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En cada planta de la oficina en The Monkey Island tenemos una pequeña salita con microondas (cachondeíto, el justo, ¡brujas!) para hace cafés y para calentar la comida cuando nos la traemos en tuppers.
En mi planta, parece ser que “alguien” (o más bien “algunas”) se han pensado que el Nescafé es un detalle de la casa o algo así. Bueno, pues no: lo compro yo, lo pago de mi bolsillo, Y HAY CRISIS, joder, así que si quieres Nescafé, bonita, ¡cómpratelo tú!
Ayer, lunes, me quedaba el suficiente Nescafé como para prepararme una taza y aún sobraba un poquito (os juro por los pitufos que el viernes quedaban dos dedos en el bote), pero esta mañana ¡¡se lo habían acabado todo!! ¡¡Y no han comprado más!! ¡¡No me he podido tomar mi taza de café por culpa de las gorronas de la oficina!! Y cuando no tengo mi dosis de cafeína diaria, me pongo de muy mala leche, más aún si otras se han tomado su taza de café a mi costa. ¡¡Pero qué morro gastan!!
Bueno, pues ya está bien. Hoy compro un bote de Nescafé nuevo y lo pienso esconder en mi mesa, y guardado bajo llave. Y etiquetado con mi nombre, por si me lo dejo por ahí, que puede pasar. No hay derecho a que le echen tanta jeta, hombre. El primer café de la mañana es sagrado, ¿me oís? SA-GRA-DO. Qué coxones. He dicho.
Como las pille, me van a oír pero bien.
En esta entrada hablo de: cabreo, idiotas, trabajo
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El sábado, mi hermano y mi cuñi vinieron a casa a comer, a lagartijear un rato en la piscina y a enseñarnos la pedazo de moto nueva que se ha comprado.
Para comer preparé unos macarrones a la boloñesa, que me salen de muerte. Y se me ocurrió la brillante idea de hacer unos huevos duros para acompañar, en el microondas. Normalmente pongo un solo huevo unos 5 minutos, y como esta vez puse dos, pues programé el microondas el doble de tiempo. Y me olvidé de los huevos mientras seguía cocinando.
Craso error. Todo. En general.
Los huevos duros explotaron cuando apenas quedaban unos segundos para que se acabara el tiempo marcado, con tanta fuerza que abrieron la puerta y mancharon la pared de enfrente de la cocina y la puerta cristalera de salida al patio. Una salvajada. Mi cuñada, que estaba cerca, en dos saltos y un grito se plantó el puerta de la cocina, en el otro extremo de donde estaba. Los huevos prácticamente se desintegraron, no quedó de ellos ni la cáscara, y toda la cocina se inundó de un pestazo a huevo podrido que tiraba de espaldas.
Media hora nos pasamos Ifo y yo limpiando trocitos de huevo desintegrado por toda la cocina.
Ahora el microondas no funciona. No calienta. Así que por la tontería de los huevos hervidos en el microondas, no nos va a quedar más remedio que ir al Media Markt (por cierto, ¡qué web más mala! aquí no hay ni diox que encuentre precios) a por un microondas nuevo, con la gracia que me hace: como si no tuviéramos ya miles de gastos con la boda inminente.
Por supuesto, el cachondeíto sobre los huevos va a durar una buena temporada… Ahora ya sabemos lo que pasa cuando metes los huevos en el microondas.
Queda abierta la veda. No seáis muy crueles.
Nota: mi drama personal con los microondas viene de lejos. Todavía recuerdo aquélla vez que intenté descongelar unos canelones, que… Bueno, en fin, mejor dejemos el tema.
Por cierto, sigo sin saber quien era la misteriosa señora besucona del coche oficial…
En esta entrada hablo de: convivencia, familia, hermanos, idiotas, piso
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Son las 10 de la mañana. Llego a la oficina medio somnolienta todavía por la falta de cafeína. Hay un coche oficial aparcando en la puerta, chófer, guardaespaldas y una mujer con mechas rubias y traje-chaqueta beige. El guardaespaldas se baja a abrirle la puerta a la mujer de las mechas, que se encamina hacia la entrada de The Monkey Island. No la conozco, pero tiene que ser alguien importante. Maldigo mi incapacidad para relacionar nombres y caras, pero diría que esa cara ni siquiera me suena.
