerme la vida imposible. Toñi es la indeseable que mi madre ha invitado a mi despedida de soltera.

Mi madre ya no sabía que hacer: si me venía a recoger a la salida del colegio, al día siguiente me daban el doble en la hora del patio; si no venía a recogerme, me las tenía que apañar yo solita para librarme del acoso de esa gentuza; si iba a hablar con los profesores o con el director, malo; si hablaba con los padres de las fieras, peor… En aquélla época no había la información que hay ahora, nunca se nos ocurrió denunciarlo, solo tratamos de que los profesores pusieran de su parte (unos más que otros) y los padres se implicaran un poquito en la educación de esos animales que tenían por hijos (también con éxito desigual).

Si os soy sincera, quizá es la parte correspondiente a la responsabilidad de los padres la que más me sorprende. Se habla de los adolescentes y los niños de hoy, pero ya hace 15 años había críos a los que sus padres se veían incapaces de controlar. Si a esas edades tan tempranas los niños y las niñas (una en concreto sobre todo) ya van de ese palo, ¿qué les puede esperar en el futuro? Nada bueno, está claro.

Todo aquello terminó cuando mis padres consiguieron cambiarme de colegio en 8º de EGB, con lo que se acabó aquélla tortura. Del colegio público me consiguieron plaza en un colegio concertado a varios kilómetros de casa, en el que estudiaba mi hermano, y solo por enchufe, porque mi madre conocía a una de las profesoras (curiosamente, tener a mi hermano estudiando en ese centro me perjudicó más que ayudarme, porque vaya pieza que estaba hecho también el enano… y en el cole no querían arriesgarse a tener a otra gamberra como él, pero en la clase de los mayores).

Hace un par de años o tres saltó a los medios de comunicación el caso Jokin: un chico se había suicidado tirándose desde un muro, porque ya no podía seguir aguantando el acoso al que le sometían sus compañeros de instituto. Lo dramático del caso, parece ser que fue lo que consiguió que las administraciones públicas se pusieran las pilas e investigaran este tema a fondo, desde entonces se empezó a acuñar el término “bullying” y el acoso escolar dejó poco a poco de ser considerado “cosas de críos” para ser tratado como algo más serio, como lo que es de hecho: terrorismo infantil. A los menores acusados de provocar la muerte de Jokin se les impuso una pena de 18 meses de libertad vigilada. Amos, hombre, nomejodas. ¿Libertad vigilada? ¿Por quien? ¿Por sus padres? ¡Venga ya, cachondeíto el justo! ¿Por las autoridades? ¿Les pondrían un policía en el culo? No estaría mal, abriría un bonito precedente para las mujeres víctimas de malos tratos… pero me temo que va a ser que no. ¿Entonces qué coño es eso de libertad vigilada?

Os confieso que nunca tuve el valor suficiente para hacer lo que realmente me pedía el cuerpo en aquella época, e incluso años después. Son muchas veces las que he soñado con la cabecilla de la panda de terroristas infantiles que me acosaban, tirada en el suelo, y yo saltándole encima de la cabeza, bricando encima de su barriga, destrozándole la boca, saltándole los dientes… Después de lo que me hicieron pasar durante años, ¿qué esperábais? Ya no me quedan mejillas que poner, y aunque me quedaran, ¡¡no me da la puta gana!!

He podido saber un poco qué ha sido de la vida de estos terroristas escolares. Uno de ellos es boxeador. ¡Claro! ¿Qué si no? Me lo dijo todo orgulloso, ¡hasta había salido por la tele alguna vez! Mira que bien, de algo te sirvieron los puñetazos que me dabas cuando era una niña, desgraciado. La gorda Daniela trabajaba de cajera en el supermercado de delante de casa de mis padres, se casó y tuvo al menos un hijo. Y a la cabecilla de la panda me la encontré cuando yo trabajaba en el aeropuerto, una vez que cambié el turno y en lugar de ir de mañana me tocó ir de noche. A las 11 de la noche, a punto de cerrar la oficina, la ví entrar a ella, con su bata de limpadora y un mocho viejo: trabajaba limpiando las oficinas del aeropuerto por las noches. Creo que no llegó a sacarse el graduado escolar. La satisfacción que sentí cuando la ví, la sonrisa que me iluminó la cara ante aquella situación tan desigual, creo que pudo aplacar un poco las ansias de empalarla con el palo de la fregona. Pero solo un poco. Todavía conservo las mismas ganas de romperle la cabeza y bailar una rumba sobre su estómago que tenía hace 15 años. De hacerle sentir solamente una vez lo que ella me hizo sentir a mí durante años. Y es que estas cosas, por muchos años que pasen, difícilmente se olvidan. Que te marquen más o menos, depende de cada una, pero olvidarse no se olvida nunca.

