Los pasos de peatones son peligrosos, y hoy tampoco es mi día de suerte
Y hay días en que es mejor no levantarse. Hoy llueve, y yo odio la lluvia. De camino al trabajo, he resbalado en un paso de peatones y me he pegado un hostiazo de la muerte. Una señora que cruzaba ha tenido que ayudarme a levantarme, porque no podía. Resultado: una rodilla rozada, un pantalón manchado de barro, los deditos de un pie doloridos y un tobillo amoratado. Por suerte no ha sido gran cosa, pero si me hubiera hecho un esguince, ahora ya no tengo derecho a cogerme la baja… Un drama.
La pintura de los pasos de cebra cuando se moja no solo es muy resbaladiza: es gerontocida. Si en vez de ser yo, hubiera sido una señora mayor, habría tenido que venir una ambulancia a recogerla con la cadera rota. Menos mal que soy joven y mis huesos aún no conocen la osteoporosis, pero no me explico cómo las luminarias de la DGT no se han dado cuenta antes de lo peligrosa que es esa pintura para el asfalto cuando llueve.
100 metros más allá, tengo que cruzar otro paso de peatones de la muerte, esta vez en cuesta. Pasan varios coches, la mayoría se queda tras el paso de cebra para dejarme cruzar, pero uno decide pasar olímpicamente de todo y subir hasta el mismo borde del cruce y sacar el morro. Yo cruzo la calle por el paso de peatones y por detrás de ese coche. Cuando estoy a medio camino en el paso de cebra, el coche arranca para cruzar también, pero como está parado en una subida, se le va un poquito hacia atrás mientras YO estoy cruzando y me da un golpe salvaje. El tío ni se inmuta, no creais que se para para ver como estoy ni se da cuenta de nada: mete primera y sigue a lo suyo. Yo me cago en la madre que lo parió.
Y así es como he llegado esta mañana al trabajo: amoratada, dolorida, temblorosa y mojada como un pollito. En días como hoy casi hecho de menos la Renfe… Txist! He dicho "casi”.
Por cierto, buenos días a todas. Espero que vuestro día sea mejor que el mío.
Lo que me recuerda que tengo pendiente de explicar cómo en Mallorca conocí a mi familia secreta…
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Gran Hermano Remember #2
Fresita parece la madrastra de Blancanieves. Bea la legionaria se ha puesto ceporra y mucho más choni, ahora es choni maruja. Niki está más feo que de costumbre, todavía no ha aprendido a afeitarse, ¿y me lo parece a mí o ha encogido? Nico, colega, me pareció muy pesado, colega, y lo sigue siendo, colega, con otro italiano para reforzarle aún más. Raquel ha cambiado mucho, no solo físicamente, y pensar que en su momento me caía fatal! Noemí está muy estropeada, y no lo parecía. Amor, en cambio, está guapísima!
Y para Aída Nizar simplemente no tengo palabras. Me recuerda tanto a Zorri, con su cariño siempre en la boca justo antes de decir una maldad con plena conciencia de que va a doler, y luego siempre es culpa del resto del mundo, no sabe por qué no la quiere nadie, por qué nadie admira su valía y reconoce que está por encima del resto del mundo, que ella vale más; no entiende por qué todo el mundo está en su contra y todo el mundo se equivoca, ella que solo dice verdades, pobrecita. Angelico, qué lástima. ¿Por qué será?
Del resto, casi ni me acuerdo.
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¿En qué pollas estaban pensando…?
Pensaba que igual era solo cosa mía, que tengo la mirada sucia, pero lo he comentado con los coleguis en la quedada de Granollers y a casi todos se les quedaba la misma cara que a mí, de lo que deduzco que no es solo cosa mía o que yo sea especialmente pervertida. La pregunta ahora es: ¿en qué pollas estaba pensando el diseñador gráfico que ha creado este cartel de la Media Maratón, y todos los que han tenido que validarlo? ¿Es que nadie se ha dado cuenta de que es un grandísimo EPIC FAIL?
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Días de despedidas
mi madre se embarcó anoche rumbo a Mallorca y ha llegado esta mañana. Harta de la puta crisis y de no encontrar trabajo aquí, se ha largado a la isla donde le han dado una oportunidad. Nos despedimos ayer en el puerto, deseando que vuelva pronto, con lágrimas en los ojos y un nudo en la garganta.
Hoy es mi último día en el búnker. Han sido tres años en la casa, por lo que no puedo evitar cierta sensación de tristeza por todo lo que dejo atrás. Me he quejado mucho, pero también he aprendido mucho y me lo he pasado bomba. Sé que me voy para mejorar, que si lo hago bien este cambio va a representar un impulso tremendo en mi carrera profesional. También que si la cago, más me vale exiliarme en un país sin tratado de extradición.