Voy hacia el trasto de fichar, y mientras espero que a la compañera que hay delante mío la máquina le pille la huella dactilar, la mujer de las mechas ha entrado por el lateral del arco de seguridad y saluda a los seguratas de la puerta (esos que se quejaban porque en verano estuve unos días saliendo más tarde de las tres y tenían que plegar tarde por mi culpa…).
Parece que mi comñera, que sigue bregando con el cacharro de la huella dactilar, sí ha reconocido a la mujer que se ha bajado del coche oficial, pero yo, por más que me estrujo la neurona, no consigo ubicarla.
La mujer que ha bajado del coche oficial nos saluda con un “hola guapaS!” a las dos. Yo la saludo con un discreto “buenos días” idéntico al que le dedico a todo el mundo. Y, sin previo aviso, la mujer del coche oficial me planta dos besos como si me conociera de toda la vida.
Yo no la conozco a ella, y estoy casi segura de que ella tampoco me conoce a mí. Seguro que es alguien importante, aunque yo no sepa por qué. Una ocasión perdida de hacerle la pelota a alguien con poder (una mujer que baja de un coche oficial seguro que tiene poder) y quizá incluso promocionarme. Pero no sé hacer eso, digan lo que digan, no me sale, no soy capaz. Y la falta de cafeína contribuye a mi falta de sociabilidad.
Está claro: si quiero llegar a algún sitio en esta casa, voy a tener que perfeccionar mis habilidades sociales. O nunca podré nombrar a mi madre “asesora personal” ni a mi novio “jefe de seguridad” y ya serán dos promesas electorales incumplidas, pero esa anécdota os la cuento otro día.
En esta entrada hablo de: idiotas, navajazos, política, promesas electorales, trabajo
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¿Os acordáisteis de la apuesta que os propuse a principios de abril, sobre si Zorri vendría o no a mi boda? La mayoría, 10 contra 14, dijísteis que no se presentaría, y en lo que había divergencias es en el aspecto de si avisaría con tiempo o no: 2 personas dijeron que avisaría con tiempo suficiente, 5 que avisaría con un par de días de antelación y con una excusa medio-convinvente, y 7 pensásteis que sudará ampliamente y ni siquiera avisará, demostrando que hasta ella es capaz de superar su propio record mundial de impresentabilidad.
La semana pasada varias de vosotras me preguntábais en los comentarios si Zorri había dado ya señales de vida. Bueno pues sí, hoy mi ¿amiga? Zorri ha dado señales de vida. No ha llamado (sospecho que le tiene alergia a la radiación que emite el teléfono _cuando es ELLA la que llama_), sino que hemos hablado 5 minutos por el messenger. Me ha dicho que vaya a verla _yo a ella_ este domingo; le he explicado que depende de cómo se encuentre Ifo, que lo tengo un poco griposillo, ¡¡y se ha creído que es una excusa!! Cree el ladrón que todos son de su condición, que dicen, como si necesitara excusas para decirle que no me sale del potorro ir a verla, joder, me saca la vena ordinaria.
En realidad, tengo ganas de ir a verla, a comprobar si es cierto lo que me contó la última vez que hablamos. Os cuento:
En su piso anterior, pequeñito, de una sola habitación, como mi apartamento de soltera, pagaba la mitad de lo que Ifo y yo pagamos por nuestro piso en la urbanización pija. He dicho que ella pagaba la mitad de lo que pagamos nosotros, recalco, y a pesar de eso siempre tenían problemas de dinero, y aún así ella se permitía el lujo de rechazar trabajos. Una vez me llegó a confesar que “se había comido” el mes de fianza que dieron cuando entraron en el piso, porque ese mes no tenían dinero para pagar el alquiler, así que habían tenido que utilizar el dinero del mes de fianza como garantía, fianza que nunca repusieron.
