Oct
31
    
Lo escribí el Octubre-31-2006 | (16) comentarios |

La buena noticia es que Joan, ¡por fin!, me ha cogido el teléfono.
La mala es que me lo ha cogido porque no sabía que era yo.

Después de 11 días desde que me dijo que quería terminar el papeleo pendiente y no volver a verme, no he visto que mueva un dedo por concretar nada. En estos 11 días le he llamado unas 3 ó 4 veces, a diferentes horas y días de la semana, y en ninguna me ha cogido el teléfono; le he dejado mensajes en el contestador, pero tampoco me ha devuelto las llamadas; tampoco vía sms el resultado ha sido satisfactorio (para tener tanta prisa por perderme de vista, se lo está tomando con su pachorra habitual). Así que esta mañana le he llamado en horario de trabajo, a media mañana y con identidad oculta. Y se obró el milagro: ha atendido el teléfono.

Un cuarto de hora de conversación, durante el cual le he puesto bien clarito lo que pienso de todo esto. Y que ya ha desperdiciado mi paciencia y la poca credibilidad que le quedaba. Dice que me llamará para proponerme día y hora, quedar LOS DOS SOLOS (es un paso), cara a cara, sin prisas para irse, y que no se piensa marchar hasta que no me haya quedado todo claro. Me parece muy bien, porque ya no sé a qué está jugando conmigo. Y le he dicho que vale, que espero su llamada (¿seré imbécil? No hace falta que respondáis…), que le daré de plazo esta semana y si la semana que viene no ha dado señales de vida, le volveré a dar la paliza. Ya os contaré a ver si de una puñetera vez aclaramos esto, porque ahora la que tiene ganas de perderle de vista y que me deje tranquila de una vez hasta que se aclare, soy yo.

Encima pretende que si no quiere verme más no es por la Tarada: es culpa mía. Bueno, más bien, dice que lo hace por mí (¿no es un encanto?) porque está harto de hacerme sufrir y no quiere amargarme la vida. Pues mil chiquipuntos, querido: te has cubierto de gloria hasta ahora. A todo esto… ¿dónde queda eso de “Tenemos que rehacer nuestra vida cada uno por su lado“? Supongo que se lo ha llevado también el viento. Como los últimos 8 años que no quieres recordar.

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Oct
31
    
Lo escribí el Octubre-31-2006 | (9) comentarios |

Mi Golfo lleva 5 días sin llamarme. Debe ser que no ha ligado desde el viernes, porque últimamente sólo me llamaba para contarme sus conquistas.

Es un golfo, sí, pero ¿verdad que es un encanto?

Golfo de servicio

P.D. No estoy siendo nada justa con él. Se ha portado muy bien cuando yo he estado con el peor bajón desde hace meses, y se lo agradezco mucho. Ha conseguido arrancarme una sonrisa cuando peor lo estaba pasando. Es un cielito (un canalla, sí, pero un cielo), y él lo sabe. ¡Tengo muchas ganas de verte!

Campanilla, tú que le tienes más cerca, vigílamelo, que este va de desmadre en desmadre y eso no puede ser sano. Luego ya arreglamos cuentas tú y yo ;)

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Oct
30
    
Lo escribí el Octubre-30-2006 | (12) comentarios |

LluviaRecen para que llueva, saquen a la Virgen de su pueblo de procesión o bailen la danza de la lluvia (yo ya lo dejo a la elección de cada cual), pero me vendrían muy bien unos cuantos litros por metro cuadrado. ¿Porqué? Porque se me han caído las estanterías del comedor. Antes de que piensen que me he vuelto rematadamente loca (¿qué cojxxxx tiene que ver la lluvia con las estanterías? os estaréis preguntando…), dejadme que me explique.

Para empezar, se me da fatal el bricolage, siempre he sido una patosa. Ya desde cría, la clase de plástica, con los odiosos trabajos manuales incluidos, era una tortura, y de mayor la cosa no ha mejorado. Y claro, como se me han caído las estanterías del comedor, y soy una patosa del bricolage, recurro a la solución de emergencia habitual para marujas patosas como yo: tirar del hombre que esté más a mano. En mi caso, hoy por hoy, las alternativas se reducen a padre o hermano. Así que tiré de padre, que (no es por nada) es bastante más apañado para estas cosas.