Cuando oigo algo relativo a la “tierna infancia” todavía me descojono: Ni yo, ni Florci, ni nadie que haya sufrido acoso escolar a esa edad puede considerar “tierna e inocente” la infancia. Los niños pueden ser extremadamente crueles.

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May
22
    
Lo escribí el Mayo-22-2008 | (6) comentarios |

Nuevo lavado de cara al blog. He cambiado la plantilla por una más limpia y más rosa :D

Me había hecho promesa interior de mantener la anterior al menos hasta la boda, pero no he sido capaz, me sentía demasiado encajonada. Esta es mucho más limpia y me estresa menos. De momento. Cada vez me duran menos: desde mediados de febrero hasta ahora, es el tercer cambio de look que hago. No sé lo que durará esta, pero sé que me gusta mucho.

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May
21
    
Lo escribí el Mayo-21-2008 | (12) comentarios |

Le he dado boleto a Zorri, ya no podía más, estoy demasiado harta de ella. Y no por el egoísmo que demostró con el tema de la boda (ayer os expliqué su particular punto de vista al respecto. Resumiendo: no voy a ir a tu boda porque no quiero ser una invitada más, yo quiero ser especial, y como no vas a poder estar por mí, pues no voy y ya lo celebraremos tú y yo otro día…), sino porque me ha fallado tantas veces que ya no la cosidero mi amiga. La gota que colmó el vaso fue un SMS que recibí ayer a las 11 de la noche, pero vayamos por partes.

Ayer por la tarde Zorri y yo estuvimos hablando largo y tendido. Probablemente me metí donde no me llamaban, pero creo que después de casi 14 años de amistad, tengo derecho a exponerle a mi amiga mis temores y preocupaciones, ¿no? Pues eso hice. Le dije que estaba haciendo cosas muy raras, y no solo por su actitud ante mi boda, sino por ese ir dando tumbos pretendiendo de alguna manera imitarme, que siempre andara mal de pasta pero se fuera a vivir a un piso el doble de caro y encima se permitiera el lujo de rechazar trabajos y dejar otros sin tener ni paro ni otra oferta, le dije que me preocupaba el comportamiento machista que había visto en Yerno Perfecto, y que ella no tenía por qué aguantar todo tipo de humillaciones y renuncias por miedo a la soledad, que tiene casi 27 años y toda la vida por delante.

La ví obsesionada con el concepto “madurez”, cualquier cosa que le preguntara respondía con un tópico seguido de “eso es porque he madurado” y demás. Le dije que no se podía estar perpetuamente enfadada con el mundo, que se preguntara por qué con más de 12 años de experiencia laboral a sus espaldas todavía no sabe lo que es que le renueven un contrato, por qué la han despedido tantas veces, por qué en todos los trabajos por los que ha pasado siempre hay alguna compañera “empeñada en hacerle la vida imposible”… Y su respuesta, poco menos, fue que todo eso le había pasado porque ella es estupenda y el mundo no está preparado para tanta virtud junta en una misma persona, pero ahora que lo sabe ha madurado… En serio, muy fuerte.

No le cae bien a mis padres, no le cae bien a mi hermano, no le cae bien a mis amigos, no le cae bien a mi ex, no le cae bien a mi novio, no le cae bien a ninguna de las compañeras de trabajo que ha tenido, no le cae bien a ninguna de sus jefas, no le cae bien a sus ex-compañeras de piso… Y el problema es de todas y cada una de estas personas, porque ella es perfecta y no hace nada mal.

Es tan orgullosa que no admite equivocarse en nada, y está obsesionada con la madurez. Si tienes 26 años y vives con un tío de cerca de 40, machista consumado, vago, borracho y porrero que se empeña en humillarte llamándote cría, y que no admite que él pueda cambiar nada de su comportamiento para hacer más fácil la convivencia, porque de los dos el adulto es él y ya tiene su personalidad formada… supongo que es normal obsesionarse con la “madurez”. Lo que me preocupa es qué renuncias, qué humillaciones y qué acatamientos implicará esa supuesta madurez, más aún cuando se basa en un evidente chantaje emocional. Un motivo más para que me preocupara por ella… en el pasado. Ahora que le den.