La última vez que quedamos, no se presentó y no dio explicaciones de ningún tipo. Meses después hablé con ella y me dijo que _precisamente_ ese día que habíamos quedado, fíjate qué casualidad, oye, se mudaba de casa y no me quiso decir nada ¡¡por vergüenza!! (como si ella supiera lo que es eso). Dice que se han mudado a una casa en un pueblo turístico cerca de Tarragona, y fíjate qué casualidad que es el mismo pueblo en el que mis suegros tienen un apartamento para ir en verano y los fines de semana.
Dice que ahora paga de alquiler ¡lo mismo! que pago yo (¿no es casualidad?), es decir, el doble de lo que pagaban en su anterior piso. También me dijo que no estaba trabajando y que tampoco cobraba el paro porque ya lo había agotado todo, y que había dejado dos trabajos, uno en un Caprabo, porque se trabaja mucho y no veía a Yerno Perfecto (mi medio-cuñada lleva AÑOS trabajando en un Caprabo sin que se le caigan los anillos, y allí sigue trabajando embarazada y todo; claro que no se puede comparar a una con la otra) y otro de recepcionista en la consulta de un dentista, porque no le hacía contrato. Y ahora a vivir la vida en casa, viviendo del sueldo de Yerno perfecto (sueldo que llega con cuentagotas, porque trabaja haciendo ñapas en plan “Manos a la obra”, en lo que va saliendo, y en negro, y luego encima se queja de que no tiene paro porque no ha cotizado el tiempo suficiente), pagando más de la mitad de su sueldo de alquiler, y ella sin dar palo al agua.
También entendí por lo que me dijo, aunque ella no lo admitió abiertamente y no le quise preguntar para no ponerla en una situación incómoda porque no lo admitiría nunca, que Yerno Perfecto no quiere que ella trabaje, o como mucho que trabaje 4 horas fuera de casa y ya está. Él es un machista de cuidado, ya nos dimos cuenta cuando estuvimos en su casa (mientras ella recogía, él se espatarraba en el sofá bebiendo cerveza y le dijo ¡¡a Ifo!! que no ayudara a recoger, que ya lo hacía Zorri) y quiere que ella se encargue de la casa, le tenga la comida lista cada día cuando él llega de trabajar, y él no mueve un plato en casa ni aunque le fuera la vida en ello.
Dicen que se largaron de su anterior piso porque Yerno Perfecto estaba rallado de vivir en su pueblo y quería un cambio (no he conocido a persona más ciclotímica que Yerno Perfecto: cuando se ralla, desmonta la parada y se larga a otro sitio a empezar una nueva vida en otra parte, arrasando todo a su paso. También querían empezar una nueva vida en Mallorca, sin conocer a nadie y sin nadie cerca que les pudiera ayudar, pero por suerte la convencí para que, si las cosas le iban mal, siempre tuviera la opción de subirse a un tren por cuatro duros, y no tener que volver nadando). Dice que su piso es casualmente igual que el mío, de tres habitaciones, con patio, en una urbanización con piscina, paga lo mismo que yo de alquiler… ¿No es encantadora tanta coincidencia entre mi vida y la de mi amiga?
Así que tengo ganas de ir a verla, saber cómo está y como vive, ver por mis propios si realmente es cierto todo lo que me ha contado o es cierta la intuición que me dice que aquí hay gato encerrado…
Bueno, pues como os iba contando, esta mañana Zorri y yo hemos hablado por el messenger. Ahora ella está trabajando en Don Colchón (veremos cuanto dura, porque no sabe lo que es que le renueven un contrato, ni ha aguantado más de 6 meses en el mismo sitio, siempre alguien tiene la culpa de que le vayan mal las cosas, no le renueven, la despidan o se largue ella, siempre encuentra compañeras que le hacen la vida imposible… en fin) y me ha dicho que no sabe si podrá venir a mi boda. Ya empezamos con las excusas. Dice que lo intentará, que espera que su jefe no le ponga muchas pegas, que hará todo lo que pueda… pero que ya veremos. ¿Por qué será que no me sorprende en absoluto? Claro que de aquí a la boda, como aún quedan algo más de dos meses, igual la despiden y se acabó el problema… O se inventa otra excusa, vete a saber.