Ayer, mientras hablaba con mi madre, le dije que a ver cuándo vienen a visitarme, que me tiene que colgar las estanterías que se me han caído (!!!!) escuché una voz gutural, supuestamente la de mi padre, que gritaba al fondo: “¡¡dile que se busque un hombre!!“. Ojo que no dijo “que se busque un carpintero” para que me cuelgue las estanterías, sino un hombre, así, en general, cualquiera vale… mmmm… Papá, ¡eso sale mucho más caro!*

Bueno, ¿y qué tiene todo esto que ver con la lluvia? Os estaréis preguntando. Pues es que el gamberro de mi padre, en lugar de venir a colgarle las estanterías a su-niña-querida, resulta que los fines de semana, mira por donde, tiene cosas más interesantes que hacer. ¿Puede tolerarse esto? ¡Por supuesto que no! Pero me ha dicho con todo el morro que hasta que no empiece a hacer mal tiempo, pasa ampliamente de mí, de mis estanterías y de mi mismidad. Así que mientras pongo a unos a rezar y a otros a bailar la danza de la lluvia, yo estoy aprendiendo a echar maldiciones gitanas para que este finde caigan chuzos de punta, y venga a colgarme las estanterías de una puñetera vez, hombre-ya!

Ahora, que si hay algún otro voluntario que se preste, invito a merienda… Ahí lo dejo.

(*) A quienes vean un machismo recalcitrante en este post, les diré que si hubiera sido cualquier otra persona, independientemente de su sexo, probablemente le hubiera enviado a comprarse la colección completa de Bricomanía. Pero en mi caso, ya me dan por perdida definitivamente.

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Guardado en La Reina de mi casa


 
Oct
28
    
Lo escribí el Octubre-28-2006 | (6) comentarios |

Vainilla, mora, manzana verde, coco… Son los olores con los que perfumo mi casa, con aceites esenciales y un quemador, o a veces con incienso y velas perfumadas. Antes no podía hacerlo, porque a Joan le molestaba bastante, pero una de las ventajas que tiene el vivir sola (aparte de ser la dueña y señora del mando a distancia, que eso no se paga con dinero) es poder perfumar mi casa como me da la gana, sin que nadie se me ponga de morros.

También he jubilado las toallas azules que me traje cuando me mudé a vivir aquí, y las he sustituido por unas mucho más agradables al tacto, y de color rosa fosforito. Ahora mi cuarto de baño es una auténtica fiesta de colores: las toallas rosa fosforito, el albornoz amarillo piolín… ¡hasta el agua de la cisterna es de color azul!

Aromaterapia, colorterapia, comer porquerías en el sofá, el mando de la tele solo para mí, quedarme dormida viendo Dolce Vita y que nadie me mire por encima del hombro… ¡Me encanta vivir sola!

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Oct
28
    
Lo escribí el Octubre-28-2006 | (5) comentarios |

Ayer desterré definitivamente la foto de mi ex de mi monedero.

Sí, ya sé que no es como para darme un premio, y que lo que os estaréis preguntando en realidad es “¿y porqué has tardado tanto?“, pero no se me amontonen.

No recuerdo exactamente en qué momento (aunque creo que el que me pidiera amablemente que me buscara la vida y me largara de su casa tuvo algo que ver…) decidí castigar a la foto de mi ex, dándole la vuelta dentro del monedero. Así, cuando lo abría ya no le veía la cara, pero seguía estando ahí. Solía decir, medio en broma-medio en serio, que le tenía castigado de cara a la pared por malo.

Bueno, pues ahora, un año después de que me dejara, ya no le tengo castigado de cara a la pared: le he desterrado definitivamente. Ya no es que no tenga que verle: es que ya ni siquiera estará ahí.

¡Animadme, que es un paso!

