Llevo una semana de perros, estoy tan cansada que casi no puedo con mi alma.
Desde el domingo que volví de Madrid, todavía convaleciente de los navagazos recibidos pero con la satisfacción de haber dejado claro finalmente quien tiene aquí la sartén por el mango, no he podido descansar y mi cuerpo me está pidiendo a gritos que me tome un respiro.
Llevo toda la semana moviéndome más por inercia que por energía y voluntad propia. Llegaba a casa y me quedaba dormida en el sofá a los 5 minutos. Ayer tuve que salir de la bañera a punto de dormirme dentro, y creo que a eso de las 11, cuando Ifo intentó llevarme a la cama, me puse a gritar que me dejara en paz, que quería dormir. Necesito una siesta con carácter de urgencia.
Han seguido los insultos, ha seguido la lapidación tanto interna como externa, pero la interna además aderezada con palmaditas en la espalda, y ya no sé qué es lo que me jode más, si las puñaladas o que pretendan arreglarlo de la manera más estúpida que han podido encontrar. Vale que yo también me he cubierto de gloria y he metido la pata bien metida en un error de primero de manual, en una tontería que me podía haber ahorrado si hubiera sido un poquito más inteligente. Le he dado munición al enemigo de forma totalmente gratuita, y ya hay que ser taruga para ponérselo tan fácil. 3 puntos también para mí.
Ya no solo circulan por públicamente ahí mails privados escritos por mí utilizados para ponerme a parir, sino además también mi número de teléfono, aderezado con una curiosa notita animando a llamarme por teléfono, pero sin decir mi nombre. ¡Será desgraciado! ¡El muy cabxxn! Por suerte me cambié de número hace como un año, así que quien decida gastarse la pasta en porculear, se va a encontrar un contestador automático contínuamente, pero aún así me toca las narices un rato.
Por otro lado, ifo al final se ha salido con la suya, se encaprichó de un ordenador nuevo, y no ha pasado ni una semana hasta que se lo ha comprado. Con sabadillez y alevosía, aprovechando que yo estaba en Madrid y no le podía retenera base de ponerme pesada o hacer morritos. No hay quien pueda con este hombre cuando se le mete algo en la cabeza.
Me voy a casa. Toca limpieza general y encima me vienen a arreglar la caldera. Estoy hasta los coxones de todo. Igual me meto en la cama, me tapo con la funda nórdica y no salgo de ahí hasta el lunes.
En esta entrada hablo de: cabreo, idiotas, Ifoxe, navajazos, pastasgallófago, política, trabajo