Si todavía tenéis ganas de votar, la encuesta sigue abierta: ¿Fallará Zorri el día de mi boda?
En esta entrada hablo de: Amigos, boda, feminismo, idiotas, mujer, trabajo, Zorri
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- Puleva calcio con isoflabonas de sofa… Pero esto es leche de vaca, ¿no?
- Pssssé… supongo. La verdad es que no lo tengo muy claro. Lo único que sé es que estaba en los estantes con las otras leches y que era la más barata del súper…
En esta entrada hablo de: convivencia, dinero, dudas, idiotas
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Le leí en el blog de Jessika, y después me encontré con un post similar en Semilla en la tierra. Ambos hablaban sobre los celos, y sobre invadir la intimidad de tu pareja: leerle los mensajes del móvil cuando tu novio no está presente, entrar en su cuenta de correo o fisgonear en su cartera. Ambos admitían haberlo hecho.
Ifo me preguntó abiertamente si yo alguna vez le había leído el correo electrónico. Mi repuesta fue rotunda:
NO, nunca lo he hecho.
No se lo creyó. No entré en matices con él, aunque lo pensé: No descarto que lo haga algún día, llevada por un impulso irracional de celos; y quizá influya en que nunca le haya mirado el correo el hecho de que tenga una contraseña difícil de recordar, con lo que ya tendría que pensármelo dos veces y él podría alegar premeditación y alevosía, y además el saber que en su bandeja de entrada hay más de 400 e-mails sin leer de boletines a los que está suscrito, que ni lee ni borra, ¡uf, qué pereza!
Tampoco le he leído nunca los mensajes del móvil a escondidas. Alguna vez le he cogido el teléfono y me he puesto a cotillear en su agenda y en sus mensajes, pero siempre delante de él, y si alguna cosa me ha chocado, le he preguntado abiertamente
Y esta tal XXXXX, ¿quien es?
Y punto. Ni me avergüenzo ni me escondo. ¿Por qué? Si tiene algo que esconder, debería ser él quien se escondiera y se avergonzara de ello, no yo, ¿no crees?
Y tú, ¿alguna vez has leído el correo, los mensajes del móvil o has fisgoneado la cartera de tu pareja? ¿Y tu pareja te lo ha hecho a tí alguna vez?
En esta entrada hablo de: amor, celos, Ifoxe
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Leyendo el último post de Autoestima y Cucaracha, me ha animado a escribir esto, y es que en ocasiones siento nostalgia de mi apartamento de soltera, y más concretamente de la época en la que vivía sola.
Me recuerdo a mí misma sentada en el sofá amarillo que todavía conservo, en pijama y con unos calcetines de colores, comiendo galletas y un té con sabor a fresa, y viendo alguna tontería en mi pedazo de tele (la que está en casa de mis padres desde que nos compramos el plasma de 42 pulgadas, por cierto), siendo dueña y señora del mando a distancia y disfrutando de esos pequeños momentos de independencia personal.
Llevo unos días algo agobiada, y no acabo de encontrar un motivo. Solo sé que necesito estar sola, que quiero espatarrarme en mi sofá amarillo, cerrar la puerta y leer un rato a solas, que necesito paz interior para calmarme y no soy capaz de encontrarla.
Ifo se da cuenta enseguida de este estado de ánimo, y curiosamente en esos momentos en los que yo más necesito estar sola, más necesita él que esté encima suyo, que le mime y le cuide más que de costumbre, que le diga que le quiero más a menudo y que esté más por él. Es como si necesitara reafirmar que, a pesar de que necesite mis momentos de soledad, le sigo queriendo igual y no es de él de quien quiero alejarme.
Por supuesto que no es de él de quien quiero alejarme, ¡faltaría más, si nos casaremos en apenas 2 meses! A él le cuesta entender que sea tan independiente que en ocasiones no quiera estar con él y que necesite momentos de intimidad para estar sola, y a mí me parece algo tan obvio que no encuentro argumentos para explicarlo sin que se sienta ofendido.