Por cierto, he descubierto una cosa que no sé cómo analizar… He descubierto que mientras aún vivía conmigo, como poco apenas un mes después de que rompiéramos (quizá antes), en diciembre del año pasado, se registró en una web para conocer gente y para que le califiquen lo sexy que es… No sé cómo tomármelo, porque entonces aún dormíamos juntos, vivíamos juntos, por navidades vino a cenar a casa de mis padres, yo entonces aún pensaba que podría recuperarle… Y ahora me entero de esto y es un mazazo tremendo. No es algo que me vaya a hundir, pero tampoco me hace especialmente feliz pensar que estuve haciendo el gilipollas los meses en que viví con él después de romper, pensando que era sólo un parón temporal…

Bueno, no sé, ahí queda el enlace para que le votéis. Por cierto, la mitad de lo que dice en su ficha ni siquiera es verdad: Mide más de 1.80 (1.85 o 1.86 aprox.), dice que le gusta bailar… pues será con la música del telediario, querido, porque lo que es salir a bailar, había que suplicarte… Dice que le gusta viajar… esperen que me da la risa… ¡¡¡jajajajajaja!!! Si vieran lo que tenía que hacer para sacarle de viaje, casi a rastras… Preparar con él un viaje era todo un espectáculo, no me pidan más detalles. “Odio el egoísmo y la falsedad” le faltó añadir “ajena”, porque a la falsedad propia no le tiene tanta manía. Al menos, no le ha importado mentirme durante un año… Me considero divertido y me gusta disfrutar de la vida. “y… y… y… ¡la paz en el mundo!” que dicen siempre las misses. ¿Disfrutar de la vida? ¡Si vivía amargado por cualquier cosa! Los cambios le cuestan sangre, cualquier contratiempo le tiene meses rallándose, para cualquier problema servidora le tenía que poner siempre la solución en bandeja, y aún así le costaba decidirse… Bueno, llegados a este punto, mejor dejarlo correr.

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Oct
27
    
Lo escribí el Octubre-27-2006 | (4) comentarios |

Ayer hablábamos sobre quien nos leen, y como a mí me leen cuatro gatos, pueeeeesssss:

Saludo a mi madre, a mi hermano, a mi cuñi,

a David que esta noche me lleva de cena,

a Moeh (perdón por la vacilada de ayer, carinyet, pero mientras duró tuvo su punto!),

al golfo al que estoy convenciendo para que se aficione,

y a mis niñas Wen, Campanilla y Toxcatl.

Y a Albert no le mando un saludo: le mando un abrazo muy gordo, que le hace falta.

Y un saludo también a la Policía de Cádiz, que me estará buscando…

10 gatos en total!

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Oct
27
    
Lo escribí el Octubre-27-2006 | (12) comentarios |

Zero Neuronas es uno de los guionistas de la serie Hospital Central. Ayer, Zero comentaba en su blog el éxito del capítulo del miércoles de la serie, que había cosechado un 31% de share, a pesar de que no esperaban llegar al 30% más aún cuando esta temporada hay más canales entre los que repartir la misma audiencia.

Bueno, pues a mí se me ocurrió decirle en los comentarios que Hospital Central hace mucho tiempo que me aburre bastante, pero es que encima la programación nocturna del miércoles daba penita (y encima, en la radio, fútbol), y servidora acabó viendo un programa de debate sobre las elecciones autonómicas catalanas (¿qué queréis? una es así de friky, tarde para cambiar) y me cayó un chorreo de comentarios: que si al que no le guste, que no mire; que si la serie no es aburrida; que si lleva tantas temporadas en antena será por algo; que si yo antes de tragarme lo que sea, prefiero apagar la tele… Bueno, en fin, entre un poquito de pelotilleo al guionista, y muchos topicazos, cuando yo sólo expuse MI opinión, que para nada prentedía sentar cátedra: No dije que la serie fuese aburrida, dije que A MÍ me lo parece, que es muy diferente.

RuidoNo me preguntéis por qué extraña asociación de ideas, me puse a recordar cuando vivía con mis padres…

Entonces sí que veía poquííííssssimo la televisión. Prácticamente nada. Para empezar, ni siquiera tenía televisión en mi habitación. Además, soy muy pachorrona, me gusta mucho la tranquilidad de mi espacio, y si vives con un adolescente que pone la música a todo trapo, sus catorce amigos que vienen de visita, una madre que pone la televisión del comedor para oírla desde la cocina (o peor: enciende las dos televisiones a la vez), un padre que se pone la videoconsola a toda castaña… pues entenderéis que, si además te gusta leer en silecio o con música suave, una tienda a aislarse en su habitación buscando esos momentos de tranquilidad, y de tele, lo justito. Nunca he sido amiga de grandes y ruidosas aglomeraciones de gente, ¡odio ir de rebajas a los grandes almacenes! Un poco hermitaña, si queréis.

