Estaba cantado que, antes o después, tenía que pasar.
Cuando, hará cosa de un mes y medio más o menos, envié a hacer puñetas a la golfa de mi jefa y a la macarra de su lugarteniente-trepa, Caramelito solo necesitó un par de días para decirle a la jefa eso de “el curro es tuyo, pero la puerta es mía“, y largarse también por donde había entrado. Después de aquéllo, si recordáis, os comenté que había empezado a trabajar para la empresa que siempre soñé, en el departamento que siempre quise.
Y Caramelito empezó a trabajar de informático en la central de una agencia de viajes. Un curro muy guay, en el que está muy contento, le gusta lo que hace y además no tiene a un jefe cafre encima todo el santo día tocando las narices, tiene total libertad para organizarse el horario como le dé la gana, el equipo es joven y hay muy buen rollo. Sólo tiene un par de pegas:
- La primera, que para plegar a las 6 de la tarde entra a las 9 de la mañana, y la oficina está en una zona VIP de Barcelona, donde apenas llega el transporte público proque allí quien no tiene un BMW se mueve en Mercedes con chófer. El resultado es que tiene que salir de casa a las 7 de la mañana, llega a la oficina cerca de las 8:40, se toma un café en el Starbucks de enfrente, y se pone a currar. Un malo eso de madrugar.
- Y la segunda pega es que hay loba (¿y dónde no las hay?) que le está tirando los trastos descaradamente. Sin cortarse un pelo. Él le ha dicho que tiene novia, pero ella pasa ampliamente, no le importa lo más mínimo. Bueno, quizá sí: su comentario fue exactamente: “oh, qué pena” y siguió a lo suyo. “¿No me esperas esta tarde cuando salga del trabajo?”
(ella sale a las 8 de la oficina). Respuesta de él: “No, he quedado con mi novia“. La actitud de ella, hacer como si no se hubiera enterado de lo que le acaban de decir.
Ayer se presentó en el curro con una minifalda escandalosa y una camiseta de color rosa chillón, una ropa que según él iba diciendo a gritos “quiero sexo” (¿O tal vez sería “necesito sexo“… ? En cualquier caso, alucinante, va ta a saco que hasta produce vergüenza ajena) y plantar las tetas encima de la mesa de mi novio para decirle “tengo un problema con mi ordenadoooorrrrr, ¿me ayudaaaaaasssss?“. Esta cualquier día va a tener un accidente, ya lo verás; que se ande con ojo porque si me busca, me va a encontrar.
Supongo que era algo que estaba cantado que acabaría pasando, antes o después tendría que ocurrir. Tengo comprobado que la proporción de lobas por metro cuadrado tiende a ser una constante, y él trabaja en una oficina con unos 150 empleados aproximadamente… Así que sólo me quedan dos opciones:
Opción a) Teletrabajo. Y así me aseguro de que la única loba de la oficina sea YO.
Opción b) Aguantarme, y confiar en él. Aunque esta posibilidad tampoco descarta definitivamente el darle dos hostias a la imbécil esta el día menos pensado.
Pega adicional: que encima la niñata (Caramelito le pone unos 22 o 23 años) que le tira los trastos a mi novio es una protegida: la secretaria personal de una de las jefas o algo así, no lo tengo del todo claro.
La principal desventaja de tener un novio tan guapo es que se convierte en objetivo preferencial de cualquier loba en varios kilómetros a la redonda.
Nota aclaratoria: no estoy celosa, lo que estoy es cabreada. Confío en mi chico y sé que NO se va a liar con esa tía petarda, que él me quiere sólo a mí, que esta imbécil no tiene nada que hacer, que no le interesa para nada y que ya le ha dicho varias veces que él no está disponible. Pero es ella quien insiste y le busca, parece que le divierte buscarle las cosquillas y ponerle en una situación incómoda. Y él no puede mandarla a la mierda por no quedar como un borde como el anterior informático, porque es una compañera de trabajo y porque además es una enteradilla amiwita de la jefa…
Vamos, que no le puede decir algo así como en aquélla canción del primer disco de El Canto del Loco, NO QUIERO NADA:
No te quiero ver más,
te he dicho ya
que me dejes en paz,
que no quedo contigo esta tarde.
Que te largues ya,
que no quiero más,
que te vayas al cine,
que vuelvas jamás
a llamarme.
Si me doy la vuelta,
si me voy pa’tras,
si te digo esto
te parece mal,
si me voy, me piro,
no te quiero ver más.
Me voy corriendo
y miro para atrás,
me sigues de cerca,
quieres espiar,
todo lo que hago
a ti te sienta mal.
(…)
Eres un estorbo,
entérate ya.
Creo que es normal
lo que te he dicho ya:
que tu cara espanta,
que te compres un mono
y le cantes.
No me mires mal
que me das igual,
intenta pillar
lo que dicen hoy
estas frases.
Eres lo peor
que me pudo pasar,
eres esa piedra
para tropezar
eres un examen
de retrasado mental.
Treinta mil colonias
te podrás echar
pero para mi
olerás fatal,
ni 3000 vestidos
te podrán tapar…
¿Como de clarito, hay que explicarle las cosas a algunas tías pesadas? Como se lo tenga que decir yo sí que le va a quedar bien claro y va a dejar de molestar la tiparraca esta.
En esta entrada hablo de: amor, celos, idiotas, Ifoxe, trabajo
Mis fotos
Mi FotoBlog Móvil
Mi VídeoBlog
Mi MicroBlog
Mi Facebook
Mi e-mail
Mi Messenger