Nota: él tiene una teoría alternativa, que consiste en que cuando _él_ está de bajón y necesita más caricias, besos y mimitos, es a mí cuando me coge el rollo independiente y quiero estar sola. De lo que deduzco que cuando yo esté en este estado de ánimo, no debería callarme y esperar algunos días a decírselo, porque entonces se cree que és él quien se lo ha pedido primero.
En esta entrada hablo de: amor, apartamento de soltera, convivencia, Ifoxe, independencia, nostalgia, piso
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¿Os acordáis de cuando hablamos de que a las mujeres, durante una época determinada de nuestra vida, nos ponen los canallas y nos aburren los niños buenos? Luego, la cosa cambia, una se centra y busca otro tipo de relación, más estable, en la que nuestra pareja no nos haga sufrir. Pero, por algún motivo, durante la adolescencia y los primeros años de juventud, nos pone mucho más ese tío que va de fiera salvaje y al que nos encantaría domesticar y poder alardear de haber cazado una pieza de caza mayor…
Creo que es una forma de reafirmar nuestra autoestima (que, en casos así, la mayoría de las veces acaba machacada por encapricharnos del más imbécil), ya que si logramos hacernos con ese ser indomesticable nos creemos la más guay de la fiesta.
Uno de los posts más sonados en su momento fue la Guía para ser un canalla, en la que intenté establecer la diferencia entre un canalla y un cabrón. Bueno, pues navegando por twitter, he encontrado el Manual del perfecto cabrón, que medio en coña-medio en serio, lleva al límite aquel post basado en hechos reales. Y como parece que todavía quedan hombres a los que les cuesta diferenciar un canalla de un cabrón, creo que no viene mal traerlo de nuevo aquí. Con el tiempo, visto en perspectiva, matizaría algunas de las cosas que dije en su momento, pero no me apetece demasiado…
En esta entrada hablo de: cobarde, decepción, idiotas, mentiras, tristeza
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Nos ha costado más de 3 meses y medio, pero ¡por fin! hemos conseguido recopilar toda la información necesaria para que nos paguen los 210 euros de ayuda al alquiler, llevarla al ayuntamiento y que nos digan que está todo correcto. Ifo me acaba de llamar para decirme que en el ayuntamiento le han dado el OK a toda la documentación, así que espero que entre dos semanas y un mes empecemos a cobrar ya la ayuda, que nos va a venir que ni llovida del cielo.
Y es que tiene tela toda la documentación que había que aportar, y cómo se complican la vida para cosas que son de lo más sencillitas.
En su momento, consultamos la web Vivienda Joven (www.viviendajoven.es), que por cierto ahora mismo no funciona y no sé por qué. Así que vamos a la web del Ministerio de Vivienda, www.mviv.es (por cierto, hecha con Joomla, un gestor de contenidos gratuito y libre, ¡sí señor!) y busco la referencia a la Renta Básica de Emancipación, pincho en el formulario de instrucciones correspondiente a Catalunya y… oops! Tampoco funciona. El enlace requerido no ha sido localizado en este servidor. Genial, vamos de mal en peor.
Os resumo los requisitos para optar a la ayuda de los 210€ para el alquiler:
En primer lugar, necesitábamos acreditar que tenemos una antigüedad laboral de mínimo 6 meses, así que lo lógico sería que nos pidieran las últimas 6 nóminas, ¿no? Pues no. Nos piden el certificado de vida laboral, que YA NO se puede ir a recoger a la Oficina de la Seguridad Social, solo puedes solicitarlo por correo, con lo que tardan una semana en entregártelo y además no tienen registrados los últimos cambios en el empadronamiento (de hecho, no tienen registrados ninguno), así que lo envían a casa de mis padres, y suerte que al menos lo envían allí, porque si llegan a tener registrada la dirección de cuando vivía con el impresentable de mi ex, los trámites se habrían retrasado un mes más por lo menos, al tener que hacer primero el cambio de domicilio (nos envían por correo una carta, la rellenamos, la enviamos por correo, y una vez que les llega y la tramitan, nos envían también por correo el certificado de vida laboral). Tanto rollo cuando simplemente pidiéndonos las 6 últimas nóminas lo hubiéramos tenido al momento.