Bueno, no sé a qué venía todo esto… ¡Ah, sí! Por la tele. Bueno, pues curiosamente, desde hace unos días estoy notando que no soporto tan fácilmente el silencio. Necesito tener puesta la televisión, o la radio, o algo de música en casa. Creo que esto me ocurre en realidad desde que vivo sola, pero hasta hace bien poquito no lo había detectado. Uno de los lectores de Zero me decía:

pues no,yo si veo una cosa en la tele es me gusta y no pq este aburria o depre,y si no ay na en la tele q me guste la apago

Bueno, pues sola en casa, a las 11 de la noche, ya en la cama, un día entre semana, habían pocas opciones… Vamos, básicamente tres opciones antes de dormir: tele, radio o libro. Ya he comentado que la programación del miércoles en la tele era de auténtica pena: En la Primera, Perdidos (creo); en Antena3, una peli de guerra; en la cuatro, las super-barbies; en la Sexta, un programa bizarro de esos suyos; en TV3, Barça-Badalona… Y encima, en la radio, fúrbo… Pero no me apetecía nada de nada escuchar únicamente el silencio a mi alrededor, así que puse la tele con el volumen muy bajito, como un murmullo; encendí la luz de la mesilla de noche y me puse a leer hasta que me quedé dormida (y llamó cierto golfo para contarme sus ligues de la jornada y me despertó, pero eso os lo cuento otro día…).

Decía Groucho Marx: “Encuentro la televisión muy educativa: cuando alguien la enciende, me retiro a otra habitación a leer un libro“. Bueno, pues ambas cosas no necesariamente son incompatibles, ¿no? Y ya que estamos de citas: “Un libro es un regalo estupendo, porque muchas personas sólo leen para no tener que pensar” (André Maurois (esta se la debo a Peluche). Pues no te digo yo que esta semana no haya también algo de eso…

¿Alguna vez habéis encendido la tele simplemente para no sentiros solas?
¿Alguna vez habéis leído un libro simplemente para no tener que pensar?

Y ya que hoy estoy de citas, una de Sabina, que también me viene al pelo para estos posts largos que me marco últimamente y casi a diario: Estoy escribiendo más que nunca, supongo que es por que follo menos que nunca.

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Oct
26
    
Lo escribí el Octubre-26-2006 | (5) comentarios |

Como ahora sé que me lees, y anoche me pediste que lo aclarara, pues hoy toca post de aclaraciones.

El GOLFO (le encanta que le llame así… hombres raros han pasado por mi vida y pasarán) me pide que aclare lo siguiente:

Julio del 2006: La novia del golfo pilla un mensajito de cumpleaños y se agarra un rebote de mil pares. El golfo que ya es un poco menos golfo me llama en plena bronca con su novia para que confirme su versión de los hechos. Tiene tela. La que acaba saliendo peor parada, como siempre, Pimkie: la novia del golfo le obliga a borrar mi número, a borrar mis mensajes, a que no le llame, a que no me llame… Y ÉL HACE LO QUE LE DA LA GANA, COMO SIEMPRE, pero son unos meses bastante raros a partir de entonces.

Según él, parece que no dejé demasiado claro que, aunque su novia (!!!!) le pidió que borrara mi número y mis mensajes, él hizo lo que le dio la gana. Bueno, pues aclarado queda. Me siguió llamando, se pusiera como se pusiera la parienta (eso sí, a escondidas, lo que te quita puntos). Anda que si Sarita pudiera escuchar nuestras conversaciones nocturnas… A mí me cortaba la lengua y las cuerdas vocales (como poco…), y a tí ya sabes lo que te hubiera cortado… Demasiado tardaste en poder decir eso de ¡por fin libre! Y es que no está hecho el canalla para esas relaciones obsesivas. Apúntatelo bien para que no te vuelva a pasar: el primer error que un canalla no debe cometer nunca en la vida es dejar que un ligue se autoconsidere “novia”, así, por las buenas…

Siguiente punto del día: No te montes películas por esto. Es verdad que me hacía ilusión que vinieras, pero ya sabía que, como ERES UN IMPRESENTABLE, la probabilidad de que no vinieras era alta, así que ya me había hecho a la idea mucho antes. Hasta llegué a decir en su momento:

Con suerte, igual haces como siempre y no te presentas… Quien sabe.