Le recalqué que me había mentido en un montón de temas y que, por lo tanto, no podía confiar en ella. Y le puse un par de ejemplos. Uno, cuando me dijo orgullosa que había cargado más de 3.000 kilos de cemento; un rato después, y a solas, le dije que eso me parecía una barbaridad y que a mí Ifo no me dejaba ni cargar con las bolsas de la compra, y me negó lo que me había dicho un rato antes, me dijo que a ella el Yerno Perfecto tampoco la dejaba cargar con peso… ¿Qué es lo que consideras tú peso, guapa? ¿A partir de la cuarta tonelada? Otra: hace un par de semanas me dijo que se había marchado ella del Caprabo donde trabajaba porque era muy duro, cada semana iba de un turno distinto y no veía nunca a su querido novio; le dije que mi medio cuñada llevaba 6 años trabajando en un Caprabo, incluso estando embarazada, así que tan duro no sería. Y me confesó que no es que se hubiera marchado, sino que la habían despedido por estar 15 días de baja, porque por lo visto eso a la encargada no le había sentado bien. No quise ni preguntar que por qué se había cogido la baja, porque probablemente me diría otra mentira. La he visto estar dos semanas de baja por un corte en un dedo en el que se puso una tirita.

Parece ser que mis reflexiones le gustaron entre poco y nada al Yerno Perfecto, pero… ¡espera! ¿Por qué Yerno Perfecto está al tanto de lo que hablamos Zorri y yo? Cuando hablé con ella, estaba en el trabajo, así que el tipejo este no ha podido tener acceso a la conversación, salvo que ella se lo contara. ¿Qué parte le contó, y con qué matices? No tengo ni idea, y tampoco me importa. Solo se me ocurre un motivo para que una mujer le diga a su pareja: a mi amiga no le caes bien, y estoy segura de que es el mismo que se os ocurre a vosotras.

Y entonces llegó el detonante. Ayer a las 11 de la noche, unas horas después de la conversación entre Zorri y yo, me llegó el siguiente SMS, con faltas incluidas:

Hola pimkie vete a tomar porkulo. Soy yerno perfecto, ke os vaya bien la boda

En un primer momento pensé: “¡Vete a la mierda, chaval!” (por cierto, sobra decir que este capullo no tiene mi teléfono, así que tuvo que coger el móvil de Zorri para enviar el mensaje). Después pensé en responderle al SMS con algo del tipo:

¿Tomar porkulo? mmmmm! Te deseo los mismos placeres sexuales. Y de paso, a ver si también consigues darle un orgasmo a tu novia, que la pobre ya ni se acuerda de lo que se siente.

(os lo juro: me lo dijo ella. Él es tan torpe sexualmente hablando que no ha sido capaz de hacerle sentir un orgasmo. En serio, no sé como le aguanta).

Pero luego pensé que no valía la pena gastar un solo céntimo en este capullo. En lugar de eso, le envié tres SMS’s a ella (sí, lo sé: la capacidad de síntesis no es una mis virtudes):

Nena, me peocupaba por tí. Quiera dios o com se llame q nunca tengas q venir llorando a decirme “ay, si t hubiera hecho caso”. Por lo q a mí respecta, m siento liberada d tu amistad: se acabó, zorri, no cuentes conmigo para nada, espero que t vaya todo muy bien, y si no es así allá tú porque yo no quiero volver a saber qué es de tu vida. 14 años de amistad se acaban de ir a la mierda. Pregúntate si queda alguien en tu vida que te haya aguantado tanto

No he obtenido respuesta por su parte, ni una llamada (juas!), ni un SMS, ni un e-mail… Nada. Allá ella con su orgullo y su prepotencia, que yo ya me he cansado de aguantar gilipolleces. No me siento ni triste, ni decepcionada. Ni siquiera siento nostalgia por el pasado. Me siento liberada, relajada y tranquila. Ya no me preocupa en absoluto lo que haga con su vida, ni si quiere malgastarla al lado de un capullo como el que tiene por pareja. Si ella elige vivir humillada, es su problema, no el mío. Ya no me siento responsable por no poder sacarla de ese pozo.

No hay ser humano que le eche una mano a quien no se quiere dejar ayudar.

Cómo te has dejado llevar a un callejón sin salida, el mejor dotado de los conductores suicidas…

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May
20
    
Lo escribí el Mayo-20-2008 | (11) comentarios |

Ayer estuve hablando con Zorri de nuevo, y la sensación de que empezaba a escaquearse de venir a la boda que tuve la última vez que hablé con ella se confirma. Lo peor del asunto es que no pone excusas, sino que creo que el motivo que ha argumentado esta vez para no venir es de todo corazón, y demuestra lo egoísta que puede ser una persona, y lo fácil que es equivocarte y considerar “amiga” a quien no se lo merece.

Me dijo que todavía no ha tomado la decisión de si vendrá o no vendrá a la boda. Falta un mes y aún no ha tomado la decisión de si irá o no a la boda de su amiga. Muy fuerte.