Más requisitos tontos: nos piden también que certifiquemos que en el año de solicitar la ayuda (este año) no vamos a ganar más de 22.000 euros, que es tanto como pedirle a mi jefe que me jure por los pitufos que no me va a ascender ni a subirme el suelo, que me quitan la ayuda. Tela. Digo yo que con las 6 últimas nóminas ya saben lo que cobramos y si estamos por debajo o por encima del máximo, pero hacer futurología con lo que vamos a cobrar este año es la cosa más estúpida que me han preguntadop en la vida.
- Oiga usted, ¿me puede asegurar que durante todo este año no va a ganar más de 22.000 euros?
- Se lo juro por mi madre, señor funcionario. Vamos, es que si mi jefa me sube el sueldo, lo rechazo y todo, fíjese lo que le digo.
Alucinante. Así que tengo que pedirle a mi jefa que me haga un certificado de ingresos de este año. Y mi jefa me responde lo que cualquiera con dos dedos de frente vería:
- ¿Pero cómo te voy a certificar yo lo que vas a cobrar este año? ¿Y si te subo el sueldo? ¿Y si te despido? ¿Y si te largas? Un certificado tiene validez legal, es el reflejo de un compromiso adquirido…
No, si yo lo tengo claro, pero me parece que los que redactaron los requisitos para acceder a esta ayuda, no tanto… Vamos, que me hizo un papel informativo, que _no_ un certificado, diciendo que está previsto que este año cobre menos de 22.000 euros. Parece ser que con eso ha colado. Lo que yo te diga…
Pero la cosa no acaba aquí:
- Nos piden la referencia catastral del piso, para comprobar que no tenga más de 100 metros cuadrados, lo cual me parece lógico;
- nos obligan a tener domiciliado el recibo del alquiler, para evitar fraudes, supongo, lo cual también me parece lógico;
- nos piden nuestra cuenta corriente, donde tenemos domiciliado el recibo del alquiler, lo cual también me parece lógico…
Pero nos piden también ¡¡¡la cuenta corriente del propietario del piso, donde el banco le ingresa el dinero del alquiler!!! Dicen las instrucciones que para comprobar que el banco realmente ha hecho su trabajo (bueno, dicen que para comprobar que _efectivamente_ se le ha hecho el ingreso al propietario, lo que viene a ser lo mismo), pero digo yo que si el recibo está domiciliado, ¿a cuenta de qué tengo que llamar al propietario del piso y pedirle su cuenta bancaria? Mi casero es bastante enrollado, pero cualquier otro más susceptible (y hay muchos a los que les nombras a Hacienda y te sacan un manojo de ajos y una estaca de madera) hubiera mandado a hacer puñetas a los inquilinos que le pidan su cuenta corriente para dársela al Ministerio de Vivienda.
En fin, para tanta tontería y tanto papel, hemos necesitado tres meses y pico para reunir toda la documentación, cuando con las 6 últimas nóminas, un recibo del banco y el padrón municipal se habría solucionado el asunto. Ahora, a esperar que nos ingresen la ayuda.
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Después de mucho pensármelo, estoy empezando a hacer pruebas con publicidad. A ver si, con suerte, me saco algo aunque sea para pagar los gastos del blog (que tener el dominio www.diariopersonal.net y el alojamiento donde está instalado este blog me cuesta mis dinerillos al cabo del año). Con eso me conformo, aunque si además me da para tomarnos un par de cañas, pues oye, bienvenidas sean.
Todavía no tengo muy claro como funciona el tema, estoy mirando las tarifas y no acabo de entender la terminología y las tarifas, pero será cuestión de estudiárselo un poco más a fondo. Ahora, una cosa que tengo clara es que como no le vea color al asunto, lo quito tan rápido como lo he puesto.
Y vosotras, ¿qué pensáis de la publicidad que he puesto? ¿Es muy intrusiva? ¿Es fea? ¿Es molesta? ¿Os distrae en la navegación? ¿Os resulta incómoda? No os cortéis y decidme lo que pensáis.
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