Vamos, que ya me lo esperaba, aunque eso no quita para que fuera un chasco que no vinieras… ¡Me lo vas a tener que compensar! Y ya me debes… mmmm… Bueno, como ahora ya sabes porqué dije lo que dije, me conformo con que no me lo recuerdes y lo dejemos como una fantasía entre tú y esta bocazas que aquí escribe de vez en cuando, ¿vale?

Una aclaración de lo más tonta:

- Oye, he leído ya la mitad y es genial pero… ¿yo quien soy?
- ¡El canalla, por supuesto!
- ¡ME ENCANTA!

Es todo un personaje pero, ¿no es un encanto?

Dani, de El Canto del LocoY la última aclaración: SON VERDES. Digas lo que digas, son verdes (Qué curioso que cuando leíste esto no me protestaras sobre el color de tus ojos, como haces siempre xDDD- …). Aunque a tres metros de distancia o más puedan parecer azules, cuando están a un palmo de mi nariz, son verdes y se acabó la discusión.

Y ahora aclárame tú una cosa: ¿porqué cada vez me recuerdas más a este de la izquierda?

Te echo de menos porque me encanta estar contigo. Y porque contra el virus de los canallas ya estoy vacunada.

LOS PERSONAJES DE ESTA HISTORIA: Que os noto algo perdidos (ayer el golfo me preguntó si David era la tarada, no te digo más… ¡A saber qué debe haber entendido! Supongo que nada, evidentemente… Y hoy toxcatl entiende que o bien el canalla o bien el golfo, uno de los dos, es mi ex. ¡Nada más lejos de la realidad!)

  • Joan: mi ex. Sin más. 8 años que no serán recordados.
  • La Tarada: la novia de mi ex, que hasta hace unos días ni era novia ni era nada para no hacerme daño (un encanto :P)
  • El Golfo: o Canalla, según el día. Mi amante en la distancia. Los ojos verdes más bonitos que he visto en mi vida.
  • El Cobarde: un idiota que pasó por mi vida sin pena ni gloria (pero esos 11 orgasmos sí te los agradezco, eso sí…)
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Oct
25
    
Lo escribí el Octubre-25-2006 | (26) comentarios |

Que a las mujeres nos tiran los canallas es un hecho tan incuestionable como difícil de entender (sobre todo para ellos). Tendemos a aburrirnos con facilidad del chico bueno, al que sólo recurrimos cuando la necesidad de estabilidad emocional y familiar es más fuerte que el morbo del canalla para seducirnos.

Josh Harnett 1Sabemos de antemano que el canalla nos hará sufrir; y también sabemos que es mucho más probable que el chico bueno nos trate como una reina (a no ser que sea un soso redomado, pero estos merecen una categoría aparte). Pero aún sabiéndolo, nos lanzamos de cabeza a una relación que nos dará un disgusto tras otro. ¿Porqué? En el fondo, aunque nos cueste admitirlo, porque tenemos la intención de domesticar al animal salvaje, porque creemos que el golfo cambiará por nosotras. Tremendo error. Empezar una relación con un canalla con esta intención es ir directa al sufrimiento. Y encima, en cuanto el golfo se dé cuenta de nuestras intenciones (porque es golfo, pero no tonto) , desaparecerá y no le volveremos a ver el pelo. Apagado o fuera de cobertura permanentemente.

Pero esto no es un manual de uso para canallas, porque el manual que traen de serie sólo contiene un par de instrucciones: “Sólo para uso recreativo. Evita implicarte sentimentalmente.” En definitiva: hay chicos para divertirse y chicos para casarse. Y el canalla es un chico para divertirse, porque es la vida que él mismo ha elegido llevar.

Ahora bien, existe una nueva especie, un híbrido entre los buenos chicos y los canallas, con la que hay que tener cuidado. Me refiero a esa especie compuesta por chicos-buenos-jodidos por alguna bruja, que deciden convertirse en canallas. Esta especie es venenosa, hay que tener mucho cuidado con ellos porque son como medusas: si te tocan, inoculan su veneno y escuece horrores. ¿Porqué? Porque quieren ser canallas y no saben cómo, porque ser canalla es un arte. Para esos chicos que quieren ser canallas y no saben cómo está pensada esta guía.

