Jéssika está embarazada de 9 semanas (diría que se quedó casi casi en la noche de bodas); el concuñado y la concuñada se casaron en mayo y ella está ya de algo más de dos meses; a Jordi y Sonia los Reyes Magos les traerán una niña y se llamará Alba; Straja está a punto de ser tía, si no lo ha sido ya, porque cuando escribo este post nos cuenta que es cuestión de horas; Querida E. se lo pasa en grande con su sobrinito el risitas, y yo cada vez que veo un carrito de bebé por la calle se me van los ojos detrás, y babeo cuando un peque me sonríe.
¡Yo quiero también un rubito! Un bebé, un ifo en pequeñito, rubito como él, con la sonrisa y los ojazos verdes de su papi, y la naricilla de su mami.
Deseo desesperadamente tener un bebé, pero sé que económicamente no es el momento, y además a tan pocos meses de la boda tampoco sería lo mejor (de hecho, no dejo de insistirle con que quiero un rubito y él intenta calmarme como puede, pero al mismo tiempo le he dicho que como se le ocurra hacerme un bombo antes de junio, lo capo…).
Pero tengo unas ganas terribles de ser mamá, de disfrutar del embarazo al máximo, de tener a nuestro bebé entre los brazos, de acunarle y hacerle mimos… de tener un hijo suyo. ¡¡Lo deseo tanto…!!
Y por lo que parece, no soy la única. No sé lo que opinará mi suegra (conociéndola, que un crío es mucho gasto, seguro…), pero sé que mis padres y mi hermano estarían encantados. Mi hermano ya lleva tiempo diciéndome que quiere un sobrinito, que es mucho más divertido que un hijo, mucho más práctico (cuando te cansas de él lo envías con sus padres, y no te molesta por las noches) y más barato, dónde va a parar. Y ahora que la Cristina está embarazada, está celosón y dice que él también quiere un sobrino, que a ver cuando nos ponemos manos a la obra… A mi padre también le haría gracia ser abuelo, aunque lo niegue: hace unos días pilló a mi madre y a mi cuñada hablando del embarazo de la concuñada, pensó que era Marta quien estaba embarazada y por poco babea. Y mi madre también estaría encantada, de hecho más incluso de lo que yo me esperaba: este verano estuvimos comentando que cuando tuviéramos hijos, Ifo y yo tendríamos que coger vacaciones separados (uno en julio y otro en agosto) para no tener que cargar a nadie con la responsabilidad de que nos cuide a los niños un mes entero… Y mi madre me respondió que el primer año no se lo podríamos dejar, porque ella no puede coger peso, pero en cuanto camine…
Vamos, que nos pidió que se lo dejáramos todo el verano si queríamos, que por ella no había problema. Alucinada me quedé, porque yo me esperaba una respuesta más bien del tipo “a mí no me cargues con críos ni me pongas a cambiar pañales, que yo eso ya lo he pasado y no quiero más” o similar.
Qué curioso, esto del instinto maternal, parece que es contagioso!! ![]()