Es una sensación súper rara, llegar al trabajo, fichar y saludar a la gente como cada mañana desde hace 3 años, sabiendo que será la última vez. Me queda una sensación agridulce. Seguiré colaborando y viniendo a menudo por aquí, pero no por ello me siento mejor. Han sido tres años de mi vida en los que lo he hecho lo mejor que he sabido y podido (que no siempre coincide), me he cabreado mucho, he pegado broncas, me he deprimido, he perdido la fe, abrí los ojos a cosas que hubiera preferido no ver, me planteé largarme a otra ciudad y dejar muchas cosas atrás, y también me he dejado querer. Pero ya iba siendo hora de cambiar. Había entrado en un círculo vicioso que me estaba haciendo daño y del que ya no podía salir nada bueno.
Me voy para establecerme por mi cuenta, seré mi propia jefa y eso siempre es un plus (aunque en realidad no gane para jefes, las explicaciones que tendré que dar a partir de ahora serán de otro tipo), me han contratado de asesora hippy (y no es coña) en proyectos de innovación, no solo tecnológica pero sí especialmente, en proyectos que impliquen a la ciudadanía en general y también colaboración entre el tejido empresarial, la administración pública y la universidad. Lo que viene siendo el tan cacareado cambio de modelo productivo, pues eso. Ya os daré más detalles, pero de momento el riesgo consiste en que es un salto al vacío sin red: como me voy a montar de profesional autónoma, eso significa que de entrada no voy a tener la protección del paro si meto la pata. Me voy con un contrato de un año, prorrogable otro más, y después el futuro es incierto. Estoy razonablemente segura, dependo de mí misma y si no confiara en mis posibilidades no pondría en riesgo la economía familiar, que el alquiler de mi casa no lo paga Zapatero. Pero aún así, estoy muerta de miedo.
¡Deseadme suerte! Sí, ya sé que nací con una flor en el culo. Pero si en algún momento de mi vida he necesitado una inyección de buen karma, es este.
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Que el facebook no sirve para vacilar!!
Qué grandes momentos de reencontrar gente de nuestro pasado gracias al Facebook! Sobre todo cuando, bicheando aquí y allá, encuentras a gente que, si forma parte de tu pasado, es por alguna buena razón.
Hay quien se cree que en su perfil de Facebook puede poner lo que le rote para poder presumir y quedar como Dios. Pero la que es patética, es patética, ¿qué le vamos a hacer? Hoy me he encontrado con una amiga del instituto. La típica historietas a la que le encantaba inventarse una vida alucinante que no tenía nada que ver con la realidad y claro, los que la conocíamos nos despollábamos de sus mentiras y de sus intentos de quedar como la más guay con una vida interesante. Por inventarse se ha inventado ya hasta dos nombres (y una vida y un pasado diferentes asociados a cada uno, claro) que yo sepa: uno vasco y otro francés. Y trasteando en su perfil, veo que sigue igual que siempre.
A ver, no me entendáis mal: comprendo que a los 15 años es incluso aceptable inventarse una vida apasionante con agentes de la policía secreta que te persiguen incluidos. A esa edad somos jóvenes, inseguros, queremos ser aceptados y admirados, queremos impresionar a los demás y tenemos las hormonas revolucionadas. Tiene un pase. Pero si sigues haciendo lo mismo a los 30, es que eres una absurda y deberías hacértelo mirar.
Un ejemplo: dice que vive en N.Y. en su perfil, que queda así como muy osssea. Y en el muro dice que va a ir al Monegros Desert Festival. En el jet privado va y vuelve en el mismo fin de semana, supongo. Qué mega-coooool.
Otro ejemplo: intenta quedar como muy cultera y gafapasta, y pone que ha leído muchos libros. Cojo dos al azar: Quien Se Ha Robado Mi Queso -HOYGAN- y Las chicas buenas no van a ninguna parte, las malas a todas partes. Literal. A lo mejor es verdad que lee mucho, pero tiene muy mala memoria para ser tan joven. Debería hacérselo mirar. Me parece que se refiere a Quien se ha llevado mi queso, y Las Chicas buenas van al cielo, las malas a todas partes.
Y ya cuando dice que a todo cerdo le dejan en su camino, no puedo evitarlo, me meo toa. Una visionaria, esta mujer.
En fin, Facebook y esos grandes momentos de humor. Quien intenta hacerse pasar por lo que no es queda rápidamente en evidencia. Y si encima tiene la osadía de ponerlo por escrito, después no podrá negarlo toda ofendida cuando éramos crías, y decía: ¿Yooooo? ¡¡Yo nunca he dicho eso!! ¿A quien se cree que engaña?