Para empezar, el canalla no se implica NUNCA sentimentalmente. Como decía aquélla canción de Sabina, “me han traído hasta aquí tus caderas, no tu corazón“. En cambio, al chico bueno que quiere ser un canalla le cuesta mucho no implicarse sentimentalmente cuando la chica le gusta. No quiere hacerlo porque teme sufrir, pero no puede evitar empezar a sentir cariño por esa chica que comparte con él momentos especiales.

Para el canalla, una mujer es, simplemente, su oscuro objeto de deseo; para el aspirante a canalla es una compañera, ocasional (es cierto), pero compañera al fin y al cabo, aunque sólo sea compañera de juegos eróticos. Y cuando el aspirante a canalla se da cuenta de que está empezando a sentir “algo más” que simple morbo, se asusta, teme volver a sufrir y recula. En ocasiones incluso desaparece definitivamente con explicaciones sacadas del Manual Para Solteros que no te dicen nada y te dejan más desconcertada que antes. Y lo que es peor: pasados unos días ni siquiera se acordará de las explicaciones que te dio y te preguntará ofendidísimo que “qué te has creído”. Una especie peculiar.

Un canalla nunca te mentirá, nunca te hará falsas promesas para engatusarte, nunca te dará motivos para que te hagas ilusiones. Si empiezas a soñarte vestida de blanco y con un canalla frente al altar (háztelo mirar), es sólo porque tú solita te has montado una película de amor, no porque él te haya dado motivos. Y si te montas películas de amor con un canalla de protagonista, es porque aspiras a CAMBIARLE, en el fondo crees que se reformará por tí. Momento de despertar, amiga, porque lo llevas crudo: vas de cabeza al matadero sentimental. Si quieres evitarlo a tiempo, desengánchate rápido, porque cuanto más tardes en hacerte a la idea de que un canalla es, por definición, incorregible, más profunda será la desilusión. Se han dado casos de chicas que, tras un desengaño así, se refugian en el archifamoso “todos los hombres son iguales” y no lo superan nunca.

Josh Harnett 2En cambio, el aspirante a canalla o bien miente con frecuencia para conseguir lo que quiere (cree que los canallas se comportan así), o bien no tiene ni puta idea de lo que quiere, está hecho un lío y te acaba liando a tí. Un ejemplo: un canalla auténtico nunca se le pasaría por la cabeza una locura como “a mí me gusta levantarme cada mañana junto a la misma mujer“, y si alguna vez se le ocurre semejante tontería, jamás de los jamases se lo confesaría a su actual compañera de cama, no vaya a hacerse ilusiones y quiera echarle el lazo (¡¡horror de los horrores!!). En cambio, un aspirante a canalla sí puede decirte tal cosa y quedarse tan ancho, porque lo siente de verdad; lo que no significa necesariamente que seas TÚ esa mujer junto a la que aspira a levantarse cada mañana… Pero él te lo suelta y ahí queda. Y tú lo entiendes como te da la gana o como buenamente puedes. Lo mismo puede significar que eres la mujer de su vida como que eres un zorrón desorejado, pero en ese preciso momento ni tú estás para pedir explicaciones, ni él para darlas. En definitiva: el aspirante a canalla es capaz de prometerte la luna para acostarse contigo y cuando el compromiso le supere o sus sentimientos le desborden, no recordará nada de lo prometido. Un canalla únicamente te prometerá noches de placer inolvidables, porque es realmente lo único que está dispuesto a dar.

Un canalla sólo apelará a placeres físicos. El aspirante a canalla no maneja bien los sentimientos, ni propios ni ajenos, y termina rompiendo corazones a pesar de que no pretende hacerlo. Un canalla te pedirá que seas su amante. Un aspirante a canalla te hará creer que podría casarse contigo. Un canalla te dirá cosas como “tu cuerpo es droga dura“, “estar contigo es jugar con fuego, pero estoy dispuesto a quemarme“, “quiero disfrutar de tí” y derivados (encima tienen labia, los jodíos…). Un aspirante a canalla te dirá cosas como “no puedo mirarte a los ojos, porque me ponen tontorrón” o “cuando estoy contigo siento placer, y cuando me voy y lo recuerdo me siento FELIZ“, o rizando el rizo:

ÉL: - Lo he hablado a un amigo* y le he dicho que eres a, b, c, d (lista de piropos) -y también e, pero eso no se lo he dicho-. ¿Qué más puedo pedir?
TÚ: - Que te quiera
ÉL: - Eso es pedir demasiado…

* Nota a pie de página: un canalla nunca le hablará DE TÍ a sus amigos. Como mucho, les contará el pivón que se ligó el otro día, que no es lo mismo.