Y es que ayer ya fue imposible seguir negando la evidencia, seguir cerrando los ojos a lo egoísta que es la persona que yo consideraba mi amiga. Me dijo que no sabe si vendrá a la boda porque no quiere ser una invitada más, quiere ser especial, y como considera que no podré estar suficientemente por ella, pues mejor no viene. Así, como suena.

Bueno, antes de soltarme esta preciosidad de argumentación, tuvo todavía algunos momentos estelares. Me exigió que le pidiera que venga a mi boda “como se tiene que pedir“. Y yo lo flipo en 32 bits, claro.

¿Que te lo pida “como se tiene que pedir“? Joder, tengo tu invitación en mi casa para dártela en mano, porque aún no ha habido forma de quedar contigo, y además te la mandé por e-mail ¿Qué pretendes, que te envíe la invitación en un sobre lacrado, por mensajero real montado en blanco corcel? ¿De qué vas, tía?

Pero no, no es eso lo que quería. Quería que le pidiera que viniera a mi boda, porque eso significaría ver completada mi evolución de niña a mujer, o alguna cursilada por el estilo. Os juro que no puedo creerme lo que estoy oyendo.

Pero cuando realmente consigue tocarme los cojones bien tocados es cuando me pregunta que si no podemos celebrar mi boda en el pueblo donde ella vive, en Altafulla, en el castillo de no sé qué, otro día. Por mi mente cruzan imágenes de lo más sádicas, me imagino a mí misma estrangulándola por el cuello como si fuera un pollo de corral. ¿PERO QUÉ COÑO ME ESTÁS CONTANDO, TARADA? Cuando por fin entiendo que a lo que se refiere es a que quedemos ella y yo cualquier otro día, y aprovechemos para celebrar para mi boda por nuestra cuenta, y así ella se libra de tener que venir el día de mi verdadera boda, que le debe parecer un auéntico muermo a la señorita, me agarro un cabreo cósmico.

Vamos, que me case yo por mi cuenta, y ya quedaremos nosotras dos para celebrarlo en otro momento, total, ¿qué diferencia hay? Os lo juro: me preguntó por la diferencia entre que mi amiga venga a mi boda o no venga. Que le diera motivos para ir, que quería saber qué representaría para mí el hecho de que que ella venga a mi boda o no venga, que qué diferencia hay. No puedo creer lo que me está diciendo. O ella está completamente desquiciada, o es la persona más egoísta que he conocido en mi vida y quiere que le haga la pelota un rato.

Y ya, el remate vino cuando me dijo que aún no había tomado la decisión definitiva, que seguramente no vendría porque ese día yo no podría estar pendiente de ella, y que no quiere ser una invitada más, ella quiere ser especial. No consideré ni siquiera necesario explicarle que vendrán entre 70 y 80 personas, que vendrán familiares muy cercanos y personas muy queridas, y a ella la encontré en la calle (y después de los desplantes que me ha venido haciendo últimamente, muchas ganas de distinguirla de alguna forma especial el día más importante de mi vida, no tengo, precisamente). Me quedé con las ganas de decirle: cuando te cases, comerás huevo.

Cuando se lo he contado a Ifo, no daba crédito a lo que oía, y para ser sincera, yo tampoco. Parece que no entiende que la que se casa soy yo, que ella es una amiga o, mejor dicho, que si realmente fuera una amiga, se daría de hostias por estar ese día en primera fila. Pero no, parece que me está haciendo un favor a mí por venir a mi boda, y que encima tengo que mostrarle una deferencia especial por encima del resto de mi familia y amigos para que la nena esté contenta, porque si ese día no estoy pendiente de ella, no viene, porque es tan divina de la muerte que no puede ser una invitada más, ella tiene que relucir y ser especial ese día, y yo tengo que prestarle a ella más atención que a nadie. Como una cría pequeña, que tiene que ser siempre el centro de atención, o se pone a berrear.

¿Esta tía ha sido siempre así de egoísta y yo no me he dado cuenta, o es que últimamente está degenerando hasta ser insoportable?

Os recuerdo que la apuesta sobre si Zorri fallará o no el día de la boda sigue abierta. En el momento de escribir estas líneas, los resultados estaban de la siguiente manera:

  • 15 votos (41%): Sí, fallará. Pasará de todo y no dará explicaciones. En su línea
  • 12 votos (32%): No, esta vez no te fallará
  • 5 votos (14%): Sí, fallará, pero llamará un par de días antes con una excusa “convinvente” (¡ejem!)
  • 3 votos ( 8%): Otras posibilidades (????)
  • 2 votos ( 4%): Fallará, pero avisará con tiempo suficiente.

¿Y tú qué opinas?

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