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Evolución de mi troll personal y sus métodos cada vez más sofisticados
No sé lo que puede dar de sí este tema, pero ya me ha quedado claro que mi último troll tiene más imaginación que yo. O será que a mí nunca se me habría ocurrido perder tanto tiempo con alguien que no lo merece. Y eso, que lo diga alguien que pasó 8 años con una sepia a la plancha, me parece que no le deja a él muy bien que digamos…
Nunca había tenido un troll tan insistente y tan cansino. Los he tenido desagradables, pero en cuanto les he cerrado el paso se han ido con la música a otra parte. Pero este es diferente, no se cansa y es incluso divertido en sus métodos cada vez más rebuscados para conseguir colarme un comentario: lleva más de una semana dando la brasa para lograr colarme un gol y que su comentario salga publicado sin conseguirlo. Ya es algo personal, y él no sabe que a mí a cabezota no me gana nadie y que ya he tomado precauciones para proteger este blog contra trolls indeseables como él. Puede seguir rompiéndose la cabeza, pero va a dar igual porque no va a pasar.
Ayer tuve 14 comentarios prácticamente iguales que el filtro anti-spam logró cazar. Por aquí, por allá, en la página de contacto… Estuvo cerca de una hora dale que te pego, que ya hace falta tener una vida de lo más vacía para perder tu tiempo en dejar un comentario en un blog, sabiendo además que, en el improbable (ahora ya imposible) caso de lograrlo, no va a durar ni 10 minutos publicado. El día que tenga que pedir el libro de reclamaciones, que se prepare la persona que le atienda, ¡le va a tener que sacar del establecimiento con lanzallamas!Tanto esfuerzo para una recompensa tan pequeña. Lo que yo te diga, hace falta tener una vida de mierda y nada con qué llenarla. Patético, es muy patético.
Para que os hagáis una idea de hasta donde ha llegado en su obsesión:
- Ha dejado comentarios en varias entradas. Comentarios que no han salido publicados en ninguna de ellas.
- Ha dejado comentarios en el formulario de contacto que, por cierto, me acabo de dar cuenta de que no funciona, y como comprenderéis en este contexto no lo voy a arreglar. Ya tenéis mi mail si queréis escribirme. Sobra decir que ahí tampoco han salido publicados, claro.
- Se ha hecho pasar por una tercera persona para defenderse a sí mismo. Como si pudiera engañar a las máquinas. Hace falta ser bobo. En serio, llegados a este punto, háztelo mirar. Desde el cariño te lo digo, lo tuyo no puede ser sano.
- Se ha creado una cuenta de gmail y después se ha registrado en blogger y se ha hecho fan de mi blog (aquí le tenéis: aabb2556. Muy original no es…), a ver si era esa la forma en la que conseguía publicar un comentario. Tampoco. Ya hace falta tomarse molestias para una cosa tan tonta.
- Al darse cuenta de que sus comentarios no van a salir, me ha enviado un correo al mail del blog. ¡haciéndose pasar por un defensor suyo! Es entre psicopático y patético… Además, esa cuenta no la usa nadie, no la tiene nadie, solo la he usado para registrame en blogger. Después de los mails de bienvenida de Gmail, el suyo es el primer correo que me llega ahí. Pero él debe ser feliz, porque después de eso ya ha podido respirar tranquilo y digo yo que se habrá ido a hacerse una pajilla con la sensación del deber cumplido. Ah, por cierto: que sepáis que a todas vosotras también os insulta.
Nunca había visto una obsesión tan grande con una cosa tan pequeña. De verdad, ¿tan importante es conseguir dejar un puto comentario en mi blog? Si los voy a borrar todos, si no van a pasar y los pocos que han pasado no han durado ni un suspiro. ¿Vale la pena tanto esfuerzo, tantas molestias, tantos días rompiéndose la cabeza a ver cómo consigue saltarse las barreras? Si todo esto no es propio del acoso de un psicópata, que venga la policía a verlo. Pues mira, más pruebas: otro pdf más que adjuntar a la denuncia por ACOSO.
Ahora ya no me molesta: me da pena. Con su vida, los de Qué Vida Más Triste podrían hacer un monográfico, Pagafantas se le queda pequeño. Y yo me siento cada vez más importante, si alguien me dedica tanto esfuerzo, tantas neuronas para encontrar métodos rebuscados y tantas horas de su tiempo. Me siento halagada.
Ya sabéis lo que suelo decir: quien no aguante el calor, que salga de la cocina.
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