Josh Harnett 3Cuando un canalla quiere dejarte, te lo dice a la cara y abiertamente. “Te estás poniendo pesada“, “No estoy preparado para el compromiso” o frases similares suelen dejar bien clarito qué es lo que ocurre entre los dos. Cuando un aspirante a canalla quiere dejarte, no suele dejarte las cosas claras: “No es por tí, es por mí” suele ser una de sus frases más socorridas, lo que es tanto como no decir nada. Otra muy típica “Quizá más adelante, ahora no estoy preparado“. Una muy peculiar es “Las prisas, para los ladrones y los malos toreros“, que te hace pensar “vale, bien, todo esto está iendo demasiado rápido, bajemos el ritmo entonces.” Pero noooo. No hay que bajar el ritmo: él se ha encargado de pisar el freno, y tú sin enterarte. Pero de todas mi preferida es “Eres perfecta, no te encuentro ningún defecto, y eso me asusta.” El aspirante a canalla, pasados unos días, no se acordará, claro, de haber dicho tal cosa, y encima se enfadará y te dirá que él nunca dijo eso: eres tú, que eres una creída. Como os decía, son una especie peculiar. También se han dado casos de aspirantes a canallas que, una vez todo ha terminado, te sueltan algo así como “¿pero es que habíamos empezado algo?” y claro, todo lo que te había dicho días antes, todo eso de “tú eres especial“, “contigo es diferente” ¡¡¡¡”me da miedo enarmorarme de tí“!!!!, todo eso… ¿qué? Nadie lo sabe. No lo sabe ni él.

Con el canalla siempre tendrás claro lo que hay: una relación puramente física, sin compromisos por ninguna de las dos partes. Con el aspirante a canalla nunca sabes qué va a ocurrir, porque lo mismo va que viene.

En fin, resumiendo:

  • Un canalla nunca te engañará, siempre te dejará claro qué es lo que quiere de tí.
  • Un aspirante a canalla no tiene claro ni él qué es lo que quiere
  • Un canalla nunca se implicará sentimentalmente: quiere sexo, y punto
  • Un aspirante a canalla evitará implicarse sentimentalmente, pero no siempre puede evitarlo. Cuando le ocurra, se apartará con excusas tontas.
  • Con un canalla siempre sabrás porqué te deja (habitualmente: porque te estás poniendo muy pesada)
  • Con un aspirante a canalla nunca sabrás si lo habéis dejado, ni porqué. Y en ocasiones, ni siquiera si había algo que dejar…
  • Un canalla será siempre sincero aunque te duela
  • Un aspirante a canalla te mentirá para no hacerte daño, y acabará haciéndote daño dos veces (como mínimo).

La conclusión, triste pero objetiva, es que habitualmente cuando un chico bueno pretende convertirse en un canalla, no suele conseguirlo; más bien suele convertirse en UN CABRÓN.

P.D.: Supongo que te referías a esto cuando me dijiste que “menos politiqueo y más psicoanálisis“, ¿no, querido?

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Oct
25
    
Lo escribí el Octubre-25-2006 | (4) comentarios |

Conversación con la única capaz de animarme cuando pretende hundirme, y de hundirme cuando pretende animarme:

- Tía, anímate. Olvídate de todo: A vivir que son dos días, ¡y a follar que son tres noches!- Pues ya me contarás cual es tu secreto, zorri…

- ¿Yoooooo? (encima se me hace la ofendida). Si eres tú la que todavía no sabe lo que es que te digan que no… Desde que te dejó Joan, no ha habido un solo hombre que se resista a tus “encantos”, flor…

- Sí, en eso tienes razón, pero se me caducan enseguida… (le pongo carita de cachorrito abandonado para que me abrace, pero en lugar de eso, ¡¡la tía petarda se echa a reír!!)- Jajajaja (se descojona en mi cara… brrrrr. Cualquier día, la estrangulo). Al final va a tener razón David: ¡no hay tío que te soporte más de un mes!

A veces, no sé cómo te aguanto

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